viernes, marzo 28, 2025

El asesino de Olof Palme en Valparaíso. Por Omar Pérez Santiago. Ilustrado por Luis Martínez Solorza

 UNO



Suecia fue un país neutral y pacífico. Pero hoy el gobierno sueco distribuye el folleto Om Kriget kommer, si la guerra viene.


Creo que el momento preciso en que empezó la decadencia sueca fue en 1986. Ese año, un bastardo indigno de ser humano asesinó a Olof Palme, el primer ministro más carismático de la historia de Suecia. Ese día, yo, exiliado chileno de la Generación Boomer,  lloré, como si volviese a morir el compañero Salvador Allende.  Fue el sueño roto más triste de mi exilio en Suecia.  

Hoy en Chile, en este fin del mundo, viven en paz unos jubilados inmigrantes suecos. Gozan del sol y de las playas. Leen novelas policiales suecas y comen kanelbullar. Comen pastelitos de canela como los conejos comen zanahorias. Son el Club de la Canela. Una vez al año, para mantener sus santas tradiciones, se visten con sotanas blancas y le cantan a Sankta Lucia, O helga natt.

Y por otro lado, vivimos Los Justicieros Fracasados, los JotaEfe. El escritor Stieg Larsson de la Trilogía Millenium, un ser de anclaje, en Estocolmo me dijo un día:

—Formemos una cofradía secreta de justicieros criminológicos para buscar al asesino de Olof Palme. No creemos en la fucking policía sueca.
—Cuenta conmigo, le respondí.

Los Justicieros emocionales queríamos ser relevantes en la historia.

En los Justicieros Nórdicos estaba también el cineasta chileno Rodrigo Goncalves, editor de esta revista, Off The Record. Rodrigo vivió en Suecia y tiene una hija sueca.

Pero en 2004 murió Stieg Larsson. Iba subiendo las escaleras y le dio un ataque cardiovascular. Mala raja. Entonces Los Justicieros quedamos atrapados en un bucle del tiempo. Una especie de bloqueo o burnout. Y el maldito asesino sigue vivo.  

Felizmente, un detective privado, hijo de chilenos-suecos, sintió el llamado divino, salió de su zona de confort multicultural y con ganas de triunfar dijo: 

—Quiero encontrar al hijo de perra.
—Sé persistente, no como nosotros, le dije melancólico.

Rodrigo Goncalves recién me dijo:

—Desclasifica todo, por favor. Escribe sobre lo que está pasando en Valparaíso.
—Ok, le dije.


EL CAMINO DEL HEROE DE POR SÍ ES TRISTE

El detective privado se hace llamar M.B. o eMeBe, un homenaje literario a Mikael Blomkvist, el investigador en la saga Millenium de Stieg Larsson.

Camina por una calle de Valparaíso vestido con moderno traje y chaleco. Entra a una galería de arte. En la puerta hay un bandera Sueca y abajo un letrero que dice:

DOOTY LONKO-ANDERSSON
Artista publicitaria experta en Lo Nórdico.
Da conferencia sobre Suecos Modernos

Dooty parece una vedette con su exótico vestido tan ajustado que casi se le salían las costuras. Dooty es una fusión de latinidad nórdica. Su padre chileno era admirador de Madonna. Su madre sueca la educó en la luterana moral del feminismo nórdico, estilo Pippi Långstrump. Le gustaba bañarse en el frio mar Báltico, así conserva su figura de hermosura.

El detective eMeBe adora a Dooty, su amada. La besó y le acarició su culo.

Dooty empezó a dar su conferencia sobre Lo Nórdico a un público de jóvenes de Valparaíso.

Dooty es enérgica y rápida. Voz de soprano, cálida y clara, como si un rayo de sol hubiese entrado por la ventana. Procaz al hablar, sus dedos se movían como si tocara el piano en el aire:

“Lo neo nórdico creó una era de ají putamadre. Cojonudo amor a la naturaleza, a la igualdad, la paz y el bienestar. Instituciones inclusivas. Cojonudo amor al diseño funcional.  Cojonuda era visual. Como las actrices Ingrid Bergman, Anita Ekberg y Harriet Andersson en Un verano con Monika del cineasta Ingmar Bergman”.

Dooty apunta a la muralla donde hay fotos de ilustres suecos. Un Panteón de eminencias: ABBA, Olof Palme, Ingrid Bergman, Anita Ekberg, Greta Garbo, Ingmar Bergman, Stieg Larsson, Max Von Sydow, Björn Borg.

“Olof Palme expresó la sensibilidad de época. Marchó contra la guerra y por la paz. Era flexible e inteligente. Hablaba español, alemán, francés e inglés coloquial y matizado. De vida simple y audacia apropiada. Caminaba mucho, como los que piensan mucho. Usaba corbata oscura y delgada. Como Los Beatles. Como las vanguardias. Como los franceses de la nouvelle vague. Como Godard o Truffaut. Como el compañero Salvador Allende. Vanguardias de los 60 contra la guerra.”

De pronto sonó un disparo.

¡Blaaam!

La bala entró desde la ventana al corazón de Dooty.

La bella Dooty se afirmó en una foto de Olof Palme que se raja de arriba a abajo. Tambalea. El detective la coge.

Ella balbucea algo que no se entiende. Buble, buble.

Así muere la belleza de la Generación Z.

Se escuchan pasos veloces que huyen afuera.

El detective rabioso manchado con sangre de su novia, saca su pistola. Corre tras una sombra que se esconde en las calles de Valparaíso.

Se siente un samurái, un Rōnin, un avenger vikingo.

La sombra asesina desaparece como un animal misterioso.

Al final, el detective lo pierde, exhausto y colérico.

Llueve. Los goterones suenan en las latas de los techos.

Plinking, plinking.

Entró a un bar. Se apoyó en la barra. Llora.

En una esquina oscura hay un hombre bizco, 73 o 75 años, con cara borrosa como se ven los rostros en las pesadillas. Tiene una gorra de milico sueco.
El barman es clásico: chaleco gilet negro, camisa blanca, humita y bigote. La cara más aburrida del mundo. El detective le dice

—El asesino de Olof Palme está en Valparaíso.
—¿Y quién es Olof Palme?
—¿No sabes quién es Olof Palme?
—No. Yo soy nada más un barman…
—El primer ministro de Suecia. Lo mataron cuando yo vivía allá.
—¿Tú estabas allí?
—Yo tenía 10 años cuando mataron a Olof Palme. Mi papa era un exiliado y lloró. 
 
Hace un silencio y grita:

—¡A Olof Palme lo asesinó un chileno!

Su voz retumbó en el bar

—No grite, señor, que parece loquito.
—¿Crees que estoy loco? ¿eh?
—Hay gente que se obsesiona con conspiraciones…
—No estoy loco…El asesino de Palme ahora mató a mi novia.

El hombre turnio de la esquina se levantó. Es tan feo como si llevara el invierno en el alma. Se acercó y le susurró al oído, como un bufido de serpiente.

—¿Gorrión Rojo?
—¿Qué?

Se acercó más.

— Gorrión Rojo. Es la contraseña
—¿Contraseña?
—Yo también estuve en Estocolmo la noche que mataron a Palme.
—¿Tú?
—Todo ser humano tiene algo que contar, ¿no? Trabajé en Suecia.
—¿En qué?
—Trabajo sucio en la embajada chilena de la calle Drottninggatan. Yo sé quién mató a Olof Palme.

El feo hace un silencio y una mueca con su grueso labio.

—El que mató a Olof Palme fue...

Entonces, se escuchó un disparo por la ventana.

Una bala le cruzó la cabeza del hombre feo y le salió por su ojo bizco.

Cayó sobre el mesón.

Gotas de sangre saltaron sobre el rostro del detective.

Afuera el sonido de un auto que arranca.

—¿Quién mato a Palme?
—Fue...

La sangre le saltó por la boca. Y el hombre feo murió.

El detective eMeBe salió a la puerta manchado de sangre.

Agachó la cabeza con ira o como si fuese a rezar.  

Un relámpago iluminó Valparaíso, una ciudad que parece que va a derrumbarse.

Vencido se consume interiormente, como una vela que se derrite ante el fuego.

—Un francotirador me sigue: un asesino serial.

El detective sintió un dolor en el diafragma, como un trasfondo de profundo rencor.

DOS


¡Bzzz, Zas, Zum,  Pataplúm, Bum!

Así suenan los fantásticos fuegos artificiales de año nuevo en la bahía de Valparaíso, espectáculo que cientos de chilenos y turistas admiran y disfrutan desde la playa.

Con toda esa vistosa parafernalia llega el año 2025.

Con sus ojos azul pardo de Greta Garbo, la sueca Anna Ersdotter ve el asombroso entretenimiento frente al mar con un grupo de bulliciosos y alegres amigos. Es la presidente del centro Sueco- Chileno de cultura de Valparaíso, Svensk-Chilenska KulturCentrum. Anna había llegado a Chile por esos caminos misteriosos que tiene el destino: un gran amor.

Estaba junto a su hermana Petra que vino desde Suecia a pasar las fiestas de fin de año con su hermana.

Anna y Petra continuaron la alborozada fiesta hasta el amanecer en un caserón con amplio patio iluminado con lucecitas de colores.

Anna y Petra bailaron boogie-woogie, alegres y divertidas, tal como cada fiesta de año nuevo lo hacían de niñas en su casa, en su natal Höor, un pequeño y adorable pueblo donde reside el pintoresco espíritu y color sueco.

My boogie woogie, boogie woogie, boogie woogie country girl Rock 'n' rollin' is her need

Los amigos las animan con las palmas. Las dos suecas coreografían ritmos rápidos, enérgicos y vibrantes. Vuelan sus rojos vestidos elegantes con brillantes de lentejuelas. Ríen hasta el amanecer.

Pero, en la noche del 1 de enero, Anna Ersdotter apareció muerta en un roquerío de la playa Las Torpederas de Valparaíso.

El primero en llegar al lugar del crimen fue el detective privado EMeBé, vestido con la sofisticada moderación de la masculinidad sueca, un vestón azulino de lino y corte recto.

El agua del mar bañaba los blancos pies descalzos de Anna. Resaltaban sus uñas lacadas de rojo con esmalte Vogue que costaba varios dólares.

—Qué en paz descanse.

Miró el cadáver de Anna con detenimiento.

—No hay nada más revelador que un crimen.

Pronto llegó la BRICE, la Brigada del Crimen de la Policía de Investigaciones, la PDI. Procedieron a rodear el lugar con huinchas amarillas de barricada que decían. “No pasar. Lugar del crimen.”. 

—Es un asesinato ritual, les dijo de inmediato EMeBé.

—¿Por qué lo dices? preguntó un inspector de la PDI.

—Fíjate en el símbolo que le dibujaron en su espalda.

—Parece una serpiente.

—Es el símbolo rúnico de Loki, el dios del engaño de la mitología nórdica. Traicionero y hábil para deslizarse entre las sombras. Es la terrible sociedad secreta de Loki.

El de la PDI revisó el cuerpo y notó que le faltaba parte de un brazo. Se lo habían cortado como una rodaja.

—¡Dios Mío!, exclamó EmeBé. 

—¿Qué?

—Son caníbales, comen a sus víctimas.

—¿Sacaron una lonja del brazo para freírlo?

—Sí, ritual de Secta Loki.

La PDI tomó fotos y rastreó toda la playa Las Torpederas.

Los funcionarios de la morgue levantaron el cadáver. Se la llevaron en una camioneta blanca hasta la morgue del Hospital Van Buren en la subida del cerro El Litre.

Al otro día, el 2 de enero, Petra llegó al Servicio Médico Legal a reconocer el cadáver de su hermana Anna, acompañada de EMeBé.

Toda la alegría de la noche de año nuevo se había transformado en profundo pesar por su amada hermana asesinada.

—¿Por qué mataron a mi hermana Anna?, se preguntó Petra entre sollozos desconsolados.

Le cerró los ojos azules a su hermana Anna. Le puso unas monedas suecas en los ojos.

—Te dará fuerza para seguir adelante, le dijo.

De pronto suena el teléfono de Petra. 

—Petra, no contestes el teléfono, le dijo EMeBé.

—¿Por qué no?

—La sociedad secreta de Loki es una poderosa fuerza racista que ejercen el control mundial a través de los dispositivos digitales.

—¿Secta Loki? —Son una constelación que manipula tu identidad digitalmente. Luego ejercen control de tus sueños y tu percepción extrasensorial. Acechan en los sueños. Te inventan pesadillas negras. Así pierdes consciencia emocional.

—¿Consciencia emocional?

—Con programas maliciosos o malware manipulan fácil a los ultra conectados.

—Mi hermana Anna era nomofóbica, dijo Petra, siempre tenía el teléfono móvil a mano para estar conectada, era su obsesión.

—La Secta Loki ya ha matado a tres.

—¿Por qué?

—Creo que no tienen un plan. Simplemente odian y matan a los mestizos.

Entonces el detective EMeBé blasfemó en sueco:

—¡Förbannad jävel!

Rápidamente la alteración emocional se desplazó al corazón de la colonia sueca de Valparaíso. Cundió el miedo, pero también creció la indignación. En el cerro Concepción de Valparaíso se erige la hermosa Iglesia Luterana de La Santa Cruz, coronada con una torre y un campanario. Al día siguiente, el día 3 de enero, se realiza allí un responso por la bendita alma de la querida Anna Ersdotter.

Por la tarde, la iglesia se comienza a llenar de jóvenes de la colonia chilena sueca. Estaban sacudidos por la aprensión, pero no eran indolentes.

El detective EMeBé vigilaba desde el segundo piso de la iglesia luterana. 

A las 8 en punto comenzó a sonar la estremecedora música barroca del grandioso órgano de la iglesia luterana, un instrumento de 1884.

En ese preciso momento entró a la iglesia el embajador de Suecia en Chile, Göstaff Johansson, acompañado de su bella esposa peruana, Rosita Pachacútec.

EMeBé se estremeció:

—El embajador corre peligro. Es la carnada perfecta para el asesino serial y racista.

TRES

 Habían muerto tres en Valparaíso. 

Terrible golpe a la colonia sueca chilena.

Primero, mataron a la bella Dooty, una graciosa especialista en arte nórdico, experta en la obra performática del artista Kjartan Slettemark. Dooty era la novia de EmeBé, M.B., el joven detective privado que investigaba al asesino de Olof Palme en Valparaíso. 

Luego, un veterano bizco fue asesinado en un bar del puerto. El hombre bisojo, que miraba a dos lados simultáneamente, había estado exiliado en Estocolmo el día que mataron al primer ministro Olof Palme, en 1986.

Después, durante las fiestas de año nuevo 2025, asesinaron a la alegre y extrovertida Anna Ersdotter, la presidenta del centro Sueco-Chileno de cultura de Valparaíso. Su cuerpo apareció tirado en la playa Las Torpederas. Le faltaba una parte de un brazo. Se lo habían cortado como una rodaja. El detective EmeBé creyó que los asesinos eran caníbales, como las feroces viejas sectas que comen carne del enemigo.

El detective EmeBé estaba convencido que el motivo de los brutales asesinatos era político-social. Sugería que el asesino pertenecía a una sangrienta secta secreta, La Secta Loki, una constelación racista que manipula las identidades con Inteligencia Artificial. Ejercen control freudiano o junguiano de los sueños y de la percepción extrasensorial de las audiencias. Acechan en los sueños e inventan pesadillas negras. 

Terror tecnológico terrible en la frontera de la manipulación de los sueños. Control mental y creación de ideas falsas, que consiste en introducir fake news en la memoria de las audiencias sin su consentimiento o incluso sin su conciencia, que evoca la persuasión subliminal.

El detective fue al Café del Poeta de la Plaza Aníbal Pinto. Allí estuvo horas navegando en internet. La noticia del sorpresivo surgimiento de la IA China, DeepSeek, estaba en todos los portales del mundo. Fue un golpe bajo para la arrogancia de los Estados Unidos.

El detective leyó el artículo de un científico alemán en el diario El País: “La guerra cultural entre chinos y norteamericanos se da en la mente de las audiencias”. 

Según el artículo la inteligencia artificial ayuda a manipular las imágenes que surgen mientras las audiencias sueñan, cuándo entran en la fase de movimientos oculares rápidos o REM. En la fase del sueño profundo se activa un modelo de inteligencia artificial multimodal, entrenado con datos cerebrales. Llegan señales a través de hologramas de ultrasonidos que penetran el tejido humano e  inducen el sueño lúcido y  reinterpretan los sueños de las audiencias. Cuanta más atención la audiencia presta a esos mensajes en las redes, los sueños tienen más influencia en sus mentes. Y ejercen un dominio de los miedos y las pesadillas.

Esa tarde leyó también una terrible noticia que, sin embargo, pasó desapercibida. En las afueras de Malmö, Suecia, se produjo una peligrosa epidemia de locura, comparable a las demencias contagiosas que asolaron a los pueblos europeos en la Edad Media. Unos vecinos se creen poseídos y dominados, como un rebaño humano, por seres invisibles, aunque tangibles, que se alimentan de sus vidas mientras duermen.

El detective EmeBé pensó: ¿Cómo puede la Inteligencia artificial manipular los sueños y la creatividad?

EmeBé llamó al prestigioso Instituto Karolinska de Estocolmo. 

—Aló, ¿con el profesor Marcello Ferrada de Noli, por favor?

El profesor de Marcello Ferrada de Noli era una de las mentes más brillantes del exilio chileno en Suecia, un reputado académico en ciencias del comportamiento. En Concepción había sido uno de los fundadores del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, MIR, en los años 60. Ahora era un liberal de izquierda y tenía amplios contactos con los sabios neurocientíficos del mundo.

—No, el profesor Ferrada de Noli se ha jubilado, ahora vive en Italia, —le contestaron desde el Instituto Karolinska.

Esa misma tarde, al salir del Café del Poeta de la plaza Aníbal Pinto, el detective sintió fiebre. Se sintió dolorido o más bien triste. 

—¿De dónde vienen esa misteriosa tristeza, desaliento y angustia? se preguntó consternado. 

—Algo me ha alterado los nervios y ensombrecido el alma con efectos rápidos, sorprendentes e inexplicables. Tengo la angustiosa sensación de un peligro que me amenaza, la aprensión de una desgracia inminente, el presentimiento de un mal aún desconocido que parece que germina en mi carne y en mi sangre.

—¿La espantosa secta Loki me ha contagiado?

CUATRO



El detective EmeBe y Petra Ersdotter almorzaron en el Alma Mía, un restaurante con una cocina perfecta y sabrosa en el Cerro Concepción de Valparaíso.

Al salir el detective EmeBe se tomó una selfie  con la bella sueca Petra Ersdotter abrazado a su cintura. Petra llevaba su pelo rubio tomado hacia atrás con fina elegancia femenina, ese frenesí nórdico, un controlado ímpetu femenino de aparente tempano, tal como las musas de las películas de Ingmar Bergman.

EmeBe   consoló de modo adecuado a Petra por esos aciagos días, después del cruel asesinato de su hermana Anna Ersdotter en las fiestas de año nuevo.

Todo fue mutuo.

Ella también lo consoló por el asesinato de su novia Dooty, la graciosa especialista en arte nórdico, baleada en la galería de arte del Cerro Alegre de Valparaíso.

Petra y EmeBe eran dos almas dolidas y sensibles que se consolaron mutuamente. El dolor de la súbita presencia de la muerte fue un poderoso magnetismo que los atrajo muy intensamente.

Petra y EmeBe  se habían quedado solos, en el borde del abismo, pero entendieron que el ruego a Dios, (pues no cesaron  de rogar día y noche), los había unido.

Marcados por la muerte, la vida les brindó a ambos la oportunidad de sanar y encontrar dulce consuelo, un refugio y una forma de comprender su propio dolor.

El detective EmeBe y Petra salieron a la calle desde el restaurante Alma Mía.

Entonces  EmeBe recibió un llamado de su celular.

—Hola,  soy  el profesor Marcello Ferrada de Noli, estoy en Valparaíso. Tengan cuidado. Hay una gran conspiración en marcha. Te llamaré luego…
Y cortó.

Antes el detective EmeBe había llamado a Marcello Ferrada de Noli, una de las mentes más brillantes del exilio chileno en Suecia.  Lo había llamado pues el profesor era experto en neurociencia y podría ayudarle a perseguir a La Secta Loki,  la cofradía nórdica que manipula las identidades con Inteligencia Artificial, terror tecnológico, control mental y creación de ideas falsas.

Marcello Ferrada de Noli  ayudó a la construcción del proyecto Cybersyn de Salvador Allende, un proyecto hipermoderno en la historia de la tecnología a nivel mundial, para fortalecer el proceso democrático chileno.

En los días del golpe militar de 1973 los odiosos milicos chilenos destruyeron la sala Opsroom del proyecto Cybersyn instalada en el centro cultural Gabriela Mistral.

En ese momento los milicos pinochetistas mataron a uno de los diseñadores del proyecto allendista, un gran amigo del profesor Ferrada de Noli.

El detective EmeBe quedó preocupado por la alerta repentina de una conspiración.

Con Petra bajaron por unas escaleras. El calor era insoportable en Valparaíso. Días de inusuales altas temperaturas.

El detective EmeBe fue a un quiosco a comprar una botella de agua.

Iba a pagar con su tarjeta.

El quiosquero le dice:

—No hay luz, no puedo cobrarle con tarjeta. Solo contado.
—No tengo.
—Entonces anótelo y después me paga.

Agradeció la amabilidad.

—Se cortó en todo Chile, le dice el quiosquero.
—¿Qué?
—Es un apagón de todo Chile
—Cresta.

EmeBe  saca su celular y comprueba que no tiene señal.

—Están caídas todas las conexiones en Chile.

Entonces, la alerta del profesor le hizo sentido. 

—Es una conspiración, le dijo a Petra.

Petra tuvo miedo y le dieron ganas de llorar.

Él la abraza y se tomaron un Capuchino en una cafetería.

Así pasaron largas horas de apagón.

Por la noche, cuando se reestablece la comunicación, el detective EmeBe recibe un terrible mensaje en su celular.

—¡Han secuestrado al profesor Marcello Ferrada de Noli en Valparaíso!
—Pero, ¿por qué? preguntó asustada la sueca Petra Ersdotter.

El detective la abraza y le explica:

—Quieren borrar los vestigios de la historia. Salvador Allende y Olof Palme eran unos adelantados. Pinochet sabía que el visionario Olof Palme facilitaría el apoyo de la empresa sueca de telecomunicaciones LM Ericsson, para que Allende desarrollara el proyecto Cybersyn. Ese invento chileno hoy corresponde a las bases de la Inteligencia Artificial. Marcello Ferrada de Noli sabe mucho, por eso lo secuestran.

—Oh, exclamó Petra.
—Y por eso el apagón…
—Oh…






martes, marzo 11, 2025

El día que Gabriela Mistral vuelve a Chile: "Pude no volver y he vuelto. De nuevo hay muro a mi espalda.”

 

Omar Pérez Santiago

noviembre 06, 2012

Una mañana de marzo de 1960, cuando yo tenía 7 años vi pasar a Gabriel Mistral en su urna en Santiago. Los escritores la habían retirado del Mausoleo de Profesores del Cementerio General  de Santiago para llevarla en su último viaje hacia Montegrande, en el Valle de Elqui, del Norte chico de Chile. Los poetas iban a cumplir  el deseo de Gabriela Mistral de descansar en Montegrande.

El féretro pasó por el corazón de la capital de Santiago hacia la plaza Ercilla, y nosotros, los niños de colegio, formamos calle con el corazón recogido. Era la maestra poeta, envuelta en la bandera de la patria, que viajaba para bajar a la tierra humilde y soleada de Montegrande. 

Regresaba al reducto que ella más amaba y donde ella había formado todos sus valores. Su núcleo mítico eran las montañas de Montegrande y el silencio tenaz de sus hombres y mujeres. 

Allí, en una colina, luego de emocionados discursos,  quedaría abandonada por largos años.

En 1922 se fue a México: Tenía sus razones. Gabriela Mistral tenía fuertes razones para irse de Chile y ya no volver más. Y entonces en Chile ella fue borrada. Funcionó la moledora del olvido. Ninguno de sus libros se publicó en Chile. (Desolación, Nueva York, 1922; Ternura, Madrid, 1924 y Tala, Buenos Aires, 1938). Y en Chile sólo se le recordará por sus poemas escolares. Nada de sus ideas indigenistas, feministas, pedagógicas, religiosas, ecológicas.

La brutal chilensis moledora del olvido.

Un día preciso de 1954 vuelve a Chile. Tiene ya 65 años. Había dado ya vueltas el mundo varias veces. Tiene diabetes y una afección cardiaca. Pero se le ve altiva cuando el día 4 de septiembre la motonave “Santa María” cruza la frontera marítima y llega a Arica. El barco venía gobernado por un conde ruso, el capitán Vladimir Zernin.

Arica estaba abanderada. 
Los pescadores habían adornado sus botes y se subieron a la motonave.
En Antofagasta el pueblo sale a recibirla también en toda la ciudad, cuando la barca recala en el puerto.

Cuando pasa frente a Iquique sufre ella una descompensación. Le colocaron cataplasmas en los pies y hielo en la cabeza. Gabriela Mistral sufría de diabetes.

El lunes 6 amanece y se detiene en la caleta de Barquito, vecina de Chañaral. A dos cuadras del barco se ven las hileras de niños y niñas escolares saludando a la poeta.

Y por la tarde la motonave siguió su barco hacia el sur.

El Santa María ancla en el puerto de Coquimbo.

Aquí en Coquimbo, su tierra, ella se comporta de modo muy diferente. Aquí le salen las espinas desde su piel.

-No quiero ceremonias, ni discursos, ni niños en las calles.

Baja a su tierra y se dirige al oriente de la ciudad. Llega al cementerio municipal de La Serena. Camina hasta la calle número tres  y se enfrenta con un mausoleo que dice “Familia Gabriela Mistral”. 

Allí están los restos de su media hermana Emelina Molina viuda de Barraza (1869- 1939) y su sobrina e hija de Emelina, Graciela Amalia Barraza Molina, fallecida en 1926. Y allí están los restos de su madre Petronila Alcayaga de Godoy (1845-1929). 

Entonces, Gabriela Mistral llora.
Llora y reza.

“Gracias en este día y en todos los días por la capacidad que me diste de recoger la belleza de la tierra, como un agua que se recoge con los labios, y también por la riqueza de dolor que puedo llevar en la hondura de mi corazón sin morir. Para creer que me oyes he bajado los párpados y arrojo de mí la mañana, pensando que a esta hora tú tienes la tarde sobre ti. Y para decirte lo demás, que se quiebra en las palabras, voy quedándome en silencio...”

Más tarde llega a Valparaíso. 

Los habitantes de la ciudad de Valparaíso se desbordan desde los cerros. Miles de niños y luego otros miles canteaban el camino del tren que la llevó a Santiago. El pueblo de la capital también se agolpó en la estación para recibirla.

Fue en 1954 cuando Gabriela Mistral es instituida como monumento oficial. Las autoridades la pusieron en el lugar que a ellos más les convenía: el rol de estatua.

Un escritor o una escritora, da lo mismo el género, es tratado en Chile de dos modos:  primero, no existe y luego es un blasón. Primero, no se le reconoce, es un extranjero y cuando el escritor por sus méritos ha logrado un reconocimiento, entonces es una efigie improductiva.

Pero.

Gabriela Mistral  tenía 65 años  y ya se cansaba fácil, pero su núcleo mítico inicial, que condiciona su visión del mundo, está intacto y ella no se va a quedar callada.

Ella es la misma pedregosa que sale de Montegrande, la única diferencia es que ella, la nómada, la viajera (“en el 2000 se señalará como un albino a aquel que no lleva en el cuerpo el olor de sus cuatro Continentes”)  ha adquirido trucos y oficios.

Gabriela Mistral venía clara, venía lúcida.

Ya se había realizado.

Ya era lo que sería cuando joven.

Mistral recordó a los periodistas aquel momento en que alguien –un miserable-  le solicitó abandonar la dirección del Liceo de Niñas Nº 6.

Postuló y ganó el puesto prestigioso de directora del Liceo, pero ciertas fuerzas poderosas le reprocharon su falta de estudios profesionales: 

"Aquello me dolió profundamente, y me sentí inmensamente sola". 

Además, les recordó cuando a ella, siendo niña, en la escuela la trataron de ladrona.

Entonces aprendió que lo mejor es no querer a las personas que te ofenden. Lo mejor para enfrentar a los insolentes es ignorarlos.

En el Salón de Honor de la Universidad de Chile, mientras recibe el Doctor Honoris Causa, en presencia  del Presidente de la República, Carlos Ibáñez del Campo, Gabriela Mistral  recuerda la necesidad de la Reforma Agraria.

Gabriela Mistral y el presidente de Chile, Carlos Ibáñez del Campo

Los problemas de Chile eran sus campesinos, eran sus obreros, era la gente sencilla.

La patria es un concepto político, es una unidad. No quería ella entregar u obviar el concepto patria, pues de ese modo se le regala el derecho a decidir por todos nosotros a la oligarquía endogámica, auto reproducida.

En la Federación Chilena de Instituciones Femeninas, les dice a las mujeres que lean dos poemas de Lagar: "La desasida" y "La abandonada".

Esto dice en parte "La desasida":

 "Y yo decía como ebria:

 ¡Patria mía, Patria, la Patria!

(&)/ Pude no volver y he vuelto.

 De nuevo hay muro a mi espalda,

 y he de oír y responder

 y, voceando pregones,

 ser otra vez buhonera.”

Gabriela Mistral está obviamente resentida y quiere cobrar.

Pero no es el resentimiento de  la simple mala leche.

Es el resentimiento de la rockera empelotada con la estrechez de corazón.

Es el sentimiento de rockera, rasposa agitadora de consciencia. 

“Ahora no voy a aguantar”. 

Es la ojeriza que existe en la barricada.

Es la animosidad contestataria, rebelde, sediciosa.

Es la falta de cordura de la rockera.

Sí.

Me late que el año 1954  estábamos entrando en otro planeta. El  rock nació ese mismo año de 1954. “Rock Around The Clock” de Bill Halley. Tres meses después, el 5 de julio de 1954, un chofer de camioneta de 19 años de edad, un tal Elvis Presley, entró  a un pequeño estudio de grabación en Memphis a realizar una canción épica inaugural,  That's All Right Mama. Ese año de 1954 nacía el rock con un sonido de acordes y ferocidad, fruto de un descontento social.

Qué curioso. Ese año de 1954, Nicanor Parra publica Poemas y antipoemas, el lenguaje de la tierra.

Nicanor Parra, otro rockero. 1954.

El rock y Nicanor Parra y dos hechos fácticos,  puros y simples, una canción y un libro,  marcaron a toda mi generación, durante los siguientes cincuenta años.

Nos hicimos viejos con el rock y con Parra. Y por supuesto, con la presencia inmanente de Gabriela Mistral, que también está hecha de rocas, rocas de la montaña.

En el camino, durante ese viaje de 1954, Gabriela Mistral, como vieja rockera, no se quedó callada.

Cuando un periodista le pregunta cuál lugar le ha gustado más de todos los que ha visitado en su largo viajar, ella dice: 

“Montegrande.”

Cuando ella piensa en que se ocuparán sus derechos de autor, cuando ella ya no esté,  ella deja testamentado:

 “se los lego a los niños pobres del pueblo de Montegrande, Valle de Elqui, Chile.”

Son sus años humildes en los que ella piensa, son sus años en Montegrande. Es la gente del Valle: 

 “casta sobria en el comer, austera en el vestir, democrática por costumbre mejor que por idea política”



En septiembre de 1954 visita el Valle de Elqui y desde allá le envió el siguiente telegrama al Presidente Carlos Ibáñez del Campo: 

“Vuestra Excelencia ofrecióme solicitarle algo en favor de mi valle de Elqui. Deseo que Vos. Excmo. Señor, que en anterior Gobierno unisteis Serena con Vicuña con camino carretero, completéis esa obra monumental que perpetuará vuestro nombre, ordenando su inmediata pavimentación. Respetuosa y afectuosamente, vuestra elquina. Gabriela Mistral”.

Gabriela Mistral, Plaza de Armas de Vicuña, 1954

Los derechos de autor de Gabriela Mistral nunca llegaron a los niños de Montegrande. Y hay gente con poder que  han dado vergüenza más de una vez por este tema.

La ley de propiedad intelectual, 17.336 de 1970  estipulaba que el plazo de protección de las obras intelectuales sería durante toda la vida del autor más treinta años luego de su muerte. Esto significa que, a la fecha de la publicación de esa ley, la obra de la poetisa pasó al dominio público el año 1987, treinta años luego de su muerte. 

Los habitantes de Pisco Elqui, de Paihuano y Montegrande, esparcidos en el Valle del Elqui, unidos por delgados hilos de agua, las montañas secas y un cielo siempre despejado, están siendo sobre explotados por grandes empresas. Las cooperativas han dado paso a la centralización del capital y, por lo tanto, a un molesto desequilibrio de poder. 

Las laderas de las montañas que encajonan el verde del valle, están siendo súper explotados y las grandes destilerías generan problemas sociales, ambientales y políticos.

La eliminación de humedales han sido reemplazados con parras. El uso de fertilizantes y pesticidas provocan en sus habitantes molestias físicas, enfermedades, e incluso casos recientes de malformaciones congénitas. La mayor parte de la población del Valle del Elqui trabaja como temporero en la uva y se ha convertido en un  trabajo precario. La gente del Valle  se ha empobrecido.

Gabriela Mistral era piedra, era roca inspirada. 

Sobria como su terruño. 

Seca y sólida. 

Ciudadana y demócrata. 

Gabriela Mistral moriría tres años después, en enero de 1957, en Nueva York.

Y no está en el pasado. 

Gabriela Mistral está muy presente.

La estatua en que algunos hombres la pusieron se está bajando de su pedestal y ya empezó a caminar.

Omar Pérez Santiago en la tumba de Gabriela Mistral, en Montegrande


viernes, marzo 07, 2025

Los celos de Milei con el presidente de Chile: "Gabriel Boric no es más inteligente que yo." Ilustración de Luis Martínez Solorza

 

Ilustración de Luis Martínez Solorza

De la serie "Secretos de la Quinta de Olivos"

Omar Pérez Santiago. Revista Off The Record, agosto 2024

A lo lejos se escucha la sorda sirena de un barco mientras que la porteña fría noche de agosto en la Quinta de Olivos está cargada de obsesiones.

La luz de la lámpara del escritorio proyecta sombras inquietantes en las ojeras hundidas del presidente de Argentina en pijamas. Su obsesión y dependencia de horas y horas en redes sociales hegemónicas, le ha provocado una sima de ansiedad e insomnio, de soledad y neurosis. Un semblante malhumorado y perturbado.
El presidente repite en voz alta su frase preferida de Margaret Thatcher, otra de sus obsesiones:
“No existe la sociedad. There is no such thing as society.”
Esa obsesión se llama onomatomanía, repetir unas palabras constantemente.
— Amo a Margaret Thatcher, dice obsesivo y fetiche.
— Amo a Margaret Thatcher, repite.
Cuando era niño y por defender a la Thatcher que invadió Las Malvinas argentinas en 1982, su papá lo golpeó y lo dejó desolado. Varios años han pasado, pero aún retumban con sangre y tumba, hondos dolores del recuerdo del martirio y las palizas a un chico de 11 años.
Los analistas han descubierto otra obsesión del presidente: las señoras mayores. Dicen que el presidente sufre de gerontofilia, la atracción hacia minas de cierta gloria pasada, pero mayores de edad. Las razones psicológicas tras la gerontofilia es una compulsión poco estudiada. Los psicólogos lo atribuyen a cierta fijación infantil, cierto complejo de Edipo o, la presunción de que el presidente sufre de evitación de la intimidad emocional y física con señoras o minas que sexualmente son menos amenazantes o demandantes. Pero que igual le ceban el mate.
— Amo a Margaret Thatcher.
Entró su hermana Karix. Traía los ojos muy abiertos, exoftálmicos.
— Llegó un informe ultra secreto de los servicios de inteligencia de la Armada Argentina. Están preocupados por los conflictos con Chile.
— ¿Con Chile?
— El titulo dice “Riesgo con Chile: riesgo en la Antártida, la alianza con los chinos, el riesgo con el litio, conflicto con los mapuches en el sur.”
Como si un rayo le cayera en su peluca, su expresión se tornó acalorada.
— Lee, lee, Karix, por favor.
— Los servicios de inteligencia detectaron una reunión de alto nivel entre el ministro de Defensa de Chile y altos funcionarios de China. Las conversaciones giran en torno a una alianza estratégica.
Javo se llevó las manos al rostro, masajeando sus sienes y con su voz ronca de falsete exclamó:
— Una alianza… ¿Justo ahora? Esto cambia todo.
Se levanta de su asiento y comienza a pasear, visiblemente perturbado.
— Esto pone en riesgo nuestra seguridad nacional. Desestabiliza la región. Y a mí… me pone en una posición vulnerable. ¿Me pueden dar un golpe de estado, Karix?
— No sé, voy a tirar el Tarot, para estar segura.
— Pero, Boric no es más inteligente que yo.
La idea le pareció intolerable.
— Yo soy más inteligente que Boric. ¿No, Karix?
— Tú eres el presidente más inteligente del mundo, Javo.
— Entonces, pondré fin a las ínfulas de Boric.
Le ha surgido otra obsesión: la juventud de Boric.
Karix lee:
— La cena en la embajada china de Santiago, en la avenida Pedro de Valdivia 550, contó con políticos de derecha e izquierda. Comieron exquisiteces de la tradicional comida, la milenaria gastronomía preparada por un veterano cocinero chino, de fama mundial.
— ¿Una cena? Y en ese lugar… Esto es grave.
— Luego analizaron las relaciones entre Chile y China. Chile fortalece su relación con todos los poderes actuales: Rusia, Estados Unidos, China, e India. Son pragmáticos. Chile fortalece también el polo latinoamericano.
— ¿Polo?
— Amistad con Lula de Brasil y Claudia Sheinbaum de México. Argentina quedaría aislada frente a una guerra en la Patagonia. Vulnera la Seguridad Nacional.
El presidente argentino se sulfura, suda, le aparecen sus tics en el ojo derecho. Tira papeles, golpea la mesa.
— ¿Vulnerables? ¿Seguridad Nacional? Esto podría ser el principio del fin. No solo para mi país, sino para mí. Tenemos que actuar rápido.
— Sí, Javo.
Alterado se apoya en su escritorio, mirando fijamente un punto indeterminado.
— Podríamos perder extensos territorios.
— Sí, Javo.
— Pero, yo no soy un hombre temeroso.
— No, Javo. Tú eres un guapo che Mano Brava.
— Exigiré respuestas.
— Sí, Javo. Pero quizá debemos mantener la calma.
— Estoy calmo, gritó irritado.
Agregó:
— Conecta una videollamada con el ministro de Defensa para que haga un plan de emergencia.
— Lo haré yo misma, dijo Karix.
— Pero, hermana, tú no eres experta militar.
— No es difícil, Javo. El arte de gobernar es mandar a los desencantados, los que más obedecen y se agachan.
— Y dile a unos de mis periodistas domésticos que venga a hacerme una entrevista. Acusaré públicamente a Boric.
Impulsivamente tuiteó a Boric.
Con su ansiedad apocalíptica, que agrada a los teóricos de la conspiración, con sus sueños mórbidos y maniqueos de escenificar conflictos de ruptura, Javo gritó:
— Con esta crisis cambiaré la geopolítica de la región. Será un punto de inflexión simbólico.

miércoles, febrero 26, 2025

Buenos Aires: distopía cyberpunk anarcocapitalista y sabiduría de vedette, Revista Off the record, septiembre 2024

 


Buenos Aires: distopía cyberpunk anarcocapitalista y sabiduría de vedette

Omar Pérez-Santiago. Revista Off The Record, septiembre 2024.

Dibujos de Luis Martínez Solorza y Emilio Gutiérrez.


El cielo del puerto de Buenos Aires tiene el color de una pantalla de televisor sintonizado en un canal muerto. Es septiembre de fría llovizna. La calle Corrientes, la que nunca dormía, ahora ya no es, ya no es lo que alguna vez fue: esa era dorada de cabarets donde hombres habitués iban a bailar con las “alternadoras” o “coperas”, muñecas bravas con vestidos de satén.



Pero hoy la calle Corrientes es un antro sucio, decadente, precario, turbio de sedimentos o residuos culturales. Cientos de pañoleros venden ropas en el suelo. 

Hay pobreza. 

El puñal del obelisco la desangra sin cesar. 

Triste, sí.



Hay un olor a carne cocida y flotantes cardúmenes de basura. Familias bonaerenses hacen de todo para sobrevivir de los despojos. Comedores populares dan de comer a los infantes hambrientos bajo el cielo eléctrico de Buenos Aires.



El hambre, siempre el hambre.

Un padre con un carrito de compras prepara comida para sus chicos, acurrucados el uno junto al otro para evitar el frío. Después el padre les lee un comic de valor y justicia: El Eternauta. La distopía que Oesterheld y Solano crearon en los años 50, y que parece ahora real: sobre Buenos Aires cae una mortal lluvia tóxica, una nevada fosforescente de polvo radioactivo.


Cada uno de los días más gris que el día anterior. No hay consenso social. La crónica incertidumbre económica demuele lo que se construyó con esfuerzo. Hoy se agravó con el inmoral salivazo del actual presidente de Argentina: “podés elegir morirte de hambre.”
Un trastornado experimento de darwinismo social.

Mientras tanto…



Mientras tanto, en la Quinta de Olivos el presidente de Argentina está feliz en su Retrosexualidad con su nueva novia. Es una mature women, una ex vedette que fue una sensual biscuit y papusa de los gloriosos cabarets. Luce una lencería piel de leopardo con lentejuelas y un tapado de armiño forrado en lamé.


El presidente vive su retrosexualidad: su ilusión adolescente de libídine con la que fue la gran cachet del cabaret. Su sueño erótico que lo mareaba de pibe, cuando ella era diosa de hielo y boca fresca de color carmín.
“Cómo me calentaba!”

La señora ya no es la papusa del cabaret, pero conserva su simpatía condescendiente. Baja sus pestañas arqueadas con piedad vanidosa.

Para superar su disfunción eréctil, el presidente adopta actitud de sexo tántrico, meditativo. Hace contacto visual con la ex vedette en lencería piel de leopardo. Respira profundo. Entrada y salida de aire por la nariz, los ojos cerrados por minutos.
— Conéctate con mi respiración, le ordena a la ex vedette.
Entonces, con la respiración sincronizada, él parece disfrutar.
La sabia ex vedette le sigue el juego.
Al final, la ex vedette quedó algo insatisfecha.
— Tengo la sensación de que algo me faltó, pensó la ex vedette.
Eso pensó, pero no dijo nada.
No se queja. Sonríe. Ya ha visto languidecer el vergel de sus primaveras. La insatisfacción sexual ya no es su problema.

El presidente sale del estado tántrico y de inmediato lo publica en twitter.

Luego le sirve champán bien frappé que la pone mimosa.
Él cojea.
— Tengo un dolor crónico de mi cadera. Por eso renqueo. Y lucho por repararla con implantes de cyber chips.
— ¿Cómo? preguntó ella.
— Elon Musk, el multimillonario gurú del futuro tecnológico, me ha prometido mejorar mi cadera y potenciarme en su empresa Neuralink.
— ¿Elon Musk?
— Sí. Ya hay un caso de un hombre con esquizofrenia que fue sanado mediante modelos cibernéticos. Elon dirigió la operación de alucinación consensuada.
— Oh, mirá, tú…
— Con Elon tenemos una colaboración como un dúo de artistas futuristas, metafísicos, carismáticos, experimentales.
A ella le dio risa su chamullo lisérgico. Pero de nuevo no dijo nada. Coqueta bajó sus pestañas bien arqueadas.
Él agregó:
— Yo he viajado a diferentes lugares para realizarme implantes.
— ¿Cyber implantes como RoboCob?
— Sí. Implantes de chips que desafectan la carne. Cromos fundidos sumergidos en plasma de carbones pirolíticos.
“Como Frankenstein”, pensó la vedette.
Eso pensó, pero tampoco dijo nada.
— Cuando se me cante el orto seré el primer argentino en colonizar Marte en una nave de SpaceX. Los zurdos pelotudos no lo ven. Si domino el espacio, el black powder, nada me puede pasar.
— Oh, serás un cyber presidente…
— Sí. Cuando se me cante el orto seré un presidente neuromante. En Argentina todo estará permitido. Todo se comprará y todo se venderá: los niños, los órganos, el agua y el aire. Nadie regalará nada. ¡Viva la libertad, carajo!
La vedette tuvo un risueño chispazo sensorial en sus ojos picarescos de pippermint. 

Ella conoce bien el alma de un porteño que se presume bacán. 

Lo deja pasar y finge amor.
“Ñoño”.
Ella pensó decir eso en voz alta.
“Mejor no digo nada”.
Ella optó por beber champán bien frappé. Eso la pone mimosa, como en los lujosos cabarets de Corrientes y sus rojas cortinas de pana. Una época que, al parecer, ya no volverá.
El cielo del puerto tenía un color eléctrico.



El asesino de Olof Palme en Valparaíso. Por Omar Pérez Santiago. Ilustrado por Luis Martínez Solorza

 UNO Suecia fue un país neutral y pacífico. Pero hoy el gobierno sueco distribuye el folleto   Om Kriget kommer , si la guerra viene. Creo q...