En una atmósfera de tortura, necrofilia, pedofilia y canibalismo, la joven Osiris Bascuñan es raptada por descendientes de Nefilim, ángeles diabólicos que tuvieron hijos con mujeres humanas. Los hechos ocurren en Alhué, pueblo donde surgen supersticiones siniestras de Chile. Alhué significa entre los mapuches espectro de los muertos. Se afirma que Alhué fue fundado por el Diablo y que por las noches aparecen las ánimas en sus calles.
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