sábado, diciembre 06, 2025
domingo, julio 07, 2024
miércoles, octubre 27, 2021
Entrevista a Omar Pérez Santiago por Leo Lobos . Revista Gafe
1.
Háblame por favor de tus traducciones de autores escandinavos, publicadas en
los últimos años. Autores con Thomas Tranströmer y Karin Boye, y su proceso
editorial. Editoriales y editores.
Siento hoy una profunda emoción que ahora
se publiquen mis traducciones de los 5 libros de poesía de la gran sueca Karin Boye, por la editorial Los Perros
Románticos. Espero que sea un aporte al árbol de la literatura. El primer deber
de un autor es abrir un nuevo territorio
A veces, el camino es fastidioso, lo sabrán
ustedes. A veces, en el camino se levantan hidras. En un momento, mi amado Chile
sufría una dramática noche de una dictadura dominada por sádicos. Tenía 25 años
y un malogrado día, muchos policías de civil rodearon mi hogar y se llevaron a
mi padre y a mi hermano. La desolación y largos meses de ocultación, al final, me llevó al exilio, a un lugar que nunca
soñé.
Nunca olvidé aquel invierno en que un avión
aterrizó en un pequeño aeropuerto de Suecia. La noche invernal era blanca, un
país níveo y frío. ¡Qué país hermoso, de paz, de bienestar, de aire fresco y
puro y buena alimentación! Ser inmigrante también puede ser una identidad. Viví
en Malmö y allí hice amigos. La importancia de hacer amigos es como tener una
familia.
Un día leí a la poeta sueca Karin Boye en
una página cultural. Su sensibilidad me conmovió. Desde entonces comencé a
traducir algunos de sus poemas más famosos. Tarea que he terminado hoy con la
publicación de toda su poesía reunida.
Trabajé de profesor y también escribía artículos
culturales para el diario Arbetet, cuyos honorarios ayudaban a mi economía de
profesor. Un día fui a entrevistar al
joven poeta punks, Hakan Sandell.
Entonces le propuse a Hakan Sandell hacer un recital poético en el
Fredman, un centro cultural de la
ciudad.
Había una vida literaria muy activa y vital en la
ciudad de Malmö, que miraba el mundo desde abajo, gente crítica y auténtica,
una generación antiautoritaria y creativa. Cada fin de semana organizábamos
actividades artísticas en el Fredman, un acogedor centro cultural. Hakan me
propuso que incluyéramos a otros poetas, como Clemens Altgard.
Visité a Clemens en su departamento, hablamos
de unas bandas punks, bebimos licor italiano y me regaló un libro del
danés Michael Strunge, el poeta había publicado 11 libros y se suicidó a los 27
años y que Altgard había traducido al sueco. Publiqué la entrevista en el
diario Arbetet. Y un día el Fredman se
llenó de punks escandinavos en una animada fiesta contracultural.
Era una tendencia natural que los tradujera al español.
Y luego se publicó la antología de mis amigos, La Pandilla de Malmö.
Luego se publicó un libro con mis traducciones del mito
danés Michael Strunge, desaparecido a los 27 años. También traduje un libro de
poemas de mi amigo Clemens Altgard, No Muerto.
El año 1987, en un pequeño bar del barrio
viejo de Malmö, el poeta Tomás Tranströmer –premio Nobel de literatura-
inauguró los Días de la Poesía. Esa noche, el poeta sueco se paró desde un
rincón y leyó uno de sus más famosos poemas: "Los recuerdos me
miran". Supe de inmediato que estaba frente a un poeta admirable. Sentados
casualmente cerca, intercambiamos palabras. Tranströmer tenía entonces 56 años,
y era amistoso, sencillo y cálido.
"Tu poesía tiene cierta afinidad con
Jorge Teillier, un paisano mío", le comenté.
“Lo he leído”, me dijo.
La escritora Sun Axelsson había vivido en
Chile y le había hablado mucho de Teillier y él había leído traducciones.
Entonces empecé a traducir poemas de Tomás
Tranströmer y esa antología Introducción para Inquietos ha tenido ya varias
ediciones.
2. Háblame por favor sobre la
traducción, el oficio del traductor, la traducción en Chile, escenarios
actuales, panorama de cultores de este oficio. Algunos ejemplos.
Sobre
el oficio de la traducción literaria hay tantas teorías como pelos en un perro.
Bendigo a esos académicos.
Pero,
para mí la traducción literaria es un oficio práctico de 4 momentos básicos.
Lo
primero es entender. Saber qué dice el texto. No hacerse trampa. Uno a veces,
en una primera lectura, tiende a creer que entiende, pues el cerebro suple
automáticamente ciertas palabras.
Lo
segundo es el momento en que, de tanto darle vuelta a palabras oscuras, de
pronto se iluminan y uno descubre el
fondo del texto. Es muy tranquilizador y gozoso.
Lo
tercero es la verdadera tarea del traductor literario. Encontrar el estilo,
asimilar el ritmo, la rima, contar sílabas, pensar en los marcos estéticos, las
tendencias o escuelas literarias. Esa tarea es la más rica.
Finalmente,
no menos importante, es leer la traducción en voz alta, o pedirle a otros que
lean algunos poemas, hasta encontrar la prosodia y que el ritmo sea grato al
oído. Devolver un lenguaje vivo.
El
escenario de la traducción en Chile siempre fue débil.
Jorge
Teillier publicó un interesante libro Poesía Universal traducida por poetas
chilenos, el que fue publicado en 1996
con traducciones de poetas chilenos, como Waldo
Rojas, Omar Lara, Verónica Zondec.
En
los últimos años noto un impulso a la traducción literaria, unido a las nuevas
editoriales. Hoy hay buenas traducciones de poetas como la gran Soledad Fariña,
Camila Fadda Gacitúa, o Leo Lobos, también admirables.
Chile
tiene hoy una línea de apoyo económico a la traducción. Bien.
Pero a
Chile aún le falta una política más orientada, con objetivos. El escritor es
siempre fronterizo, va entre culturas y lenguas. Si Chile desea mejorar la sociedad, la traducción es necesaria. Nos hace
menos arrogantes, menos prepotentes. Creo que el vigor de una cultura se mide
en su interés por otras culturas.
3. Háblame por favor de tus actuales
y futuros proyectos. En qué estás trabajando tanto en lo personal como en otras
iniciativas colectivas, en el contexto chileno de revuelta social y
pandemia.
Saldrá
pronto mi libro de relatos Asesinato en Copenhague, que edita Mago editores, un
libro sobre un perturbador true crime
de una periodista sueca en un submarino.
Lo
que más me solaza hoy es la idea de un montaje de una obra de teatro, o teatro
de cámara de dos personajes, en el estilo de la novela fantástica bizantina.
Por un lado, Ingmar Bergman, el genio y cineasta sueco ya viejo, que ha sido
visitado por la muerte. La muerte no es
como él se la imaginó, un hombre de larga túnica negra. No. La muerte es una
bella mujer de minifalda roja llamada Catrina. Para ganar tiempo, él la invita
a bailar tango y descubre que ella es casta, ha mantenido su virginidad, no ha
amado nunca. Oh, qué triste debe ser no haber amado nunca. La muerte no sabe lo
que es amar. Debe ser terrible nunca haber amado.
***
Omar Pérez Santiago egresó de la Escuela de Ciencias
Políticas de la Universidad de Chile y, perseguido por la dictadura de Pinochet
vivió en Suecia. Su primera novela, Malmö es pequeña, apareció en sueco en
1988, a la que le siguió, cuatro años más tarde, un volumen de cuentos,
Memorias eróticas de un chileno en Suecia. Desde entonces ha seguido cultivando
ambos géneros, además de la crónica, el ensayo y la traducción. Autor de libros
como Allende, el retorno y Nefilim en Alhué.
lunes, abril 26, 2021
Omar Pérez Santiago: “Cómo todos los grandes poetas, Karin Boye creó su propio mundo”

Pérez Santiago, 1988. Foto: Ricardo Arroyo
Entrevista a Pérez Santiago, traductor de la poeta más importante
de la literatura sueca, Karin Boye.

|
“Leí a la sueca Karin Boye
en los años 80. Yo era un joven desterrado y confundido. Ella me dio una
luz. Hoy, pasado los años y en la triste pandemia, su relectura reforzó
en mí la poeta vital. No dolida, No
triste. Un hombre, una mujer debe levantarse y hacer lo que tiene que hacer” Entrevista en el programa Barco de Papel de Radio Nuevo Mundo por Macarena Castro y David Hevia, lunes 26 de abril 2021. 1. Omar ¿Cuáles son, a tu juicio, los elementos más destacables de la obra poética de Karin Boye? Los elementos más destacables de su obra poética es su magnífico ritmo
de oleadas sonoras surgidas de su fantasía personal. —sobre el amor, la fe, la muerte, la cultura y la
naturaleza—, de inusual calidad musical y rítmica y sensibilidad en el
lenguaje. En las horas frías de mi remoto exilio en Suecia, durante los años 80,
leí encantado a Karin Boye. Descubrí entonces que el mayor valor de una poeta
es su encanto. Hoy, en la apocalíptica pandemia traduzco sus libros de poesía.
Releo su legado. Karin Boye la poeta
más querida en Suecia, nació en 1900 y murió en 1941. En 1922 tenía 22 años Era menuda.
Pelo corto. Caminaba alegre y risueña por los grandes y hermosos jardines de la
Universidad de Uppsala, la casa de estudios más antigua de la región, donde
estudiaba griego, idiomas nórdicos e historia de la literatura. Un día su sueño
mágico se hizo realidad y su vida cambió. En 1922 la editorial Bonniers publicó
su primer libro Nubes, 42 poemas
sobre cosas esenciales —El culto a la belleza, el espíritu de lucha y la vida
dinámica, la intensidad, curiosidad y la sed de vivir de sus poemas sedujeron a
la juventud. Fue inmediatamente leída por mujeres jóvenes, como ella. Una poeta
al mismo tiempo canónica y heterodoxa. 2.
Tú has emprendido un trabajo de traducción de su obra. ¿Qué buscas rescatar de
la autora también traductora, en esa tarea y que desafíos aparecen allí en el
oficio de volcarla al castellano? Yo rescato su vitalidad
poética, su alegría de vivir. Su fe en la palabra. Y mis traducciones la
colocan en una corriente poética vitalista. Durante los hermosos años de anarquía
que siguieron al tratado de Versalles de 1919 -fin de la guerra y de la
pandemia de la gripe española-, Boye vivió la vida que deseó. Era vital, de
espléndidos ojos azules. Gentil. Graciosa. Pelo corto a la moda. En la Universidad de Uppsala estudió
idiomas, útil para su elocuencia. Durante esos felices años veinte fue activa en asociaciones
femeninas y en revistas culturales, fue crítica literaria y traductora. Tradujo La Tierra Baldía de
T.S. Eliot al sueco. Le gustaba la fiesta. Bailó en los
bares lésbicos El Dorado y Silhouette de Berlín, antes de que Hitler los
prohibiera. Estuvo en Moscú antes de la sangrienta purga de Stalin. Tuvo una vida sexual activa. Se casó
con el escritor Leif Björk. Relación breve con el profesor Victor Svanberg. En
Berlín, según escribió en una carta, se acostó con una gigoló griega. Desde
1934 vivió con la joven judía alemana Margot Hanel. 3. Por estos días vea la luz tu versión de Nubes. ¿Observas una
evolución estética entre ese primer poemario de Boye y su obra posterior? Sí, Nubes se publica con Los Perros Románticos. Karin escribió 5 libros
de poemas entre 1922 y 1941 · (Nubes), 1922. (Tierra Oculta), 1924 · (Los Hornos), 1927 ·
(En el nombre de los árboles) 1935 · (Los siete pecados capitales), 1941. En su
poesía mantuvo el cuestionamiento de supuestos valores e ideales eternos,
absolutos e inmutables. Hacia el fin de su vida las cosas cambian. La lucha
cultural se libró entre las fuerzas culturalmente conservadoras que defendieron
el viejo orden y fuerzas radicales que
sintieron la necesidad de crear un nuevo orden. Karin
Boye tenía una verdad interior, era libre de prejuicios, abierta a la verdad.
Su forma de vida era una protesta contra la decadencia y la decrepitud de la
civilización. En los cinco libros, que yo ahora traduzco, incubó un legado literario,
realidades imaginarias o simbólicas, que han ejercido una gran influencia en la
cultura con su magnífico ritmo del lenguaje, que cautiva nuestro entusiasmo por
su pureza y fuerza. Una poesía pura y llena que esas
oleadas sonoras que no se interrumpen ni por un segundo; ninguna obra de la
poesía sueca tiene esa continuidad de ritmo, esa armonía tan bellamente
desplegada. 4. “Aquí no voy. Esta no
soy yo/ Esto es solo es solo un reflejo mentiroso”, escribe la autora en Idea.
En el Réquiem de tu traducción de Nubes tú adviertes sobre la forma majadera en
que se ha pretendido dar a la autora el rol de angel caído, y que la
manipulación hizo algo parecido en Chile con Gabriela Mistra. Nos gustaría que
te explayes sobre eso. Karin Boye era una poeta de excelencia superior, pero la construcción
mental de la época interpretó su muerte
como un problema psicológico personal, antes que efectos de la organización
social. Su muerte en 1941 fue considerada como un problema íntimo. Las construcciones
mentales de la época evadieron la responsabilidad social y política del statu quo en el trato a
las mujeres. Eso es lo que hay que reparar. Efectivamente, el rol que le asignaron en mundo del arte fue de ángel
sufrido, de monja. En Chile, los manipuladores hicieron lo mismo con la poeta Gabriela
Mistral, la convirtieron en una recitadora de rondas infantiles, en una madre
frustrada. Recién ahora se lee con otros registros. En el caso de Karin Boye, las nuevas biografías han cambiado esa visión
que se construyó inmediatamente después de su muerte. Hay indicios que ella
realmente no quería suicidarse. La dosis de insomnio no habría sido lo
suficientemente fuerte. Ella no murió por las pastillas para dormir. Ella se habría
congelado hasta la muerte. A comienzos de los años 40, ella vivía una de las épocas más oscura de
la civilización, nazismo, stalinismo, en una palabra, totalitarismo. Una lucha
directa con el demonio. Una época tan oscura como la actual crisis de la
civilización por el Coronavirus. Lo mismo ocurrió con otras dos escritoras de esa época, Virginia Woolf
y Alfonsina Storni. La comparación da una serie de reflejos que iluminan mejor
el marco de profundidad en el espacio. La tres insignes figuras épicas acumularon muchas semejanzas, Boye,
Woolf y Storni. Las tres terminan prematuramente su vida. Eran naturalezas libres encerradas entre muros, en un espacio más
reducido que un convento, en una comunidad opresora. Para ellas, después de unos brillantes y divertidos años 20, la realidad era sombría. El 28 de marzo de 1941, Virginia Woolf se puso su abrigo, llenó sus
bolsillos con piedras y se lanzó al pequeño pero profundo río Ouse, Inglaterra,
cerca de su casa y se ahogó en esas aguas oscuras. En 1938 Alfonsina Storni se suicidó en Mar del Plata, Argentina,
arrojándose desde la desaparecida escollera del Club argentino de mujeres. A Karin Boye la encontraron en un bosque. 5. En tu condición de escritor, qué sabores y aprendizajes te deja haber
revisitado los versos de Boye de esa forma tan intensa que desemboca en la
traducción? La nobleza de su lenguaje era la forma natural de su aliento, de su
voz; era algo fundamental de su propio ser; nada hay de artificial en esa obra,
en la que sólo hallamos magnificencia de la forma. Su literatura ha influido en
varias generaciones de mujeres de trayectorias intelectuales. Sí, por supuesto.
Karin Boye era una mujer llena de vida y vitalidad, con gran sentido del humor
y personalidad
Era gentil e indulgente. Tenía gracia y gentileza. Sí. Pero también
tenía el brío de las chotacabras, la energía que el pájaro necesita para
incubar en el nido su huevo poético. Su luminosidad para entregar vida a su
germen interior, una lírica de temperamento y carácter. Karin Boye era bastante
rica en imaginación, audacia y fuerza creadora como para producir una nueva
realidad que la amplia y la enriquece, una ilusión poética que se transforma en
vida, un mundo dentro del mundo. Cómo todos los grandes poetas, ella creó su
propio mundo. |
jueves, abril 01, 2021
KARIN BOYE: WALKIRIA SUECA, Revista Off The Record, abril 2021
Anoche con espadas soñé.
Soñé
con una batalla anoche.
Soñé
que combatí a tu lado
armada
y fuerte, anoche.
y
los monstruos cayeron a tus pies
Nuestras
filas se cerraron y cantaron
en
la quieta amenaza de la oscuridad.
Soñé
con la muerte anoche.
Soné
que yo caía a tu lado
con
llagas mortales, anoche.
Tú
no notaste que yo caía
Tu
boca seria.
El
escudo con mano firme sostienes
y sigues
tu camino de frente
Soñé
con rosas anoche.
Soñé
mi muerte buena y hermosa-
Eso
soñé anoche.
Pongo mi mano en el corazón y declaro que la poeta sueca
Karin Boye no es invento mío, como se rumorea a veces. En las horas frías de mi
remoto exilio en Suecia, leí encantado a Karin Boye. Hoy, en la apocalíptica pandemia
traduzco sus libros de poesía. Releo su legado, su magnífico ritmo de oleadas
sonoras surgidas de su fantasía personal.
Durante los hermosos años de anarquía que siguieron al
tratado de Versalles de 1919 -fin de
la guerra y de la pandemia-, Boye vivió la vida que deseó, como una Lady Gaga o
una Madonna. Era vital, de espléndidos ojos azules. Gentil. Graciosa. Pelo
corto a la moda.
En la Universidad de Uppsala estudió idiomas, útil para su
elocuencia.
Durante los felices años veinte fue activa en asociaciones femeninas
y en revistas culturales, fue crítica literaria y traductora. Era una influencer, (se dice hoy) y de avant-garde, (se decía entonces).
Bailó en los bares lésbicos El Dorado y Silhouette de Berlín,
antes de que Hitler los prohibiera. Estuvo en Moscú antes de la sangrienta purga
de Stalin.
Vida sexual activa. Se casó con el escritor Leif Björk. Relación
breve con el profesor Victor Svanberg. En Berlín, según escribió en una carta, se
acostó con una gigoló griega. Desde 1934 vivió con la joven judía alemana
Margot Hanel.
En abril de 1941 viajó a Alingsås a la casa de Anita
Nathorst, su amiga desde la universidad de Uppsala. El 23 de abril Boye desapareció
y el pueblo puso en marcha su búsqueda. El
granjero Carl Gottfridsson la halló muerta apoyada en una roca, tres días
después, “aparentemente dormida”.
El ave rapaz de la muerte siguió volando en círculos. Un mes
después, Margot Hanel de 29 años, su conviviente, abrió los grifos de gas de la
cocina. No tenía ganas de seguir en este mundo.
“Si tú no existes más, por qué existiré yo”.
Suecia era un bunker de eremitas calientes. El país de la medida
justa, (logom). La prelacía despolitizó su vida. Antes de entrar al
Walhalla, el salón nórdico de los caídos, le inventaron el rol de sufrida. En el olimpo sueco de diosas y dioses,
la convirtieron en la “santa Karin Boye”. Disimularon su vida real. Un punto de
dolor, cuando la vida les duele, mis queridos suecos prefieren el silencio.
“Hacerse el sueco”.
Nuevas biografías indican que tal vez Boye no deseaba
suicidarse. Incluso se habría congelado. Incluso hacían 10 grados bajo cero por
la noche.
Al final de los años 30 fue una época ruda para una mujer:
guerra, totalitarismo, corrupción, opresión y misoginia. Fácil de ser injuriada.
Tánatos es un tema en su poesía. Sí. ¿Y qué?
¿Los genios no deben pensar en la muerte, acaso?
La forma de morir no determina una obra.
Karin Boye soñó con espadas.
jueves, octubre 08, 2020
PRONTO! Karin Boye (1940 - 1941) Poemas NUBES, Los Perros Románticos & Aura Latina
PRONTO!
Karin Boye (1940 - 1941)
Sueca, poeta, novelista, ensayista, traductora y feminista, políticamente activa y una trotamundos.
Es una de las mujeres más importante en las letras sueca.
La traducción de sus poemas NUBES es de Pérez Santiago
martes, abril 21, 2020
Omar Pérez Santiago: "Karin Boye es un poeta de excelencia"
¿Por qué sino la primavera vacila?
¿Por qué todo el ardiente deseo
Se lía a lividez amarga y fría?
El brote fue un capullo todo el invierno
¿Qué es esa cosa nueva, que socava y estalla?
Sí, duele cuando los tallos brotan
dolor del que crece
y del que se encapulla
Sí, es difícil cuando las gotas caen
Temblando de miedo pesadamente cuelgan
Asidas a la rama, se hinchan, se deslizan
La gravedad las tira hacia abajo, aunque se adhieran
Difícil ser incierto, temeroso y dividido
Difícil sentir la profundidad que tira y llama
Sin embargo quedarse y solo temblar
Difícil desear permanecer
Y desear caer.
Los brotes del árbol rasgan en júbilo,
Entonces, cuando ya no existe ningún temor,
Caen brillantes las gotas de la rama
Se olvidan de su temor ante lo nuevo
Se olvidan de su ansiedad por el viaje
Viven su mayor certeza por un segundo,
Y descansan en esa confianza
Que crea el mundo.
Eres semilla y yo tu humus.
En mí creces y vales.
Eres el niño deseado.
Soy tu madre.
¡Da tu néctar, Sangre!
Una fuerza desconocida necesita hoy
toda la vida que legase.
no siente ningún polvo,
además quiere crear,
dentro de mí ahora:
algo crece y me desgarra,
¡querida, tú!
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