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miércoles, octubre 27, 2021

Entrevista a Omar Pérez Santiago por Leo Lobos . Revista Gafe

                                                     


Gafe 

1. Háblame por favor de tus traducciones de autores escandinavos, publicadas en los últimos años. Autores con Thomas Tranströmer y Karin Boye, y su proceso editorial. Editoriales y editores. 

 

Siento hoy una profunda emoción que ahora se publiquen mis traducciones de los 5 libros de poesía de la gran sueca  Karin Boye, por la editorial Los Perros Románticos. Espero que sea un aporte al árbol de la literatura. El primer deber de un autor es abrir un nuevo territorio

 

A veces, el camino es fastidioso, lo sabrán ustedes. A veces, en el camino se levantan hidras. En un momento, mi amado Chile sufría una dramática noche de una dictadura dominada por sádicos. Tenía 25 años y un malogrado día, muchos policías de civil rodearon mi hogar y se llevaron a mi padre y a mi hermano. La desolación y largos meses de ocultación, al final,  me llevó al exilio, a un lugar que nunca soñé.

 

Nunca olvidé aquel invierno en que un avión aterrizó en un pequeño aeropuerto de Suecia. La noche invernal era blanca, un país níveo y frío. ¡Qué país hermoso, de paz, de bienestar, de aire fresco y puro y buena alimentación! Ser inmigrante también puede ser una identidad. Viví en Malmö y allí hice amigos. La importancia de hacer amigos es como tener una familia.

 

Un día leí a la poeta sueca Karin Boye en una página cultural. Su sensibilidad me conmovió. Desde entonces comencé a traducir algunos de sus poemas más famosos. Tarea que he terminado hoy con la publicación de toda su poesía reunida.

 

Trabajé de profesor y también escribía artículos culturales para el diario Arbetet, cuyos honorarios ayudaban a mi economía de profesor.  Un día fui a entrevistar al joven poeta punks, Hakan Sandell.  Entonces le propuse a Hakan Sandell hacer un recital poético en el Fredman, un centro  cultural de la ciudad.

Había una vida literaria muy activa y vital en la ciudad de Malmö, que miraba el mundo desde abajo, gente crítica y auténtica, una generación antiautoritaria y creativa. Cada fin de semana organizábamos actividades artísticas en el Fredman, un acogedor centro cultural. Hakan me propuso que incluyéramos a otros poetas, como Clemens Altgard.
Visité a Clemens en su departamento, hablamos  de unas bandas punks, bebimos licor italiano y me regaló un libro del danés Michael Strunge, el poeta había publicado 11 libros y se suicidó a los 27 años y que Altgard había traducido al sueco. Publiqué la entrevista en el diario Arbetet. Y un  día el Fredman se llenó de punks escandinavos en una animada fiesta contracultural.

Era una tendencia natural que los tradujera al español. Y luego se publicó la antología de mis amigos, La Pandilla de Malmö.

Luego se publicó un libro con mis traducciones del mito danés Michael Strunge, desaparecido a los 27 años. También traduje un libro de poemas de mi amigo Clemens Altgard, No Muerto.

El año 1987, en un pequeño bar del barrio viejo de Malmö, el poeta Tomás Tranströmer –premio Nobel de literatura- inauguró los Días de la Poesía. Esa noche, el poeta sueco se paró desde un rincón y leyó uno de sus más famosos poemas: "Los recuerdos me miran". Supe de inmediato que estaba frente a un poeta admirable. Sentados casualmente cerca, intercambiamos palabras. Tranströmer tenía entonces 56 años, y era amistoso, sencillo y cálido.

"Tu poesía tiene cierta afinidad con Jorge Teillier, un paisano mío", le comenté.

“Lo he leído”, me dijo.

La escritora Sun Axelsson había vivido en Chile y le había hablado mucho de Teillier y él había leído traducciones.

Entonces empecé a traducir poemas de Tomás Tranströmer y esa antología Introducción para Inquietos ha tenido ya varias ediciones.

 


2. Háblame por favor sobre la traducción, el oficio del traductor, la traducción en Chile, escenarios actuales, panorama de cultores de este oficio. Algunos ejemplos. 

 

Sobre el oficio de la traducción literaria hay tantas teorías como pelos en un perro. Bendigo a esos académicos.

 

Pero, para mí la traducción literaria es un oficio práctico de 4 momentos básicos.

 

Lo primero es entender. Saber qué dice el texto. No hacerse trampa. Uno a veces, en una primera lectura, tiende a creer que entiende, pues el cerebro suple automáticamente ciertas palabras.

 

Lo segundo es el momento en que, de tanto darle vuelta a palabras oscuras, de pronto  se iluminan y uno descubre el fondo del texto. Es muy tranquilizador y gozoso.

 

Lo tercero es la verdadera tarea del traductor literario. Encontrar el estilo, asimilar el ritmo, la rima, contar sílabas, pensar en los marcos estéticos, las tendencias o escuelas literarias. Esa tarea es la más rica.

 

Finalmente, no menos importante, es leer la traducción en voz alta, o pedirle a otros que lean algunos poemas, hasta encontrar la prosodia y que el ritmo sea grato al oído. Devolver un lenguaje vivo.

 

El escenario de la traducción en Chile siempre fue débil. 

Jorge Teillier publicó un interesante libro Poesía Universal traducida por poetas chilenos, el que fue publicado en 1996 con traducciones de poetas chilenos, como Waldo Rojas, Omar Lara, Verónica Zondec.

 

En los últimos años noto un impulso a la traducción literaria, unido a las nuevas editoriales. Hoy hay buenas traducciones de poetas como la gran Soledad Fariña, Camila Fadda Gacitúa, o Leo Lobos, también admirables.

Chile tiene hoy una línea de apoyo económico a la traducción. Bien.

Pero a Chile aún le falta una política más orientada, con objetivos. El escritor es siempre fronterizo, va entre culturas y lenguas. Si Chile desea mejorar la  sociedad, la traducción es necesaria. Nos hace menos arrogantes, menos prepotentes. Creo que el vigor de una cultura se mide en su interés por otras culturas.

  

3. Háblame por favor de tus actuales y futuros proyectos. En qué estás trabajando tanto en lo personal como en otras iniciativas colectivas, en el contexto chileno de revuelta social y pandemia. 

 

Saldrá pronto mi libro de relatos Asesinato en Copenhague, que edita Mago editores, un libro sobre un perturbador true crime de una periodista sueca en un submarino.

Lo que más me solaza hoy es la idea de un montaje de una obra de teatro, o teatro de cámara de dos personajes, en el estilo de la novela fantástica bizantina. Por un lado, Ingmar Bergman, el genio y cineasta sueco ya viejo, que ha sido visitado por la muerte.  La muerte no es como él se la imaginó, un hombre de larga túnica negra. No. La muerte es una bella mujer de minifalda roja llamada Catrina. Para ganar tiempo, él la invita a bailar tango y descubre que ella es casta, ha mantenido su virginidad, no ha amado nunca. Oh, qué triste debe ser no haber amado nunca. La muerte no sabe lo que es amar. Debe ser terrible nunca haber amado.

 

***

Omar Pérez Santiago egresó de la Escuela de Ciencias Políticas de la Universidad de Chile y, perseguido por la dictadura de Pinochet vivió en Suecia. Su primera novela, Malmö es pequeña, apareció en sueco en 1988, a la que le siguió, cuatro años más tarde, un volumen de cuentos, Memorias eróticas de un chileno en Suecia. Desde entonces ha seguido cultivando ambos géneros, además de la crónica, el ensayo y la traducción. Autor de libros como Allende, el retorno y Nefilim en Alhué.

lunes, abril 26, 2021

Omar Pérez Santiago: “Cómo todos los grandes poetas, Karin Boye creó su propio mundo”

 

Pérez Santiago, 1988. Foto: Ricardo Arroyo

Entrevista a Pérez Santiago, traductor de la poeta más importante de la literatura sueca, Karin Boye.

“Leí a la sueca Karin Boye en los años 80. Yo era un joven desterrado y confundido. Ella me dio una luz.  Hoy, pasado los años  y en la triste pandemia, su relectura reforzó en mí  la poeta vital. No dolida, No triste. Un hombre, una mujer debe levantarse y hacer lo que tiene que hacer”

Entrevista en el programa Barco de Papel de Radio Nuevo Mundo por Macarena Castro y David  Hevia, lunes 26 de abril 2021.

1.  Omar ¿Cuáles son, a tu juicio, los elementos más destacables de la obra poética de Karin Boye?

Los elementos más destacables de su obra poética es su magnífico ritmo de oleadas sonoras surgidas de su fantasía personal. —sobre el amor, la fe, la muerte, la cultura y la naturaleza—,  de inusual calidad musical y rítmica y sensibilidad en el lenguaje.

En las horas frías de mi remoto exilio en Suecia, durante los años 80, leí encantado a Karin Boye. Descubrí entonces que el mayor valor de una poeta es su encanto. Hoy, en la apocalíptica pandemia traduzco sus libros de poesía. Releo su legado.  Karin Boye la poeta más querida en Suecia, nació en 1900 y murió en 1941.  En 1922 tenía 22 años  Era menuda. Pelo corto. Caminaba alegre y risueña por los grandes y hermosos jardines de la Universidad de Uppsala, la casa de estudios más antigua de la región, donde estudiaba griego, idiomas nórdicos e historia de la literatura. Un día su sueño mágico se hizo realidad y su vida cambió. En 1922 la editorial Bonniers publicó su primer libro Nubes, 42 poemas sobre cosas esenciales —El culto a la belleza, el espíritu de lucha y la vida dinámica, la intensidad, curiosidad y la sed de vivir de sus poemas sedujeron a la juventud. Fue inmediatamente leída por mujeres jóvenes, como ella. Una poeta al mismo tiempo canónica y heterodoxa.

2. Tú has emprendido un trabajo de traducción de su obra. ¿Qué buscas rescatar de la autora también traductora, en esa tarea y que desafíos aparecen allí en el oficio de volcarla al castellano?

Yo rescato su vitalidad poética, su alegría de vivir. Su fe en la palabra. Y mis traducciones la colocan en una corriente poética vitalista.

Durante los hermosos años de anarquía que siguieron al tratado de Versalles de 1919 -fin de la guerra y de la pandemia de la gripe española-, Boye vivió la vida que deseó. Era vital, de espléndidos ojos azules. Gentil. Graciosa. Pelo corto a la moda.

En la Universidad de Uppsala estudió idiomas, útil para su elocuencia.

Durante esos felices años veinte fue activa en asociaciones femeninas y en revistas culturales, fue crítica literaria y traductora. Tradujo  La Tierra Baldía de T.S. Eliot al sueco.

Le gustaba la fiesta. Bailó en los bares lésbicos El Dorado y Silhouette de Berlín, antes de que Hitler los prohibiera. Estuvo en Moscú antes de la sangrienta purga de Stalin.

Tuvo una vida sexual activa. Se casó con el escritor Leif Björk. Relación breve con el profesor Victor Svanberg. En Berlín, según escribió en una carta, se acostó con una gigoló griega. Desde 1934 vivió con la joven judía alemana Margot Hanel.

 

3. Por estos días vea la luz tu versión de Nubes. ¿Observas una evolución estética entre ese primer poemario de Boye y su obra posterior?

Sí, Nubes se publica con Los Perros Románticos. Karin escribió 5 libros de poemas entre 1922 y 1941 · (Nubes), 1922.  (Tierra Oculta), 1924 · (Los Hornos), 1927 · (En el nombre de los árboles) 1935 · (Los siete pecados capitales), 1941. En su poesía mantuvo el cuestionamiento de supuestos valores e ideales eternos, absolutos e inmutables. Hacia el fin de su vida las cosas cambian. La lucha cultural se libró entre las fuerzas culturalmente conservadoras que defendieron el viejo orden y  fuerzas radicales que sintieron la necesidad de crear un nuevo orden. Karin Boye tenía una verdad interior, era libre de prejuicios, abierta a la verdad. Su forma de vida era una protesta contra la decadencia y la decrepitud de la civilización.

En los cinco libros, que yo ahora traduzco, incubó un legado literario, realidades imaginarias o simbólicas, que han ejercido una gran influencia en la cultura con su magnífico ritmo del lenguaje, que cautiva nuestro entusiasmo por su pureza y fuerza.

Una poesía pura y  llena que esas oleadas sonoras que no se interrumpen ni por un segundo; ninguna obra de la poesía sueca tiene esa continuidad de ritmo, esa armonía tan bellamente desplegada.

4. “Aquí no voy. Esta no soy yo/ Esto es solo es solo un reflejo mentiroso”, escribe la autora en Idea. En el Réquiem de tu traducción de Nubes tú adviertes sobre la forma majadera en que se ha pretendido dar a la autora el rol de angel caído, y que la manipulación hizo algo parecido en Chile con Gabriela Mistra. Nos gustaría que te explayes sobre eso.

Karin Boye era una poeta de excelencia superior, pero la construcción mental de la época  interpretó su muerte como un problema psicológico personal, antes que efectos de la organización social. Su muerte en 1941 fue considerada como un problema íntimo. Las construcciones mentales de la época evadieron la responsabilidad social y política del statu quo en el trato a las mujeres. Eso es lo que hay que reparar.

Efectivamente, el rol que le asignaron en mundo del arte fue de ángel sufrido, de monja.

En Chile, los manipuladores hicieron lo mismo con la poeta Gabriela Mistral, la convirtieron en una recitadora de rondas infantiles, en una madre frustrada. Recién ahora se lee con otros registros.

En el caso de Karin Boye, las nuevas biografías han cambiado esa visión que se construyó inmediatamente después de su muerte. Hay indicios que ella realmente no quería suicidarse. La dosis de insomnio no habría sido lo suficientemente fuerte. Ella no murió por las pastillas para dormir. Ella se habría congelado hasta la muerte.

A comienzos de los años 40, ella vivía una de las épocas más oscura de la civilización, nazismo, stalinismo, en una palabra, totalitarismo. Una lucha directa con el demonio. Una época tan oscura como la actual crisis de la civilización por el Coronavirus.

Lo mismo ocurrió con otras dos escritoras de esa época, Virginia Woolf y Alfonsina Storni. La comparación da una serie de reflejos que iluminan mejor el marco de profundidad en el espacio.

La tres insignes figuras épicas acumularon muchas semejanzas, Boye, Woolf y Storni. Las tres terminan prematuramente su vida.

Eran naturalezas libres encerradas entre muros, en un espacio más reducido que un convento, en una comunidad opresora.

Para ellas, después de unos brillantes y divertidos años 20,  la realidad era sombría.

El 28 de marzo de 1941, Virginia Woolf se puso su abrigo, llenó sus bolsillos con piedras y se lanzó al pequeño pero profundo río Ouse, Inglaterra, cerca de su casa y se ahogó en esas aguas oscuras.

En 1938 Alfonsina Storni se suicidó en Mar del Plata, Argentina, arrojándose desde la desaparecida escollera del Club argentino de mujeres.

A Karin Boye la encontraron en un bosque.

 

5. En tu condición de escritor, qué sabores y aprendizajes te deja haber revisitado los versos de Boye de esa forma tan intensa que desemboca en la traducción?

 Para mí, ha sido un redescubrimiento. La leí cuando yo era joven en los años 80, cuando yo era un expatriado confundido. Ella me dio una luz.  Y ahora, pasado los años, su relectura refuerza en mí, en plena pandemia, la idea de una poeta vital. No dolida, No triste.  Un hombre, una mujer debe levantarse y hacer lo que tiene que hacer.

La nobleza de su lenguaje era la forma natural de su aliento, de su voz; era algo fundamental de su propio ser; nada hay de artificial en esa obra, en la que sólo hallamos magnificencia de la forma. Su literatura ha influido en varias generaciones de mujeres de trayectorias intelectuales. Sí, por supuesto. Karin Boye era una mujer llena de vida y vitalidad, con gran sentido del humor y personalidad

Era gentil e indulgente. Tenía gracia y gentileza. Sí. Pero también tenía el brío de las chotacabras, la energía que el pájaro necesita para incubar en el nido su huevo poético. Su luminosidad para entregar vida a su germen interior, una lírica de temperamento y carácter. Karin Boye era bastante rica en imaginación, audacia y fuerza creadora como para producir una nueva realidad que la amplia y la enriquece, una ilusión poética que se transforma en vida, un mundo dentro del mundo. Cómo todos los grandes poetas, ella creó su propio mundo. 


jueves, abril 01, 2021

KARIN BOYE: WALKIRIA SUECA, Revista Off The Record, abril 2021

 



Anoche con espadas soñé.

Soñé con una batalla anoche.

Soñé que combatí a tu lado

armada y fuerte, anoche.

 Un rayo con fuerza brilló en tu mano,

y los monstruos cayeron a tus pies

Nuestras filas se cerraron y cantaron

en la quieta amenaza de la oscuridad.

 Anoche soñé con sangre.

Soñé con la muerte anoche.

Soné que yo caía a tu lado

con llagas mortales, anoche.

 

Tú no notaste que yo caía

Tu boca seria.

El escudo con mano firme sostienes

y sigues tu camino de frente

 Anoche con fuego soñé.

Soñé con rosas anoche.

Soñé mi muerte buena y hermosa-

Eso soñé anoche.

 Walkiria escudera, Karin Boye, 1928

 

Pongo mi mano en el corazón y declaro que la poeta sueca Karin Boye no es invento mío, como se rumorea a veces. En las horas frías de mi remoto exilio en Suecia, leí encantado a Karin Boye. Hoy, en la apocalíptica pandemia traduzco sus libros de poesía. Releo su legado, su magnífico ritmo de oleadas sonoras surgidas de su fantasía personal.

Durante los hermosos años de anarquía que siguieron al tratado de Versalles de 1919     -fin de la guerra y de la pandemia-, Boye vivió la vida que deseó, como una Lady Gaga o una Madonna. Era vital, de espléndidos ojos azules. Gentil. Graciosa. Pelo corto a la moda.

En la Universidad de Uppsala estudió idiomas, útil para su elocuencia.

Durante los felices años veinte fue activa en asociaciones femeninas y en revistas culturales, fue crítica literaria y traductora. Era una influencer, (se dice hoy) y de avant-garde, (se decía entonces).

Bailó en los bares lésbicos El Dorado y Silhouette de Berlín, antes de que Hitler los prohibiera. Estuvo en Moscú antes de la sangrienta purga de Stalin.

Vida sexual activa. Se casó con el escritor Leif Björk. Relación breve con el profesor Victor Svanberg. En Berlín, según escribió en una carta, se acostó con una gigoló griega. Desde 1934 vivió con la joven judía alemana Margot Hanel.

En abril de 1941 viajó a Alingsås a la casa de Anita Nathorst, su amiga desde la universidad de Uppsala. El 23 de abril Boye desapareció y  el pueblo puso en marcha su búsqueda. El granjero Carl Gottfridsson la halló muerta apoyada en una roca, tres días después, “aparentemente dormida”.  

El ave rapaz de la muerte siguió volando en círculos. Un mes después, Margot Hanel de 29 años, su conviviente, abrió los grifos de gas de la cocina. No tenía ganas de seguir en este mundo.

“Si tú no existes más, por qué existiré yo”.

Suecia era un bunker de eremitas calientes. El país de la medida justa, (logom). La prelacía despolitizó su vida. Antes de entrar al Walhalla, el salón nórdico de los caídos, le inventaron el rol de  sufrida. En el olimpo sueco de diosas y dioses, la convirtieron en la “santa Karin Boye”. Disimularon su vida real. Un punto de dolor, cuando la vida les duele, mis queridos suecos prefieren el silencio.

“Hacerse el sueco”.

Nuevas biografías indican que tal vez Boye no deseaba suicidarse. Incluso se habría congelado. Incluso hacían 10 grados bajo cero por la noche.

Al final de los años 30 fue una época ruda para una mujer: guerra, totalitarismo, corrupción, opresión y misoginia. Fácil de ser injuriada.

Tánatos es un tema en su poesía. Sí.  ¿Y qué?

¿Los genios no deben pensar en la muerte, acaso?

La forma de morir no determina una obra.

Karin Boye soñó con espadas.

 

jueves, octubre 08, 2020

PRONTO! Karin Boye (1940 - 1941) Poemas NUBES, Los Perros Románticos & Aura Latina

 

PRONTO!
Karin Boye (1940 - 1941)
Sueca, poeta, novelista, ensayista, traductora y feminista, políticamente activa y una trotamundos.

Es una de las mujeres más importante en las letras sueca.

La traducción de sus poemas NUBES es de Pérez Santiago

martes, abril 21, 2020

Omar Pérez Santiago: "Karin Boye es un poeta de excelencia"


Escritor y traductor chileno, Omar Pérez Santiago, presenta y traduce poemas de la gran poeta escandinava, Karin Boye.

Domingo. 27 de abril de 1941. Es un cálido y soleado día de primavera en el bosque de Nolby. Las flores de tussilago o pie de caballo dan un brillo limonado a la hierba ondulante de la pradera. A las tres y media de la tarde el granjero Carl Gottfridsson aparece caminando. Se detuvo a mirar el lago Mjörn donde aún había hielo azulado. Fue entonces cuando vio una mujer apoyada en una roca, “de piel gris, en posición agachada, con la gorra sobre la cara y los brazos cruzados sobre el pecho, aparentemente dormida”. Tenía una botella de agua vichy a su lado.
¿Quién era ella, amigos?
Era Karin Boye, poeta mayor, una de las estrellas de la poesía mundial.
Karin Maria Boye había nacido el 26 de octubre de 1900 en Gotemburgo y era la mayor de tres hermanos. La ciudad de Gotemburgo era el más importante puerto industrial de Escandinavia, de 130 mil habitantes. Era niña, tenía nueve años, cuando Karin Boye con su familia se mudó a un piso a la capital de Suecia, Estocolmo. Luego de unos años compraron una casa en Huddinge, al sur de Estocolmo.
CARRERA LITERARIA
Era jovencita, tenía apenas 22 años, cuando la editorial Albert Bonniers publicó su primer libro de poesías, Nubes, un libro que tiene niervos, un espíritu intelectual, calidad artística y donde se nota la influencia budista. Karin Boye leyó al budista Rabindranath Tagore cuando ella tenía 18 años.
En 1913 había nacido una “placa tectónica poética”. Las Placas Poéticas son lenguajes poéticos originales. Esos lenguajes poéticos no nacen en una tabula rasa. Los lenguajes poéticos son capas tectónicas intercaladas, que conviven con otras placas, y a veces tienen grandes colisiones, y crean terremotos y temblores, y a veces una de ellas se monta sobra la otra. Siempre en juego, siempre intercomunicadas.
En 1913, digo, Rabindranath Tagore iba camino a una escuela. Pasó frente a la oficina de correos y allí le pasaron un telegrama. Había recibido el Premio Nobel de Literatura. El impacto de la noticia dio surgimiento a la “Placa Poética Tagore” que creó ondas telúricas en todo el mundo.
Tagore viajó por vez primera a Estocolmo en 1921. Fue recibido como un rey. Visitó la Universidad de Uppsala, donde Karin Boye estudiaba idiomas.
Por la bella ciudad de Uppsala pasa el río Fyris. Una vieja leyenda del medioevo de la Gesta Danorum escrita por Saxo Gramático dice que allí se sembró oro.
En la Universidad de Uppsala, puesta sobre una colina, Karin Boye estudió materias duras y trabajosas como el griego, idiomas nórdicos e historia literaria. Pero, la chica en todo aspiraba a ser la primera. Fue socialmente activa. Participó en la Asociación de Estudiantes Femeninas y en Clarté, una organización que promovía la paz y el socialismo y también en la revista estudiantil Ergo. Fue miembro de la Federación de Escritores de Suecia y se unió a la Sociedad literaria de los Nueve (Samfundet De Nio), la más joven de todas. Participó en debates sobre crítica literaria, derechos de las mujeres, condiciones de las autoras y colaboró ​​ en la revista Spektrum. Junto a Erik Mesterton tradujo La Tierra Baldía de T.S. Eliot. Fue crítica literaria durante los años 1936 a 1938. Fue maestra de pedagogía progresista en la escuela de Viggbyholms.
Pertenecía al campo radical. La Primera Guerra Mundial había destrozado la creencia en valores e ideales eternos, absolutos e inmutables. Los valores básicos de la cultura anterior ya no eran válidos, pero aún no se había construido una nueva cultura. La lucha cultural se libró entre las fuerzas culturalmente conservadoras que defendieron el viejo orden y las fuerzas radicales que sintieron la necesidad de crear un nuevo orden.
OBRAS
POEMARIOS



Libros de Karin Boye
· Moln, (Nubes), 1922.
· Gömda land, (Tierra Oculta), 1924
· Härdarna, (Los Hornos), 1927
· För trädets skull, (En el nombre de los árboles) 1935
· De sju dödssynderna, (Los siete pecados capitales), 1941
NOVELAS
Astarte, 1931
Merit vaknar, 1933
Kris, 1934
För lite, 1936
Kallocain, 1940
AMORES
En 1929 se casó con el escritor Leif Björk y el matrimonio duró casi dos años. Tuvo una relación breve con Victor Svanberg, un profesor de historia literaria.
Desde 1934 vivió con la judía alemana Margot Hanel. La homosexualidad estaba prohibida cuando se conocieron, pero el movimiento feminista les creó un espacio libre.
FINAL
En abril de 1941 viajó a Alingsås, un pueblecillo cerca de Gotemburgo.
Suecia es un país afortunado. Su población es pequeña y sus pueblos tienen casitas adorables rodeadas de bella y dulce naturaleza. Su amiga Anita Nathorst vivía en Alingsås y estaba enferma de cáncer de mama. Anita Nathorst era su amiga desde la universidad de Uppsala. Nathorst fue la primera mujer licenciada en teología en la historia de la iglesia. Karin Boye amaba a Nathorst y también escribió poemas para ella, pero ese amor fue no correspondido del mismo modo. Nathorst vivía con el doctor Iwan Bratt en Alingsås, uno de los psicoterapeutas más conocidos en Suecia
El 23 de abril, Boye salió de la casa. Iwan Bratt informó de su desaparición después de solo una hora. Se puso en marcha un importante esfuerzo de rescate: la policía, los scouts, la Cruz Roja.. También fue buscada a través de la radio.
En la tarde del 28 de abril el granjero Carl Gottfridsson la encontró muerta en una colina a las afueras de Alingsås. Junto a ella había una botella de líquido para dormir –tal vez morfina- y una botella de agua Vychi, ambas vacías.
MUERTES
El entierro de Karin Boye tuvo lugar el 4 de mayo.
El ave rapaz de la muerte siguió volando en círculos.
Un mes después, el 30 de mayo de 1941, Margot Hanel, su compañera de años, abrió los grifos de gas en la cocina. En sus brazos tenía la colección de poesía de Karin, En el nombre de los árboles.
En agosto, Anita Nathorst falleció en el Hospital de Malmö de cáncer.
KARIN BOYE COMO SIMBOLO ANGELICAL
La fantasía mental de la época interpretó la muerte de Karen Boye como un problema psicológico personal, antes que efectos de la organización social. Su muerte en 1941, en plena segunda guerra mundial, fue considerada como un problema íntimo. Las fantasías mentales dominantes evadieron la responsabilidad social y política del statu quo en el trato a las mujeres. Esa Fantasía Mental o Imaginario Dominante no permitía asumir los problemas como una brecha de género o una brecha de poder. Había que permanecer tranquilos silenciosos ante las injusticias.
Eso es lo que hay que reparar.
LAS FANTASIAS MENTALES
Las fantasías mentales determinaron el rol que Karen Boye jugaría en mundo del arte: le otorgaron el rol de ángel sufrido. Le construyeron la imagen de una mujer angelical y candorosa. Esa imagen se propagó fácil, pues a mucha gente le gusta lo escabroso, eso parece que les mitiga sus almas cautivas.
En Chile los manipuladores hicieron lo mismo con la poeta Gabriela Mistral, la convirtieron en una recitadora de rondas infantiles, en una madre frustrada.
Se llaman Fantasías Mentales a los modos de expresión dominantes de una época (según el joven filósofo alemán, Markus Gabriel).
Esas fuerzas mentales actuaron sobre los símbolos de comprensión del arte, como una forma de manipularlo o encubrirlo. Esas fuerzas exógenas del mundo artístico buscaron determinar cuáles son las obras de arte y su sentido. Hoy eso se llama constructivismo posmoderno. El constructivismo estético posmoderno, un residuo del estructuralismo y del mecanicismo, son presunciones, eufemismos, disfraces de un campo del arte, elaborados para manipular y ejercer poder mental sobre los otros. Reducen el arte a la representación de la vida. Creen que el arte se cubre de prestigio porque puede ser explicado mediante circunstancias históricas. Ven el arte como algo subsidiario de la sociología o la historia.
Aburridos.
El austriaco Stefan Zweig afirmó que el constructivismo fanático de Kant perjudicó en extremo la expresión sensual, la euforia de la poesía, el libre curso de la imaginación, al quererlas llevar hacia un criticismo estético.
ABRO PARÉNTESIS:
(La fantasía mental de nuestra época elimina los placeres que tientan, la belleza que hechiza, lo erótico que excita. Eliminan a los círculos intelectuales que provocan, a las filosofías florecientes o al arte nuevo que captan la atención o cautivan la mente. Censuran a los pecadores pecaminosos y a los seres realmente humanos. Necesitan validar la ideología biempensante. Es un mundo de aburridos censores conformistas, consentidos y petulantes dueños de la actual “corrección política”. Es sabido, amigos, que el actual mundo cultural es un microsistema poblada de censores de lo políticamente correcto. Pequeños enfermos, una turba de ignorantes y envidiosos, obsesionados por la prelación y el rango, subsistiendo en comisiones de especialistas, comités editoriales, jurados de fondos concursables, etc, etc. Y como sabemos, ese mal cultural se propaga fácil porque hay una masa de gente joven, que sin leer un verso, va y les cree.
“La multitud es falsa.” — dijo el pensador danés, Søren Kierkegaard. La masa tiende a ser apática, haragana y descuidada. Como un hámster corren y corren en su ruedecita sin llegar a ningún sitio, y un día, oh sorpresa, despiertan y se encuentran a sí mismos vacíos.)
Cierre paréntesis.
KARIN BOYE POETA DE EXCELENCIA SUPERIOR
Las nuevas biografías han cambiado esa visión que se construyó inmediatamente después de su muerte. Las fotos de su primer libro ayudaron a verla como una monja.
Hay indicios que ella realmente no quería suicidarse. La dosis de insomnio no habría sido lo suficientemente fuerte. Ella no murió por las pastillas para dormir. Ella se congeló hasta la muerte.
Pongamos otro ejemplo de época:
En el hotel de un pequeño pueblo situado entre los cerros de los Pirineosen una humilde pensión llamada el Hotel Francia de Portbou, en septiembre de 1940, el filósofo Walter Benjamín tomó la decisión de suicidarse. Escribió una carta, se sacó sus gafas redondas y tomó pastillas de morfina. Su muerte reafirmó su desprecio al nazismo, esa mierda, una peste de la cual Benjamin huía forzado al exilio.
Vivían una de las épocas más oscura de la civilización, nazismo, en una palabra, totalitarismo. Una lucha directa con el demonio. Una época tan oscura como la actual crisis de la civilización por el Coronavirus.
NUEVA SUBJETIVIDAD FEMENINA: HARTA DE PONZOÑA
El filósofo austriaco Ludwig Wittgenstein dijo en una ocasión:
«Lo que puede expresarse puede expresarse con claridad”.
Digamos con claridad lo esencial.
El asunto personal de Karin Boye no era solo una confusión personal. Al contrario, era un permanente desajuste con un entorno machista. El vigilantismo del patriarcado es una epistemología que no escucha la interioridad desatendida de las oprimidas.
VIDAS PARALELAS
Lo mismo ocurrió con otras dos escritoras de esa época, Virginia Woolf y Alfonsina Storni. La comparación da una serie de reflejos que iluminan mejor el marco de profundidad en el espacio.
La tres insignes figuras épicas acumularon muchas semejanzas, Boye, Woolf y Storni. Las tres terminan prematuramente su vida. Las tres terminan en el suicidio. La tres no tenían la pasión por el ruido, por el cartel, o por los fuegos artificiales que tienen algunos escritores mediocres que yo he conocido.
Eran naturalezas libres encerradas entre muros, en un espacio más reducido que un convento, en una comunidad opresora.
Sí, amigos, fue una época terrible.
Para la mayoría de las mujeres que vivieron y trabajaron en esa época, la realidad era sombría. Presas en el laberinto de Creta, destinadas a ser devoradas por el Minotauro. Vivían un momento de terror, en el centro de la realidad brutal de la guerra, la corrupción, la opresión y la misoginia. Les zaherían la terrible sombra de un apocalipsis y el patriarcado.
Es terrible. El comienzo del siglo XX no ama a las mujeres, siente miedo de la plenitud de las mujeres y un sordo terror ante la fuerza de su exuberancia.
El 28 de marzo de 1941, Virginia Woolf se puso su abrigo, llenó sus bolsillos con piedras y se lanzó al pequeño pero profundo río Ouse, Inglaterra, cerca de su casa y se ahogó en esas aguas oscuras.
En 1938 Alfonsina Storni se suicidó en Mar del Plata, Argentina, arrojándose desde la desaparecida escollera del Club argentino de mujeres.
¿ANGELICAL, CANDOROSA?
Karin Boye tenía una brillantez inimitable. Ella era versátil y destacó en diversos ámbitos con una obra genial que fue realizada en breves, traumáticos y apresurados años. Tenía deseos y vivió una vida intensa y apasionada. Ella fue poeta con un agudo sentido del idioma y su musicalidad, escritora de novelas que aún se leen, crítica literaria, traductora, amante del debate público. Era una mujer de vanguardia con un quemante interés en el sicoanálisis y la pedagogía. Jugó un rol central en la vida cultural de los años 20, 30 y 40.
Pero, oh sí, manipularon su legado, tal como, la hienas, lo hicieron en Chile con la gran poeta chilena Gabriela Mistral, a quien convirtieron en una recitadora de rondas infantiles, o en una madre frustrada.
Tal como nuestra amada Gabriela Mistral, Karin Boye estaba con entusiasmo comprometida con los problemas de la época. La atmósfera estaba dada por los movimientos feministas radicales, con el movimiento de las sufragistas. En el año 1928, años transgresores, años salvajes, apasionados, paraíso de la libertad y la vanguardia, ella bebió en los bares de Berlín de la Alemania de la República de Weimar y en los bares de Moscú en los inicios de la revolución Soviética. Tenía además una sonrisa encantadora, se cortaba el pelo a la moda y tenía una vida sexual activa.
La muerte es un tema en su poesía.
Sí.
Pero igual de importante son otros temas: el existencialismo, el crecimiento, el árbol y su amor a la naturaleza. Escribió un libro entero al árbol y la naturaleza, En el nombre de los árboles. Escribió una novela distópica y de ciencia ficción, Kollacaína, comparada con las grandes distopías literarias: La metamorfosis, Un mundo feliz, 1984, El señor de las moscas, La naranja mecánica o Fahrenheit 451.
Algunos tienden a ver una intensidad emocional, una oscuridad o una sarna de pesimismo en Karin Boye simplemente derivada de la forma en la que murió.
Es una suposición equivocada.
La forma de morir no determina una obra. Uno no puede pretender leer a una autora como un reflejo de su estado mental final.
(El filósofo Hegel, por ejemplo, murió en 1831 de cólera. No pudo contener la diarrea. Relacionar la visión dialéctica de la historia de Hegel con sus heces acuosas es infantil y coprolálico.)
Bien lo saben ustedes, amigos y amigas, el arte verdadero supera al poder que construyen las Fantasías Mentales. La obra de arte es autónoma por naturaleza, a tal grado, que el aparato constructivista del mundo del arte jamás podrá dominar.
Karin Boye tenía una verdad interior, era libre de prejuicios, abierta a la verdad. Su forma de vida era una protesta contra la decadencia y la decrepitud de la civilización.
Incubó un legado literario, realidades imaginarias o simbólicas, que han ejercido una gran influencia en la cultura con su magnífico ritmo del lenguaje, que cautiva nuestro entusiasmo por su pureza y fuerza.
Nada, nada ha producido la poesía sueca más pura y más llena que esas oleadas sonoras que no se interrumpen ni por un segundo; ninguna obra de la poesía sueca tiene esa continuidad de ritmo, esa armonía tan bellamente desplegada.
Pues sí, para Karin Boye, la nobleza de su lenguaje era la forma natural de su aliento, de su voz; era algo fundamental de su propio ser; así que nada hay de artificial en esa obra, en la que sólo hallamos magnificencia de la forma. Su literatura, no puede ser de otro modo, ha influido en varias generaciones de mujeres de trayectorias intelectuales.
Sí, por supuesto. Karin Boye era una mujer llena de vida y vitalidad, con gran sentido del humor y personalidad
Era gentil e indulgente. Tenía gracia y gentileza. Sí.
Pero también tenía el brío de las chotacabras, la energía que el pájaro necesita para incubar en el nido su huevo poético. Su luminosidad para entregar vida a su germen interior, una lírica de temperamento y carácter.
Karin Boye era bastante rica en imaginación, audacia y fuerza creadora como para producir una nueva realidad que la amplia y la enriquece, una ilusión poética que se transforma en vida, un mundo dentro del mundo.
Luchando contra sus demonios, creó su propio mundo.
Amigos, los invito cordialmente a conocer su poesía.
POEMAS DE KARIN BOYE
Estoy harta de ponzoña
Estoy harta de ponzoña. Estoy loca de sed
y la naturaleza no creó el licor que me sacie.
Por la campiña corren arroyos y manantiales
Me inclino y bebo de las venas de la tierra.
su sacramento
Y mis espacios se inundan de sagrados ríos.
Me levanto y siento mis labios húmedos
de éxtasis blanco.
Pero en ninguna parte, en ninguna parte …
Estoy harta de ponzoña. Estoy loca de sed
y la naturaleza no creó el licor que me sacie.
Sí, duele
Sí, duele cuando los tallos brotan
¿Por qué sino la primavera vacila?
¿Por qué todo el ardiente deseo
Se lía a lividez amarga y fría?
El brote fue un capullo todo el invierno
¿Qué es esa cosa nueva, que socava y estalla?
Sí, duele cuando los tallos brotan
dolor del que crece
y del que se encapulla

Sí, es difícil cuando las gotas caen
Temblando de miedo pesadamente cuelgan
Asidas a la rama, se hinchan, se deslizan
La gravedad las tira hacia abajo, aunque se adhieran
Difícil ser incierto, temeroso y dividido
Difícil sentir la profundidad que tira y llama
Sin embargo quedarse y solo temblar

Difícil desear permanecer
Y desear caer.
Entonces, cuándo es peor y nada ayuda
Los brotes del árbol rasgan en júbilo,
Entonces, cuando ya no existe ningún temor,
Caen brillantes las gotas de la rama
Se olvidan de su temor ante lo nuevo
Se olvidan de su ansiedad por el viaje
Viven su mayor certeza por un segundo,
Y descansan en esa confianza
Que crea el mundo.
Eres semilla

Eres semilla y yo tu humus.
En mí creces y vales.
Eres el niño deseado.
Soy tu madre.
¡Tierra, da tu calor!
¡Da tu néctar, Sangre!
Una fuerza desconocida necesita hoy
toda la vida que legase.
La ola fogosa que fluye
no siente ningún polvo,
además quiere crear,
y salir adelante
Es por eso que duele tanto
dentro de mí ahora:
algo crece y me desgarra,
¡querida, tú!
Consuelo
Mi consuelo más puro, eres
Mi protección más firme, eres
Lo mejor que tengo, tú eres
Pues como tú nada duele.
No, como tú nada duele.
Ardes como fuego y helero
cortas mi alma como un acero
Lo mejor que tengo, tú eres
Chotacabras
Somnolienta incuba en la noche de verano
suaves sueños, sí, esos desconocidos.
El agua lustrosa de los estanques
refleja un cielo pálido
de crepuscular infinito.
Las estrellas son más blancas.
A lo lejos, a lo lejos canta
solita la chotacabras
su melodía de piedra y sin tono.
Ella nunca se balancea audazmente a altura,
flota bajo por el bien de su llanura.
Alas crepusculares suaves
parece atada por la tierra,
agobiada por el polvo y el barro.
Ay de ti, alas frescas
no puedes subir,
solo se demora
excesivamente atraída por las dunas, cuyos colores tiene.
Mas ni el blanco más blanco entre los cisnes,
que viaja en sus caminos reales
llenos de luz de la mañana,
jamás tuvo el anhelo
que tiene la chocacabras.
Nadie puede anhelar esa distancia
como la eterna caída de la chocacabras
perpetua caída azulina.
BIOGRAFÍA
Svedjedal, Johan, (2019). Den nya dagen gryr: Karin Boyes författarliv. Wahlström & Widstrand.
Svanberg, Victor, (1970). Leva för att leva. Memoarer. Askild & Kärnekull.
Domellöf, Gunilla, (1986). I oss är en mångfald levande: Karin Boye som kritiker och prosamodernist. (Acta Universitatis Umensis) (Swedish Edition).
Helgesons, Paulina, (2000). Ett verkligt jordisk liv. Brev. Albert Bonniers
Gabriel, Markus, (2016). Por qué el mundo no existe. Océano.
Dionisio, Mario, (1972). Introducción a la pintura. Alianza Editorial
Tagore in Sweden: 1921 & 1926 : Published by the Embassy of Sweden in New Delhi on the Occasion of the Replacement of Rabindranath Tagore’s Nobel Medal to Visva-Bharati, Shantiniketan : 7 May 2005.
Pérez Santiago, Omar, (2012). El Origen del Fuego. Placas de la Poesíawww.critica.cl.


Saludo de Patricio Manns