jueves, noviembre 16, 2023

LA CEREMONIA DEL ADIÓS. El presidente y su novia. Por Omar Pérez Santiago. Ilustración: Luis Martínez Solorza. Off The Record, octubre 2023.


—La tarde del 17 de diciembre de 2023 comenzará mi Ceremonia del Adiós, dijo Gab, el actual presidente de Chile.

Bebió un sorbo de Calafate Sour, el cóctel que alegra el corazón de los magallánicos y que se liba en un vaso de madera, idealmente ciprés.

—¿Ahora predices el futuro, Gab? sonrío Irita abriendo sus ojos de dulce color madera.

—Sí. La tarde del domingo 17 de diciembre, se clarificará el futuro de Chile, con el plebiscito de la Constitución. Entraremos en un bucle paralelo nunca visto.

—Eso se llama prolepsis, adivinar el futuro, dijo Irita.

—La tarde del 17 comenzará mi ocaso como presidente de Chile. Los políticos con ansias de sucesión o pretendientes de palacio caminarán con mi ataúd mientras oyen la Marcha fúnebre de Chopin.

—Ja, ja, ja, por favor, Gab, qué risa… Se dice que hay un determinismo hasta en la caída de un gorrión. Si está escrito que será la tarde de domingo 17, será esa tarde del 17. Es el plan secreto del destino. Je.

—¿Puedes guardar un secreto? Mi abuelo decía que la razón de la vida es prepararse para estar muerto. Debo estar listo para evitar que la guerra por la sucesión no me haga carne molida, dijo Gab.

—¿Carne molida?

—Sí. A un explorador en la selva lo acometió un elefante de 6 toneladas. El elefante lo iba a aplastar con sus enormes patas. De los arbustos surgieron unos nativos y con lanzas y gritos ahuyentaron al paquidermo. "¡Gracias! -les dijo el explorador-. ¡Me han salvado! ¿Por qué lo hicieron?". Uno de los nativos le explicó: "Es que no nos gusta la carne molida".

—Ja, ja, ja. Caníbales. —Irita se echó a reír a carcajadas. —Pero debes saber, Gab, que en la numerología el número 17 se asocia al ave Fénix, el ave que resucita de las cenizas.

—Creo que el domingo 17 se iniciará La Guerra de las Faldas.

—¿Mujeres a la pelea? ¿Evelynmathei versus michellebachelet? ¿O evelynmathei versus carolinatohá?

—Mi legado ideal sería que una mujer logre la mayoría absoluta en la primera vuelta, de tal modo de tener control del parlamento y puedan gobernar con mayoría. Es muy triste tener minoría en el parlamento.

—Gab, para eso tendrías que acallar a las envidias divisoras: las ximenarincón, las pamelajiles, los pepeauth.

—Clamarán que yo los resucite del infierno donde ahora se desuellan y agonizan.

—¿Conoces sus talones de Aquiles?

—La debilidad de pepeauth es el síndrome de la Avaricia Incumplida

—¿A pepeauth le gusta la plata?

—Pepeauth sueña con ser millonario. Envidia a sus camaradas del PPD, que se hicieron gerentes y acaudalados. Y él aún es pobre. Llegó tarde a la repartición. Todos los PPD comieron, menos él.

—Se llama aporofobia, un miedo inconcebible a la pobreza.

—La otra, ximenarincón, se cree linda.

—Je. Chula presumida ¿Y la pamelajiles?

—La triple  envidia: se cree inteligente, linda y es pobre.

—Doble chula. La llaman Cruella de Jiles, je.

Ahora es el presidente de Chile que se echó a reír a carcajadas:

—Je je je. Pamelajiles  sufre la neuropatía de Gerstmann: no puede diferenciar derecha-izquierda.

—Como la encefalopatía de las vacas locas,  ji ji ji.

—A nosotros, millennials, nadie nos enseñó a ser adultos, Irita. Pero a los boomers no les enseñaron a ser Adulto Mayor. No saben cuándo jubilarse, como el Rey Lear.

Gabbe se miró en un espejo. Su rostro barbudo se ensombreció un poco.

—¡Cuán pronto el poder me ha quitado pelo! Me iré calvo de la presidencia de Chile.

Bebió otro sorbo de Calafate Sour.

—Para las mujeres, los calvos son más sexy, Gab…

—¿Soy más lindo pelado?

—Los calvos son más seguros de sí mismos, como Bruce Willis. Y no te preocupes, desde el 17 de diciembre te empezarán a salir plumas, mi Ave Fénix.

—Oh. Cada vez eres más deliciosa, Iri…

 

Ella se sirvió un Calafate Sour al seco.

Ella de pronto bajó la cabeza como una bella garza y solloza.

Snif, snif.

Una pleamar de emociones inundó la sala cuando Irita dijo con voz saudade:

—No esperes demasiado de mí, querido Gab.

—¿Qué quieres decir?

Silencio.

Ella balbucea:

—No eres tú, soy yo, Gabbe.

El presidente de Chile sintió de inmediato que este era el fin.

El presidente de Chile tiene lágrimas en sus ojos.

—Gab, alma mía.

—Sé que eres un corazón independiente, libre, Iri.

—Es hora de partir. Podría fingir ser yo, pero ya no sería real…Te dejo mi corazón, Gab. Pero ya no te sigo, amor…

El presidente de Chile solloza:

—Hemos vivido tan rápido, tan intenso que no tuvimos tiempo de reflexionar en nuestra propia naturaleza.

—Recién maduramos como seres humanos, Gab. El secreto de la vida, los por qué, todas esas cosas. Fuimos los reyes del mundo, pero precarios sobre arenas movedizas. Tiempo de amigos y de sueños. Levantar montañas, combatir dragones.

—Ha sido tan veloz. Hemos vivido la vida como una ficción, como un sueño.

—Sí. Tiempo de amor, de ilusión y de aventura. Tiempo que va y viene. No pensamos en nada. Ha sido una extraña y hermosa forma de vida, Gab.

—Hasta aquí llegamos…

—Gracias por todo, amor. Por la aventura de vivir contigo. Siempre serás mi presidente, Gab. 



martes, noviembre 14, 2023

Dido, reina de Cartago. Lamento y derrota. Por Omar Pérez Santiago. Off the Record, N°44, noviembre de 2022

El refugiado varó en la arena de Cartago. Su nombre de batalla es Eneas, el troyano. Troya había caído en la bien dura  derrota y la noticia daba vuelta al mediterráneo.

En su velero la lluvia le nubló los ojos, al gran valiente sin intuir lo que había delante. La vil tormenta arrojó como una nuez su barco hasta las playas de  la bahía de Cartago.

Empapado de agua salada, el pelo muy lacio, mareado del bamboleo del bravo mar. En la playa cayó: la besó como a su madre. Levantó la vista y vio la moderna Cartago

Arquitectura imponente de bellas columnas, portones de bronce. Pavimentadas sus calles. Una exquisitez dulce de las obras artísticas. Una democracia respetable. Se honra al mérito.

Eneas se sorprende que la última noticia de sus largas batallas están super pintadas, contadas en las redes sociales de Cartago, las historietas pintadas en sus bellos muros

La reina Dido, espléndida de belleza y gracia. Ligereza, sensación de tersura y frescura, a Eneas admira y brinda refugio seguro. Me llamo Naufrago, Zozobra, le dijo Eneas.

La vida nunca es tan mala, nunca es tan mala. Dido es un corazón, Dido es mujer gentil. Tenía algo de geisha un poco melancólica. Dido extasiada en amor, del hombre arrobada

Ella lo esperaba, era su sueño tremendo. Gracias por el día, el mejor día de mi vida. Oh, estar contigo es  el mejor día de mi vida. Dido tenía la sabiduría del que sueña.

Los mejores días vive, es su sueño querido. Mas Eneas tenía planes y la abandona. Nada detiene al viento, el alma de solo fuego. Dido se mantuvo en silencio un dolido rato.

Muda clavó los ojos en el piso de loza. Cayó por un abismo, estalló en febril llanto. Hay dolores tan hondos que son impronunciables. Esta es la pura verdad, el término de un sueño.

Desde la orilla de la playa, pelo tan suelto, entonces es el triste  lamento de Dido, se oirá por siglos, hasta el oscuro presente por  siglos y siglos, hasta el vano presente

'Te llevaste contigo mis últimos pasos, Mis últimos sueños, mis bellos últimos años.' ¡Si por lo menos me hubieses engendrado un hijo que ahora jugara en el palacio!

'A ti las piedras, a ti los montes y los robles, que nacen en las altas y sólidas rocas, a ti las fieras salvajes te han engendrado.' Y luego el suicidio. El sangriento filo, la daga.

Y la luz, las llamas en que arde la enamorada se vislumbran desde el barco de velas. Eneas saliendo desde la bahía de Cartago. Mira ese barco saliendo de la bahía.

Ahí se va, se va, se va para siempre el barco. Eneas, ingrato novio de la reina Dido,  barco velero cargado de los grandes sueños  y se llevará para siempre su vida entera.

Un día, Eneas errante  baja al infierno. En inframundo ardiente vio a la reina Dido vagando en sombras oscuras,  la reina Dido, irritada, sangrando aún de sus heridas.

Ella era mármol, no quiso mirar ni escuchar  la gran insensibilidad del torvo amante.   Es  el lamento de la desamparada Dido, el llanto lamento que se escuchará por siglos.

El llanto murmullo que  aún hoy tristes oímos. (lamento de la desconsolada muchedumbre, dolientes y derrotados de su bello sueño)


(La Eneida de Virgilio y las Heroidas de Ovidio)


 

jueves, noviembre 09, 2023

El gótico latinoamericano de la chilena María Luisa Bombal y la argentina Mariana Enríquez. Ponencia del Congreso de Narrativa Fantástica, noviembre, 2023. Lima, Perú. Por Omar Pérez Santiago





 
Omar Pérez Santiago pertenece a una generación de escritores que ha incorporado la literatura fantástica o imaginativa con su libro de cuentos Nefilim en Alhué (2011). Esta corriente moderniza la vieja escuela de los asuntos existenciales góticos, lo terrorífico, lo mágico, lo onírico y lo diabólico de la cultura popular, y que tiene su origen en José González Vera de Alhué de 1928, en María Luisa Bombal, autora de La amortajada (1938), Elena Aldunate con su Juana y la cibernética (1963) y Carlos Droguett con Patas de perro (1965).


"En el fondo, lo visto, lo sufrido, lo imaginado y lo soñado son igualmente reales, es decir, existen."


Borges, Jorge Luis, Reseña de la antología Die Aktions-Lyric (1914-1916).  Ultra, Madrid, Año 1, N° 16, 20 de octubre de 1921

En nombre de Lucrecio. La materialidad literaria

Las cosas tienen lágrimas

Sunt lacrimae rerum, La Eneida, Virgilio


Fue hace más de 50 años en la Universidad de Chile, donde yo estudiaba Ciencias Políticas donde, un día claro y tibio de otoño, un profesor bajo y flaco, beatnik, algo hippie, esotérico o contracultural, definitivamente rebelde, con sorprendente energía nos habló de un poeta o filósofo llamado Lucrecio, el filósofo romano materialista del siglo I y su obra Rerum Natura.

No hay nada fuera de la materia existente. Sólo hay materia y vacío. La mente emerge de las desviaciones y los movimientos de los átomos. "La materia agitada de continuo". El espíritu es una parte del cuerpo. Lucrecio creía que en el mundo no hay nada fuera de la materia existente. Lucrecio consideraba que la mente emergía de las desviaciones y movimientos de los átomos, "hay cuerpos que los ojos no perciben". Así, por ejemplo, la creencia en el inframundo y el miedo a Aqueronte es sólo la proyección de nosotros mismos.

Rerum Natura estuvo desaparecida o cancelada por la iglesia (o las iglesias)  durante catorce siglos hasta el Renacimiento.

En 1417 apareció Poggio Braccelini. Era un cazador de libros, a book hunter. En la abadía alemana de  Fulda, Poggio descubrió el manuscrito perdido de Rerum Natura, la obra de Lucrecio.  Poggio colaboró así al inició de la era moderna.

Han pasado 20 siglos desde Lucrecio.

Recién hoy sabemos, gracias a la neurociencia, que  nuestra memoria construida se guarda en el hipocampo del cerebro en las 86 mil millones de neuronas. Hoy sabemos que las neuronas de la memoria declarativa viven en el hipocampo del cerebro. Allí neuronas densamente empaquetadas crean conceptos y abstracciones que permiten pensar.

El neurocientífico argentino Rodrigo Quian Quiroga trabaja con pacientes con enfermedades del cerebro como el Alzheimer o Parkinson. En el año 2005, con un grupo de investigadores, le mostró a un paciente imágenes de actores famosos. El paciente reaccionó siempre a la imagen de Jennifer Aniston. Le mostró luego imágenes diversas de Aniston y la neurona siempre se encendía. El científico descubrió la existencia de una  célula “super específica” que reaccionaba -únicamente- al contemplar la imagen de Jennifer Aniston. Luego le nombró la palabra Aniston y la neurona igual se encendía. Es decir, la neurona respondía a la imagen y al sonido. La neurona era una idea,  un símbolo. Gran descubrimiento mundial de la materialidad de las ideas y los conceptos.

La memoria es construida. La materia se nos presenta como existente en y por sí misma como memoria. De los videos, los libros, de los relatos de nuestros padres o nuestros abuelos. La memoria son abstracciones emocionales codificadas y heredadas. Son emociones abstractas, edificadas por nuestras neuronas del hipocampo, según la neurociencia.

Subrayo. En última instancia, el fabuloso mecanismo material de construcción de ideas y de ficción reside en el hipocampo. Es el dispositivo que también puede permitir que la ficción manipule la mente humana. Esto es cada vez más resonante, en un momento de gran expansión de la biotecnología y la inteligencia artificial. 

La neurociencia valora la autonomía del pensamiento y de las ideas. Nuestras ideas son una reconstrucción de emociones codificadas, la materialidad con la que se construyen los sueños.

Yo deseo subrayar, en última instancia, este fabuloso mecanismo de construcción de ideas en el hipocampo.  El hombre está determinado por las murallas del lenguaje, determina sus estructuras de pensamiento. Todo es una cuestión de reconstrucción de lenguaje. Modelos mentales para construir una realidad. El cerebro construye y modela.

La corta tradición teórica y académica de lo fantástico fue definida como el conflicto entre lo real y lo improbable o lo imposible (Todorov). Real versus lo irreal.

¿Esa teoría e una prolongación del dominio académico del estructuralismo francés?

Sí.

La teoría de la literatura fantástica como un género fue creada por el crítico literario y semiólogo búlgaro-francés Tzvetan Todorov en su libro Introducción a la literatura fantástica, publicado en 1970.

No discuto si una realidad en general existe o no. O, que, como los filósofos posmodernos y su teoría del simulacro donde creen en la realidad construida.

No.

Parece duro decirlo. Gran parte de la disgregación estructuralista sobre la literatura fantástica ha perdido validez, es un pastoso juego académico. Se ha vuelto engorrosa. Un divertimento de catedráticos. Una teoría de instituciones.                    

Lo sobrenatural o lo fantástico está presente en muchas obras de la gran literatura desde sus inicios. La literatura está ligado a las emociones primitivas, y los cuentos fantásticos y de horror son tan antiguos como el pensamiento y el habla de los humanos, tal como lo mencionó Lovecraft.

Existe solo buena y mala literatura.

La ficción no mantiene una relación de referencia con el texto mismo (como creía Todorov).

La ficción sólo es “representativa” de su referencia con el mundo del autor, que reside en el hipotálamo. Es una visión reducida, sí, pero una reducción liberadora, desde el punto de vista de la ficción e imaginación de un escritor.

Dijo Cortázar: "Yo me movía con naturalidad en el terreno de lo fantástico sin distinguirlo demasiado  de lo real".

Lo fantástico está en el origen de la civilización humana, por así decirlo.

La definición de lo real y lo irreal es una cuestión de percepción. Para un escritor de ficciones, lo que existe materialmente es el mundo físico al interior de su hipocampo, en los millones de neuronas, donde se construyen las ficciones. Y esa ficción es propiedad privada del escritor. Sobre la cual tiene legalmente derecho de propiedad intelectual, por lo menos por un tiempo.

Por otro lado, la materialidad literaria del escritor no son solo sus experiencias reconstruidas, (la calle donde vivió o la casa de su infancia). Son sus experiencias psicológicas, sus miedos, sus sueños, sus ansiedades, sus obsesiones. Sus emociones. Su imaginación. Ese conjunto se llama: la materialidad del escritor. 

Como el Espíritu Santo que dictó un libro, La Biblia. El escritor tiene una partícula de divinidad.

La verdad está en la simplicidad. El monje Guillermo de Ockham (1285-1347) afirmó que la explicación más simple suele ser la más probable. La teoría de la Parsimonia o La Navaja de Ockham. El monje postuló que el universo no es otra cosa que una operación abstractiva, una especie de ficción. 

En nombre de Lucrecio.  

La materialidad de William Faulkner:

La comarca maldita.

Faulkner en dos años publicó sus dos más grandes novelas regionales. En 1929, El ruido y la furia, sobre una familia del sur de los Estados Unidos, el clan Compson del Missisipi.

En 1930 Faulkner publicó su novela  Mientras agonizo. En 59 capítulos y reconstituida por diferentes personajes, 15 narradores con la técnica del flujo de la conciencia o asociaciones subjetivas o stream of consciousness.  

Llevan a enterrar a la matriarca Addie, que agoniza y muere en el camino.  Y en un capítulo la muerta habla. Addie, que está muerta, cuenta como llegando de la escuela bajaba al río, “donde podía estar a mis anchas y odiarlos a todos juntos.”

La materialidad de William Faulkner procedía del bucle de los derrotados de la guerra de la Secesión (1861-1865), cuatro  años dolorosos donde murieron entre 600 o 700 mil personas. Es decir, donde se incubó el amargo resentimiento de los perdedores. El costo humano de cualquier guerra y el nacimiento de la nostalgia.

La guerra de secesión dejó a las antiguas familias del sur de Estados Unidos en un estado de derrota histórica: la amargura y la pobreza. El mundo del sur derrotado en permanente decadencia y que se representa en las casas fantasmas o derruidas. Inclusive los mismos esclavos no sabían qué hacer con su libertad precaria. El sistema global de vida entró en una decadencia lenta y segura.

La materialidad del gótico de William Faulkner son las ideas ya establecidas en la tradición sureña como como región “enferma”. Sus casones en ruinas, el cascaron destripado y vacío de una enorme casa, sus establos derruidos, sus barracones para los esclavos, sus jardines llenos de malas hierbas. La degradación del Sur. Hombres y mujeres que leen La Biblia pero desintegrados por la envidia, por el alcohol, por la soledad, por las erosiones del odio. 

Esa es la materialidad literaria de Faulkner. Allí nació la escuela literaria del resentimiento. Con William Faulkner aparece el espíritu de la novela gótica, el gótico sureño. Registra una nueva y ominosamente macabra visión de la disolución contemporánea. (Alfred Kazin).

Su obra integra a la tradición de Edgar Allan Poe. Y de Ambrose Bierce (1813-1914) que fue teniente de la Unión en la guerra civil. Allí recibió un balazo en la cabeza. La bala permaneció alojada allí para siempre. Bierce escribió cuentos inmortales. A los 71 años se fue a México y desapareció misteriosamente en 1913. 

A diferencia de Bierce, William Faulkner no vivió la guerra civil. Faulkner nació en 1897, es decir, 32 años después de la guerra civil. Pasaron 62 años cuando Faulkner publicó su novela. Quiero remarcar que Faulkner no reacciona a sus dolores propios o directos de la guerra en sí.

(Algunos  llaman a esto la generación de la posmemoria).

William Faulkner reacciona al significado y consecuencias de la guerra, a las abstracciones emocionales codificadas y heredadas de su familia, sus tías, su abuelos y su tatarabuelo William Clark Falkner, héroe de guerra.

Es decir, William Faulkner reconstruye emociones abstractas, edificadas por sus neuronas del hipocampo, según la neurociencia.

Yo deseo subrayar, en última instancia, este fabuloso mecanismo de construcción de ideas en el hipocampo.  El hombre está determinado por las murallas del lenguaje, determina sus estructuras de pensamiento. Todo es una cuestión de reconstrucción de lenguaje. Modelos mentales para construir una realidad. El cerebro construye y modela.

Mientras agoniza la llevan a enterrar

Faulkner en su novela Mientras agonizo desestructuró el relato. La novela se expone a través de los personajes.


(Tal como lo había hecho en El anillo y el libro, Robert Browning en 1868. El crimen de Guido Franceschini narrado doce veces, a través de monólogos dramáticos).

Mientras agonizo es un road movie o viaje en carretera, donde llevan a la madre Addie a enterrar. Lo cuentan diversos personajes. Hasta que en un solo y breve capítulo habla la muerta, que la llevan a enterrar.

En la Odisea de Homero, Odiseo baja al infierno y escucha a los muertos. De hecho, el título de la novela Mientras Agonizo, hace alusión al Lamento de Agamenón en el capítulo 11 de la Odisea de Homero,  Descenso al infierno, descensus ad inferos, el territorio de los muertos.  

Veinte años después, Faulkner recibe el premio Nobel. Un frío domingo 10 de diciembre de 1950  fue al acogedor banquete en el City Hall en la isla Kungsholmen de Estocolmo. Faulkner dijo en su discurso: “Nuestra tragedia actual es un miedo físico y universal, tan largamente padecido que hemos llegado incluso a soportarlo.”

La materialidad de María Luisa Bombal: el dolor y la violencia de género.

María Luisa Bombal nació frente al helado océano Pacífico en Viña del Mar en una familia de la alta burguesía. Tenía ocho años y se murió su padre. Ella se fue con su madre a París. Estudió literatura en La Sorbona.  

Volvió a Chile en 1931. Tenía 21 años.

Santiago de Chile. Así, cayó en un bucle tradicional, patriarcal. Un bucle o topoi tradicional, donde sus miembros comparten ideas, creencias o estereotipos culturales tradicionales o conservadoras. 

En ese bucle aprendió rápidamente que el tiempo es distinto según el espacio en que vives.

Santiago es un bucle o potoi patriarcal desde su fundación. Una ciudad fundada en el cerro Santa Lucía por hombres bien hombres, digamos soldados analfabetos detrás de oro escaso: los españoles de Pedro de Valdivia.

María Luisa Bombal parecía extravagante en ese bucle. Lo era. Ella es el descaro femenino. Se sentía extranjera. A pesar que amaba Chile y sus volcanes. ”Nunca se puede renunciar a un país con setecientos volcanes.”

Se vinculó con los escritores en los cafés de Santiago y se hizo amiga de Pablo Neruda.

Vive un drama tortuoso. Fue amante de Eulogio Sánchez Errázuriz, un hombre casado, levemente gordo pero muy mujeriego.

Una tarde de invierno entró en la casa del amante Eulogio en el barrio Brasil de Santiago. Ella se disparó en un brazo delante del gordito mujeriego. 

Ella terminó en el hospital con todo el dolor del desamor. Fue su modo de rebelarse a la tradicional sociedad chilena que cercena o ahoga su libertad femenina.

En septiembre de 1933 cruza la montaña de Los Andes. Huye del bucle obsesivo de dolor, de las rumiaciones o pensamientos repetitivos y negativos que la abruman en Santiago.

Buenos Aires.

Ingresó al bucle o topoi literario más activo de América de la década de los 30: Jorge Luis Borges, Oliverio Girondo, Norah Lange, Alfonsina Storni, Victoria Ocampo. Los extranjeros Alfonso Reyes,  Gabriela Mistral, Federico García Lorca y Pablo Neruda.

Estaba de moda Faulkner y Virginia Woolf. Fue la época en que Faulkner y Woolf se convirtieron en un referente de lectura y escritura. Borges reseñó varios de libros de Faulkner y tradujo Las Palmeras Salvajes.

Publicada en la Editorial de Oliverio Girondo en 1934, su primera novela corta o nouvelle, La Última Niebla. Es un caso de posesión sexual por un extraño personaje que, después del orgasmo femenino, desaparece. Ella dedica su vida para reencontrarlo. AI fin, le dicen que él ha muerto hace mucho tiempo. Un caso de extraño vampirismo sexual.

La Amortajada es la obra más importante de María Luisa Bombal. La primera edición apareció en 1938 en la editorial Sur de Buenos Aires, dirigida por Victoria Ocampo.

Habla la muerta. La Amortajada comienza con el despertar de ella: ‘Luego que hubo anochecido, se le entreabrieron los ojos”. Y comienza la narración cuando ella -ya muerta- revive Io que le ha sucedido en su vida.

Fundadora del gótico, del realismo mágico, en definitiva, de la literatura fantástica. Se constituiría en una figura deslumbrante para los escritores latinoamericanos, como Juan Rulfo, Gabriel García Márquez. Carlos Fuentes (“madre” de todos los escritores latinoamericanos contemporáneos), Borges (“La Amortajada es un libro que no olvidará nuestra América”).

Entonces, un día María Luisa volvió a Santiago. Ya era otra: una pequeña estrella literaria. 

El lunes 27 de enero de 1941 hacía calor. A las 5 de la tarde Bombal salió del café del Hotel Crillón  por  la calle Agustinas del centro de Santiago. Con un elegante vestido blanco de seda. Entonces lo vio: el gordito mujeriego caminado por la calle. El donjuán mujeriego de Eulogio. 

“Sinvergüenza”, le gritó. 

Sacó una Mauser 4 milímetros y le pegó tres tiros. 

Pum, pum pum. 

El mujeriego quedó grave en el hospital. 

Ella fue presa.





La materialidad de Mariana Enríquez:

 la infancia en un clan familiar asesino.

 


Una tarde fría de invierno de junio de 2019, llegué a la que era una fantástica biblioteca del parque Bustamante de Santiago. Una biblioteca de cómodo estilo nórdico, amplia, de relajados sillones, de sala plenamente iluminada.  Allí, tomé la foto mientras la escritora Mariana Enríquez leía un cuento de su libro “Los peligros de fumar en la cama” de 2009.

Era uno de sus cuentos de fantasmas en la ciudad de Buenos Aires, y ¿Quiénes son esos fantasmas de la ciudad ? Para Mariana Enríquez son pues los fantasmas de los desaparecidos argentinos de la dictadura militar de Videla.  Me conmueve.  Su unión del horror, el fantasma y los crímenes de los militares.

Unos meses después, la hermosa biblioteca donde leyó Mariana Enríquez, ardió completamente en medio del Estallido Social de octubre del 2019. Todo el barrio ardió. Estábamos en el núcleo de  una sociedad simuladamente pacífica.

La larga novela Nuestra parte de la noche (2019) es sobre una densa historia del clan familiar de Gaspar Peterson, un chico nacido en 1974. Sí, un clan familiar asesino.

Las 667 páginas están divididas en seis partes de extensión desigual, alteradas cronológicamente con saltos temporales. Casi todas contadas en tercera persona, con ánimo exteriorista, no intimista. Técnicamente es un relato desestructurado, contado desde diversas perspectivas y no lineal. Tal como Mientras Agonizo de William Faulkner.  Y, quizás por eso, ambas novelas son algo fastidiosas o difíciles de leer. 

En el capítulo cuarto está en primera persona, habla la madre de Gaspar, que ya está muerta, Rosario. 

La larga historia comienza cuando el argentino Gaspar Peterson tiene 6 años y está de viaje en auto con su padre Juan Peterson, un argentino de ascendencia sueca. Como en Mientras agonizo, es una road story desde Buenos Aires a Misiones, en la frontera con Paraguay. El trasfondo son los años terribles de la dictadura Argentina, donde se ven los controles militares en la carretera. De oscuridad y secretos.

Su madre Rosario Reyes Bradford ya está muerta, supuestamente en un accidente.

En el viaje suceden acontecimientos que harán avanzar la trama.

Gaspar conoce a su tía Tali, media hermana de su madre Rosario, y medio amantes de su padre Juan. Lo que fue una especie de triangulo. Tali es media india guaraní que mantiene semi clandestina un templo alternativo llamado San La Muerte.

Gaspar y su padre Juan llegan a la casona de sus suegros, Mercedes Bradford y Adolfo Reyes, el centro operativo de una Orden.

Así nos enteramos que Juan Peterson es un médium con capacidad de convocar a la Oscuridad de la Orden dominada por la poderosa y asesina familia Bradford. Son criminales que usan prisioneros para el sacrificio, con la supuesta idea de que vivirán eternamente. En casa de sus suegros Mercedes Bradford y Adolfo Reyes se produce el Ceremonial de la Orden. El llamado Ceremonial es, en realidad, un acto simple y barato, vulgar: La Oscuridad se come vorazmente a nueve víctimas secuestradas y enjauladas en un túnel subterráneo. Sin efectos prácticos evidentes, los sacrificios son simplemente, asesinatos en masa, también llamadas masacres.

Por su labor como médium la salud de Juan es precaria. Los Ceremoniales lo ponen enfermo,   enfermo y  agotado.  Una enfermedad cardiaca grave, el ritmo de su corazón no es normal.

Mercedes quiere que su nieto Gaspar sea su heredero como médium. Juan sabe que corre peligro. Por eso busca quien se quede con su hijo, pues sabe que pronto él puede morir.

Entonces, la villana de la historia es la abuela de Gaspar, la abuela Mercedes. Ella le hizo unas pruebas a Gaspar para probar que era apto como médium. Allí Juan se entera o sospecha que Mercedes mató a su mujer, Rosario. Por razones de poder interno. Una disputa por el control de la Orden.

Es decir, Mercedes es la Cruella de Vil, una bruja malula de una familia de criminales. Su cómplice directo es su hermano, el doctor cardiólogo, Jorge Bradford.

Para mí, son simples asesinos de entelequia o mentalidad colonial.

El valor de la novela de  Mariana Enríquez es construir una familia que mata por un espurio ensueño, sin efectos prácticos. Clan asesino. Eso duele. La escritora le da contenido familiar a una casta gratuitamente asesina. 

Lo otro es la visión oscura de la infancia, o como los adultos destrozan la psiquis de niños por sus oscuros deseos de convertirlos en algo que no son.

Igual que el poder militar argentino que asesinó a sus compatriotas. Se estima que unos 500 niños fueron secuestrados-desaparecidos durante la dictadura de Videla.

Terrible.

Como si el mal fuese el territorio, una maldita comarca. Como la extraordinaria novela “Alhué”, del chileno José González Vera de 1928. Alhué, comarca de brujos según los mapuches. Una corta e intensa narración en primera persona sobre un pueblo llamado Alhué, comarca maldita.  Un narrador omnisciente evoca muertos. "Lilas de la tierra muerta". Alhué de González Vera prefigura Comala de Rulfo, que, a su vez, anticipa Macondo de García Márquez.

La Orden de la novela de Enríquez se encubre por el poder militar, que de algún modo hace lo mismo que la Orden, pero en paralelo. En paralelo el poder militar hace desaparecer a niños argentinos.

(La Orden es como la Colonia Dignidad, la poderosa secta de nazis alemanes, el mal que, en el sur de Chile, colaboró con la siniestra DINA chilena. Allí torturaban y enterraban prisioneros políticos durante la dictadura de Pinochet).

En el capítulo 4 habla la muerta Rosario Reyes Bradford, la mamá de Gaspar Peterson.

Técnicamente el capítulo 4 no es un capítulo intimista o de flujo de conciencia, en la tradición de monólogos intimistas de Molly, el capítulo 18 y final del Ulises de James Joyce. O del capítulo de la muerta Addie de Mientras Agonizo de Faulkner. O de Ana María, el personaje de la novela La Amortajada de Bombal.

Mariana Enríquez escribe con distancia, con frialdad. No hay lamento. Tampoco hay gran odio. En un largo capítulo informativo de 130 páginas. Rosario cuenta la densa historia criminal de su clan, la familia Bradford, y la Orden, durante el siglo xx.

Al fin, Gaspar, huérfano de padre y madre, tenía entre 11 y 13 años, cuando vive con su tío Luis, que lo adopta. Y convive con sus amigos Vicky, Pablo y Adela.

En su adolescencia Gaspar hace listas de poetas suicidas, lee a Poe, a Alejandra Pizarnik, y es asiduo a las discotecas under donde se escuchaba rock punk. Es decir, escritores malditos y temas oscuros que se alimentan del decadentismo del fin de siglo XIX y que son siempre populares entre las generaciones jóvenes.

Madame Bovary, c´est moi. Madame Bovary soy yo.

La frase se asocia al francés, Gustav Flaubert, autor de su novela Madame Bovary. No hay pruebas de que Flaubert realmente dijera esta frase. Pero, la frase se hizo popular en el siglo XX, y se utilizó a menudo para describir la identificación de un autor con su personaje principal.

Gaspar Peterson es Mariana Enríquez.



Biografía

AGOSÍN, Marjori (1983): Las desterradas del paraíso, protagonistas en la narrativa de María Luisa Bombal. Senda Nueva de Ediciones.

BIANCHI, Soledad  (1997): María Luisa Bombal o una difícil travesía (del amor mediocre al amor pasión). Cyber Humanitatis, Núm. 2 1997.

BORGES, Jorge Luis (1986): Textos cautivos Edición de Enrique Sacerio-Garí y Emir Rodríguez Monegal.   Editorial Sudamericana.

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lunes, noviembre 06, 2023

Vocación, inspiración. Piensa en Luis Cornejo. El realismo sucio chileno. Por Omar Pérez Santiago

 


YO TENÍA TRECE AÑOS

Yo tenía trece años el año 1965 cuando mi padre llegó a casa con un librito pulp, encuadernación en rústica, de hojas amarillas y portada blanda, una edición barata y de consumo popular.
El título decía, “Barrio Bravo”.


Mi padre lo había comprado en la calle firmado por su autor, Luis Cornejo.
Nadie me obligó a leerlo. El libro estaba allí para ser leído y lo leí en una tarde sin esfuerzo.
Y nunca más lo olvidé.
Eran cuentos auténticos, vivos y llanos sobre asuntos del barrio Vivaceta de Santiago, bautizados con slang o jerga vernácula chilena: “La Cuatro Dientes”, “Cuello de loza”, “El señor González”, “El Chicha Fresca” y “El Capote”.
Los cuentos abrieron una puerta en mí.
Era una bendita época en que un escritor podía influir como un médium o un portal en mi limitado modo de ver el mundo. Yo descubría con felicidad a un cuentista fuertísimo. No lo podía comparar con los cuentos chilenos que nos hacían leer en la escuela.
Me inquietó.
Me arrebató.
Cambió mi forma de ver la literatura.
En la página 77 venía lo tremendo, el cuento “El Capote”. Era un cuento que, como escribió Alone, no se puede olvidar, aunque pasen cien años. Cornejo se atrevía a relatar aquello que no se podía contar, un brutal abuso sexual de una pandilla en un potrero de Vivaceta.
Luis Cornejo autoeditó el libro por primera vez en el año 1955 y lo vendía por su cuenta en la calle. Vendió miles de ejemplares.
Yo tenía trece años.
Y tal como hacían los fanáticos con las lecturas que uno admiraba, decidí copiarlo en un cuaderno escolar. En aquella época no existía el copy&past. Lo copié palabra por palabra. Yo tenía un vecino de mi edad, que se llama Tito. Con él jugaba a la pelota en una calle en que entonces pasaban pocos autos.
Terminé de transcribir el cuento El Capote y se lo pasé a mi vecino, el Tito.
—Lo escribí yo, le dije.
Tito el leyó el cuento y estaba impactado. Fue tal su entusiasmo que yo no pude, o no supe, echarme atrás con mi mentirilla.
La vida pasó. Pasarían los años, tan rápido como pasa la vida.
LA VIDA ES BREVE
La vida es breve, pero en ese pedazo de tiempo pueden pasar cosas relevantes. Nos hicimos mayores y nos pasó todo lo que nos pasó. Terminé mi educación secundaria. Fui a la universidad.
En algún momento, y de algún modo, una forma de vivir de los chilenos, el pluralismo, se hizo trizas y hubo purga.
PAF
Un día la dictadura, en medio de la noche y la impunidad, se llevó preso a mi padre y a mi hermano.
Yo amo a mi país. Pero amo también mi vida y mi libertad. A fines de los años sesenta me expatrié. Me metí en una embajada en medio de una fiesta diplomática, pedí asilo y viajé al exilio a Suecia, donde viví por más de diez años. Viví enseñando y aprendiendo idiomas.
Un día volví a vivir en mi país, en el año 1990.
Había vuelto la pluralidad.
Yo caminé de nuevo por la Plaza de Armas de Santiago.
La vida es breve.
Un día caminé por la Plaza de Armas de Santiago y allí, por casualidad o por suerte o por el destino, me encontré con Tito.
Habían pasado 25 años desde el año 1965, pero eran años que me parecieron cortos, porque la vida es breve.
Con Tito nos fuimos a tomar un café en la fuente de soda Marco Polo, de la Plaza de Armas de Santiago.
Sentíamos el apego, la familiaridad. Habíamos crecido como vecinos. Hablamos de nuestras madres, de nuestros padres, de nuestros hermanos. De allí venimos.
Luego, Tito me dijo algo que me sorprendió:
—Cuando chico yo sabía cuál sería tu futuro.
—¿Cómo?
—Sí, yo sabía que tú ibas a ser escritor, lo supe desde esa vez que escribiste un cuento que se llamaba El Capote.
Ya lo había escrito el crítico literario Alone: es imposible que un hombre, aún joven, aún chico, pueda olvidar en algún momento esos personajes del cuento de Luis Cornejo.
¿Cuántos libros habremos leídos? ¿Y de cuántos realmente nos acordamos de algo?
Pero Tito, de todos los cuentos que él había leído, Tito se acordaba de uno, El Capote. Habían pasado 25 años desde que yo le pasé mi copia del cuento en el año 1965, cuando éramos chicos y cuando jugábamos a la pelota en una calle donde pasaban pocos autos.
DE NUEVO NO FUI CAPAZ
De nuevo, no fui yo capaz de decirle a mi estimado Tito que ese cuento incorrecto lo había escrito don Luis Cornejo y que yo era un simple y joven admirador que lo había copiado en un cuaderno escolar.
De nuevo, no supe yo decirle la verdad.
Y yo espero que esta confesión, que esta confesión vergonzosa quede entre nosotros. Sean discretos, por favor. Espero que ustedes si lo ven, no le cuenten. Sean indulgentes.
Después de despedirme de Tito, salí a la Plaza de Armas.
SALÍ A LA PLAZA DE ARMAS
Salí a la Plaza de Armas. Como en una película de Hollywood, donde todo lo hacen fácil, salí a la Plaza de Armas y crucé hasta allí donde había un señor narizón y calvo. Era él. Era Luis Cornejo, el verdadero autor del cuento “El Capote” del libro “Barrio Bravo”.
Era el año 1990, y todavía estaba Cornejo vendiendo sus libros en la Plaza de Armas de Santiago, el punto cero. Andaría por los 65 años.
Hablé con él, le confesé mi temprana admiración. Adquirí una copia del libro Barrio Bravo, que él firmó tal como se lo había firmado a mi recordado padre en el año 65.
NO DIGO NADA NUEVO
No digo nada nuevo si afirmo que en los años 80 leímos lo que se llamó el realismo sucio, dirty realism, asociado a los escritores norteamericanos Raymond Carver y Charles Bukowski.
El realismo sucio, igual que la literatura de Luis Cornejo, era una literatura de hechos contados de forma descarnada. Su artificio era no ser descriptivo ni usar demasiados adjetivos calificativos. Sus personajes eran gente corriente de vidas fragmentadas cargadas de amargura, de humor negro e ironía.
No digo nada nuevo si afirmo que el realismo sucio de Charles Bukowski tiene su antecedente en la excelente novela “Pregúntale al Polvo”, de John Fante de 1939.

Charles Bukowski, en un prólogo de “Pregúntale al Polvo” introduce a John Fante, de la siguiente modo: “Yo era joven, pasaba hambre, bebía, quería ser escritor (…) Pero cierto día cogí un libro, lo abrí y se produjo un descubrimiento. Pasé unos minutos hojeándolo. Y, entonces, a semejanza del hombre que ha encontrado oro en los basureros municipales, me llevé el libro a una mesa.”
¿De qué va el libro “Pregúntale al Polvo”?
El libro es desenfadado y vital y en el primer párrafo dice así: “Era una noche de importancia vital para mí. Ya que tenía que tomar una decisión relativa a la pensión. O pagaba o me iba”. Es Arturo Bandini, un escritor pobre y sin éxito de 27 años; sin éxito y sin un libro escrito, pero anhelante de sueños gloriosos. Desesperado e impulsivo camina a una fuente de soda donde conoce a una camarera mexicana, Camila López, una morena princesa azteca a la que él también anhela con ardiente desesperación. La presencia de sus muslos delicados se le incrustó en la cabeza.
No digo nada nuevo si afirmo que el título de la obra “Pregúntale al Polvo”, la tomó John Fante, de la novela “Hambre”, del noruego Knut Hamsun, de 1890.

“Hambre” es también una novela corta en cuatro partes sobre el monólogo de un candidato a escritor, un artista de hambre, un pobre y famélico existencialista, que se pasea hambriento por la helada Christianía, que así se llamaba entonces la capital de Noruega. Vivía en un conventillo en la Vivaceta de Christianía, en un conventillo helado donde no le alcanzaba para pagar la renta.
No digo nada nuevo: Fante era un gran admirador de Hamsun. El título Ask the Dust (“Pregúntale al polvo”) deriva de “Pan”, novela de Hamsun de 1894: "Pregúntale al polvo de la carretera y a las hojas que caen.” (En noruego: Spør støvet paa veien og løvet som falder).
No digo nada nuevo si afirmo que Fante fue luego una inspiración para otros escritores como Henry Miller o Jack Kerouc.
APPEASEMENT O APACIGUAMIENTO CHILENO
Cornejo. Piensa en Cornejo.
Todos sus libros los auto editó. Y los vendió por cuenta propia. 40 mil ejemplares. 15 ediciones.
Hubo quizá una conspiración del silencio chilensis, el rancio appeasement o apaciguamiento chileno.
De esto no se habla mucho. Ignorado por la crítica, esa red hermética de insiders con agenda propia y persianas cerradas.
Enrique Lafourcade publicó la antología “Cuentos de la generación del 50”, en el año 1959.
No está Luis Cornejo.
El año 2001 Camilo Marks publicó la antología “Grandes cuentos chilenos del siglo xx”.
No incluyó a Luis Cornejo.
Era el sistema industrial chileno del libro y sus estructuras de appeasement conspiraron contra Luis Cornejo. Un plan para evitarlo de modo malintencionado. Los elusivos comentaristas de libros encerraron dudosa y erróneamente a Cornejo en el nicho de la llamada Novela Social. Mañosamente, como forma de sacarlo de circulación y de bajarle el perfil, lo asociaron a Nicomedes Guzmán y a los autores de la llamada generación del 38.
Qué le vamos a hacer.
Esa es la aislada o endogámica república literaria en que le tocó batallar, una república bananera donde unos porteros definían quien entraba; poderes fácticos sin pudor pero con la falsa sonrisa del apaciguamiento. Fome.
LO CIERTO ES QUE
Lo cierto es que Luis Cornejo es el padre del realismo sucio chileno, un real autor de vanguardia.
No me digan que no habían escuchado esto.
Recuerden: en el año 1955 antes de publicar su libro, Cornejo había dado vueltas por Europa en una delegación en que estaban reales artistas de vanguardia y modernidad, talentos chilenos que han hecho historia: Violeta Parra, los hermanos Duvauchelle, el arquitecto social Miguel Lawner, etc.
Lo cierto es que en los años 60 Cornejo trabajó con más o menos éxito en Chile Films, la modernidad visual.

En 1962 Cornejo fue productor del cortometraje, “A Valparaíso”, del gran cineasta neerlandés Joris Ivens. Fue productor del verdadero suceso del nuevo cine chileno, el film, “El Chacal de Nahueltoro” de Miguel Littin (1969).
En 1970 escribió y dirigió el largometraje “El Fin del juego”, con actores como Calvin Lira Portales, Raquel Parot, Héctor Noguera, Lucy Salgado y Bélgica Castro.
¿No han visto el film?
Adivinen.
El film trata sobre el tema preferido del realismo sucio: un pobre candidato a escritor, un hombre mediocre, petulante, atormentado por sus deseos de grandeza, y al fin, existencialmente derrotado.
¡No me digan que no han visto ese film del realismo sucio chileno!
Al fin. Luis Cornejo murió en 1992.
En 1999, “Barrio Bravo” fue editado por la editorial LOM.
Eso es todo. Gracias.
Octubre 2018, Feria Internacional del Libro de Santiago, Chile.

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