Llueve con furia. Una tenaz tormenta huracanada nos boicotea a permanecer en el Chile continental y aguardar un día para cruzar el estrecho de Chacao. Al otro día algo escampó. Cruzamos el canal en un transbordador que igual mareaba. Tomamos luego la ruta que lleva a la ciudad de Ancud y luego Castro. Allí almorzamos una paila marina en el restaurante que está encima de la playa sobre palafitos. Por la tarde avanzamos 49 kilómetros por una ruta de ripio, por una solitaria carretera que discurría entre sombras de árboles soberbios a la luz de una singular alfombra de nubes aborregadas. Llegamos a Quemchi. Las casa son de madera y muy humildes. La mayoría de las calles están sin pavimentar. En las quietas aguas del puerto se hallaban atracados pequeñas embarcaciones. Los 8500 quemchinos son reservados.
Mostrando las entradas con la etiqueta Francisco Coloane. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Francisco Coloane. Mostrar todas las entradas
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
-
Con una prosa de gran pathos retórico, muy cerca al ensayo militante o del profeta iluminado, el diputado ...
-
El 5 de agosto del 2005 cree el blog Diario del Presidente. Blog de un Animal Político . El blog era un objeto inútil de comunicación y jara...
-
Es el otoño Juro que no recuerdo ni su nombre ni su autor, mas era un libro muy frágil y casi frívolo, casi futil, que nunca olvidé, pues ha...
