sábado, junio 14, 2014

Homenaje a Edgar Allan Poe

Poe en versión de Marcelo Pérez Santiago
Omar Pérez Santiago, Café Literario Parque Bustamente, 10 de junio 2014

Edgar Allan Poe a los 40 años era un ser errante, el escritor iba y venía. Tiene 40 años y estaba arruinado. Estaba débil. Estaba solo, sin familia, sin hijos.
Un día fue a Nueva York y partió con dolores. Al llegar a Baltimore entró en el mítico bar, The Horse You Came In On Saloon, una taberna donde hoy los parroquianos creen fervientemente que existe un fantasma llamado Edgar y al que no se le puede nombrar. Dicen que Poe tomó algo. Un vaso habría llevado a otro vaso. Se dice que había opio y heroína, las drogas que se usaban en ese tiempo, aunque nada se pudo comprobar.

En la madrugada, fue encontrado en los adoquines de la vía pública.

Vivo aún, pero su reloj del destino ya había sonado y  la muerte escarlata, la señora huesuda estaba sentada a su lado.  La muerte, a diferencia de hoy que, quizá, se viste de jeans y polera ajustada y en cuyo pecho podría llevar un tatuaje de rosa negra, entonces, en la época de Poe se vestía, quizá, de gótica, con ropas de terciopelo negro y con una máscara manchada de sangre. Lo llevaron en un carro al hospital  Washington University, y a la pieza donde colocaban a los bebidos. Allí murió él, vencido, según se dice, por el maldito delirium tremens. Mas, no había hálito alcohólico. No estaba bebido. Congestión cerebral, escribió vagamente el médico John Moran.  Llevaba las ropas de otro. 

Era un absurdo modo de desaparecer, una misteriosa forma de perderse, tirado en la calle como un quiltro desamparado,  uno de los genios de la literatura mundial, padre del terror y del misterio.

Entonces, Rufus Griswold, que hasta entonces se consideraba su amigo,  sin que ya Poe pudiese defenderse, escribió un obituario maldito, una infamia feroz, con el seudónimo de Ludwig. Ese escritor hipócrita que se consideraba su amigo, para sorpresa y repugnancia de todos, era un vampiro chupasangre, un chupacabras que roba cadáveres en el cementerio, y que realizó una mascarada cobarde y rencorosa y mediocre y describió a Poe como un tipo complicado, irascible, envidioso, cínico, orgulloso, bastante malo. Y después escribió una biografía donde lo retrata como alcohólico, delirante, mujeriego, y en que, ese era el punto central del envidioso, no le dio mérito a la obra de Poe.

Fue el grande de Charles Baudelaire, que había traducido las obras de Poe al francés, que salió en su defensa apasionada, y escribió un opúsculo alabando la pureza del estilo del maestro.

Edgar Allan Poe fue un hombre marcado por la muerte de las mujeres que amó. Edgar Allan Poe fue perseguido tempranamente por la inefable señora Muerte.  Poe nació en Boston en el año 1809, era el segundo hijo de una familia de actores de teatro. Su padre desapareció. Su madre, notable y bella actriz, en 1811, cuando Edgar tenía tres años de edad, su bella y carismática madre, comenzó a escupir sangre. A partir de ese momento cada vez aparecía menos en los escenarios, hasta que, en octubre de 1811, dejó de hacerlo por completo.  Amigos y compañeros de Eliza, cuidaron de los niños durante su enfermedad, y otras personas del área de Richmond se interesaron por su salud. La madre recortó un rizo de su cabello para dejárselo a Edgar. Finalmente, una madrugada fría y  lóbrega, Eliza murió de tuberculosis el domingo 8 de diciembre de 1811, a la edad de veinticuatro años, rodeada por sus hijos. Después con los años, cada vez que llegaba a una ciudad, Poe visitaba las bibliotecas buscando archivos donde apareciera su madre.

Huérfano Poe, fue adoptado por la familia del comerciante John Allan. A los seis años viajaron a Inglaterra con la familia Allan y entró a estudiar en el internado Manor House School, en Londres. A  los once años regresa con su familia a Richmond. Poe fue un buen deportista, un joven entusiasta de impulsos generosos y algo bromista. Su vida en Richmond transcurrió como la de un joven educado de buena posición e hijo único de una familia adinerada. Un día, Poe descubrió que su padre adoptivo engañaba a su esposa con varias mujeres, dado el cariño que Poe tenía por Francis (su madre adoptiva) dicen que se enfrentó con su padre. A los diecisiete años ingresó en la Universidad Estatal de Virginia y estudió lenguas clásicas.  Allí Poe escribía poemas que luego leía a sus amigos. Viajó a Boston y editó su primer libro “Tamerlam y otros poemas”. Ingresó como soldado raso en el ejército y más tarde, ya suboficial, pidió el ingreso en West Point. Poe tenía 19 años cuando muere su madre adoptiva, Frances.

Poe se va a vivir a Baltimore  con su tía Clem y su prima Virginia. Y aquí en Baltimore es donde comenzó su consagración como escritor. Tenía Poe veintitrés años, sus cuentos comenzaron a publicarse, aunque mal pagado. Logró convertirse en redactor del Southern Literary Messenger en Richmond. Allí llevará a vivir a su tía y a su bella prima Virginia con la cual contraerá matrimonio. Más tarde se trasladó a Nueva York y luego a Filadelfia, colaboró en varias revistas, siempre con éxito, provocando el aumento de la tirada de ejemplares. Sus críticas a la literatura americana creaban expectativa, pero se ganó más enemigos que amigos. Sus ingresos aumentaron un poco, pero estos no lo sacaron de la pobreza.

Contaba Poe 33 años, todo iba bien, hasta que sobrevino otro infortunio, un golpe del destino que Poe acusó enormemente. Virginia tocaba el piano en presencia de su amado esposo Edgar Allan Poe, cuando de repente sufre la ruptura de un vaso sanguíneo y  la orgía de sangre empezó a brotar copiosamente de los delicados labios de la joven, revelando así los primeros síntomas de su fatal y terrible enfermedad, la tuberculosis, una enfermedad  que se apoderaría de Virginia durante cinco años y que la dejaría  inválida. La enfermedad fue progresiva, grotesca y dolorosamente lenta, cinco años transcurrieron entre su primer vómito de sangre escarlata y la muerte que entraba y salía por la ventana de su humilde posada. Virginia pareció restablecerse a veces, Poe se alegraba y esperaba una sonrisa de fiesta: Pero el teñir del reloj del destino volvía a producir el desconcierto, el horror y los gemidos, las puntas cruentas, y de nuevo entraba por la ventana la muerte escarlata y fría con su máscara negra manchada de sangre, para sentarse altiva en el lecho de la moribunda. Hasta que llegó la delgada e inevitable muerte púrpura, la muerte escarlata como el color de la sangre oscura, con su máscara negra manchada de sangre. Con la señora muerte ya no se podía jugar.
Después de eso, alguien anunció, como un oráculo, su pronta muerte. La  espantosa sentencia de su muerte llegó a sus oídos. Es como si él hubiese visto eso labios que sentenciaban su muerte con una frase mortal. “No durará”.

La terrible agonía de su amada y de cinco años, lo afectó, provocándole cierto desorden interior.   Estaba agotado, agotado hasta no poder más, por aquella larga agonía. El escribe aún después de morir Virginia, con menos frecuencia, es cierto, pero con vigor de estilo. Es cierto también que a partir de aquí, Poe ya no es el mismo. Poe ve la imperceptible ondulación, el péndulo de la negra guadaña  que se había colocado sobre él. 
Se ha dicho que era un genio enfermo.
Su cuerpo está enfermo, sí.
Está en pozo sin salida, sí.
Espera el inefable reposo que nos espera en la tumba, sí.
Era un errante confundido, sí.
Pero vivo está su genio creador. 

Poe tenía talento, tenía garra, tenía cercanía con el público.

Y por más que un envidioso, celoso y suspicaz escritor, un pobre escritor hoy desconocido por todas partes, que lo condenó al momento de su muerte, pasan los años, y pasa un siglo y pasa otro siglo y la obra de Edgar Allan Poe persiste, sigue inspirando a los más grandes creadores de nuestra cultura. 
No sólo a los escritores como Dickens, Merville, Lovecraft, Agatha Christie, Horacio Quiroga, Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, María Luisa Bombal. 
No sólo  a los músicos como Los Beatles, Sylvio Rodríguez, Metallica, Lou Reed, Nightwish. 
No sólo  a los miles de dibujantes, a los ilustradores y a los dibujantes de historietas. También a las nuevas generaciones de lectores, que lo siguen leyendo y le rinden homenaje, tal como como ustedes, tal como nosotros, aquí en este amable Café Literario, en esta noche afuera tan helada de junio, aún otoño pero  frío y húmedo día de junio.



lunes, mayo 12, 2014

EL BESO Hjalmar Söderberg

Eroticas universalis
EL BESO 
Hjalmar Söderberg

Érase una vez una muchacha y un joven. Estaban sentados en una piedra, en una punta de tierra que se adentraba en el mar, y las olas golpeaban hasta tocar sus pies. Estaban sentados, callados, cada uno en sus pensamientos, y vieron ponerse el sol.
Él pensó que tenía muchas ganas de besarla. Su boca parecía hecha para eso. Había visto chicas más hermosas y, en realidad, estaba enamorado de otra, pero no creía poder besarla nunca, ya que era un ideal y una estrella, y “a las estrellas uno no puede desear poseerlas”. Ella pensó que querría que él la besara, porque entonces tendría una oportunidad de enojarse con él y mostrarle lo mucho que lo despreciaba. Se levantaría, levantando las faldas y ajustándolas en torno a sí; lo miraría con una mirada cargada de helada burla y se iría, derecha y sin prisas innecesarias. Pero para que no pudiera adivinar lo que pensaba, dijo en voz baja, muy lentamente:
-¿Cree usted en otra vida después de ésta?
Él pensó que sería más fácil besarla si contestaba que sí. Pero no recordaba bien cómo había respondido en otra oportunidad a la misma pregunta y tuvo miedo de contradecirse. Por eso la miró profundamente a los ojos y dijo:
-Hay momentos en que creo que sí.
Esa respuesta agradó a la chica enormemente y pensó: “De todas maneras, me gusta su pelo y también la frente. Es una lástima que la nariz sea tan fea y que no tenga una posición. Es sólo un estudiante”. Con un novio como ése no la envidiarían sus amigas.
Él pensó. “Ahora, decididamente, puedo besarla”. Pero tenía mucho miedo; no había besado antes a ninguna joven de buena familia, y se preguntaba si sería peligroso. Su padre dormía, tumbado en una hamaca, no muy lejos de allí, y era el alcalde de la ciudad.
Ella pensó: “¿Será quizá mejor que le dé un bofetón cuando me bese?”. Y pensó de nuevo: “¿Por qué no me besa, es que soy tan fea y desagradable?”.
Y se inclinó sobre el agua para mirarse reflejada, pero su retrato se rompió en las olas que salpicaban.
Pensó a continuación: “Me pregunto qué sentiré cuando me bese”. En realidad, la habían besado una sola vez, un teniente, después de un baile en el hotel de la ciudad. Pero olía muy mal, a cigarros y a ponche, y ella se había sentido un poco halagada de que la hubiera besado, ya que era un teniente, pero, por otra parte, ese beso no había sido gran cosa. Y, además, lo odiaba, porque después del beso ni le había propuesto matrimonio ni había vuelto a mirarla.
Mientras estaban allí sentados, cada uno en sus pensamientos, el sol se puso y oscureció.
Y él pensó: “Ya que está todavía sentada a mi lado y el sol se ha ido, quizá no tenga nada en contra de que la bese”.
Y lentamente le pasó un brazo sobre los hombros.
Eso ella no lo había previsto. Había creído que la besaría sin más preámbulos y que entonces ella le daría una bofetada y se iría como una princesa. Ahora no sabía qué hacer; quería enfadarse con él, pero no quería perder la oportunidad de ser besada. Por eso se quedó  sentada completamente quieta.
Entonces él la besó.
Era mucho más extraño de lo que ella había pensado; sintió que se quedaba pálida y sin fuerzas, y que se había olvidado totalmente de darle un bofetón, y de que no era nada más que un estudiante.
Pero él pensó en un pasaje del libro de un médico muy religioso, llamado La especie femenina, en donde decía: “…Pero cuidado con dejar que el abrazo matrimonial se supedite al dominio de las pasiones”. Y pensó que debía ser muy difícil cuidarse si un solo beso podía ya hacer tanto.
Cuando salió la luna, estaban todavía sentados besándose.
Ella le susurró al oído:
-Te amé desde el primer momento en que te vi.
Y él respondió:
-Para mí no ha habido otra en el mundo como tú.

El camino oscurece (1907), en Cien años de cuentos nórdicos,
trad. Ana Valdés, Madrid, Ediciones de la Torre, 1995, págs. 335-337.

viernes, abril 18, 2014

Jan Saudek, fotógrafo de la inquietud


En algún momento, en un sala de arte de Praga, a fines de los años 80,  frente a unas fotos de gran tamaño, había yo de sentir que estaba frente a un fotógrafo de excelencia y de inquietud. Se llamaba Jan Saudek. Han pasado los años, parece que con rapidez, pero  la inquietud sigue allí..

jueves, abril 17, 2014

Muérdeme

"La tomé en mis brazos y aplasté mis labios contra los suyos...
-¡Muérdeme! ¡Muérdeme!
La mordí. Hundí tan profundamente mis dientes en sus labios, que sentí su sangre en mi boca. Cuando la llevé arriba, dos hilillos rojos corrían por su cuello."

"El cartero llama dos veces" por James M. Cain, Traducción de Federico López Cruz. (1945) Séptimo Sello, colección dirigida por Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares

lunes, abril 14, 2014

Michael Strunge, leyenda punk danesa en español

Revista La Noche, Abril 2014
A  fines de los 70, en la tumba de truenos y héroes que era Chile, se llevaron preso a mi padre y a mi hermano, y retuvieron a mi familia. Era una enrabiada república vencida. Al final, ingresé a la embajada de Venezuela, y pedí asilo a grito pelado, durante una fiesta diplomática. Y así, incierto y rabioso durante los 80, viví en Malmö, Suecia. El frío nórdico es leyenda. Pero, lo  más execrable de Malmö no era la soledad del exilio, ni  el detestable viento frío. Lo más terrible era el aburrimiento. Pero, un feliz día conocí a una chica punky que me dijo ¿Vamos a Copenhague? En 45 minutos el ferry nos dejó en el centro de Copenhague y paseamos por el largo bulevar de Copenhague, la capital de Dinamarca. Y ahí me enseñó que lo mejor de Malmö era la vecindad con Copenhague.
Allí,  el poeta Michael Strunge ya era una leyenda. En 1977, a los 21 años, Strunge fue a Londres y visitó el Roxy Club, la colmena de la música punk. Se compró toda la música punk que pudo y se comenzó a vestir con el típico estilo punk. Ese año, los Sex Pistols,  el grupo más loco de la historia, desde los suburbios Londres, dio el primer concierto punk en Copenhague, con sus tres acordes tocaron “Anarchy in the UK” y “God save the Queen”. Strunge estaba en la primera línea de la platea y vivióuna experiencia liberadora,  de dadaísmo y anarquía.
Desde entonces se empezó a cocinar un movimiento que crecerían en Dinamarca. Y surgieron las bandas de punks danesas,  la plástica punk, los pintores y comics salvajes, y la poesía. Strunge se acercaba, a la Patti Smith, las influencias literarias de recitar con música, como Lou Reed, con su sólido y rasposo background literario. A sí surgió una revolución poética nórdica, una nueva época de oro. Michael Strunge, publicó 11 libros y era un mito. Fue entonces cuando yo comencé a traducirlo al castellano. En el libro Caricias he traducido sus mejores poemas de amor, un aspecto relevante para el poeta. Strunge tuvo intensas relaciones con mujeres.
Al final Strunge estaba enfermo. Un domingo de marzo de 1986, 27 años, corrió por la ventana.  Strunge es un mito. Muchos jóvenes llegan hoy a su tumba y sobre ella dejan figuras de corazones rojos.


miércoles, abril 09, 2014

Thomas Piketty y el aumento de la desigualdad en el mundo: El capital del siglo XXI

El libro es audaz, brillante y perfectamente alineado con la obsesión actual por la desigualdad económica.
Christopher Demuth, The Wall Street Journal

Un joven profesor de la Escuela de Economía de París, es uno de los pocos economistas que han dedicado sus carreras a la comprensión de la dinámica
 de la concentración del ingreso y la riqueza.
The New York Times

Branko Milanovic, un ex economista del Banco Mundial, lo llamó "uno de los libros separador de aguas dentro del pensamiento económico."
John Cassidy, The New Yorker

El último libro del economista francés Thomas Piketty está siendo objeto de muchos comentarios: todavía hay esperanzas en la educación superior para los intelectuales serios y los académicos decentes.
Anthony DiMaggio, Universidad de Illinois, Chicago. 

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Thomas Piketty, un economista nacido cerca de París en 1971, ha provocado impacto con su libro Le capital au XXIe siècle, El capital del siglo XXI. 
Por allí y por allá, en las universidades  y en los medios de comunicación, leo que se discute y alaba la obra de más de mil páginas de Thomas Piketty.  
En Chile, en cambio: cric, cric, cric, silencio monacal.
El tema del libro de Piketty es el rápido aumento de la desigualdad en el mundo y la necesidad de una reforma tributaria a nivel mundial.
Piketty presenta  los dramáticos efectos de acumulación en una economía global donde el mercado del petróleo, las burbujas inmobiliarias y el mercado financiero trabajan para traspasar riqueza de los pobres, de los trabajadores y la clase media a una pequeña clase social mundial. Los últimos 30 años ha aumentado la desigualdad mediante un sistema regresivo de impuestos, que no favorece a la clase media, sino a una elite, una fuerte elite mundial.
Thomas Piketty ha puesto hoy como el gran tema de discusión intelectual el rápido aumento de la desigualdad a nivel mundial. En desigualdad, afirma Piketty,  estamos igual o peor que a comienzos del siglo xx, el período más desigual de la historia, aquella que la historia económica llama la primera globalización, que ocurrió a fines del siglo 19 y comienzos del siglo xx.
Piketty afirma que gran parte de esa acumulación de la riqueza no proviene, como se hace creer,  del trabajo y de la creatividad del emprendimiento. No. La riqueza se hereda entre las generaciones. Los ricos son ricos porque sus padres son ricos.
Hay ya constituida una clase social que para ser millonarios no necesita trabajar. Ellos heredan. Es decir, estaríamos de vuelta en el capitalismo patrimonial, fortalecido con políticas que favorecen las herencias y sus rebajas de impuestos

Sistema inmoral.
Se dice que el emprendedor es el motor del crecimiento, y por lo tanto hay que bajarle los impuestos. Pero no se produce una distribución social aceptable, afirma Piketty. El capital es asocial, no respeta los principios meritocráticos.
Es muy beneficioso ser rico, en democracia o en dictadura. Es mucho más beneficioso que educarse y trabajar.
Justamente. Esa gran mentira es puesta en tela de juicio por Thomas Piketty: el conocimiento y la educación no funcionan como movilidad social. Las políticas de mejoramiento, de desarrollo del capital humano, educación y trabajo, no reducen las desigualdades.
Es, en realidad, el capital, los ingresos de capital, las rentas y las herencias las que determinan las posibilidades de enriquecimiento de la gente.
Vivimos en una sociedad donde el poder, no sólo el dinero, rápidamente es distribuido de modo desigual. El capital paga una ínfima parte de impuestos comparado con las clases trabajadoras y asalariadas.  Pero una mentira piadosa  y de falso optimismo nos ha hecho creer que se reducen las desigualdades a medida que el desarrollo económico y humano avanza. En este sentido, los datos de Piketty hacen tambalear este supuesto.
La victoria del rentismo sobre la meritocracia.
Thomas Piketty  entrega datos, de una economía mundial instalada, desde los años 1970, en una senda feroz de acumulación cada vez mayor de riqueza en lo alto de la pirámide. El capitalismo patrimonial ya conoció una evolución similar en el siglo XIX que desembocó en 1913, en niveles de desigualdad sin precedentes.
Piketty propone, para corregir la evolución, la instauración de un impuesto mundial progresivo sobre el capital.
¿Cómo fue que llegamos a esto?
Llegamos a esta situación inmoral,  gracias a un cambio central del sistema político, dirigido por una agresiva extrema derecha, y las nuevas formas organizativas de empresas mundiales que están por encima de la política democrática.
Así se produjo un enorme traspaso de recursos de poder del pueblo y la democracia, a la elite y la economía.
Ahora vemos sorprendidos la desagradable injusta y amplia desregularización. Empresas que, además, financian de modo desregulado a los políticos, a través de descaradas agencias de lobby.
Un pequeño grupo de extrema derecha ha sido capaz de bloquear lo que las mayorías desean y deciden. La democracia parece estar secuestrada por un pequeño grupo sin representatividad social, con su propaganda de odio hacia el Estado, pero que usa al Estado para aplicar sus máquinas de desigualdad.
Esto lo sabemos los chilenos, donde esto se ha impuesto con extrema violencia, una las sociedades más desiguales del planeta.
Por eso, quizás, en las escuelas de economía o de ciencias sociales chilenas no se lee el libro de Piketty.
Quizás por eso los medios de comunicación chilenos no comentan el libro de Pikettey.
Quizás, en momentos de debates sobre la reforma tributaria, alguien, quizá, se dedica a bloquearlo.


Un resumen en inglés del libro se puede leer AQUI
Los datos del libro de Piketty se pueden consultar en un anexo técnico en internet AQUI
Una crítica de Galbraith al libro AQUÍ




jueves, marzo 20, 2014

Yahya Hassan, poeta genio de los páramos culturales

Tiene sólo 18 años. 
Ya vendió más de 100 mil copias de su primer libro de poemas. En algunos meses. En Dinamarca, un país que tiene algo más de 5 millones y medio de habitantes. 
Ya ha sido traducido a varios idiomas. Será la estrella en la Feria del Libro de Leipzig esta semana en Alemania. Está amenazado de muerte. Dos policías lo protegen. Es danés. Pero de origen árabe.
Se dice que la poesía no vende. 
Se dicen tantas leseras sin lógica. 
Aquí hay un ejemplo categórico de lo contrario. La poesía es mayoritaria.  Si es buena y si es atingente. Yahya Hassan vende mucho. También recibe el apoyo de la crítica literaria en todas partes. Y la atención de la prensa y la televisión. Ya ha sido traducido al sueco y al alemán. 
Un rockstar. 
Ha nacido un genio.
Yahya Hassan, este joven talento, no fue a la Universidad a leer poesía. No tomó talleres. No participó en festivales y seminarios literarios. No convivió con el editor o la chica que hace crítica literaria. Vivía con criminales todo el día, en arrabales aburridos, descascarados, con niños que entran y salen de las instituciones carcelarias del Servicio de Menores.  Se crio en un suburbio de Aarhus, en una familia de inmigrantes. Rapeaba en las esquinas con sus amigos.  En el rap aprendió a encontrarle ritmo a sus textos.
El libro tiene un único título: “YAHYA HASSAN ". Su tema es  una familia patriarcal, un padre abusivo, poemas sobre violencia intrafamiliar. Robos, robos de autos y entradas y salidas de patronatos de control social. Hassan ha dicho que está  ahíto de la generación de sus padres. Enervado de la flojera  y su religiosidad hipócrita. Enervado que legitimen la patria potestad sobre los niños y el poder del macho.
Adiestrado en el ritmo y la musicalidad del rap. Harto de toda una vida en los suburbios, en los ghettos  de inmigrantes de Dinamarca. El joven revisa su historia. La escribe con mayúsculas. Grita. Muestra una vida en la parte baja de la sociedad, en un barrio duro y segregado de Aarhus, páramos culturales.
No pretende representar a nadie. A sí mismo, quizás.
Hassan es auténtico.  No atenúa. Es directo. Es descortés.
Lo han amenazado de muerte. 
Lo acusan de racismo. Ahora él está protegido por la policía. Gente de extrema derecha lo aplaude, otros lo odian profundamente.
Es como si un muchacho mapuche escribiera poemas sobre un padre mapuche borracho, flojo, violento con su mujer y su hijos. Un poeta mapuche que considere la religión de su padre como supersticiosa.  Apuesto que aquí se enojarían también los conservadores. Los vigilantes de uno u otro lado, de uno u otro color.
O como cualquier joven poeta chileno que critique a su padre o a su abuelo por golpeador y a su madre por pechona.

Tal como lo hizo una vez la otra leyenda punk de la poesía danesa, la otra gran revolución en los años 80, el gran anarquista, dadá, punk,  Michael Strunge. En un corto tiempo. Porque las cosas intensas no pueden durar mucho. Publicó 11 libros y revolucionó la poesía. Desde la furia, desde la musicalidad de la música punk, desde un suburbio de Copenhague, aburrido de su barrio azote.  

Así Yahya Hassan bronca su furia, como en este poema.


YO YO SOY EL HIJO LOCO
YO YO HE CAMBIADO LOS BUZOS DE JOGGING
POR CIVILIZADOS Y  MODERADOS
 JEANS PITILLOS
YO YO LES HAGO LA GUERRA CON PALABRAS
Y USTEDES USTEDES RESPONDEN CON FUEGO
YO YO SOY KAFIR YO SOY MUNFIQ
YO YO SOY PERRO
YO YO SOY SUCIO 
MI ALMA POBRE
Y POR SOBRE ESTOS ACTOS ATROCES
YO DESCANSO BAJO EL SOL DE PRIMAVERA


domingo, diciembre 29, 2013

Evangelio según mi zombi de Rubén Aguilera.

Eran las postrimerías de los años 80, finalizaban los tan mentado años 80. Rubén Aguilera era joven en 1989, según veo en la fotografía del libro bilingüe, Los escarabajos (Aura Latina) de 1989.
Recuerdo además su obsesión para que su libro quedara tal como él lo soñaba. Obsesiones de escritores, eso de soñar un libro,  cosas difíciles de entender por el entorno. Rubén había estudiado arte, y uno de sus gustos era pasarse metido en museos, y copiar cuadros, y tenía la manía de valorar a los libros por sus calidades estéticas. Manía de escritor. Deseaba que su libro “Los escarabajos”, que él había diseñado y dibujado, fueran contra un fondo oro. No sé que hizo la imprenta Team Offsett de Malmö para darle el gusto al poeta. Escarabajos de Oropel. Así salió esa edición bilingüe sueco/español de Aura latina, con espléndida versión sueca de Clemens Altgard, poeta fundador de la Pandilla de Malmö.

viernes, diciembre 27, 2013

“¿Hay algún autor no mediocre que sea razonable?” Mario Levrero conversa con Pablo Silva Olazábal

 “¿Es razonable un perro?”
“Conversaciones con Mario Levrero” de Pablo Silva Olazábal, editado por Lolita ediciones, es otro libro que he leído con interés.   Mario Levrero el escritor uruguayo, librero, editor de revistas, guionista de cómics y creador de crucigramas conversa con  Silva Olazábal sobre el arte y la verosimilitud del relato,  el cine, los dibujos animados, la telepatía, de la imagen como núcleo, los miedos al plagio, a esos textos que parecen dictados por textos ajenos.
Por ejemplo:
Levrero habla sobre un relato (que dice) que escribió y en que el personaje al despertar nota que su mujer que duerme a su lado, tiene una máscara. El hombre sale a la calle y se da cuenta que todo es fachada. Pero Levrero intuye el plagio y lo destruye. Luego un amigo le muestra un libro donde había el mismo cuento, con otro estilo, quizás, pero el mismo argumento. Levrero no recuerda el autor. Pablo Silva Olazábal recuerda a Levrero la película The Truman show dirigida por Peter Weir y protagonizada por Jim Carrey. Ahora sabemos que The Truman Show tenía su base en la serie de televisión La Dimensión Desconocida (The Twilight Zone), que estuvo al aire entre 1959 y 1964 y que fue el  criadero base donde se engendraría lo que vendría luego en el terreno de la fantasía y la ciencia-ficción, auspiciado por la imaginación de Rod Serling. Lo sé bien, pues mientras escribía mi novela recién publicada, “Allende, el retorno”, (un Salvador Allende que despierta 40 años después de muerto y cree que está en una serie de la Dimensión Desconocida), vi de nuevo toda esa serie, que no ha envejecido mal.
Parece que todo es circular.
O Levrero conversa sobre un cuento que (dice) escribió para enviar a un concurso y le puso espejos porque en el jurado estaba Borges.
Eso dice. Vaya uno a saber. Lavrero lo hace verosímil.
Por eso este libro es interesante para escritores viejos y jóvenes y fue escrito en base a la correspondencia digital que mantuvo Silva Olazábal con Levrero entre los años 2000 y 2004. Incluye una carta al editor Francisco Mouat, una entrevista a Levrero realizada por el periodista Álvaro Matus, un ensayo de Ignacio Echeverría y fotografías del autor 
Mario Levrero (1940-2004):
“Para mi gusto, la crítica es una actividad innecesaria, improductiva, muchas veces destructiva.”
“Cuando el yo busca, es difícil que encuentre, porque estorba, quiere dirigir demasiado en algo que no sabe.”
“En mi caso, la literatura es más bien compulsiva. Más o menos como el cigarrillo o la comida.”

Mérito de Pablo Silva Olazabal, (n. 1964) que maneja la técnica de la entrevista con agudeza, por nada tiene un excelente programa de radio donde entrevista a autores,  el programa de radio La Máquina de Pensar, donde una vez hablamos él y yo, sobre Tomas Tranströmer y la poesía nórdica.  Ha publicado los cuentos “La Revolución Postergada” (2005), “Entrar en el juego” (2006) y la novela “la huida inútil de Violeto Parson” (2012).

Julio Ramón Ribeyro y sus entrevistas

Julio Ramón Ribeyro, el gran narrador y ensayista peruano, afirmaba que no le gustaban las entrevistas. Se consideraba tímido. “No me atrae en absoluto la fama” “Me incomoda que la gente me reconozca”. “Quienes me conocen saben que soy hombre parco, de pocas palabras, que sigue creyendo, con el apoyo de viejos autores, en las virtudes del silencio.
Paradojalmente, Lolita Ediciones ha publicado un libro titulado “Las respuestas del mudo”, de las entrevistas que Ribeyro dio  a diversos medios; recopilados, con prólogo y notas del crítico peruano Jorge Coaguila.
 Ribeyro, un escritor del que se ha dicho, con una broma muy literaria, que fue “el mejor  escritor peruano del siglo 19”, por su predilección por Balzac, Stendhal, Flaubert y Maupassant y las técnicas narrativas decimonónicas, creo que más que mudo,  le cansaba más bien la repetición de las preguntas de los periodistas. ¿Por qué te fuiste de Perú? ¿Cómo escribes?
Ribeyro tenía un sentido de la ironía tan fino en sus cuentos; y alejándose del naturalismo, aumentando el desfase, se fueron convirtiendo algunos en cuentos alegóricos y fantásticos, donde trata el asunto del doblaje o el doppelgänger, que yo valoro mucho, temas que fueron popularizados por Hoffman, Poe, Cortázar y Borges, pero que en realidad son temas presentes en los viejos cuentos de la humanidad.
Pero, se dice que la narración breve dejó atrapado o marginalizado a Ribeyro del boom literario latinoamericano, pues el cuento, como género, no tenía “buena prensa”. “Los libros muy largos me inquietan un poco”
Este es un libro que resultó valioso para mí. Quizás lo sea también para varios de ustedes.
  

domingo, noviembre 03, 2013

ALLENDE EL RETORNO. por Reinaldo Carreño Campos

Allende le tomó el rosto con las manos y le besó sus labios, rosa adorable. Besó en el momento oportuno. Imposible resistirse. Ella colocó las manos sobre los hombros que olían a humedad. Por un instante pareció que todo se movía en la habitacíon, parecían olas, raíces, navajas, dos astros que caen en el tiempo”.


En aquel tiempo en que medio gobernaba el compañero Allende, no todo era miel sobre hojuelas. En esa Escuela de Ciencias Políticas y Administrativas de la Universidad de Chile, que hoy es la casa de los comandantes en jefe de Carabineros de Chile, quien sabe hasta cuando, no toda la gente de izquierda era muy estudiosa.

Pero él era una excepción, estudiaba y hacía política. Yo le tenía, confianza y respeto, era una persona consecuente, lo que ya era bastante. Llegó el 11 de septiembre y muchas cosas pasaron. Con el tiempo él se fue al exilio externo a Suecia y luego a España. Yo recibí una beca obligatoria -que desde luego no pude rechazar- de exilio interno, diáspora en mi propio país. Ambos sufrimos segregación. Cada uno sobrevivió como pudo. Ambos amamos, procreamos, gozamos y sufrimos.

Quizás por soledad más que por vocación, que no lo sé. Quizás por ese afán irrefrenable de decir algunas cosas con claridad de modo que algunos no se den cuenta, que tampoco lo sé. Lo cierto es que ambos nos hicimos escritores, un poco a medio tiempo digamos. Escritores de distinto cuño. Él más al comic y al cuento, yo más al ensayo y la poesía. Pero escritores al fin. Digo yo. Hijos de dos exilios distintos.

Y he aquí que nos sorprende a todos en este Chile re - unido, mientras las alamedas intentan ensancharse, con esta audaz novelacuentohistorieta, de calidad y originalidad indudable, sobre el retorno del compañero Allende. Estupenda idea teológica sin duda. Como aquel otro señor, el compañero también venció a la muerte. Claro que todo esto en forma literaria, a no confundirse.

Disfruté la lectura, la releí. Me sentí orgulloso de mi compañero de universidad. Aun tenemos patria ciudadanos. Con delicada maestría el libro nos va mostrando los principales hitos del compañero Allende: hijo de Valparaíso, fundador del Partido Socialista, sus hijas, orador nato, amante exquisito, burgués, líder, bronce eterno.

Y además relata una historia propia, nueva, pujante, una novela dentro de una historia.

Como en la novela de Dostoyevski nos preguntamos: ¿Qué diría o haría el compañero Salvador si de verdad volviera a nuestro país?

Por lo mismo le dije le dije en la Primavera del Libro hace unos días: “Tienes que sacar muchos más Allende El Retorno, como la Marcela Paz con su Papelucho. Como Goscinny y Uderzo en Asterix y Obelix.

Quiero que Allende viaje a Punta Arenas, que camine por Antofagasta, que navegue por Internet. Que tome Terremoto en La Piojera. Que expropie las cabritas de los cines. Que retorne el mar para los chilenos, ese que tanto defendió. Que saque tarjeta en La Polar. Que compre en Costanera Center. Que hable de nuevo en Radio Magallanes on-line.

Quiero más Allende.
Nos hace falta.
Gracias Omar Pérez Santiago por habernos traído de vuelta al compañero presidente.

Reinaldo Carreño Campos