lunes, abril 06, 2015

La muerte del poeta según Enrique Lafourcade

Foto de Rossana Pizarro

Siempre me sorprende que al escritor chileno Enrique Lafourcade se le considere un provocador, o peor aún, un francotirador. “Es un irreverente”, dicen.

Ni provocador, ni francotirador, ni irreverente.
Lafourcade es un gran escritor, un artista de primera línea, enjundioso en algunas de sus obras, vigoroso como Truman Capote y su estilo copuchento y paródico del jet set, como en su libro “Plegarias Atendidas” o sus crónicas descaradas y encantadoras de “Música para Camaleones”.

Pero parece que en Chile, (un pueblo de sentimentales de vino y asado familiar, donde la patota, mientras se adoba, se falsea y se posa), se clasifica de francotirador a cualquier escritor que relate ciertas cosas con médula literaria.

De los trabajos literarios de Enrique Lafourcade (pues de esto se trata esta crónica: de literatura)  yo recuerdo dos con especial júbilo.

El primero es el cuento “La muerte del poeta”, que el mismo Lafourcade editó  en su antología del año 1959, “Cuentos de la Generación del 50”. (Lean aquí) El cuento es un divertimento sobre la muerte del poeta de Cartagena, Vicente Huidobro. Para mayor risa, el poeta en el cuento se llama Javier Corales.  Javier Corales llega en el tren a Cartagena y tacaño, para no pagar el taxi, tira pata hacia el cerro. En el camino le da un patatús, un ataque cerebral que lo tuvo agónico. Entonces llegaron a Cartagena los poetas a tomar vino y a hablar huevadas mientras Javier Corales agoniza. Javier Corales aun estaba vivo, pero los poetas ya estaban vestidos de negro, los miserables, y hablaban mal de los últimos poemas del agónico Javier Corales. Se reían de su “epistemopoética”. “Epistemopoética”. Ja ja ja. (Poetas chuleaos!).

La historia del cuento se parece a la historia real cuando, en 1949, Vicente Huidobro sufre una hemiplejia en Cartagena y de inmediato llegaron a allí, un lote de gente, entre ellos los poetas Braulio Arenas, Eduardo Anguita y otro grupo de jóvenes escritores sin obra. Allí había  entre ellos, dos enriques sin obra: Enrique Lihn  de 20 años y Enrique Lafourcade de 22. Huidobro estaba vivo y de pronto estaba muerto.

El cizañero cuento de Lafourcade me recordó otro cuento que yo también leí con morrocotudo placer, "Jonas o el artista en el trabajo" del Nobel, Albert Camus, que se había publicado dos años antes en 1957, en la colección “El exilio y el reino” y que pueden leer aquí. Es la historia de Jonas, un joven pintor que conoce el éxito y se envuelve en el “aparato cultural del arte”: críticos cínicos, pintores envidiosos, mecenas y las historias con mujeres. El protagonista de este relato escribe Camus al final: “era como esos hombres que mueren solos, en su casa, en medio del sueño, y, llegada la mañana, el timbre del teléfono suena insistente, enfebrecido, en la casa desierta, sobre un cuerpo sordo para siempre.”

Me gustan esos dos cuentos.
Tanto me gustaron esos cuentos de Lafourcade y de Camus, que yo hace muchos años atrás, (para que vean como son las cosas), escribí mi propia versión sobre el asunto del artista y sus miserias. Mi cuento también cizañero se llama “El poeta Chileno”, y está publicado en “Memorias de un chileno en Suecia” y que pueden leer aquí.  Es la historia de un taciturno joven poeta chileno que llega al Malmo, Suecia, cariacontecido porque otro poeta le había levantado su esposa y porque su librito recién autopublicado había sido un fracaso.

Para que vean no más.

La segunda obra de Lafourcade que yo admiro es su gran novela “La Fiesta del rey Acab”,  sobre la muerte de un dictador.

Ahora me acuerdo que hay una tercera cosa que admiro de Lafourcade. Son sus crónicas dominicales en El Mercurio, siempre literarias, siempre filudas, siempre agudas, siempre cultas. Cizañeras, venenosas como tiene que ser la literatura.
El admirado, notable y mordaz escritor Enrique Lafourcade está retirado en Coquimbo.

Finalmente, no caeré aquí en la otra gran afectación sentimental de escritores de medio pelo, ese desagradable mal gusto de lloriquear porque a Lafourcade no le dieron el Premio Nacional de literatura.

¡Métanse el Premio Nacional por la raja! 

jueves, abril 02, 2015

Los suecos son un pueblo terrible fome, según un extendido prejuicio

Hay un prejuicio que dice que los suecos son un pueblo terrible fome. Tan fome como el pueblo chileno. 

Una monomanía que echaron a correr los compañeros brasileños. Recuerdo que en las fiestas, suecos y chilenos nos encerrábamos en la cocina a beber vino tinto y a hablar cosas tristes. Hablábamos cosas tristes y melancólicas mientras los compañeros brasileños bailaban. Y al transcurrir la fiesta, nosotros, suecos y chilenos, más tristes y curaos y los compañeros brasileños más alegres y bailarines.
Los chilenos que llegamos alguna vez a Suecia, aprendimos rápidamente la tradición de sacarnos los zapatos al entrar a una casa, a pesar del olor a pata, y aprendimos a pagar religiosamente el impuesto mensual para ver la televisión abierta, el impuesto más difícil de controlar por Impuestos Internos. Chilenos tan fomes y comportados como los suecos. 

Nos mimetizamos fácil.
En esa época había cosas que sorprendían en Suecia. Recuerdo haber llamado por teléfono a su oficina al canciller sueco , por un asunto literario al que deseábamos invitar, y para mi sorpresa, el canciller Pierre Schori, fue el que contestó el teléfono en persona.
Era la misma época en que el rector de la Universidad de Lund, una de las más antiguas y prestigiosas de Europa, llegaba en la mañana a su trabajo en bicicleta y la estacionaba junto a las bicicletas de cientos de estudiantes.
Suecos fomes, digan ustedes si quieren, pero gratamente sencillos y cercanos.

Del mismo modo, creo que el humor en la literatura sueca, como en nuestra literatura, es escaso. O es un humor de coserías, leve y quisquilloso. Pero sin carcajadas. A lo más una sonrisa educada, similar al humor de la columna de Liberty Valance de la revista del sábado de El Mercurio.
Desgraciadamente, eso ocurre también con la literatura chilena clásica o con la narrativa de nuestros esforzados escritores jóvenes, a los cuales suelo leer de vez en cuando.
La risa parece que les da alergia en su literatura.

Pero ahora, entre el calor y los paseos del estío, acabo de terminar la novela “La analfabeta que era un genio de los números” del sueco Jonas Jonasson, en la traducción de Sofía Pascual Pape. La novela de 410 páginas es de una excepción notable. No todos los suecos son cabezones como Ingmar Bergman, ni sociales como Stieg Larsson. 

Esta una novela delirante. Si casi no parece sueco.
Jonasson es periodista y es autor de “El abuelo que saltó por la ventana y se largó”, novela sobre la rebelión de un abuelo que se echa por la ventana a vivir otra vida, y que ya vendió 8 millones de ejemplares y fue hecha una película, que es la más vista en toda la historia del cine sueco.

La protagonista de “La analfabeta” se llama Nombeko Mayeki, nació en Soweto en 1961, limpiadora de letrinas públicas en el gueto de Johannesburgo, con habilidad innata para las matemáticas. Fue servidora de un inútil ingeniero de nombre Engeltbrecht Van der Westhuizen. La historia paralela la protagoniza Ingmar Qvist de Södertälje, un republicano bajo tutela moral del escritor Vilhelm Moberg. Ingmar tuvo dos hijos Holger 1 y Holger 2. 

En la novela de seis partes y 24 capítulos, aparecen una chica antisistema, un desertor de Vietnam, agentes del Mossad, de la CIA, el presidente chino, el primer ministro sueco Fredrick Reinfeld, el rey sueco Gustav Adolf, un rey sencillo y cercano, algo fome (si es sueco), pero es un campechano que le gusta beber cócteles.

Con un estilo directo, una novela que avanza rápido, con un humor desatinado, extravagante, muy poco sueco, muy poco sueco, pero muy recomendable.

miércoles, abril 01, 2015

Allende es Bacán, en Revista Archipiélago de la Universidad Autónoma de México

En la Revista Archipiélago de la Universidad Autónoma de México ha publicado articulo y entrevistas de leo Lobos sobre el TEATRO COMO RECUPERACIÓN DE LA MEMORIA que pone en relieve la labor creativa del actor y director chileno Pablo Casals y del escritor Omar Pérez Santiago. Edición 86 — en Cultura UNAM.


viernes, marzo 13, 2015

MIGUEL ENRIQUEZ: VOLVERE Y SERE MILLONES

Omar Pérez Santiago es escritor, autor de la novela “Allende, el retorno” (Aura latina/ Cinosargo), y del libro de cuentos “Nefilim en Alhue” (Mago editores), entre otros . “Miguel Enríquez, Volveré y seré millones” es la introducción a su nuevo libro. 

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MIGUEL ENRIQUEZ: VOLVERE Y SERE MILLONES
"Si no soy de constitución valiente, me haré valiente por la vía racional."
Miguel Enríquez, 21 años, Concepción, 1 de enero de 1962.

Miguel Enríquez, a los 17 anos leyó la asombrosa novela  “Espartaco”, escrita por el neoyorkino Howard Fast y publicada en 1951.  Así lo consigna en su papeleta de postulación a la escuela de Medicina de la Universidad de Concepción, en marzo de 1961.
 El libro “Espartaco” de Howard Fast era un bestseller que se tradujo a 56 idiomas y que circulaba profusamente entre los estudiantes de Concepción. La versión española fue editada en el año 1956 por Ediciones Eneas de Buenos Aires y traducida por el argentino Ricardo Setaro.
¿Qué patrocina y promueve el libro “Espartaco”  ¿Qué lo hizo tan popular?
Según el libro “Espartaco”, la historia era tan simple como grandiosa: el motor de la civilización es la existencia de amos y esclavos. La enorme figura del sublevado, el general Espartaco y la masiva insurrección de los pobres y humildes, es un fogonazo que ilumina los rincones más oscuros de la Roma corrupta. La democracia romana era falsa, selectiva, protegida y dirigida por el oro. El dinero y solo el dinero hacía felices a los romanos.
                                             ***
Cuenta el libro, por ejemplo, que el senador Léntelo Graco, político zorro y hábil para mantenerse en la cuerda floja de la podrida política romana, creía sinceramente que un político no necesitaba tener ninguna virtud. Ninguna virtud, pero debía tener tres habilidades o aptitudes: la habilidad para elegir el lado ganador; la habilidad de apartarse del lado perdedor, y la habilidad de no hacerse nunca de enemigos.
A Léntelo Graco le había ido bien en sus 56 años. Hijo de un zapatero remendón, a la edad de diecinueve años ya compraba y vendía votos. A los veinticinco años ya había matado a alguien, a los veintiocho era jefe de una facción. A los treinta y cinco años, ya era magistrado y, al cumplir los cuarenta años, entraba en el Senado.
Léntelo Graco le dice cínicamente a Cicerón:
“Nosotros le decimos al pueblo:
Ustedes son el poder. Tu voto es la fuente del poderío y la gloria de Roma. Ustedes son el único pueblo libre del mundo. No hay nada más precioso que tu libertad, nada más admirable que tu civilización. Y ustedes la controlan; ustedes son el  poder. Y entonces ellos votan por nuestros candidatos. Lloran cuando nos derrotan. Ríen de alegría ante nuestras victorias.  Y en eso consiste mi arte, Cicerón. Nunca subestime la política."
Esas ideas básicas las creen hoy muchos políticos.
***
Pero, esos políticos embaucadores con sus halagos, mentirosos y cobardes -como Léntelo Graco- y esas habilidades impúdicas de zorro, las rechaza la juventud.
La crítica a las mediocres formas de la política y la democracia, se harían populares en la juventud en medio de la crisis social que provocaron los modernizadores años 60.
De tal modo que no es raro que el primer núcleo político en que el Miguel Enríquez participó en Concepción, a inicios de los años 60,  se llamó núcleo Espartaco y era dirigida por su amigo de infancia, el declarado libertario, Marcelo Ferrada Noli.
Los colores rojinegro del logo del Mir (diseñado por Marcelo Ferrada Noli), estaban inspirados en los colores del anarquismo, o en los colores del 26 de julio cubano, que tienen relación con la vieja  presencia libertaria en la isla.
Las tesis político militares del Mir, aprobadas en su fundación en agosto de 1965, eran las tesis insurreccionales, el pueblo sublevado, “los pobres de la ciudad y el campo.”
 Es la vieja  y candente historia como lucha permanente entre oprimidos y opresores. El pueblo cansado de las grandes Corporaciones. Pueblo contra Corporaciones.
***
Esa anécdota de  1961 de la lectura del libro “Espartaco”  por Miguel Enríquez, parece lejana.
Y lo es.
Ha pasado mucho tiempo desde entonces.
Mas, la crítica a la forma democrática espuria, falsa y oligárquica, es hoy más extendida que nunca en la población juvenil.
Y es que la actual democracia chilena se parece en demasiados aspectos a la falsa democracia romana.
Hay demasiados políticos vanidosos y volubles en Chile (como Léntelo Graco). Demasiados rancios políticos cínicos y amarrados por el dinero, la diosa Pecunia, a intereses adulterinos.
El descrédito de esta política y de estos políticos tradicionales, -parecidos a Léntelo Graco, sin virtudes-, es profunda. Tanto así que la gente joven mayoritariamente no va a votar en las elecciones. Y la corrupción, la relación podrida de la política con el dinero, el arreglín de los comicios, bajo el control del monopolio financiero, se ha desnudado a límites nunca antes visto.
Momento de crisis, aflojados los lazos, muchos jóvenes no creen en estos políticos del tipo Léntelo Graco, manipuladores en una democracia cautiva.
Y muchos jóvenes no creen tampoco en las promesas que hacen los Léntelo Graco. Sentados en sus poltronas por décadas ganando millones, con la promesa de que ellos mismos, por los mecanismos creados por ellos mismos, cambiarán las reglas del juego.
No.
Los jóvenes rebeldes excluidos creen, en cambio,  que hay que transformar las bases de la política.
Hay una extensa idea, un fantasma que recorre Chile.
Esto es, hay que buscar otros modos, otros estilos.
Empezaron los estudiantes a rebelarse, es cierto. El pinguinazo del 2005.
Siempre empiezan los estudiantes.
Pero hoy son, además, comunidades enteras que ya se sublevan. Comunidades que controlan el espacio territorial. Poder popular comunitario. Asambleas comunales en Aysén, Tocopilla, Freirina, Caimanes, Antofagasta, etc, etc.
Se manifiesta la crisis, de tanto caer en crisis, de pronto, hasta sin quererlo, la gente salta a la calle.
Aparece el viejo topo, el animal silencioso de sabiduría atesorada, la experiencia vital que circulaba incesantemente por debajo de la tierra, sin que se perciba su trayectoria, hasta que, de repente, irrumpe bruscamente en la superficie. Y surge otro mundo, el mundo comunitario, fuera del mundo parlamentario,  y revela otra realidad que asombra. 
Repensar la historia desde esta perspectiva disímil, hace cambiar también las formas de periodización de la historia política.
Hacer mirar los hechos de otra manera, otro estilo, otro modo de pensar. Una nueva versatilidad, una nueva libertad de pensamiento subversivo basada en una tradición libertaria comunitaria.
Entonces.
No se trata de usar la imagen de Miguel Enríquez para la formación de un nuevo y espurio frente electoral o para maquillaje o para el retoque a un nuevo candidato.
No.
Tampoco para irse al monte y la guerrilla.
Se trata de la participación directa de la gente en los asuntos públicos.
Una nueva forma de sociedad, una nueva cultura.
***
Varinia, la mujer de Espartaco -según el libro “Espartaco” de Fast-, tenía seis meses de embarazo, cuando Espartaco es crucificado.
Espartaco había tenido la esperanza de que el niño hubiese nacido antes de que los romanos terminaran con ellos. Pero el niño aún no había nacido cuando se separó de Varinia, y entonces Espartaco le dijo a su amigo David:
–Nunca llegaré a ver al niño, viejo amigo y camarada. Eso es lo único que lamento. No lamento nada más en absoluto.
                                                         ***
El 5 octubre del año 1974 ha devenido una fecha viviente, cargada de símbolos en Chile.
En la lucha Miguel Enríquez era un bravo.
Tenía un AKA con su cargador de 40 tiros cuando lo fueron a buscar a su casa en la calle Santa Fe, de San Miguel.
¡Crac, crac, crac!
El joven Miguel Enríquez tenía 30 años, herido, en la casa de un piso de Santa Fe de San Miguel,  se enfrenta por horas contra el ejército de Pinochet.
Se escucha en los televisores  el interminable Sábados Gigantes de Don Francisco.
Miguel Enríquez era valiente.
Se había convertido en un valiente.
La valerosa y fuerte Carmen Castillo –temeraria ella también, igual que Varinia, era capaz de luchar como lucha Miguel Enríquez-  lo acompaña en plano de igualdad y dispara ráfagas con una metralleta Scorpio.
Son dos almas libres.
¡Crac, crac, crac!
Carmen Castillo, igual que Varinia, también estaba embarazada de seis meses y cae herida en la balacera.
Miguel Enríquez les gritó a los asaltantes:
¡Hay una mujer embarazada herida, paren el fuego!
Miguel Enríquez sale a la esquina y pudo huir y abandonar a Carmen Castillo.
Pero volvió a la casa. A cubrir a su mujer herida.
Entonces, Miguel Enríquez, entonces en ese momento sabe que ya se encontrará muy de frente con la pobre señora muerte.
Pero no le abruma la muerte, pues se había hecho valiente.
Ser valiente es mirar a la muerte de frente y la muerte mirada de frente, no era poderosa ni terrible.
Miguel Enríquez debe haber rememorado a Espartaco y su derrota, como la leyó en el libro de su primera juventud.
Frente a la muerte, Espartaco está preocupado de su hijo por nacer y su sobrevida.
Colgarán después en Roma a 6.000 espartaquistas.
En Chile, Miguel Enríquez está preocupado por su mujer, su hijo y su sobrevida.
Matarán a decenas de miristas.
Exactamente, alrededor de 600 jóvenes miristas murieron, una generación completa de jóvenes brillantes.
***
Las últimas palabras de Espartaco, según el libro de Howard Fast, fueron estas palabras cargadas de significación emocional:
“I will return and I will be millions.”
Imagen de insuperable belleza, en cualquier idioma en que se nos dijera, y que fueron traducidas por Ricardo Setaro como “Volveré y seré millones.”
“Volveré y seré millones.”
Dicen que fueron también las últimas palabras de Evita Perón.
Palabras que ya mucho antes fueron atribuidas a Tupac Kataru, otro mito.
 “Volveré y seré millones” dijo Tupac Kataru en 1781 en aymara, el  cacique del Alto Perú,  antes de su descuartizamiento por los españoles.
Su frase exacta habría sido:
“A mí solo me mataréis, pero mañana volveré y seré millones”. 
Románticos en rebeldía contra la ley externa que oprime.
Se niegan a aceptar su sanción
                                                        ***
Eran las 15:30 horas del sábado 5 de octubre de 1974.
Volveré y seré millones.
Esas palabras de gran estilo, sencillas y puras,  debe haber invocado y convocado Miguel Enríquez, el arquetipo herido, antes de correr al patio de la casa en Santa Fe, antes que le llegara una bala que le entró por el ojo y le destrozó la cabeza, antes que, después de horas de batalla, lo mataran y en ese mismo momento  haya transmutado en héroe, en mito.
Volveré y seré millones.

Postura ética y romántica.

lunes, febrero 02, 2015

Negrito no me hagas mal, novela -cómic

Negrito no me hagas mal, novela -cómic, Centro Nacional de Cómic. 2000

Breve historia del comic en Chile.

Breve historia del comic en Chile. Dibujantes, revistas y personajes, Editorial Universidad Bolivariana

Trompas de Falopio, novela

2007Trompas de Falopio novela. Editorial Universidad Bolivariana

Memorias eróticas de un chileno en Suecia, cuentos

1992: Memorias eróticas de un chileno en Suecia, cuentos, Editora Kipus & Aura Latina.

Primer Catalogo de artistas de San Joaquín: Desatados, Artistas de San Joaquín, 1994

1994: Desatados, Artistas de San Joaquín, I. Municipalidad de San Joaquín.

La Gerencia Cultural, Una visión operativa del trabajo cultural.

La Gerencia Cultural, Una visión operativa del trabajo cultural. Cuadernos de trabajo y estudios de la Secretaría General de Gobierno, Gobierno de Chile. 1992

jueves, enero 29, 2015

Mítica Pandilla de Malmö y los latinoamericanos. Anarquismo y Orden Punk y Dadá



El escritor chileno Omar Pérez Santiago había egresado de la escuela de Ciencias Políticas de la Universidad de Chile. Después de haber vivido  en la clandestinidad durante la dictadura de Pinochet, se asiló en la embajada de Venzuela, y después de varios meses, llegó a Malmö. Allí, durante los años 80,  vivió su exilio en Malmö, una ciudad de 200 mil habitantes en el sur de Suecia.  En ese tiempo, se vinculó con  La Pandilla de Malmö, un mítico grupo de influencias Punk y Dadá, que pulsó las cuerdas de la cultura tradicional, y que pertenecía  a un movimiento de contracultura que era internacional y a la que estaban emocionalmente comunicados. Y toda nueva cultura reescribe el pasado. El sueco Clemens Altgård fue uno de fundadores. Esta es la reciente conversación con Omar Pérez Santiago

Clemens Altgard

Omar Pérez Santiago:  Recuerdo la primera vez que llegué a tu casa  en Vittemölle, Clemens, hablamos de unas bandas punk,  bebimos un “valioso” licor italiano y me regalaste tu libro Kristall-Skeppet, de traducciones de poemas del danés, Michael Strunge   (1958 – 1986).


Clemens Altgård: El licor italiano era probablemente Galliano, una bebida de moda en los años 80. También tengo un claro recuerdo de esa época. La recordamos como un momento muy divertido, cuando pasó mucho y todo parecía posible. Tu novela sobre  Malmö, por ejemplo, no por casualidad se llama “Malmö är litet”  (“Malmö es pequeño”).
Malmo ar Litet
Omar Pérez Santiago: Me gustaría que contaras algo sobre en qué momento surgió La pandilla de Malmö

Clemens Altgård: El surgimiento de la Pandilla de Malmö es una historia complicada, por supuesto. Y Håkan Sandell también tuvo parte en ella. Así que no me voy a tomar todo el crédito por ello. Se podría decir que yo y Håkan Sandell desarrollamos la idea, pero el nombre de la Pandilla de Malmö fue probablemente mi invención, si no recuerdo mal. El nombre la “Pandilla de Malmö” se usó por primera vez en 1986. Y pronto tuvimos contactos con algunos de los nuevos poetas daneses,  Michael Strunge y Søren Ulrik Thomsen.  Con Michael Strunge (1958 – 1986) nos juntaríamos esa semana que comenzó con su suicidio en 1986. ¿Fue algo que él había planeado? No, no lo creo.  Estaba enfermo, entonces, cuando sucedió. Varios años más tarde el poeta Martti Soutkari compró un libro en una librería de viejos. El libro tenía una carta y en la carta la novia de Strunge describe que pasó esa noche, cuando Strunge se arrojó por la ventana. Suena como algo salido de una novela, ¿no? Pero es realmente cierto. Strunge no estaba en sus cabales cuando se arrojó por la ventana. Pero también es cierto que él había escrito un poema que predecía el suicidio. El poema “A través del espejo”, describe el caso de la muerte.
“y mirar en un espejo que los años se han ido
en vaciarme de deseo
y  llenarme de temor a todo
y el amor que sólo  casi existe
mas, se siente vivaz, liviana la vida conducida por la muerte.”
Extraño.

Omar Pérez Santiago:  Tengo la clara sensación de que con los años la poesía de Strunge no ha perdido vitalidad.
Traducciones de Omar Perez Santiago
Clemens Altgård:  Con Strunge teníamos puntos de partida culturales parecidos a los nuestros – el punk y un fuerte interés en los primeros modernistas como Baudelaire y Rimbaud. La transformación, el cambio de la conciencia, eso era, brevemente el programa de  Strunge. Michael Strunge tenía una fuerte inspiración en  David Bowie, con quien Strunge literalmente estaba obsesionado. Inspirado por Bowie, Strunge había escrito una colección de poemas en prosa con diseños futuros. Se llamó Fremtidsminder (Memorias del futuro) y fue mi primer proyecto de traducción. Lo que no sospechábamos era lo profundo que esas figuras fantásticas de Bowie habían influenciado a  Strunge. Apenas podíamos imaginar que nuestro amigo Strunge pronto abandonaría el mundo. El 9 de marzo de 1986, Michael Strunge saltó por la ventana y de ese modo la muerte que había poetizado se convirtió en realidad. Así, a los 28-años de edad, Strunge finalmente fue un mito. Por siempre joven,  como la poesía de Ziggy Stardust. Si Michael Strunge estuviese vivo, probablemente también habría madurado, como hacen los poetas. Habría escrito otra poesía, estoy bastante seguro. Pero, como están las cosas, él seguirá siendo un eterno joven poeta. Y quizás por encima de todo, Strunge es un poeta que habla a los lectores jóvenes, aunque la gente  mayor puede leer los poemas con agrado.

Omar Pérez Santiago: Desde el punto de vista estético, la Pandilla de  Malmö descreyó de la poesía de los años 60 y  70 en Suecia. Pero también de la poesía de los años 50, como la poesía de Lasse Söderberg  (n. 1931) y  Tomás Tranströmer (n.1931). Mirado en perspectiva, tú estuviste cerca del simbolismo, del surrealismo y del imagismo.

Clemens Altgård:  Era el mismo conflicto aquí en Suecia y en Dinamarca entre la nueva “generación punk” o la generación “posmoderna” contra  la poesía realista de visión política, a menudo social, que surgió durante los años 60  y 70. Hubo excepciones en la poesía del 70, como el Grupo Vesubio, (Bruno K. Öijer, n. 1951) y su  aclamado anarquismo, el legado de Rimbaud y la poesía beatnik. Es también cierto que hubo cierto desacuerdo entre nosotros y la poesía modernista clásica, principalmente la celebrada metáfora como agente efectivo. Nos gustaban los simbolistas y surrealistas, sí. Imaginismo también, claro. Baudelaire era importante inicialmente.

Omar Pérez Santiago: Culturalmente hablando, el poeta Lasse Söderberg era fuerte en la poesía de Malmö en los años 80, entre las instituciones y los medios de comunicación, en particular. ¿Jugó algún rol la influencia de Lasse Söderberg?

Clemens Altgård Estuve con Lasse ayer por la noche en un lugar llamado “La esquina del Poeta”, en una velada poética sobre la poesía de  Joyce Carol Oates. Hablé un poco con Lasse y él me dijo que en ese momento sintió que había un cierto antagonismo. Éramos casi una amenaza. Pero, en realidad, él nos ayudó a salir a la luz. Naturalmente, Lasse desempeñó un gran papel y nos invitó al Festival de poesía que él organizaba!   Pero, en Estocolmo él no tenía mucha influencia. Nuestro avance en Estocolmo vino con Madeleine Grive (n. 1955) que nos publicó un gran reportaje en el diario Dagens Nyheter.

Omar Pérez Santiago:  Sí, recuerdo bien a la joven Madeleine Grive cuando visitó Malmö y tuvimos una velada en el Café Macondo de la Casa Latinoamericana de los hermanos Juan y Guillermo Moya. Madeleine había creado la revista 80-tal, un gran portal de la literatura de la época.     Socialmente hablando, la Pandilla de Malmö era un grupo que  jugaba a ser “poetas callejeros” y era evidente que Lasse Söderberg estaba un poco preocupado.


Clemens Altgård:  Ja, Ja! Sí,  eso era cierto. Yo nunca mencioné, por ejemplo, que yo tenía un título universitario, una licenciatura. Nuestra imagen era anti-académica. Poetas de la calle, absolutamente. Usábamos expresiones tales  como “educación de calle”. El nombre de Pandilla de Malmö  fue, por supuesto, también provocativo, y trajo asociaciones con la criminalidad. Del mismo modo que el hiphop juega con esas asociaciones. No es que escribiéramos “gangster rap”, pero los motivos de los poemas a veces podían ser de ese tipo. Se suponía que, obviamente, la generación de más edad se preocuparía! Lo hicimos  deliberadamente. Del mismo modo que tuvimos una especie de manifiesto en el estilo dadaísta, que en realidad no era mucho más que decir que habíamos venido a causar el caos! Por otra parte, hay un hilo que va del Dadá al Punk. Greil Marcus ha escrito sobre él en un excelente libro llamado Rastros de Carmín.
 Clemens Altgård, según José Luis Liard
Clemens Altgård, según José Luis Liard
Omar Pérez Santiago:  Sí,  “Las historias secretas del siglo xx”, un libro muy inteligente y bien escrito, sobre las corrientes alternativas, dadaísmo, popart, punk, como movimientos sociales que subvierten códigos y que repiten ciertos temas a través de la historia. A propósito de eso, también recuerdo estos afiches en tu casa, unos collage muy dadaístas.
collage de Carsten Regild
collage de Carsten Regild

Clemens Altgård:  Mis collages. Sí, había mucho Dada allí. Dadá, el surrealismo, de todo un poco, un poco de Pop Art también, creo.  Había también un par de posters de Carsten Regild (1941-1992). Regild era un heredero directo de Picabia. Aun me gusta mucho el arte de Regild.

Omar Pérez Santiago:  Había un espíritu regionalista también, de autonomía,  y de resentimiento anti Estocolmo, los periodistas de Estocolmo  miraban a Malmö como si estuviera en Africa.

Clemens Altgård:  Sí, estábamos en contra del centralismo de  Estocolmo y lo que queríamos era  empezar desde nuestro entorno, nuestra propia ciudad. Y, sobre todo,  Håkan Sandell y yo partíamos de un tipo de celebración de la periferia regional y geográfica. En cierto sentido, es verdad que la innovación poética a menudo proviene de la periferia. En el Reino Unido, es muy claro. Pero, cultivar lo regional, y escribir en una especie de “Escania” hecho en casa resultó ser un callejón sin salida. Hoy en día, tanto yo como Håkan Sandell nos hemos liberado de esos pensamientos en alto grado. Håkan está viviendo en Oslo, capital de Noruega. Yo me he quedado en Malmö y pienso en un Malmö multicultural, un crisol como un aspecto interesante e importante de la ciudad, como una especie de centro de Escania. La región en sí mismo tiene una cierta autonomía – Región de Escania.

Ruben Aguilera
Carlos Capelán
Carlos Capelán
Omar Pérez Santiago:  Gran parte del estilo de “poetas callejeros” creó simpatía y cierta alquimia también entre los inmigrantes y los refugiados de América Latina, como yo. Llegamos a Malmö desde la dictadura de Pinochet, y fue emocionante estar involucrado en algo estimulante.  Éramos jóvenes  latinoamericanos que veníamos de una gran derrota, como si nos hubiese caído la bomba de hidrógeno. Piensa que el poeta Rubén Aguilera (n. 1949) venía de sobrevivir  dos años en un campo de concentración. Yo mismo, había vivido una estresante vida  clandestina bajo la dictadura de Pinochet. Sentíamos que estábamos en el mismo barco, que también veníamos de la calle, tal vez no de una calle principal, pero sí de un callejón.  Además, había algo dadaísta o de los situacionistas en leer textos en  diferentes idiomas, tal como lo habían hecho los dadaístas originales, y nos sonaba vanguardista o cautivador. Quizá sonaba horrible, pero era potente hacerlo.  O recuerdo al artista uruguayo, de una obra muy punk,  Carlos Capelán, y su performance de quema de libros en el Konsthallen  de Malmö, cuando presentamos  una película que produjo el fotógrafo peruano Ricardo Arroyo sobre Jorge Luis Borges, La Novia de Borges.  O sus ilustraciones en nuestras revistas, dibujos muy de manchas, muy punk, del artista uruguayo, José Luis Liard. El arte nos había dicho que la vida tenía de nuevo un sentido.

Clemens Altgård:  Sí, nos hallamos muy pronto en una especie de comunidad. Todos somos “extraños” en la cultura sueca. Entonces pensé que había otro “salvajismo” en ustedes, y  una especie de herencia de la época barroca de la literatura española,  que no es realmente bien visto en el luterano clima literario sueco, de color protestante. Recordarás que hablé de eso a veces. Que el asceta sueco “IKEA ideal”, tenía sus raíces en la guerra de la cultura protestante contra los católicos durante la Contrarreforma, cuando el estilo barroco era el arma “secreta” del Papa. Que “era absurdo” y sigue siendo un proverbio sueco al decir que algo es malo o incorrecto. La historia ha dejado su huella en el lenguaje y también en la manera de pensar. Pero eso está cambiando. Aunque lleva su tiempo.

Omar Pérez Santiago:  Sí. Con respecto a eso, yo recuerdo muy bien un sábado que organizamos una velada literaria en la casa de la juventud en Norra Skolgatan. Propuse iniciar la velada con una bella morena y bailarina de samba brasileña, que vivía en Copenhague. Mi amigo, el saxofonista  del Río de la Plata, José Luis Liard, tenía una pequeña banda y comenzaron a tocar ritmos brasileños y yo hago entrar a escena a la morena voluptuosa  y sus plumas, bajo la música de Liard. Hubo un silencio temible en el público. Yo pensé: a estos suecos luteranos no los conmueve nada. Al rato se me acerca el administrador de la Casa de la Juventud y me dice eufórico: Se llenó el local, tuvimos que cerrar y aún hay una fila de gente que da vuelta la cuadra y que quiere entrar. Por los grandes ventanales, la gente había visto el show de la hermosa brasileña y se había corrido la voz de inmediato. Ahí descubrí que los suecos también tienen sentimientos calientes, je je je.
Y ahora, el tiempo siguió su marcha inevitable, Clemens ¿Cómo es tu  relación con los nuevos poetas jóvenes de Malmö hoy?
          
                                                 
Jose Luis Liard


La Pandilla de Malmo

Clemens Altgård:  La poesía en Suecia ha cambiado mucho durante lo primera década del siglo XXI.  El Language poetry o el idioma materialista se convirtió en la gran moda en las páginas de cultura. Así que la poesía escrita se hizo más experimental, “académica”. Pero, La Pandilla de Malmö es ajena a ambas escuelas. Del mismo modo, sé que Hakan Sandelll odia la Poetry Slam, porque él piensa que es una perversión populista de lo que la poesía debe o puede ser. Yo mismo vi con frialdad a  los nuevos que vinieron y he escrito principalmente sobre la prosa o la poesía extranjera en traducción. En los últimos años, sin embargo, trato de tener una actitud más curiosa y abierta, incluso hacia la poesía que no está de acuerdo con mis propios ideales. No quiero caer en la trampa de la edad, que no les gusta nada nuevo ni nada de lo que los jóvenes hacen. Hay que tratar de tener la mente abierta. Pero, por lo general no soy demasiado aficionado a la poesía  demasiado programática. O académica para el papel. A través de los nuevos medios sociales como Facebook he estado en contacto con poetas de todo tipo de lugares. Algunos de ellos son jóvenes y la geografía es menos importante. Pero en términos de motivo,  mi ciudad tiene significado para mí. Se trata de tener una relación más profunda con las cosas que uno escribe. Si escribo sobre un lugar que nunca he estado antes, tengo la mirada de un turista, que ve sólo ciertas cosas. Pero después de cinco años en un lugar, se puede ver la ciudad de una manera diferente. Creo que ya sabes lo que quiero decir. Y tengo contacto con algunos poetas jóvenes muy talentosos que, hasta ahora o generalmente, sólo publican en la web. Antes había esténcils,  fanzines y hoy en día hay revistas digitales. Es una escena que está creciendo.
Portada de La pandilla de Malmö
Portada de La pandilla de Malmö
Clemens Altgård:  nacido en 1959 en Laholm, Suecia, poeta, crítico de arte, crítico literario y traductor. Debutó como poeta en 1986 con el libro Pandemonium.
Omar Pérez Santiago:  nacido en 1953 en Santiago de Chile. Fue creador de la editorial  Aura Latina. En 1990 publicó la antología La Pandilla de Malmö. Recientemente, publicó una colección de cuentos Nefilim Alhué y Otros Relatos Sobre la muerte y el libro “Introducción para Inquietos. Tomas Tranströmer. Premio Nobel 2011”,  Cinosargo Ediciones
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Omar Pérez Santiago en Club Fredman. Foto de Ricardo Arroyo