DILUVIO
Un dorado marrón cubre la inundación,
los racimos de parra se mecen en tensión;
vastas alas rozando el agua en expansión,
sobre el día sombrío meditan sin razón.
Una vasta agua, cruel y desatada,
mece y levanta su crin desgarrada;
el día melancólico al mar mira callada,
con un sordo desprecio, su voz apagada.
Alza y mece, dorada parra en ardor,
tu racimo derrama torrentes de amor;
resplandeciente, vasto, profundo y feroz,
como crece tu indecisión sin voz.
Flood, 1915.
Versión de Pérez-Santiago





.jpg)
