domingo, abril 19, 2026
Queremos tanto a Glenda. Sincronía y el mismo encanto y deleite. Hechos fortuitos que abren nuevas puertas. Julio Cortázar y Glenda Jackson.
viernes, abril 17, 2026
¿Por qué los sonetos de Shakespeare no tienen nombres, solo números?
Los 154 sonetos de William Shakespeare no tienen títulos porque siguen una tradición literaria bastante común en su época.
La edición de 1609 de los Shakespeare's Sonnets, que ahora leo traducidos por Ramón Gutiérrez Izquierdo como Sonetos de Shakespeare en la colección Visor de Posía. Shakespeare usa el tipo de metro yámbico, nuestro endecasílabo. El traductor ha usado el alejandrino. Sonetos en la forma shakesperiana; tres cuartetos y un pareado.
La edición de 1609 de los Shakespeare's Sonnets simplemente se numeraron del 1 al 154. El número servía para ubicarlos dentro del conjunto, más que para destacarlos como obras separadas.
Además, hay tres razones más concretas:
1. Unidad temática: Muchos de los sonetos están conectados entre sí (por ejemplo, los dirigidos al “joven hermoso” o a la “dama oscura”). Numerarlos refuerza la idea de una secuencia, casi como capítulos de una historia emocional.
2. Convención editorial: Otros poetas de la época, como Francesco Petrarca, también influyeron en esta práctica de organizar sonetos en series numeradas.
3. Ambigüedad deliberada: Shakespeare no dejó indicaciones claras sobre títulos, y los editores posteriores respetaron eso. Poner títulos después habría implicado interpretar el poema, algo que se evita para no limitar su significado.
Hoy en día, algunos sonetos se identifican por su primer verso (por ejemplo, el famoso Soneto 18: “Shall I compare thee to a summer’s day? ¿Diré que eres acaso como una primavera?”), pero oficialmente siguen siendo conocidos por su número.
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Defensa del sapo artificial. Triunfa la IA en "Sueñan los androides con ovejas eléctricas" de Philip K. Dick.
El capítulo final de Sueñan los androides con ovejas eléctricas de Philip k. Dick de 1968 es ambiguo, pero deja una idea clara sobre el destino de los humanos: no se trata tanto de sobrevivir físicamente, sino de preservar lo que los hace humanos.
Al final, Rick Deckard experimenta una especie de crisis existencial. Después de “cumplir su misión” eliminando androides, se da cuenta de que la línea entre humanos y androides es mucho más difusa de lo que creía. Esto sugiere que el futuro de la humanidad no está asegurado simplemente por seguir existiendo biológicamente.
Puntos clave: la empatía. En la novela, la empatía es lo que distingue a los humanos de los androides. Sin embargo, al final Rick Deckard se siente emocionalmente agotado y confundido. Los androides han demostrado comportamientos cada vez más complejos.
Deckard encuentra lo que cree que es un sapo real (que luego resulta ser artificial), su reacción no es de rechazo total.
Dios mío, pensó, no puede ser.
Decide cuidarlo.
Ese detalle es crucial para entender el mensaje donde la autenticidad material (real vs. artificial) pierde importancia. Lo que importa es la capacidad de sentir, cuidar y atribuir valor
En otras palabras, el destino de los humanos no depende de dominar a los androides ni de reconstruir un mundo “natural”, sino de mantener su capacidad de empatía incluso en un mundo completamente artificial.
El final es irónico: aunque todo esté mediado, manipulado o sea falso, los humanos siguen siendo humanos mientras puedan preocuparse por algo más que ellos mismos:
Rick llevó el sapo a su casa. Se durmió. Su mujer Irán Deckard miró al sapo en la caja.
El sapo eléctrico se movía en su caja. Irán se preguntó qué “comería”, y si necesitaba mantenimiento. Moscas artificiales, pensó. Abrió la guía telefónica y buscó en las páginas amarillas accesorios para animales eléctricos. Llamó, y cuando la vendedora atendió, dijo:
—Quiero medio kilo de moscas artificiales que zumben y revoloteen.
—¿Para una tortuga eléctrica, señora?
—Para un sapo.
—Entonces, le sugiero nuestro surtido mixto de bichos reptantes y voladores, que incluye...
—Prefiero las moscas —respondió Irán—¿Puede enviarlas?
miércoles, abril 15, 2026
La Quinta de Recreo y la malicia pecaminosa de los chilenos, una mezcla de castidad grosera y de obscenidad incompetente
Poeta peruano César Vallejo murió en París un día de otoño, el 15 de abril de 1938. Monumento a César Vallejo de Miguel Baca Rossi. Plazuela del Teatro de Lima, Perú
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| Monumento a César Vallejo, Lima Perú, foto de Ricardo Arroyo |
PIEDRA NEGRA SOBRE UNA PIEDRA BLANCA
César Vallejo
La Quintrala era fea. Iba tras de los hombres que no la querían a ella, sino a otras.
¿Cómo era físicamente la Quintrala?
Joaquín Edwards Bello dice que era fea, pequeña y finalmente antipática. En el libro Mitópolis se encuentra su artículo "La belleza de la Quintrala" de noviembre de 1949 donde escribe lo siguiente:
"El "retrato" de la Quintrala publicado en El Mercurio de octubre de 1942 y que dicen fue encontrado en la chacra de Tobalaba, además de haber sido ignorado por la modelo, esto es, por la propia Quintrala, muy minuciosa en sus inventarios, carece de veracidad en el indumento y en el peinado, y nada hay que abone la seriedad histórica del hallazgo.
lunes, abril 13, 2026
Sociedades nihilistas en colapso ritual. Un mundo perfecto, novela de Andrés Olave
"Un mundo perfecto", una novela del escritor chileno Andrés Olave (nacido en 1977), fue publicada por Abducción Editorial en 2016.
Entrar fue fácil. Valoro su estilo lacónico que no se extiende en explicaciones.
Un vago entra a una iglesia abandonada en una atmósfera desalentadora. Aparece una señora que lo confunde con el cura y pide confesar una crimen, ha matado un hombre.
La historia insinúa una perversión permanente cuando Jeremías va al Bar Irlandés a encontrarse con su novia Julieta Parra, una joven prostituta que le da servicio a los parroquianos.
Un día ella desaparece y la policía la busca.
Es una novela correctamente escrita sobre la desolación existencial dividida en tres partes y de 26 capítulos cortos y un epílogo.
A través de desconcertantes y destructivos recuerdos y una narrativa fragmentada, se vive en el caos, la destrucción, la decadencia social. y el vacío existencial.
Un mundo desalentador
Tal vez, sin estar seguro, yo la ubicaría en una corriente oscura, marginal y experimental, que escapa del realismo tradicional y también del realismo mágico clásico latinoamericano.
Una novela de narrativa oscura y, tal vez, distópica, cercana a ciertos circuitos alternativos chilenos, (como "La novela culiá" de Claudio Geisse Sarret de La Polla literaria), que dialoga con la crítica social desde un enfoque alegórico y pesimista.
Queremos tanto a Glenda. Sincronía y el mismo encanto y deleite. Hechos fortuitos que abren nuevas puertas. Julio Cortázar y Glenda Jackson.
A yer sábado vi imágenes que me deleitaron. Quedé loco de encanto. Eran hipnóticas imágenes de la hermosa actriz Glenda Jackson en el bri...
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Los titulares de los diarios del kiosko dicen que el cohete con el satélite chileno falló. Se frustró el despegue. El estallido del cañón...
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El capítulo final de Sueñan los androides con ovejas eléctricas de Philip k. Dick de 1968 es ambiguo, pero ...
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"Un mundo perfecto", una novela del escritor chileno Andrés Olave (nacido en 1977), fue publicada por Abducción Editorial en 2016....

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