Jardínes Errantes
Jardines Errantes. Blog del escritor chileno Pérez Santiago
viernes, octubre 23, 2026
martes, octubre 20, 2026
Premio a Isabel Allende. La milagrosa persistencia de una sensibilidad femenina de larga duración
La milagrosa persistencia de una sensibilidad femenina
Por: Cine y Literatura 17 octubre, 2026
La buena noticia —el Premio Planeta 2026 otorgado a Isabel Allende— ofrece una oportunidad operativa sobre el capital simbólico de Chile: valorar nuestra tradición literaria con inteligencias múltiples, expansión de ideas y pensamientos divergentes, para que surjan nuevos genios creativos, motores de innovación y de progreso.
Omar Pérez-Santiago
El Premio Planeta 2026 concedido a Isabel Allende por La
hora antes del alba, continuación de La casa de los espíritus,
vuelve a proyectar internacionalmente una de las grandes narraciones chilenas
sobre la memoria, las mujeres y la convivencia entre los vivos y los muertos.
El Premio Planeta a Isabel Allende genera tres oportunidades.
1. Isabel Allende volverá a ser leída por miles de nuevos lectores
en el mundo.
2. Permitirá revalorar el capital simbólico de la literatura
chilena y
3. Permitirá explorar sus barrocas raíces coloniales, la
larga duración de una estética.
Esta noticia invita a mirar hacia atrás.
Imaginen.
Imaginen el develamiento de una semejanza profunda entre dos maneras de imaginar la realidad, separadas por tres siglos.
Imaginen que mucho antes de que los espíritus de la clarividente Clara del Valle habitaran una casa familiar, una mujer escribía en el Chile colonial sobre sueños, visiones, presencias sobrenaturales y conflictos espirituales.
Se llamaba Úrsula
Suárez y era una religiosa que forjó en su Relación de las singulares
misericordia una narración singular de la imaginación y la experiencia
femenina de su época colonial.
Los espíritus de Úrsula viven en un convento; los de Isabel
Allende, en una casa. Entre ambos espacios transcurren tres siglos de
transformación cultural y escritura femenina.
¿Hay una arquitectura imaginativa que cruza la historia de
la literatura chilena?
¿Del Dios barroco a los espíritus de la casa?
¿Máquinas narrativas de la memoria, el misterio y la
aparición?
¿Podría existir una relación más profunda entre estas dos
formas de imaginar la realidad?
Del Convento de los Espíritus a La Casa de los Espíritus.
¿No debería ver aquí una sensibilidad estética chilena de
más larga duración?
No creo que la influencia de Úrsula Suárez sobre Isabel
Allende sea directa. Isabel Allende no podía haber leído la obra de sor Úrsula,
pues su manuscrito dormía en un
subterráneo del Archivo Nacional.
Creo, más bien, que puede ser una milagrosa persistencia de una sensibilidad narrativa femenina en la que lo visible y lo invisible, la vida cotidiana y lo extraordinario, que brotan en la misma tierra, nuestra tierra, Chile. Hijas legítimas de una tierra donde la permanencia de la mentalidad de la Hacienda latifundista, —la persistencia de una estructura heredada de la época colonial— siguen influyendo en las relaciones de poder, más allá de la reforma agraria de los año 60 del siglo XX.
Sor Úrsula Suárez e Isabel Allende están separadas por el tiempo, pero sus universos narrativos parecen tocarse en una zona profunda de la imaginación chilena. En ambas, la realidad no termina en lo visible: los sueños, las señales, las premoniciones y lo extraordinario irrumpen en la vida cotidiana y revelan otras dimensiones de lo humano.
La teoría de la resonancia que inventó Hartmut Rosa nos ofrece una posible aplicación literaria: dos escritoras, separadas por siglos, pueden compartir una sensibilidad narrativa en la que la vida cotidiana, los sueños, las premoniciones, lo sobrenatural y los misterios del alma conviven con la realidad. Curiosos patrones de creación irrumpen en el imaginario de escritores a lo largo de diferentes épocas.
Quizá es un barroco subterráneo de larga duración de la
literatura chilena: de Úrsula Suárez a Isabel Allende, pasando por María Luisa
Bombal, nuestra más preciosa escritora.
Isabel Allende volverá a ser leída por miles de nuevos
lectores en el mundo.
La buena noticia ofrece, entonces, una oportunidad operativa
sobre el Capital Simbólico de Chile: valorar nuestra tradición literaria con
inteligencias múltiples, expansión de ideas y pensamientos divergentes, para
que surjan nuevos genios creativos, motores de innovación y progreso.
sábado, octubre 17, 2026
Ámame para que pueda morir del modo placentero. La Prohibición John Donne
Hate me, because thy love’s too great for me;
Or let these two, themselves, not me, decay;
So shall I live thy stage, not triumph be.
Lest thou thy love and hate, and me undo,
O let me live, yet love and hate me too.
«Ámame para que pueda morir del modo placentero.
Ódiame, porque tu amor es excesivo para mí,
o deja que los dos mutuamente, y no a mí, se destruyan.
Viviré entonces para apoyo y triunfo tuyo.
Así, para que tú a mí, a tu amor y odio no destruyas,
déjame vivir, pero ama y ódiame también.»
viernes, octubre 16, 2026
Con una leyenda del fútbol, Jorge Toro (1936-2024)
jueves, octubre 15, 2026
Don Leonardo Ortiz, un alma humana de 82 años que dirige la centenaria Librería Chilena de La Alameda
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| Leonardo Ortiz, |
Quería contarles esto que me pasó hace unos días.Se trata de don Leonardo Ortiz, un alma humana de 82 años que dirige la centenaria Librería Chilena de La Alameda.
—¿Cuántos años tiene la Librería Chilena? le pregunté al librero de 82 años mientras me entrega el libro que compré en oferta del danés Peter Høeg.
—La librería tiene más de cien años, me contestó amable el librero de bigote blanco.
—Oh, exclamé yo, ¿entonces esta librería debe ser más la más antigua de Santiago?
—Sí. La fundó don Pedro Salvo Campos en 1917.
Entonces me muestra una foto de don Pedro Salvo y agregó:
—Don Pedro fue un gran patrón.
Me cuenta que ha trabajado décadas en la Librería Chilena de la avenida La Alameda, cerca de la iglesia San Francisco.
De pronto, suavemente la conversación adquiere un tono profundo. Sus padres eran refugiados de la guerra civil española. Viajaron desde España a Chile en el famoso barco Winnipeg.
Así con unas pocas anécdotas suyas me encuentro con personaje de cuento. Sus dolores, sus sueños y su frágil felicidad de ser un hombre muy vivo.
—Mi madre murió cuando yo tenía solo tres años.
—Oh, le dije yo, a usted le debe haber faltado su madre.
—Oh, sí, me hizo mucha falta mi madre.
Y agregó:
—Mi padre pronto nos abandonó y estuvimos vagando en diferentes casas. Viví en La Cisterna y luego vagué de allí y para acá. Hasta que una familia de origen árabe sufí me acogió en su casa que tenían en La Plaza de Armas de Santiago. Estoy muy agradecido de ella, la señora de la casa.
Es el misterio elusivo de la vida.
Es el jefe de la tienda y se llama Leonardo Ortiz, nació en 1942.
—Soy Ortiz, como la reina Letizia de España, dice sonriente cuando le pregunto cómo se llama.
—A lo mejor la reina Letizia también viene de su familia, le digo y Leonardo vuelve a sonreír.
¿Le puedo tomar una foto? le pregunté.
Luego agregué:
—Me gustaría llegar a su edad con su salud y lucidez.
—Sólo debo controlarme el corazón, dice y se toca el pecho.
Es don Leonardo Ortiz de 82 años, un alma humana.
Ocurrió hace unos días.
Y yo quería contarlo.
miércoles, octubre 14, 2026
Tycho Brahe. La triste estrella. Novela sobre la vida del astrónomo danés. De Omar Pérez-Santiago. Edición Camelot América. 2019
La cicatriz de Tycho Brahe
—¡Infelices!
El fantasma del gordo astrónomo danés Tycho Brahe le lanzó un navajazo por sobre una silla al espectro del astrónomo alemán Johannes Kepler.
¡Chooof!
Tycho tropezó con un taburete y resbaló al piso de arcaicos adoquines.
Unas copas de cerámica saltaron y se quebraron en el piso.
¡Plash! ¡Pling!
La inusitada batahola de bar permanecerá en la historia.
Fue una camorra de taberna protagonizada por los fantasmas de tres astrónomos imperiales de Praga: el danés Brahe, y los alemanes Kepler y Ursus.
El campo de batalla fue el bar Speculum Alchemie de Praga, una cantina con vigorosa historia, una tasca en un sótano, un espacio pequeño donde no cabían los tamaños de los egos.
Tycho Brahe hubiese querido prenderle fuego desde abajo y reducirlo a cenizas. Tal era su ira.
El espectro de Tycho Brahe, como era su costumbre y su temperamento cuando bebía y se drogaba, se puso pendenciero. Hubo jaleo con las almas peregrinas de Ursus y Kepler.
Quizá las vicisitudes no podrían haber ocurrido en otra parte.
Praga.
Piensa un minuto en la brillante belleza arquitectónica de Praga, en la ribera del río Moldava.
Ese punto del mapa de una línea imaginaria donde se une, se amalgama el oriente y el occidente.
¿Por qué riñeron esos fantasmas en el Speculum Alchemie?
Quizá por el resentimiento de Tycho Brahe, su rencor y su envidia.
El hombre sentía que lo habían despojado de su gloria.
El corrosivo poder de los celos, desear lo que los otros desean.
Oso hambriento que pelea por un salmón.
Un león enfurecido se apresta a pelear; sacude orgulloso la melena, rompe sin esfuerzo el dardo traidor en su cuerpo clavado, y ruge, mostrando sus fauces ensangrentadas, embravecido de ira.
Cuando Tycho Brahe iba cayendo al piso de adoquines, se le desprendió su nariz hechiza de latón que voló en ralentí por los aires.
En el acto cinético de su caída quedó al descubierto en el centro de su rostro su enorme y triste cicatriz, que a él antaño se la forjó un episodio de su apasionada juventud.
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