Los 154 sonetos de William Shakespeare no tienen títulos porque siguen una tradición literaria bastante común en su época.
La edición de 1609 de los Shakespeare's Sonnets, que ahora leo traducidos por Ramón Gutiérrez Izquierdo como Sonetos de Shakespeare en la colección Visor de Posía. Shakespeare usa el tipo de metro yámbico, nuestro endecasílabo. El traductor ha usado el alejandrino. Sonetos en la forma shakesperiana; tres cuartetos y un pareado.
La edición de 1609 de los Shakespeare's Sonnets simplemente se numeraron del 1 al 154. El número servía para ubicarlos dentro del conjunto, más que para destacarlos como obras separadas.
Además, hay tres razones más concretas:
1. Unidad temática: Muchos de los sonetos están conectados entre sí (por ejemplo, los dirigidos al “joven hermoso” o a la “dama oscura”). Numerarlos refuerza la idea de una secuencia, casi como capítulos de una historia emocional.
2. Convención editorial: Otros poetas de la época, como Francesco Petrarca, también influyeron en esta práctica de organizar sonetos en series numeradas.
3. Ambigüedad deliberada: Shakespeare no dejó indicaciones claras sobre títulos, y los editores posteriores respetaron eso. Poner títulos después habría implicado interpretar el poema, algo que se evita para no limitar su significado.
Hoy en día, algunos sonetos se identifican por su primer verso (por ejemplo, el famoso Soneto 18: “Shall I compare thee to a summer’s day? ¿Diré que eres acaso como una primavera?”), pero oficialmente siguen siendo conocidos por su número.
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