sábado, agosto 22, 2026
El exiliado Abate Molina (1740-1990)
miércoles, agosto 19, 2026
La guerra de las narrativas. El libro de Bernardo Subercaseaux “La Araucana, Recepción y Resignificación” es excelente. Hace pensar en la nueva escenificación de los sentidos simbólicos de Chile. Lo que viene.
Bernardo Subercaseaux cataloga 5 escenificaciones o modalidades o marcos de vivencia colectiva.
La colonia: tiempo estancado.
Tiempo fundacional, siglo XIX.
Tiempo de integración, fines del siglo XIX y comienzos del XX.
Tiempo de transformación, 1930-1973.
Tiempo globalizado, 1974...
El profesor Bernardo Subercaseaux no escribe adocenado, ni complaciente con los lugares comunes y las dudosas jerarquías culturales.
ESCENIFICACIÓN DEL TIEMPO HISTÓRICO NACIONAL.
Bernardo Subercaseaux
La ordenación cronológica que hemos realizado de las
lecturas y resignificaciones de La Araucana en Chile, desde fines del siglo
XIII hasta el presente, se inscribe en el marco de las vivencias colectivas del
tiempo histórico nacional, categoría que permite entender los procesos culturales
en relación dinámica con la sociedad, la política y las distintas corrientes de
pensamiento. Vale la pena, entonces, explicar en este anexo, con cierto
detenimiento, lo que entendemos por el concepto de vivencia colectiva o
escenificación del tiempo histórico nacional, como también la periodización a
que este concepto da lugar.
Teniendo en cuenta la experiencia colectiva del tiempo (y en
el marco de una sociología de la temporalidad) pueden distinguirse en Chile y
América Latina, desde la Colonia hasta el presente, distintas escenificaciones
del tiempo histórico nacional. Luego del tiempo colonial -un tiempo estancado-,
un tiempo que remite siempre a algo distinto de sí mismo, un tiempo según la
élite decimonónica enclaustrado, que no cabe considerar como nacional, pueden
señalarse cuatro modalidades de vivencia colectiva del tiempo histórico: el
tiempo fundacional, a comienzos del siglo xıx, en el periodo de la
Independencia y gran parte del siglo XIX; el tiempo de integración, en el
periodo de entre siglos, hacia fines del xıx y comienzos del xx; el tiempo de
transformación, desde la década del treinta hasta la del setenta, y el tiempo
globalizado, en las últimas décadas, a partir de 1974, en Chile.
martes, agosto 18, 2026
La Araucana, el apelmazado "bouquin" de Alonso de Ercilla, está muerta y sin señales de resurrección dichosa, aunque me griten: "¡sacrilegio!. La obra se murió en cincuenta años de la mala muerte literaria que es la del mortal aburrimiento. Por Gabriela Mistral
LA ARAUCANA
La Nación (Buenos Aires), el 17 de abril de 1932.
Su epopeya tuvo ese pueblo, una merced con que el conquistador no regaló a los otros, el apelmazado "bouquin" de Alonso de Ercilla, que pesa unos quintales de octavas tan generosas como imposibles de leer en este tiempo.
Cualquiera hubiera pensado que un pueblo dicho en poema épico, referido elogiosamente por el enemigo, exaltado hasta la colección de clásicos españoles, sería un pueblo de mejor fortuna en su divulgación, bien querido por las generaciones que venían y asunto de cariño permanente dentro de la lengua. No hay tal; la intención generosa sirvió en su tiempo de reivindicación —si es que de ese sirvió—, pero la obra se murió en cincuenta años de la mala muerte literaria que es la del mortal aburrimiento, la de disgustar por el tono falso, que estos tiempos sinceros no perdonan, y de enfadar por el calco homérico ingenuo de toda ingenuidad.
Lástima grande por el cantor, que fue soldado noble, pieza de carne dentro de la máquina infernal de una conquista, y más lástima aún por la raza que pudo vivir, hasta sin carne alguna, metida en el cuerpo de una buena epopeya, que no le quedaba ancha, sino a su medida.
El bueno de Ercilla trabajó con sudores en esa loa nutrida de trescientas páginas, compuestas en las piedras de talla de las octavas reales. Cumplió con todos los requisitos aprendidos en su colegio para la manipulación de la epopeya; masticó Ilíadas y Odiseas para reforzarse el aliento, e hizo, jadeando, el transporte de la epopeya clásica hasta la Araucanía del grado 40 de latitud sur. Tan fiel quiso ser a sus modelos, según se lo encargaron sus profesores de retórica; tan presente tuvo sus Aquiles y sus Ajax, mientras iba escribiendo; tan convencido estaba, el pobre, de que la regla para el canto es una sola, según la catolicidad literaria, que se puso a cantar y contar lo mismo que Homero cantó a sus aqueos, a los indios salvajes que cayeron en sus manos.
Bastante pena se siente de la nobleza de propósito y de la artesanía desperdiciada. "La Araucana" está muerta y sin señales de resurrección dichosa, aunque me griten: "¡sacrilegio!", los letrados ancianos, y por ancianos inocentones y pacienzudos, que la leen aún y la comentan en Chile —que en España y América a ninguno se le ocurre ya comentarla ni leerla—. Tocada por donde la tañan, no suena a plata cristalina de verdad; responde como esas campanas de palo que hacía cierto burlón. Menos que sonar gayamente, echa la pobre aquellas sangres tibias que manan todavía tantos libros viejos cuando se les punza cariñosamente. Manoseada por el curioso del año treinta y dos, nuestra "Araucana" se nos queda en la mano como un pedazote de pasta de papel pesada y sordísima.
No importa el mal poema: la raza vivió el valor magnífico; la raza hostigó y agotó a los conquistadores; el pequeño grupo salvaje, sin proponérselo, vengó a las indiadas laxas del continente y les dejó, en buenas cuentas, lavada su honra.
lunes, agosto 17, 2026
Alonso de Ercilla y la invención del canon literario chileno.
domingo, agosto 16, 2026
¿Qué querrían ustedes del Departamento de Cultura de la Presidencia? Enrique Noisvander: "Bueno, que funcione." Enrique Noisvander. En la Quinta Rueda. Abril 1973.
miércoles, agosto 12, 2026
lunes, agosto 10, 2026
Siete jurados dirimen, en puertas cerradas, el Premio Nacional de Literatura. Personas inteligentes, despojadas de vanas vanidades, ponen sus cartas sobre la mesa.
El exiliado Abate Molina (1740-1990)
Reproducción del busto de Juan Ignacio Molina confeccionado por el escultor italiano Innocenzo Giungi cuando Molina tenía 85 años (esto es...
-
Con una prosa de gran pathos retórico, muy cerca al ensayo militante o del profeta iluminado, el diputado ...
-
El 5 de agosto del 2005 cree el blog Diario del Presidente. Blog de un Animal Político . El blog era un objeto inútil de comunicación y jara...
-
Es el otoño Juro que no recuerdo ni su nombre ni su autor, mas era un libro muy frágil y casi frívolo, casi futil, que nunca olvidé, pues ha...
.jpg)




