Portadores el ataúd de Thomas Wolfe desde la Iglesia Presbiteriana en el centro de Asheville hasta el Cementerio Riverside.
Thomas Wolfe vivió solo 37 años, entre 1900 y 1938. Murió en Maryland, de tuberculosis en septiembre de 1938.
El New York Time escribió:
Llevaba la huella del genio, aunque era un genio indisciplinado e impredecible... Había en él una energía inagotable, una fuerza incansable, un ansia insaciable de vida y expresión que podría haberlo llevado a la cima o, por el contrario, podría haberlo derribado...
En diciembre de 1930, Sinclair Lewis, en su discurso de recepción del Nobel en Estocolmo, lo alabó como uno de los mejores escritores norteamericanos. Wolfe tenía apenas 30 años y recién había publicado su primer libro Look Homeward, Angel, El ángel que nos mira o La mirada del ángel.
“there is
Thomas Wolfe, a child of, I believe, thirty or younger, whose one and only
novel, Look Homeward, Angel, is worthy to be compared with the best in
our literary production, a Gargantuan creature with great gusto of life;”
