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miércoles, abril 27, 2016

Omar Pérez Santiago

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Libros de cuentos

Memorias eróticas de un chileno en Suecia, 1992
Índice
Amor Nórdico
Anna Ersdotter
Catarina, feminista en el Valle de Elqu
Musa, Amanda Amaralis
Francisca Renata
Henrietta Lacrymosa
Karin de la calle Amiral
Mariana Altiva
Sofi Borovskaia y Mayakovski
Olor a damasco verde

Nefilim en Alhué y otros relatos sobre la muerte, 2011
Prólogo
La muerte y la ausencia
Animita de Facebook
Muñeca rota
Anette Jensen
Old Singer
Ten más modestia, Muerte
Vanguardia veteranos del 70
Nefilim en Alhué

La Novia de Borges, 1990 

Novelas 



Malmö är litet (Malmö es pequeña), 1988
Negrito, no me hagas mal, 2000
Trompas de Falopio, 2007, con Gabriel Caldés
Allende, el retorno, 2013

Libros de Traducciones

Michael Strunge. Caricias, poemas de Amor, 2014
Contenido
Poemas de Amor
Caricias
Esencia Dolida
Escándalo
Ausencia
Reina de Corazones
Cuando Dormimos
Jota de Diamantes
Sistema
Tiempo y Espacio
Corriente del Corazón
Ilusión
Monarquía
Llamarte Delfín
Somos Dioses
que Dominan en el Sueño
Antiguas Visiones
Salida
Leyenda de la poesía punk danesa
Un mito y un misterio
Pablo Lacroix (1987)
Virginia Wood (f. 1986)
Anita Montrosis (f. 1969)
Fabián Bustos (f. 1987)
Emersson Pérez (f. 1982)
Oscar Saavedra Villarroel (f. 1977)


Tomas Tranströmer, introducción para inquietos, 2012
Indice
Un ciego frente al mar
Tomás Tranströmer: misticismo del silencio
Poemas de
Tomás Tranströmer
Años 30. Modernismo sueco:
“Sexo, alcohol y socialismo”
Gunnar Ekelöf
Hjalmar Gullberg, El Beso del Viento
Años 40:
Poetas de la angustia.
Años 50: Generación del silencio & Tranströmer
Lars Forsell
Lasse Söderberg
Dag Hammarskjöld:
Saint-John Perse y Ezra Pound
Generación 80
Lukas Moodsyson
Octavio Paz en Malmö


La Pandilla de Malmö. Poesía joven de Suecia, 2014

Libros de Crónicas

Escritores y el Mar, 2002
Indice
Hemingway y el mar
Francisco Coloane, Volvamos al Mar
Gabriel García Márquez y la increíble y triste historia del náufrago


Escritores de la Guerra. Vigencia de una generación de narradores chilenos, 2007
Ïndice
Escritores y escritoras de la Guerra
Artículos
 La crisis de los treinta años
Literatura & Fútbol: Reinaldo Marchant
Calderón, Contreras y González: Se arrienda casa de familia fracturada
Rivera Letelier, Gil,  Atria, Marchant L, Gallardo Los Históricos
Marcelo Mellado y su novela Informe Tapia.
Entrevistas a Escritores de la Generación
Entrevista a Jorge Calvo
Entrevista  Reinaldo E: Marchant
Entrevista a Ramón Díaz Eterovic
Entrevista a Pía Barros
Críticas extranjeras
Delirante desvío de Monsieur Pain
Perdido en la Traducción
Parpadeos de rostros muertos
Los Siete Hijos de Simenón
Agradecimientos
             
Breve historia del Cómic en Chile, 2007
Indice
I. La Era de la Historieta Muda
    República parlamentaria 1900-1925
II. Entre Topaze y Condorito
     La Era del Nacionalismo Popular (1930-1950)
III Diversificación de los Cómics
     La era de la sociedad de masas (1950-1973)
IV. La Era del Underground o Dirty Comics
      La Dictadura y la Cultura Alternativa (1973-1990)
V. La Estación Light
    La Era de la Transición (1990-2000)
VI. Revistas de cómics en el siglo XX
VII. Dibujantes chilenos del siglo XX
VII. Revistas chilenas de cómics por género
VII Personajes de la historieta chilena

 Guiones de Cine

Plikten, 1989
National Academy of Theater and Film Art Sofia, Folkuniversitet en Malmö y Filmförening Sur

La Novia de Borges, 1990 
National Academy of Theater and Film Art Sofia, Folkuniversitet en Malmö y Filmförening Sur.





lunes, marzo 08, 2010

"Miénteme, dime que me amas."


Omar Pérez Santiago. LUN, domingo 18 de abril de 1993, presentación Memorias eróticas

“Quisiera pasar la noche en vela mojado en ti, Saciar esta locura mojado en ti”
Esta conocida y osada canción de Juan Luis Guerra se escucha en cada momento en las radios de Santiago. La gente la oye en su casa y en las micros, en el bar y en el auto. La escuchan los grandes y los niños.
Y nadie dice nada.
Y nadie dice nada tampoco cuando Luis Eduardo Aute canta:
“Por más que nos pille el estúpido de tu marido, Quiero bailar un "slow" with you tonight.”
O Bien:
“Hemos terminado de hacer el amor / y me gustaría abrir suavemente / con mi lengua tus labios”
Todos imaginamos, pues, que labios quiere abrir este descarado con su lengua. 
Podría seguir. Mas, detengámonos un momento. Bajemos la música ambiental y hagamos una pausa.
Dignos iluminados insisten en decir que los chilenos somos cartuchos. ¿Cómo se explica esta contradicción? Debemos reconocer que la literatura es una poco más parca y seria que la música popular. Pareciera que el libro tuviera otro status y se considera a sí misma como una cosa especial.
El público carece, sin embargo, de tales pretensiones y no finge preocupación acerca de cosas de la cuales nunca tuvo el menor cuidado. El otro día me metí al entablado que montaron en la estación Mapocho para recibir a Las Letras de España. Habían 8.500 libros (según el folleto, pues yo no conté nada). El ambiente era agradable y relajado, la gente sacaba libros y leía. Hojeaban y ojeaban, tomaban apuntes sin preámbulos ni ritos. Una experiencia extraña en Chile, donde para hojear un libro en una biblioteca debemos primero, pasar por el guardia, identificarnos, saber que libro buscamos, esperar, firmar varios papeles y sentarnos luego frente a ojos funcionarios.
Hojeando libros y revistas en la estación Mapocho de pronto me encontré con un libro de la escritora catalana Montserrat Roig. Me gustó el reencuentro. La leí primera vez hace ya más de 12 años atrás. Yo me encontraba en esa situación que los seres humanos acostumbran a encontrarse algunas veces en su vida: Mal. Empezaba sentir eso de estar en otro país, hablar un idioma que no era el mío, no tener a mis amigos, ni a mi familia. Me estaba divorciando de una mujer que amaba. O sea, todo era negro.  Es decir, todo era oscuro. En esos días, en la que yo era un tipo a la deriva, un Toribio el náufrago, cayó en mis manos un libro de la Montserrat Roig. Un libro juvenil, desenfadado y lenguaraz hablaba de muchachos antifranquistas viviendo ahora la Santa Transición Española, que, como todas las transiciones, tenía ritos, santos, capellanes y acólitos que animaban esa misa. Se reía la Montserrat. Se reían sus personajes. Todo parecía irreverente y profano. Se juntaban esos personajes y en sus fiestas alguien decía, apuntando a uno con cara de palo: 
-Este es el único que sigue pagando las cuotas al partido.
Risas y risotadas.
¡Vaya!
La Monserrat me reafirmó entonces que hay un mundo después de cualquier derrota. Si yo fuese un romántico, lo que no soy, habría podido fácilmente recitar a Juan Guzmán Cruchaga y decir que ella era: “Lumbre que acerca su ternura hacia mi vaga noche oscura.”

Mi noche era vaga y oscura, la de la Montserrat no. Ni vaga ni frágil, ni armonioso ni leve. Era un libro encantador, expresivo y libertino que, seguramente, no me habría recomendado un profesor de literatura. Y un crítico literario herido, cuyo nombre recordar no quiero, se habría quebrado con una frase de cajón: “así no se puede escribir”.

Una confidencia: yo me había enamorado de la Montserrat Roig. Yo me había enamorado de la escritora, de la mujer que salía en la contratapa, estaba agarrado de sus anécdotas y sus notas de color. Así fue que en esos meses me fui a Barcelona un par de semanas. Iba decidido a buscar a la Montserrat, llamarla por teléfono, fijar una cita con ella y allí en un barcito famoso, (allí bebió Picasso y Miró, según el folleto turístico) y en ese ambiente de turismo de folleto, me iba a declarar.
Le iba a decir:
-Monserrat, yo a usted la amo.
Yo estaba seguro que ella me iba a entender. Llamé a su editorial. Me dieron dos números de teléfonos. En uno no me contestaron y en el otro alguien me contó que la Monserrat estaba de viaje en Nueva York.

Ahora en la estación Mapocho tomé el último libro de la Montserrat y me lo leí sentado en un banco de madera, duro e incómodo, pero eficaz. El libro se llama “Dime que me quieres aunque sea mentira.” Es una réplica de Johnny Guitar a la Joan Crawford, en la película de Nicolás Ray.  Ella le contesta que lo quería, aunque fuera mentira. Se parece a otra réplica que nosotros le hacíamos a nuestras amigas de jóvenes: “Dime que me quieres esta noche, mañana podemos estar sobrios.”

Y ¿si todo fuera una mentira?  Y ¿si esas personas que han afirmado querernos, en realidad no nos querían? O como dice la canción de moda de esa otra espléndida española, Luz Casal: 
“Juego a creer que me importas y no me importas nada.”
 ¿Qué relevancia tiene, si nosotros efectivamente lo creemos y nos vamos felices a dormir, esperando que, quizás, llegue la madrugada y despertar y descubrir, entonces, que estamos sobrios? 
La Montserrat Roig dice: “Hay quien me llama creadora porque miento, hay quien me llama mentirosa por que cuento historias. Pues bien, no las invento, las exagero.” 
La Montserrat tenía razón. 
Si digo que “esa vieja tiene 300 años”, todo el mundo sabe que eso es imposible, pero a la gente le gusta imaginarse que la vieja que tiene 80 años, hace como 300 años que está viva.

El año 1991 escuché la noticia. La Montserrat Roig –ya famosa en España-se murió. Tempranamente. Tenía 45 años. Creo recordar que la estimé como uno debe estimar a sus escritores preferidos. Aunque sabía que ella era –como todos los escritores- una convención.

La sociedad no paga a sus escritores, pero acepta que este se comporte como niños. El artista puede ser diferente, extraño, solitario, narcisista, egocéntrico, y a la gente le gusta que el escritor deje caer de vez en cuando una verdad que duela.

Leer es un placer, escribir es un placer. Follar es un placer. Una dama no se lleva a un señor a su alcoba para educarlo, para explicarle cosas. Se lo lleva a su alcoba o un motel para dar o recibir.

Al nombrar la palabra motel nos estamos acercando al tema. Y también al final. Quiero sólo decir que, según un amigo, que sabe de estas cosas, cree que Santiago es una de las ciudades que tiene mayor cantidad de moteles per cápita. 

Y la conclusión es que los santiaguinos parecemos cartuchos, pero en el fondo nos hacemos los lesos.

 LUN, domingo 18 de abril de 1993, presentación Memorias eróticas

Presentación de Omar Pérez Santiago de su libro de cuentos “Memorias eróticas de un chileno en Suecia”, Santiago, Chile, año 1993.


lunes, julio 06, 2009

IRONIA Y SEDUCCIÓN EN EL DESTIERRO (Diario La Epoca, 1993)


IRONIA Y SEDUCCIÓN EN EL DESTIERRO
El escritor Pancho Pérez habla de sus memorias vividas en Suecia

Loreto Novoa, La Epoca, 26 de febrero de 1993

Se ve tranquilo, como si le gustara darse tiempo para hacer sus cosas. habla pausado, como si sintiera la necesidad de pensar bien cada palabra antes de decirla...y escribe mucho. Afirma que siempre lo ha hecho. Aunque dice ser un mal poeta, ha podido incursionar en otros géneros: publicó una novela Malmö es pequeño; tiene también dos relatos que en Suecia los llevaron a cortometrajes, El Deber y La Novia de Borges, además de la traducción de poemas de jóvenes suecos que más tarde se presentaron en Chile.

viernes, enero 05, 2007

Amor Nórdico

Ella nació el 12 de junio de 1962. Es una tigresa, según el horóscopo chino. No me sorprendió. Un mago reveló hace muchos años que un día me enamoraría de una tigresa. De algún modo lo esperaba secretamente. Yo ya sabía entonces que yo perdería la serenidad y sufriría furiosamente. Yo soy serpiente. Nací el 6 de mayo de 1953. Ella, tigresa. Es coqueta, exhibicionista y está habituada a ser cortejada. Enamorada del bienestar y la elegancia, lleva la mejor de las virtudes, el esplendoroso diamante del encanto.
Nos temimos siempre.
Ella, con estrechos pantalones de algodón y un pañuelo de seda en la cabeza como se llevaba a comienzos de siglo, me presentaba en fraternas veladas literarias, leía mis malas versiones suecas de unos cuentos. Mis cuentos pueriles sonaban sutiles en su voz ornamental y su dialecto sueco de la Skane. Tiene la savia de la Skane.
Hubo momentos en que nos quedamos solos, bebimos cerveza bajo las llamas de un candil, nos contamos dilatadas historias, siempre en indiferente tono, nunca trataban de nosotros, sino de alguien etéreo. Deseábamos adivinar signos de acercamiento, y mientras más intentábamos enunciar intimidades, mas huíamos de nosotros, como novicios. Yo puedo parecer traidor y de hierro, pero ahora sufría la ultima inocencia y la ultima timidez.
Sí, nos temíamos,
Así se quemaba el tiempo, una vigilia inútil, agotadora y adolescente. Ella se iba sola, yo me iba solo, envueltos en una noche de cenizas. La llamaba al llegar al departamento. A veces, ella me llamaba. Hablábamos, hacíamos planes, publicar una revista de copuchas, un largo viaje a China, escribir un libro conjunto. Varias horas, ella tirada sobre la cama, yo tirado sobre la cama, jugábamos con el vértigo de ser frívolos.
En camas diferentes.
Creo que ya dije que nos temíamos.
Un buen día nos tomaríamos fotos para la portada de un libro sobre mis cuentos eróticos. Se desnudo con el culto de una modelo de un antiguo pintor, imagen sofisticada de la hembra, nos acercamos, nos tocamos. Hicimos fotos discretamente voluptuosas, ella en mi regazo, yo le acariciaba el muslo, ella me sonreía, o me besaba. Narcisa y voyeur sobre el espejo. Yo soy el espejo.
El horóscopo chino dice que la relación entre una serpiente y una tigresa puede ser, eventualmente, placentera. Esa noche fue placentera. Ella era una hechicera eminentemente carnal, no deseaba amor, deseaba sexo, deseaba cuerpo, deseaba sudor. No buscaba compasión ni la pedantería que a veces nacen en la lujuria. Mi instinto de dominación se despertó con el olor de su follaje y me sentí hombre malvado, no comprendo las leyes, y quise someterla. Ella se sometió e hizo la experiencia. Se lanzó al vacío. Yo era el asesino y ella la lujosa ramera. En el erotismo hay una dimensión metafísica: alguien ha dicho que el sexo da el placer y el dolor que debe dar la muerte, la muerte de los fieles y los amantes. En el patíbulo ella no pidió perdón, ella cantó en el suplicio. Yo he dudado de muchas cosas, pero no esta noche.
Qué hermoso crimen: la sangre, la leche, las flores, el fuego, las joyas
Confieso que durante el acto me enamoré varias veces.
Pensé hasta que la amaba.
Mas, después de esta precipitación placentera y salvaje sobre el lecho, volvemos al lado de la sombra, volvemos a ser lo que éramos, yo serpiente, ella tigresa.
Apostaría que ahora nos temíamos aun más que antes.
Ella volvería a ser coqueta.
El mago ya había predicho que la relación seria un drama, una pasión complicada. Tiene ventajas también: no nos aburrimos con la monotonía de ciertos menesteres. La celo en silencio, elaboro secretas redes de control. Nunca funcionan.
A veces me afecto como un niño, me revuelco en las heridas, no doy más y lloro este amor, me da la angustia que me da un puente lluvioso y vacío. Se derrumban mis dioses y no se buscarme dioses nuevos. Me vuelvo frágil, ruedo penosamente y no sé decir ya más.
Escribo esta historia verdadera porque ella quiere que yo la escriba.
-Pancho –me dijo- escribe un cuento sobre mí.
Este cuento esta dedicado a ella, la coqueta, la sensible exhibicionista que me ha vuelto loco varias veces.
Para ti, solo para ti.
No te quieres domesticar.
Este cuento es tuyo, todo esto tú lo sabes, igual que yo. Por que la relación está cubierta de la mayor inteligencia, tu inteligencia nórdica que es terrible para nosotros las serpientes nacidas en el año 53, en un pobre país de pimienta y destemplanza llamado Chile, donde un mago predijo hace años que tú y yo sufriríamos mucho.

Praga. Enero 1992.

De Memorias eróticas de un chileno en Suecia
Foro Nórdico de Aura latina, 192.

¿No quieres quedarte con nosotras para siempre? Te llevaremos a todas partes. Siempre te mantendremos en tus dieciséis años.. La Endemoniada de Santiago. Braulio Arenas

  ¿No quieres quedarte con nosotras para siempre? Te llevaremos a todas partes. Siempre te mantendremos en tus dieciséis años...Vivirás con ...