"Él me dijo que venía del Salto de la Tuxpana y que era panadero.
—Has de tener costras de migajón en el ombligo —le dije—. Quiero que te lo laves muy bien antes de meterte en la cama conmigo.
Lo llevé a mi baño. Al verlo allí parado, en cueros, moviendo las llaves del agua caliente, sentí una emoción muy grande, porque Simón era un hombrezote muy bruto pero muy tierno. Yo lo formé. Si algo es ahora, me lo debe a mí."
LAS MUERTAS DEL ESCRITOR JORGE IBARGÜENGOITIA