lunes, mayo 24, 2021

(Actas 1:4 Simón de Gitta)

 “Mas, la Prudencia es una vieja rica pero aburrida y fofa (Id y ved lo que el profeta dixit). Hay que provocar a los comeluz. Qué salgan de su oscura hipocresía. Qué vengan de frente. Eso los desconcierta. ¿Qué es esto? ¿Qué dices? ¿Por qué yo? ¿Tú crees que yo…? Reclaman.

Tiempo de risas. Sonríe y ríe.”
(Actas 1:4 Simón de Gitta)

(Actas 1:3 de Simón de Gitta)

 “Tratar con un comeluz es resbaladizo. Es más espinoso que tratar con un ser de luz.

(Quienes sólo han tratado con seresluz, no logran sapiencia. Pueden estar en una ciénaga y no ven la diferencia. No sólo presos en un error de percepción. Peor aún, son jactanciosos).
Lo difícil es tratar con ratoniles comeluz y sus tinieblas. Esperan la mínima oportunidad para hacer caer. Precaución y sello.”
(Actas 1:3 de Simón de Gitta)

Actas de Simón de Gitta

 “El universo es lóbrego. Oscurecen la visión los ratoniles, dispersos monstruos, malos espíritus de vulgares, lémures roñosos. Los ratoniles opacan la luz. De a poco aparecen luces, parciales al inicio, en forma de chispas, conos o líneas fugaces, diminutas descargas lumínicas como semillas, que relucen el área tridimensional. Se ve en primer plano, en un espeso espacio, los perfiles a contraluz de los abominables que laboran para que las luces no se vean. Entonces desesperan, chillan, se activan, tiemblan, pues los ratoniles odian la luz. Significa que estás más cerca” (Actas de Simón de Gitta)

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Es lo más hermoso que nunca nadie me había dicho.

 


Y entonces apareció el Lasse y buscamos un restaurant que nos acomodara, algún viejo boliche de trabajadores y bohemios, de vino y cazuela.
Pasamos frente al Lincoln, un territorio que odiábamos, allí estaba la gente que aborrecíamos, allí estaba la gente que bebía cerveza en forma desenfrenada, ávidos de no alcanzarse a sí mismo, y ya estaban borrachos, peleándose entre ellos, o tirados a la calle por los matones de la seguridad.
Terminamos los tres en un motel muy barato durmiendo en camas separadas y despertando todos juntos.
Cuando ella, ella algo dice, ella algo dice que duele el alma, que revela su tristeza, su profundo dolor existencial, y me duele y me conduelo.
Sé que se irá.
Sé que desaparecerá.
Y temo y la abrazo y le digo que se cuide, que no se arriesgue, que por favor no sufra, y ella me abraza y llora, y yo le digo, por favor, cuídate. Eres libre y nada te detiene, pero vivir arriba de la cornisa es siempre peligroso. Y llora.
Y ella dice: Es lo más hermoso que nunca nadie me había dicho.
Foto: Underground, film de Emir Kusturica


lunes, mayo 03, 2021

LA REGRESIÓN: VLADIMIR SOROKIN, EL BOLAÑO RUSO

Revista Off The Record, Mayo 2021
 https://www.offtherecordonline.cl/PDF/Off_2021_05.pdf

Hay quienes no reconocieron –por flojera, comodidad o interés- que caímos en una sociedad  controlada digitalmente por rígidos billonarios, un autoritarismo tecnológico.

Me sobrecoge. ¿Cómo llegamos allí?

El escritor H.G.Wells inventó la máquina del tiempo. Si viajamos en esa máquina hasta fines de los años 80 –cuando los teléfonos aún tenían cables­- veremos que por ahí se inició una nueva era.

Pinochet perdía el plebiscito y poco a poco salíamos de una sociedad fracturada.

Yo, como autor implícito, en 1991 iba en un tren a Berlín.  Resopla la locomotora. Caía el muro de Berlín.

El mundo cambió. Eso me dio algo de fe. En Rusia y en Chile llegó la incipiente democracia.

Arthur C. Clark, otro escritor  de ciencia ficción, en 1945 creo las bases teóricas de los satélites artificiales. En 1957 la Unión Soviética lanzó el primer satélite artificial, el Sputnik. Desde entonces, miles de satélites han sido lanzados. En 1990, Tim Berners-Lee diseñó la World Wide Web. La telefonía móvil, sitios de Internet y redes sociales, se convirtieron en la base de la comunicación.

Vladímir Sorokin, el escritor ruso más nombrado hoy, llamado el Bolaño Ruso, tenía sus raíces en la contracultura de los años 80. Mordaz escritor nacido el año 1955, cuyos libros contenían violencia y sexo —como Tarantino—,  ironizó sobre la Cofradía de los Flageladores literarios soviéticos, que decían representar las iras de los desheredados.

Putin dirigía la policía secreta desde 1998,  llegó al poder en el 2000. Era una corriente que nunca perdió el poder del todo. Cambiaron el Lada por un Mercedes. 

(Igual que  en Chile, digo yo como autor implícito, donde volvieron a gobernar los nenes de Pinochet)

Allí estaba el germen de la distopía, la base del autoritarismo tecnológico.

Tal como en La máquina del Tiempo el protagonista viaja al futuro y no halló una sociedad plena. Al contrario, era un mundo rígido y en decadencia. Una regresión.

Lo valioso del escritor Sorokin fue mostrar la desesperación, la soledad y el tedio de  una sociedad. Y su proyección distópica donde se pisotea los ideales de la ilustración, con la corrupción, la ignorancia, la enfermedad y la muerte.

En Moscú, Nashi, grupo ultraconservador pro Putin, destruyeron unos libros de Sorokin. Estaban molestos con la libertad expresión. En una escena de su libro Manteca de cerdo azul (1999) aparece Stalin y el mofletudo Nikita Jrushchov en rol sadomasoquista. ​

“Jrushchov se desabrochó el pantalón y se sacó su largo sexo retorcido y con glande de pezón cuya piel reluciente tenía el tatuaje de una estrella. El conde se escupió una mano, untó de saliva el ano de Stalin y, echado hacia atrás, comenzó a introducir con tiernas estocadas su sexo en el interior del Guía.”

Leí una de las novelas de Sorokin, El día del oprichnik, metáfora de la regresión. Mezcla de realidad y ficción, entre el Gógol de Almas muertas y la literatura fantástica de H.G.Wells.

El protagonista Andrey Komyaga es un oprichnik en la Nueva Rusia 2027 y narra sus crímenes. (La oprichnina original fue creada por el déspota ruso Iván el Terrible,  su guardia personal mortífera). Rusia de 2027 es una mezcla de medievo y dictadura tecnológica. Feudalismo ilustrado gobernado por billonarios. ¿Fin del humanismo, la democracia y la sociedad abierta?

Es una novela, corta, filuda y mucho de sátira.

Chile involucionó también hacia una sociedad distópica patriarcal de billonarios rígidos y corruptos que dominan con  la ayuda de la pandemia, la neurociencia y la realidad virtual. Comercializaron el agua y cada elemento de la fauna y la flora.  Además, con una débil sociedad civil, el uso de fake news y ejército de bots, deterioraron la conversación pública. Condenan a Galileo y deseaban hacernos creer que la tierra es plana. 

Quizás desearon atraparnos con la tecnología de la vigilancia y las teorías de la alienación, aplicando la precognición  que profetizó  otro grande de la ciencia ficción,  Philip K. Dick, en su cuento El Informe de Minoría.


 

lunes, abril 26, 2021

Omar Pérez Santiago: “Cómo todos los grandes poetas, Karin Boye creó su propio mundo”

 

Pérez Santiago, 1988. Foto: Ricardo Arroyo

Entrevista a Pérez Santiago, traductor de la poeta más importante de la literatura sueca, Karin Boye.

“Leí a la sueca Karin Boye en los años 80. Yo era un joven desterrado y confundido. Ella me dio una luz.  Hoy, pasado los años  y en la triste pandemia, su relectura reforzó en mí  la poeta vital. No dolida, No triste. Un hombre, una mujer debe levantarse y hacer lo que tiene que hacer”

Entrevista en el programa Barco de Papel de Radio Nuevo Mundo por Macarena Castro y David  Hevia, lunes 26 de abril 2021.

1.  Omar ¿Cuáles son, a tu juicio, los elementos más destacables de la obra poética de Karin Boye?

Los elementos más destacables de su obra poética es su magnífico ritmo de oleadas sonoras surgidas de su fantasía personal. —sobre el amor, la fe, la muerte, la cultura y la naturaleza—,  de inusual calidad musical y rítmica y sensibilidad en el lenguaje.

En las horas frías de mi remoto exilio en Suecia, durante los años 80, leí encantado a Karin Boye. Descubrí entonces que el mayor valor de una poeta es su encanto. Hoy, en la apocalíptica pandemia traduzco sus libros de poesía. Releo su legado.  Karin Boye la poeta más querida en Suecia, nació en 1900 y murió en 1941.  En 1922 tenía 22 años  Era menuda. Pelo corto. Caminaba alegre y risueña por los grandes y hermosos jardines de la Universidad de Uppsala, la casa de estudios más antigua de la región, donde estudiaba griego, idiomas nórdicos e historia de la literatura. Un día su sueño mágico se hizo realidad y su vida cambió. En 1922 la editorial Bonniers publicó su primer libro Nubes, 42 poemas sobre cosas esenciales —El culto a la belleza, el espíritu de lucha y la vida dinámica, la intensidad, curiosidad y la sed de vivir de sus poemas sedujeron a la juventud. Fue inmediatamente leída por mujeres jóvenes, como ella. Una poeta al mismo tiempo canónica y heterodoxa.

2. Tú has emprendido un trabajo de traducción de su obra. ¿Qué buscas rescatar de la autora también traductora, en esa tarea y que desafíos aparecen allí en el oficio de volcarla al castellano?

Yo rescato su vitalidad poética, su alegría de vivir. Su fe en la palabra. Y mis traducciones la colocan en una corriente poética vitalista.

Durante los hermosos años de anarquía que siguieron al tratado de Versalles de 1919 -fin de la guerra y de la pandemia de la gripe española-, Boye vivió la vida que deseó. Era vital, de espléndidos ojos azules. Gentil. Graciosa. Pelo corto a la moda.

En la Universidad de Uppsala estudió idiomas, útil para su elocuencia.

Durante esos felices años veinte fue activa en asociaciones femeninas y en revistas culturales, fue crítica literaria y traductora. Tradujo  La Tierra Baldía de T.S. Eliot al sueco.

Le gustaba la fiesta. Bailó en los bares lésbicos El Dorado y Silhouette de Berlín, antes de que Hitler los prohibiera. Estuvo en Moscú antes de la sangrienta purga de Stalin.

Tuvo una vida sexual activa. Se casó con el escritor Leif Björk. Relación breve con el profesor Victor Svanberg. En Berlín, según escribió en una carta, se acostó con una gigoló griega. Desde 1934 vivió con la joven judía alemana Margot Hanel.

 

3. Por estos días vea la luz tu versión de Nubes. ¿Observas una evolución estética entre ese primer poemario de Boye y su obra posterior?

Sí, Nubes se publica con Los Perros Románticos. Karin escribió 5 libros de poemas entre 1922 y 1941 · (Nubes), 1922.  (Tierra Oculta), 1924 · (Los Hornos), 1927 · (En el nombre de los árboles) 1935 · (Los siete pecados capitales), 1941. En su poesía mantuvo el cuestionamiento de supuestos valores e ideales eternos, absolutos e inmutables. Hacia el fin de su vida las cosas cambian. La lucha cultural se libró entre las fuerzas culturalmente conservadoras que defendieron el viejo orden y  fuerzas radicales que sintieron la necesidad de crear un nuevo orden. Karin Boye tenía una verdad interior, era libre de prejuicios, abierta a la verdad. Su forma de vida era una protesta contra la decadencia y la decrepitud de la civilización.

En los cinco libros, que yo ahora traduzco, incubó un legado literario, realidades imaginarias o simbólicas, que han ejercido una gran influencia en la cultura con su magnífico ritmo del lenguaje, que cautiva nuestro entusiasmo por su pureza y fuerza.

Una poesía pura y  llena que esas oleadas sonoras que no se interrumpen ni por un segundo; ninguna obra de la poesía sueca tiene esa continuidad de ritmo, esa armonía tan bellamente desplegada.

4. “Aquí no voy. Esta no soy yo/ Esto es solo es solo un reflejo mentiroso”, escribe la autora en Idea. En el Réquiem de tu traducción de Nubes tú adviertes sobre la forma majadera en que se ha pretendido dar a la autora el rol de angel caído, y que la manipulación hizo algo parecido en Chile con Gabriela Mistra. Nos gustaría que te explayes sobre eso.

Karin Boye era una poeta de excelencia superior, pero la construcción mental de la época  interpretó su muerte como un problema psicológico personal, antes que efectos de la organización social. Su muerte en 1941 fue considerada como un problema íntimo. Las construcciones mentales de la época evadieron la responsabilidad social y política del statu quo en el trato a las mujeres. Eso es lo que hay que reparar.

Efectivamente, el rol que le asignaron en mundo del arte fue de ángel sufrido, de monja.

En Chile, los manipuladores hicieron lo mismo con la poeta Gabriela Mistral, la convirtieron en una recitadora de rondas infantiles, en una madre frustrada. Recién ahora se lee con otros registros.

En el caso de Karin Boye, las nuevas biografías han cambiado esa visión que se construyó inmediatamente después de su muerte. Hay indicios que ella realmente no quería suicidarse. La dosis de insomnio no habría sido lo suficientemente fuerte. Ella no murió por las pastillas para dormir. Ella se habría congelado hasta la muerte.

A comienzos de los años 40, ella vivía una de las épocas más oscura de la civilización, nazismo, stalinismo, en una palabra, totalitarismo. Una lucha directa con el demonio. Una época tan oscura como la actual crisis de la civilización por el Coronavirus.

Lo mismo ocurrió con otras dos escritoras de esa época, Virginia Woolf y Alfonsina Storni. La comparación da una serie de reflejos que iluminan mejor el marco de profundidad en el espacio.

La tres insignes figuras épicas acumularon muchas semejanzas, Boye, Woolf y Storni. Las tres terminan prematuramente su vida.

Eran naturalezas libres encerradas entre muros, en un espacio más reducido que un convento, en una comunidad opresora.

Para ellas, después de unos brillantes y divertidos años 20,  la realidad era sombría.

El 28 de marzo de 1941, Virginia Woolf se puso su abrigo, llenó sus bolsillos con piedras y se lanzó al pequeño pero profundo río Ouse, Inglaterra, cerca de su casa y se ahogó en esas aguas oscuras.

En 1938 Alfonsina Storni se suicidó en Mar del Plata, Argentina, arrojándose desde la desaparecida escollera del Club argentino de mujeres.

A Karin Boye la encontraron en un bosque.

 

5. En tu condición de escritor, qué sabores y aprendizajes te deja haber revisitado los versos de Boye de esa forma tan intensa que desemboca en la traducción?

 Para mí, ha sido un redescubrimiento. La leí cuando yo era joven en los años 80, cuando yo era un expatriado confundido. Ella me dio una luz.  Y ahora, pasado los años, su relectura refuerza en mí, en plena pandemia, la idea de una poeta vital. No dolida, No triste.  Un hombre, una mujer debe levantarse y hacer lo que tiene que hacer.

La nobleza de su lenguaje era la forma natural de su aliento, de su voz; era algo fundamental de su propio ser; nada hay de artificial en esa obra, en la que sólo hallamos magnificencia de la forma. Su literatura ha influido en varias generaciones de mujeres de trayectorias intelectuales. Sí, por supuesto. Karin Boye era una mujer llena de vida y vitalidad, con gran sentido del humor y personalidad

Era gentil e indulgente. Tenía gracia y gentileza. Sí. Pero también tenía el brío de las chotacabras, la energía que el pájaro necesita para incubar en el nido su huevo poético. Su luminosidad para entregar vida a su germen interior, una lírica de temperamento y carácter. Karin Boye era bastante rica en imaginación, audacia y fuerza creadora como para producir una nueva realidad que la amplia y la enriquece, una ilusión poética que se transforma en vida, un mundo dentro del mundo. Cómo todos los grandes poetas, ella creó su propio mundo. 


jueves, abril 01, 2021

KARIN BOYE: WALKIRIA SUECA, Revista Off The Record, abril 2021

 



Anoche con espadas soñé.

Soñé con una batalla anoche.

Soñé que combatí a tu lado

armada y fuerte, anoche.

 Un rayo con fuerza brilló en tu mano,

y los monstruos cayeron a tus pies

Nuestras filas se cerraron y cantaron

en la quieta amenaza de la oscuridad.

 Anoche soñé con sangre.

Soñé con la muerte anoche.

Soné que yo caía a tu lado

con llagas mortales, anoche.

 

Tú no notaste que yo caía

Tu boca seria.

El escudo con mano firme sostienes

y sigues tu camino de frente

 Anoche con fuego soñé.

Soñé con rosas anoche.

Soñé mi muerte buena y hermosa-

Eso soñé anoche.

 Walkiria escudera, Karin Boye, 1928

 

Pongo mi mano en el corazón y declaro que la poeta sueca Karin Boye no es invento mío, como se rumorea a veces. En las horas frías de mi remoto exilio en Suecia, leí encantado a Karin Boye. Hoy, en la apocalíptica pandemia traduzco sus libros de poesía. Releo su legado, su magnífico ritmo de oleadas sonoras surgidas de su fantasía personal.

Durante los hermosos años de anarquía que siguieron al tratado de Versalles de 1919     -fin de la guerra y de la pandemia-, Boye vivió la vida que deseó, como una Lady Gaga o una Madonna. Era vital, de espléndidos ojos azules. Gentil. Graciosa. Pelo corto a la moda.

En la Universidad de Uppsala estudió idiomas, útil para su elocuencia.

Durante los felices años veinte fue activa en asociaciones femeninas y en revistas culturales, fue crítica literaria y traductora. Era una influencer, (se dice hoy) y de avant-garde, (se decía entonces).

Bailó en los bares lésbicos El Dorado y Silhouette de Berlín, antes de que Hitler los prohibiera. Estuvo en Moscú antes de la sangrienta purga de Stalin.

Vida sexual activa. Se casó con el escritor Leif Björk. Relación breve con el profesor Victor Svanberg. En Berlín, según escribió en una carta, se acostó con una gigoló griega. Desde 1934 vivió con la joven judía alemana Margot Hanel.

En abril de 1941 viajó a Alingsås a la casa de Anita Nathorst, su amiga desde la universidad de Uppsala. El 23 de abril Boye desapareció y  el pueblo puso en marcha su búsqueda. El granjero Carl Gottfridsson la halló muerta apoyada en una roca, tres días después, “aparentemente dormida”.  

El ave rapaz de la muerte siguió volando en círculos. Un mes después, Margot Hanel de 29 años, su conviviente, abrió los grifos de gas de la cocina. No tenía ganas de seguir en este mundo.

“Si tú no existes más, por qué existiré yo”.

Suecia era un bunker de eremitas calientes. El país de la medida justa, (logom). La prelacía despolitizó su vida. Antes de entrar al Walhalla, el salón nórdico de los caídos, le inventaron el rol de  sufrida. En el olimpo sueco de diosas y dioses, la convirtieron en la “santa Karin Boye”. Disimularon su vida real. Un punto de dolor, cuando la vida les duele, mis queridos suecos prefieren el silencio.

“Hacerse el sueco”.

Nuevas biografías indican que tal vez Boye no deseaba suicidarse. Incluso se habría congelado. Incluso hacían 10 grados bajo cero por la noche.

Al final de los años 30 fue una época ruda para una mujer: guerra, totalitarismo, corrupción, opresión y misoginia. Fácil de ser injuriada.

Tánatos es un tema en su poesía. Sí.  ¿Y qué?

¿Los genios no deben pensar en la muerte, acaso?

La forma de morir no determina una obra.

Karin Boye soñó con espadas.

 

Theodore Sturgeon, Más que humano

—Piénsalo. Puedes hacer prácticamente cualquier cosa. Puedes tener prácticamente todo. Y nada de eso evitará que estés solo. —Cállate, cálla...