sábado, julio 03, 2021

Breves sugerencias para futuros escritores

 



1. El mayor valor de un escritor es el encanto.
2. No supedites tu cuento a la polí­tica. Nabokov, el escritor mal genio, lo sostiene enfáticamente.

3. La literatura es invención e imaginación. Las mejores obras son a menudo cuentos de hadas.

4. El lindo cuento de hadas que uno imagina normalmente ya está escrito, y es un clásico con raí­ces en una Placa Literaria. (Borges: «a veces escribí­ algo que ya habí­a leí­do»)

5. La trama y el conflicto no tiene mucha importancia. Octavio Paz: "La moral del escritor no está en sus temas ni en sus propósitos sino en su conducta frente al lenguaje".

6. Lo importante son los fragmentos. El lector se detiene en una anécdota rara o sórdida. Lo ha dicho Chuck Palahniuk. El fragmento es, a menudo, el significante freudiano: un chiste, un lapsus, un acto fallido, un sueño.

7. No rellenes. No despilfarres. Ya hay demasiados libros buenos. Todos los dí­as aparece un nuevo genio literario. Narrar no necesita explicaciones. Sé leve o ligero (Italo Calvino).

8. Crea personajes empáticos. Alguien mordido por la desesperación. Un personaje es una pequeña unidad privada que vibra, que tiembla.

9. Evita lo fastidioso. Soslaya a los que creen que para que lleguen unas gotas de agua, hay que mover montañas y crear acueductos. No te metas en esa jaula, que también la llaman tedio.

10. No pienses en finales felices. Todos vamos a morir.

11. Si quieres hacer un bizcocho anda a la cocina. Escribe. (Ursula K Le Guin, la reina de la fantasí­a).

12. Nunca, pero nunca discutas con un editor. Dice la canción: «nunca te cases con un ferrocarrilero, él te ama a veces, pero su corazón va en su tren». (Never Marry a Railroad Man. Shocking Blue. )

OFF THE RECORD. MARZO 2021

Omar Pérez Santiago es escritor y traductor. Autor de las novelas «Negrito, no hagas mal», «Allende el Retorno» y «El pezón de Sei Shonagon»; los libros de cuentos «Memorias eróticas de un chileno en Suecia», y «Nefilim en Alhué». Como traductor ha publicado traducciones del Premio Nobel sueco, Tomas Tranströmer, del danés, Michael Strunge y de la gran poeta feminista sueca, Karin Boye.


¿CÓMO PODEMOS EVITAR EL COLAPSO EN CHILE? Arte y Constitución. Revista Off The Record

 

En Chile, mi país de ajo y pimienta, hay amplio acuerdo sobre la teoría del desgaste. Chile está gastado, al borde del colapso, arruinado por la corrupción, la desigualdad, el desastre ambiental y el mal manejo de la peste que nos ha llenado de dolorosa muerte. Muchos viven con el corazón incierto y un malestar emocional.
Chile sufre un castigo cercano al colapso, por una razón evitable: los malos gobiernos. No tuvimos buenos líderes. Las elites, musarañas en sus madrigueras de lujo, imponen sus intereses de corto plazo con crueldad. Rígidos como rocas, aprovechan la pandemia para gobernar con estados de emergencia permanente.
Y así los países colapsan, se secan como una pasa, como demostró el profesor Jared Diamond (Colapso, Por qué unas sociedades perduran y otras desaparecen", 2006).
Un día, durante mi exilio, frente a la tumba de Nicolás Maquiavelo, el padre de la Ciencia Política, en la Basílica di Santa Croce de Florencia, rememoré con dulce nostalgia que fue en mi escuela de Ciencias Políticas de la Universidad de Chile, -(tenía 19 años)- que leí por primera vez el libro El Príncipe de Maquiavelo, sobre los secretos de la política y el arte de gobernar. Libro lleno de fuego y de arte, donde se notan los tres poetas florentinos: Dante, Petrarca y Boccaccio. Su antecedente era La República de Platón, que también se leía en mi digna escuela de la Universidad de Chile.
Maquiavelo lo escribió cuando estaba derrotado, exiliado en su casa. Vestido de paisano, bajaba a un subterráneo alumbrado por un candelero y por un pasadizo clandestino llegaba a un albergue y cantina para beber vino con el posadero, el carnicero, campesinos y caminantes. Allí escribió "El Príncipe".
Leí luego un curioso manuscrito: los comentarios a El Príncipe de Napoleón Bonaparte, ese soldado que se hizo rey consular. Es de junio de 1815, la fecha en que Bonaparte fue derrotado para siempre, en la batalla de Waterloo. Napoleón registró que se conoce mejor los valles si uno los mira desde arriba de la montaña.
Un día en Santiago de 1972 se publicó el libro de Antonio Gramsci sobre Maquiavelo. Como Nicolás y Napoleón, Antonio estaba ya derrotado. Mussolini lo encarceló entre 1928 y 1937. En la cárcel, su valle, Gramsci repensó la política, creo la noción del “intelectual orgánico” y pensó el lenguaje como campo de batalla simbólico.
Según Maquiavelo, las ideas y los mitos van primero: “El príncipe se mostrará amante de la virtud y honrará a los que se distingan en las artes.”
Los artistas de ficción son creadores de mitos. La complejidad del ser humano se desarrolla a través del arte, la mejor forma de transmitir el saber, vía prioritaria hacia la libertad.
En Florencia la bella hay también un relieve de Andrea Pisano, es un hombre con alas: símbolo de la esperanza.
Chile puede tener una época de oro, ojalá pronto. Esto necesita una concordia y que todas las artes y filosofías, expresen un ideal de unidad y paz. Un país democrático, -lejos de teocracias totalitarias-, diverso, un Chile profundo.
Chile está alterado, sí, pero, anhelamos grandes cosas. La esperanza y la alegría van unidas. Con esperanza, quizá las hijas e hijos, los jóvenes constituyentes de un Chile valórico y generoso, emanciparán la reivindicativa cólera (o la Cólera de Aquiles) del Estallido Social.
El arte (la música, la pintura, la literatura, el cine) es esencial para reimaginar un sueño nacional, y salir del Chile gastado.
Una narrativa común que oxigene el cerebro con ideas nuevas. El arte y la creatividad son prioridad estratégica en la nueva constitución. Esa es nuestra casa, nuestra familia, nuestro alivio, nuestro valle.
Chile, Chile sí ha despertado. Con justicia.
La libertad de crear está incluida en la actual constitución, (artículo 19, numeral 25, de 2001). Debe prevalecer y mejorarse la institucionalidad del arte.



Nuevo taller de escritura creativa

 






Taller de cuentos

 


jueves, junio 03, 2021

El Placer de llorar de la novela rosa. El libro de Robert J. Waller, Los Puentes de Madison. Clint Eastwood y Maryl Streep

 


La Novela "Los Puentes de Madison" de Robert J. Waller, y la película con Clint Eastwood y Meryl Streep de 1995.
Mi comentario en el diario La Época, El placer de llorar.

El Placer de llorar.

La novela sentimental ocupa un lugar espléndido en las cifras de ventas de todo el mundo. Está a la cabecera de las listas de best-seller. El fenómeno es extenso. Ocurre, hasta donde sabemos, en Estados Unidos, Europa y América Latina. Es la llamada revolución sentimental. Una recuperación de la nostalgia, de un tiempo donde el bien y el mal estaban nítidamente separados y donde la mirada social demarcaba perfectamente las identidades, las conductas y la cordura.

Las novelas rosas revalorizan los sentimientos. Esto puede explicar el éxito enorme en el mercado literario de novelas del tipo Como agua de Chocolate de Laura Esquivel y La edad de la inocencia de Edith Wharton.

En esa línea se ubica la novela Los puentes de Madison County, de Robert J. Walter. Se vendieron millones de ejemplares. El libro se mantuvo más de un año y medio las listas de best-sellers de la New York Review of Books. En ella Robert Waller, un fotógrafo y escritor, vuelve a vertebrar la sentimentalidad.  La novela se hunde en una moral que compensa una sociedad puritana más cerca de los años 50.

En el fondo, la novela Los Puentes de Madison, como todas las novelas rosas, defiende la familia en esta época de Sida y drogas, como un lugar donde la chica se realiza finalmente y el amor (el amante) como esa trampa donde ella sueña una vida distinta a la rutinaria vida marital. La difícil opción es entre los niños y el adulterio.

Optar por los niños sin olvidar la pasión, la convierte en una santa.

La lacrimosa película de Clint Eastwood y la Meryl Streep está basada en esta novela. Mi abuela, que no era tonta, decía que las buenas películas eran las que hacían llorar a mares. "Qué buena película, me lo pasé llorando”. Es parte del encanto. Y esta película, como Lo que el viento se llevó, es un ejemplo.

Se recomienda, entonces, el libro Los puentes de Madison a los que les gusta soñar y llorar por causa del amor imposible, ese amor que nos hace sentir que todo pudo haber sido distinto, "pero, no quise, opté por los niños". Y a aquellos que ya vieron la película y que les gusta hacer comparaciones en la reunión social diciendo que “la película es mejor que el libro" o viceversa.




lunes, mayo 24, 2021

(Actas de Simón de Gitta)

 “El cosmos se ilumina con pequeñas luces. Se comienza a diferenciar colores, se abren puertas de la percepción y cambia el estado de ánimo. Los ratoniles comeluz exasperan. Los espectros afanan para la oscuridad. El influx, las luces y el color, los pone de mal humor. Pero no se rinden. Se ponen obsesivos. Ahora mutarán. Intentarán embelesar a la luz. Dirán que aman la luz. Antes asustaban por feos y amenazantes. Ahora fingen e intentan ser sutiles. Es la hora de la sabiduría.”

(Actas de Simón de Gitta)

Saludo de Patricio Manns