"Atrajo a Adriana sobre sí. Ella se quitó los calzones al sentirlo y sentirse lista. Él le abrió las piernas, extrayéndole todo pensamiento con la voracidad de su beso mientras la penetraba dulcemente consentidora, allí mismo, Adriana gimiendo ahogada con el placer de la barba colorada del vikingo, dura como virutilla, hiriendo sus pezones, y la eréctil pelambre colorada del pecho de Sebastián, hiriendo sus pechos.
Después Adriana se durmió profundamente."
Jolie Madame de José Donoso. Cuatro para Delfina

No hay comentarios.:
Publicar un comentario