jueves, julio 25, 2024

Terror. No quiero seguir viviendo contigo bajo el miedo. Cuento de la Piedad. Pérez-Santiago. Ilustraciones. Emilio Gutierrez

 




No quiero seguir viviendo contigo bajo el miedo

Cuento de la Piedad

 Pérez-Santiago

 

 

“No debía hacer nada de mal gusto,

advirtió al anciano Eguchi la mujer de la posada.

No debía poner el dedo en la boca de la muchacha dormida

ni intentar nada parecido.”

El Palacio de las Bellas Durmientes

Por Yasunari Kawabata

EL NUEVO COMIENZO ES ETERNO.

Era inevitable que Lou se convirtiera en gobernante. Por cábala.

Y por que era acogedora y generosa, tal como el pueblo lo anhelaba.

La Gobernante cometió el primer error al elegir a sus secretarias.

Eran todas militantes de la Secta de las Puritanas, hembras y muy féminas que, como Lou, habían sufrido mucho.

Amaban el sacrifico, valoraban el pasado de dolor y sufrimiento y no perdonaban a aquellos que fueron débiles cuando gobernó la temible Yacuza Austral.

El primer error que cometió Lou, fue que sus secretarias eran las más fieles, pero no las más capaces.

Las eligió dentro de la secta de Las  Puritanas o Monjas Laicus, también llamada Corriente fría  o Las Rígidas que hacían hincapié en la pureza moral y en su tarea mesiánica y su admiración a los santos. Valoraban el testimonio, la lealtad de secta, despreciaban la traición y la duda, la frivolidad y la falta de compromiso.

Blindaron a Lou.  Sólo ellas se podían acercar a Lou.

Las secretarias le impusieron un hábito de seguridad, se sentían protegidas por el silencio de la noche. No le gustaban las sorpresas.

Así, Lou empezó a gobernar por las noches.

Era obvio que la secta de las puritanas había sido una creación de la Ley Péndulo, una reacción al terror que dominó ese pueblo. El Péndulo osciló del terror a la extrema defensa hermética.

 Si uno conoce la historia de Lou, es fácil entender esa actitud defensiva.

EL HECHIZO ROJO

Quizás la historia debe comenzar aquel día en que Lou tiene dieciocho años, está vendada bajo una acacia y se retracta asustada, nerviosilla ante cualquier ruido. Ella es un vidrio frágil, un miedo, una fatiga sorprendente y central,  aspirante y mortal.

Lou está  bajo el árbol y sabe que él asesino vendrá  a  buscarla para torturarla, convertirla en un flujo de sangre y matarla.

A alguna hora sintió un penetrante olor a acelga

De pronto, cantó un ruiseñor.

BESTIA DE SANGRE

La Yacuza Austral había raptado a Lou y a su madre de su hogar a mitad de la noche.

Les vendaron la vista y en el carromato ella sintió que los yacuzas tenían un raro olor a acelga.

 El carruaje tirado por cuatro caballos atravesó un bosque nubloso. Luego de un largo viaje, el carromato cruzó un pantano. La carroza golpeaba contra unos juncos.  El carro se plantó frente a un portón de hierro colado que se abre crujiente y se ve la sombra de una mansión colonial.

Antes de poder reconocer a los individuos que la habían sacado del carro, éstos les dieron patadas en el cuerpo. A cada puntapié en el estómago Lou notaba como no podía respirar. A cada patada en la cabeza su vista se nublaba, y la sangre se pegaba en sus botas y se confundía con las nuevas heridas. Le dieron una patada en la entrepierna, y su cuerpo se estremece de ardor.

La incorporaron, y ella, confundida sobre lo que pasaba, no se enteró de mucho pues veía nublado.

A su madre se la llevaron.

A Lou la pusieron debajo de un árbol y la ataron.

No sabe cuanto pasó.

Primero,  lo sabía, intentaban liquidar a la madre.

Era monstruoso.


 También trafican bebés. El Yacuza inventó un departamento del reaseguro y de chantaje,  y el descubrimiento de secretos familiares. Todos tienen secretos. Propugnó lazos de consanguinidad entre sus hombres, casaba a unos con los hijas de los otros. Gobierna los lupanares del pueblo y una de sus tareas más claves de su poder, es organizarle las orgías al Dictador.


 Había llegado un momento en que el yacuza no podía soportar el hecho de que la muchacha hablara. Si ella hablaba el poder se desvanecería.

EL PANTANO DE LAS ALMAS PERDIDAS

 La desamarraron y la llevaron a una pieza oscura. Con toda la posible maldad y vísceras, con mucha sangre que corría en una galera.

 Entonces apareció la bestia que mal respiraba, un maligno hombre de cejas espesas, especialista en descuartizar chicas guapas y una risa atravesada, como de hiena.

 Era el momento de hacer sufrir a Lou.

El sabía que ella estaba horrorizada. Nadie podría salvarla ahora. El ambiente turbio, oscuro, cruel y ominoso la tenía débil.

 -Mi madre.., ¿dónde está mi madre?, preguntó

-¿Tu madre?, ¿quieres ver lo que hemos hecho con tu madre? …

-Díganme...

-No te dará gusto saber lo que hemos hecho con tu madre, unos perros  se han comido a tu madre….

 El jefe yakuza le quitó la venda.

-Hola, le dijo

Lou lo reconoció de inmediato. Era su tío, el primo y camarada, compañero de armas,  de su padre.

-Es macabro que el Mal proceda de la misma familia, pensó Lou.

 UNA MUJER DE LA FAMILIA GOBERNARÁ

 Su tío y su padre fueron muy unidos desde pequeños y ambos se sentían destinados a grandes cosas. Por tradición, en esa familia se practicaba las ciencias ocultas, el iluminismo rosacruciano, la filosofía mágica neoplatónica egipcia de Hermes, las letras del alfabeto con sentido del Doctor Illuminatus, de Raimundo Lulio, De oculta philosophia de Agrippa, la cabalística de Dee, la mnemónica mágica de Giordano Bruno, el carácter premonitorio de la runas nórdicas y el conocimiento hierbatero de las meicas mapuches.

 Premonitoria fue una vieja leyenda familiar auguraba que una mujer de la familia, llegaría a gobernar, la primera mujer que gobernaría el reino. Era el destino familiar – una cábala.

 LA MENGUADA DESAPARICIÓN DE SU HIJA

 -Qué linda es tu hija, le dijo el yacuza a su padre, cuando nació Lou. Esos dos jóvenes eran dos espíritus, dos fuerzas espirituales gemelas, metidos en la misma rueda en el destino.

 La historia del tío era trágica y traumática: su hija se quemó accidentalmente. Hubo un incendio y su hija quedó atrapada en las llamas. Así fue como enloqueció poco a poco. Aparecieron sus horrores tanáticos, delirios de persecución y vivió en una atmósfera malsana, cruda, inquietante y asfixiante. Un turbado hombre sin hijos, que añora su hija muerta.

 El tío desarrolló una euforia, un brío de fondo melancólico. Genio trágico e infeliz, en su frustrante tristeza, cuando se enciende y brilla, el humor melancholicus le genera un frenesí, un frenesí de tal potencia que atrae ciertos demonios, por cuya presencia y actividad el yacuza cae en éxtasis. Esos demonios le enseñan secretos de las cosas divinas.

 HAY TANTA SANGRE EN EL PISO

 El hedor que se respiraba en la habitación era insoportable

 -Tranquilízate, soy yo, ¿no me recuerdas?,-dijo el tío Yacuza en tono cínicamente amistoso- no creo que haya pasado tanto tiempo para olvidarte de mi.

Mientras se acarició su frondosa ceja izquierda con la mano agregó con su voz abotagada:

- Chica, mas vale que sepas aguantar el dolor.

 -Es macabro –volvió a pensar Lou al ver su tío- es macabro que el Mal proceda de la misma familia.

El día del bautismo de Lou se produjo una luminosidad sobrenatural en el pueblo y una gran luz la rodeó, mientras la niña esbozaba una hermosa sonrisa.

Y, al mirarla,  el tío ya supo, lo intuyó, que esa niña, esa hermosa niña,  era un  diamante –que no era suyo- una prenda simbólica, parte de la cadena de regeneración de una casta poderosa.

Salió del bautizo podrido de envidia, quizás; ahogado de celos, quizás y, profundamente resentido.

Se había convertido en un maligno. Es el mal el que moverá su vida. Su vida se convierte en un himno a los poderes del mal.

Disociado, infeliz y odioso, no necesariamente con control consciente, como un delirio intermitente, dedicaría su vida a vivir por ese ideal, por ese ideal irreal, fantástico, ficticio. Esta fe le dio una superioridad ética, estaba actuando en nombre de una gran ideal, en un mundo donde  la gente normalmente actúa por intereses.

DE OBSCURORUM VIRORUM

El resentido construyó, al comienzo sin saberlo ni el mismo,  la secta de obscurorum virorum a través de largos años y en silencio. En base a la lealtad  mafiosa construyó un clan cerrado, de lealtad y fidelidad con otros hombres oscuros. Otro de los símbolos que los hermanaba  era un tatuaje en el pecho, con un puño cerrado.

No se enfrentó a los poderosos de modo directo, actuó desde la trastienda. La Yakuza Austral era silenciosa y clandestina. Oculto.

Así ganó influencia mortal. Llegó un momento en que se instauró un régimen muy dictatorial en aquel reino. El Yakuza fue llamado a mantener el orden. Se convirtió el jefe de la policia secreta. La nueva situación aportó la cara legal a su organización y le dio a la Yakuza Austral la posibilidad de cumplir con uno de sus grandes sueños: manipular a los que mandan.

El día que asumió ese rol, bebió el trago de acelga con el que se sellan los acuerdos de honor.

Tomó desayuno todas las mañanas con su Señor. Y manejó la prostitución, el tráfico de drogas, los juegos de azar, el submundo y los aprietes. Armó un imperio de compañías entrelazadas. Las reuniones de  la organización tenían un estilo gourmet y un curioso glamour pendenciero, como en las finas mafias, y donde era infaltable el jugo de acelga.

Primero hubo que deshacerse de algunos traidores. El Yacuza invitaba a  la mesa a los insidiosos, y luego cuando estaban satisfechos, y cuando se estaban riendo de sus chistes gruesos, les rompía el cráneo. 

Y así llegó su momento más esperado: reventar a Lou. Nunca quedó muy claro por que, pero eso le daba una ciega vitalidad y una gran fuerza.  Una emoción reprimida que buscó una salida a través de la crueldad desviada y el horror.

 EL HOMBRE DE LA MÁSCARA DE MEDIA LUNA

 Primero eliminó al padre de Lou, a quien Lou ya no verá más en vida y ya no podrá tomar jamás de la mano. El Yacuza lo mantuvo colgado durante días, en el basuril paranormal y de sobresaltos.

 -Qué linda es tu hija, le dijo.

 Entonces, el padre de Lou se desangró en un cuartel de la bestia.

 Al morir, su mujer vagó por el pueblo con el cadáver de su marido.

No encontró piedad. Llegó con el cadáver hasta las puertas de la vieja Logia, de la cual él habia sido siempre parte.

Nadie abrió.

 MUCHACHA VIRGEN

 La sangre se encontraba decorando las paredes de aquel apestoso lugar, y en el centro, el cuerpo de un desdichado adolescente. Junto a él se encontraba su agresor.

-¿La conoces? , preguntó el verdugo apuntando a Lou.

-No.

El verdugo agarró un martillo, lo levantó al aire y le asestó un terrible mandoble en la boca. La sangre estalló en su boca. Los dientes y labios estaban partidos. Las encías desgarradas. El desafortunado emitió un alarido de dolor que no estremeció a su verdugo.

 Tras el grito de dolor, hizo callar a su corderito, y para que dejara de moverse optó por clavar una de sus extremidades a la mesa donde yacía desdentado y sanguinolento.

 Comentó en tono jocoso:

-Es ahora cuando comienza el auténtico juego. Te voy a dar una lección de anatomía. 

Abrió un cajón de la mesa y sacó su más preciada reliquia. Se agachó para coger un enchufe y lo conectó.

 -Ahora, ¿la conoces?, preguntó.

El joven torturado estaba ya al borde de la inconsciencia y de manera involuntaria, a consecuencia del dolor y del pánico, se hizo sus heces encima, detalle que no resultó grato para el verdugo. Como una exhalación, bajó los pantalones y agarró los excrementos para conducirlos hacia la deformada boca de la víctima. Los introdujo dentro, con el fin de facilitarle la digestión. Fue algo brutal.               

       En su cara se veía una macabra expresión de placer, no cabía en si de gozo, parecía un niño con un juguete nuevo.

       -¿La conoces?

Al agitar las piernas por el dolor le llama la atención sus dedos gordos de los pies. El fetichista coge unas tenazas y le corta el dedo gordo del pié derecho.

El Yacuza se dirigió a ella, lascivo:

 -Siento tener que preguntarte –espetó- pero, ¿eres virgen?

 No hay un torturador que no sea erotómano, calenturiento y seminal.

 BESTIA TRIUNFANTE

 La tiran a un cuarto oscuro y sucio donde hay un vomitivo tufo a pies. Lou cae sobre unos cuerpos femeninos. Lo que quedaba de estas mujeres eran angustiosos y estremecedores rostros, y quien sabe que había sucedido con sus esculturales cuerpos. Su bocas era una pasta mezcla de sangre coagulada y vómitos.       

Lou escucha quejidos y llantos ahogados.

 Trata de calmar sus dolores cuando por una rendija ve, en medio de la noche a un recluta delgado que se levanta y llama a un gordo de metro noventa. Después de coger  una lona se dirigen hacia la litera  de una torre y sacan al mismo joven. En un instante, mientras uno le amordaza, el otro le ata de pies y manos y le envuelve en la lona. Lo cogen entre los dos y lo tiran hacia abajo, la altura que hay desde la torre  hasta el suelo adoquinado no es muy grande pero al caer se oye el crujir de los huesos del brazo izquierdo al partirse. Bajan las escaleras descojonándose y lo recogen del suelo, Con cada movimiento se oye un quejido que es respondido de vez en cuando con una patada en la cabeza o en el brazo que cuelga. Cuando asoma su cara de la lona no pueden resistir la tentación y se dedican darle puñetazos. Su cara es una de plasta deforme y sangrienta, deciden llevárselo a un calabozo.

 LA MÁSCARA RÍE



 De pronto irrumpen en el calabozo. Se la llevaron a la pieza del flagelo. Esta vez, tenían a una muchacha adolescente amarrada, desnuda y con las extremidades abiertas.

-¿La conoces?, le preguntó el atormentador apuntando a Lou.

-No.

-¿No?

 El sicario se agachó y cogió una rata común, de las que se encuentran por la calle.  La rata chilló hambrienta.

-Y ahora, ¿la conoces?

La chica gritó.

 La rata se introdujo entre los labios vaginales clavando sus afiladas uñas. Cuando aun tenía la cola fuera empezó a manar sangre. Finalmente se metió del todo. Devoraba todo lo que encontraba a su paso. No sólo se conformó con los genitales si no que también ingirió parte de las paredes de su útero. El pubis parecía una fuente de vino tinto. La joven se retorcía de dolor.



 -¿La conoces, verdad?

     La muchacha ya no sabía donde estaba. Tampoco tenía control sobre su cuerpo.

Ya daba igual que cruzara las piernas, lo único que se movía eran los extremos de los huesos que quedaban ahora al descubierto y que eran totalmente inútiles. Eran como dos colgajos rojos y negruzcos brillantes con un hueso sanguinolento en su centro. Los dos trozos de hueso iban de un lado a otro intentando mover las piernas que ya no poseía la muchacha.

Lou no podía creer lo que veía, algo tan demencial y lisérgico.

Cerró los ojos, apretó los puños y comenzó todo. Ella se comenzó a transformar. Ya nunca más sería la misma.

      UNA MARIPOSA SE QUEMA EN UNA LLAMA

 El Yacuza tenía ahora el deber de asesinarla. 

El cielo se oscurece, el pelo rubio de Lou brilla, la lozanía juvenil femenina, sus suntuosos ojos azules, sus labios perfectos, como si recién saliera de un salón de belleza.

-Es culpa de tu padre que tú seas la víctima, trata de vociferar y darse aliento el yacuza.

 -Eh, -dice ella sorprendentemente sólida- ¿No fuiste tú quien mató a mi padre, a mi madre y a mi novio?

 La respuesta de la muchacha lo descolocó. El bastardo cruel actúa equívoco. Sintió una rara sensación de haber vivido esta escena. La sola respuesta, la sola voz de la muchacha desnuda y maltratada generó un cambio sicológico en un ser depravado.

Estira un dedo con la intención de rozar con la yema de los dedos el delicado pezón de la bellísima Lou.

-Todas en tu familia tienen las tetas grandes, dice.

 El yacuza comete un nuevo error: roza un collar anting, un talismán familiar, que estaba posado entre sus senos. El deseo de un hombre mayor por una chica menor, la paidofilia, se convierte en su trampa, un callejón sin salida.

Era obvio que la atracción por la joven encubría el deseo por su propia hija muerta tempranamente. Por primera vez, frente al delito incestuoso,  siente pavor.

Aquellos segundos del cara a cara, frente esa hipnótica belleza,  le provocaron  inestabilidad al asesino. Se confunde en él una calentura irresistible con una pasión de veneración.  El percibe en ella la fuerza natural de una diosa virgen arcaica. Se descoloca. El violador se convierte en su fiel adorador, lleno de melancolía, lleno de remordimiento y de angustia.

-Eres un repugnante, le dijo Lou.

Cuando tocó el talismán sagrado, súbitamente, algo aparece a ras del suelo, pasando junto al yacuza.

El maloso pone expresión de pavor.

Más que tristeza o soledad, lo que le atenazaba era la desolación de la derrota. Y ahora se transformó en piedad y ternura hacia la muchacha que despedía la fragancia del calor juvenil. Quizás únicamente con objeto de rechazar una fría sensación de culpa, el yacuza creyó sentir música en el cuerpo de la muchacha. Era la música del amor.

Algo horrible y repugnante lo ha poseído y corrompe su fuerza vital de manera rápida e inexorable, hasta que cae al suelo.

 

Su deseo sexual reprimido lo cambió, se comienza a convertir en piedra inerte.

-Todo le he hecho por ti, he sido un servidor tuyo.

Así, en ese poso emocional, comenzó a perder el duelo ante Lou.

El matador sexualmente obseso se va acurrucando, termina en una posición fetal, junto a la adolescente femenina.

Algo musitaba.

La muchacha se acercó para escucharle.

El yacuza estaba orando.

-Me es más valioso morir, que vivir...

 El yacuza no es más que producto de la pesadillas que provocan el miedo y la superstición, producto de un desgraciado sueño turbulento. Enfrenta la mezquindad, la bajeza y la obsesión de su vida y la repudia.

Tiene una revolución moral.

 Se agota en presencia de su sueño, pero parecía que sentía tanta dulzura en ello, que lo prefería a seguir vivo en su ausencia.

MARTIRIO DEL ODIO PROFANO

 A mediodía Lou sintió de nuevo un olor a acelga. Un soldado le dijo de improviso que la soltarían.

-¿Qué le falta? preguntó.

-Mi collar, dijo Lou.

De pronto comenzó a sollozar, “mi collar, quiero mi collar, quiero mi collar.”

El soldado no supo como reaccionar.

 La liberan y  Lou abandonaría la comarca y marcharía a la montaña. La leyenda indica que su soledad fue acompañada durante largos años  por un águila altiva y una serpiente sabia.

 AMORUM EMBLEMATA

 El Yacuza derrotado se fue al burdel con cabareteras, seductores señuelos, que se desnudaban en forma descarada.

 En medio del pantano quedaron las celdas de torturas, con seres arrastrándose como gusanos, seres a los que se le has abierto el estómago, muertos vivientes con la piel rasgada y sus órganos palpitando. Esa noche son lanzados al pantano. La casona arderá toda la noche

 En el cabaret  el Yacuza amanece abrazado por dos putas caras y borrachas.

 Todo ha terminado para él. Es un viejo patético que se ha convertido en una miserable momia seca, una basura libidinosa.

Se convierte en un esqueleto y pronto será reducido a cenizas que se comienza a llevar un viento que ingresa al amanecer.

 MUERTOS VIVIENTES DEL SANTO PANTANO

 Con el tiempo el lugar en el pantano se secará y todo parecerá olvidado.

 Un día un campesino y su mujer construyeron su hogar en los alrededores. Por la noche no podían dormir. Escuchan voces, gritos y ven fantasmas. El campesino y su mujer abandonan el lugar espantados.

 Pasarían otros años

El lugar se comienza a llenar de animitas, de cruces y efigies y vírgenes talladas en madera azul. El pantano se convertirá poco a poco en un lugar sagrado.

 Un artista que pasó por allí sugirió crear allí un parque. De ese modo, se buscó calmar a los fantasmas y espectros de ese espacio.

 Con el tiempo, el lugar se convertiría también en un lugar de peregrinación y con ello, en un famoso lugar turístico, llamado El Santo Pantano.

 Parecía que todo estaba olvidado.

 Sólo el gran árbol es el testigo de lo que pasó allí.

  DONDE TE MUERAS MORIRÉ

 Muchos, muchos años después canta un ruiseñor en el  Pantano.

Una señora canosa de amplia faz maternal aparece en el reino.

Lou retorna, un retorno sentido, anhelado.

 Las mujeres la ven ingresar al pueblo y se deslumbran a su paso.

-Ave, grita una señora.

-Ave, gritan muchas mujeres.

 -¡Cómo ha sufrido! Dice otra.

-Qué blanca está, parece una virgen.

 Fue ella ahora que sintió esa extraña sensación del dejá vu.

“Sin duda he vivido demasiado tiempo en las montañas, he escuchado demasiado a los arroyos y a los árboles”

 LA ÉPOCA DE LAS PURITANAS

 Así fue como, inevitablemente, Lou se convirtió en gobernante. Aunque era acogedora, tal como el pueblo lo deseaba, Lou empezó a gobernar por las noches. El pueblo no entendía que ella lo hacía por un hábito de seguridad, se sentía protegida por el silencio de la noche. No le gustaban las sorpresas. Una corriente se alistó inmediatamente tras la gobernancia. La Secta de las Puritanas, hembras que, como ella, habían sufrido mucho. Amaban el sacrifico, valoraban el pasado de dolor y sufrimiento y no perdonaban a aquellos que fueron débiles cuando gobernó el Yacuza Era la secta de las monjas laicus o Corriente fría

Las puritanas hicieron hincapié en la pureza moral y en su tarea mesiánica y su admiración a los santos. Valoraban el testimonio, la lealtad de secta, despreciaban la traición y la duda, la frivolidad y la falta de compromiso.

 Era obvio que la secta de las puritanas había sido una creación del péndulo.

Simples ciudadanas golpeadas, no conocían el arte del mando, no estuvieron a la altura  y cometieron, por eso mismo, muchos errores y la gente comenzará a dudar. Era inevitable que el péndulo cayera.

 FÉMINA OCULTA

 Pero la oscilación del  Péndulo se centraría poco a poco. Y así apareció a la luz la Secta Fémina Oculta, una corriente subterránea que se habían mantenido en silencio, que trabajaban en silencio, y que mantenía una relación profunda con los astros, con la magia, la intuición y con la cábala. Eruditas, conocedoras de la más refinada tradición mágica y la sustancia  del mundo, disciernen por sí, aconsejan libremente. No eran amables; pero tratan a toda la gente imparcialmente.

 Así Lou eligió a sus nuevas secretarias dentro  de la Secta femenina Oculta. Estas secretarias disciernen y actúan rápidamente, por una absoluta necesidad de asegurarse, ejecutando todas las medidas desagradables de una sola vez. Estas Ministras incorporaron a la Gobernancia  la voluntad de crear el respeto y el temor en sus adversarios. No tenían temor de gobernar, pues para eso fueron formadas. Comprenden el pasado, pero gobiernan el presente. Cautas, pero atentas.

De pronto, Lou ya no sólo sería amada, ahora también sería temida. Y así lograría mantener unidos a sus súbditos.

La secta de la Fémina Oculta sería la mejor aliada de Lou. Y eso el pueblo y también los patricios se lo agradecieron, como si fuera un triunfo de ellos. El reino se iluminó y Lou permaneció tranquila hasta su vejez.

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