Me hizo recordar a la película El Topo de mi compatriota Alejandro Jodorowski de 1970. Un fábula en el desierto de almas que buscan sentido. Tendencia mística, alucinatoria y lisérgica. Más trágico eso sí. Más fin del mundo.
El martes 19 de febrero de 1952 era pleno invierno frío, ventoso, oscuro y nevado en Grimstad, al sur de Noruega. Día oscuro y corto. U...
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