El estilo artístico de Athenea Llana destaca por la exploración de la percepción, la representación de lo invisible y la investigación profunda de aquello que pinta o dibuja.
Características del estilo y obra
- Exploración
conceptual: Su trabajo aborda temas como la memoria, la identidad
y la naturaleza efímera de las emociones, buscando que el
espectador cuestione su propia realidad.
- Método
de trabajo: Como una persona muy curiosa, investiga a fondo los temas
antes de plasmarlos en el lienzo, bajo la convicción de que es necesario
comprender lo que se vive para poder representarlo desde otra perspectiva.
- Formación
académica: Se formó en el Instituto de Estudios Secundarios de la
Universidad de Chile (ISUCH) y posteriormente en la carrera de Artes
Visuales en la Universidad de Chile.
Athenea Llana: entre lo fantástico y la contingencia
Yo describiría su lenguaje como una figuración fantástica
de sensibilidad surrealista, atravesada por una preocupación social. Hay en
ella una tensión interesante entre el mundo exterior —la guerra, los
conflictos, la política, las injusticias— y el mundo interior de las emociones,
los sueños y la imaginación.
Ella misma explica que no quiere limitarse a una técnica o
temática única: trabaja con óleo sobre tela, dibujo, orfebrería y fotografía
digital, y busca distintas formas de representar situaciones y sentimientos.
Hay, por lo menos, cinco rasgos que me parecen
importantes:
1. Surrealismo subjetivo.
No se trata necesariamente de un surrealismo histórico, como el de Breton, Dalí
o Max Ernst. Es más bien una utilización contemporánea de lo surreal para hacer
visible aquello que no puede representarse directamente: emociones, estados
interiores, fantasías, temores. Ella dice algo muy significativo: sus
autorretratos no buscan representar a la persona física, sino aquello que cree
sentir.
Eso permite hablar de una especie de autorretrato
psicológico o imaginario.
2. La realidad transformada por la imaginación.
En su obra la realidad no desaparece, pero tampoco permanece intacta. Se
transforma mediante colores, asociaciones, figuras y situaciones fantásticas.
Es decir, no parece interesarle solamente representar el mundo, sino reimaginarlo.
Aquí encuentro una característica especialmente interesante:
su imaginación funciona como una forma de conocimiento.
Ella misma señala que necesita investigar aquello que pinta
porque considera que comprender una realidad es necesario para poder
representarla y verla desde otras perspectivas.
3. Una estética de colores artificiales.
Este aspecto puede ser muy importante para caracterizarla. Llana habla
explícitamente de su fascinación por los colores artificiales,
particularmente por los colores luminosos que encuentra en la ciudad durante la
noche: luces de publicidad, semáforos, pantallas, blancos eléctricos, verdes
fosforescentes.
Por eso se podría hablar de una paleta urbana y eléctrica.
No es simplemente "colorido": el color parece
funcionar como una experiencia sensorial de la contemporaneidad.
4. Lo social aparece filtrado por la sensibilidad
individual.
Esto me parece particularmente interesante. Sus collages de la pandemia ya
abordaban explícitamente las injusticias sociales. Pero en su producción
posterior ella parece alejarse de una representación puramente documental o de
denuncia.
La problemática social pasa por su imaginación.
Por eso no diría simplemente que es una "artista
social". Es más preciso hablar de una artista de sensibilidad social
que transforma la contingencia en imaginario.
5. Una estética en formación y deliberadamente abierta.
Hay algo importante en su juventud: Llana comenzó muy temprano sus estudios
artísticos y, según la entrevista de Off The Record, a los 21 años ya
trabajaba en varios medios y rechazaba encasillarse en una sola forma de
expresión.
Por eso yo evitaría todavía ponerle una etiqueta demasiado
cerrada como "surrealista" o "expresionista". Es más
interesante observar la dirección de su búsqueda.
Una formulación crítica
Si tuvieras que escribir una presentación sobre ella,
propondría algo así:
Athenea Llana desarrolla una estética de figuración
fantástica en la que confluyen imaginación, sensibilidad subjetiva y conciencia
de la contingencia contemporánea. Su obra transita entre lo real y lo
imaginario, utilizando el surrealismo como recurso para exteriorizar emociones,
estados interiores y mundos posibles. El color —especialmente los tonos
artificiales y luminosos asociados a la experiencia urbana nocturna— adquiere
una función expresiva propia. Al mismo tiempo, las guerras, los conflictos sociales
y las tensiones políticas ingresan en su obra no como simple registro
documental, sino transformados por una mirada personal, sensible e imaginativa.
Su lenguaje visual se encuentra así en una zona intermedia entre el
autorretrato psicológico, la fantasía y la observación crítica de la realidad.
Y hay una expresión que creo que encaja muy bien con lo
que hemos venido conversando sobre literatura e imaginarios: "desplazamiento
de la realidad hacia el imaginario".
En Llana, un acontecimiento exterior —la pandemia, la
violencia, una experiencia urbana, un conflicto social— puede desplazarse hacia
una imagen fantástica; y, al mismo tiempo, una emoción íntima puede adquirir
una forma visual concreta.
Eso permite pensar su trabajo como una poética de la
transformación: la realidad entra en la obra, pero sale convertida en
imaginario.
Además, hay un dato particularmente interesante: Athenea Llana ilustró un texto sobre Úrsula Suárez. Ahí podría
establecerse un diálogo muy fértil: una escritora del siglo XVII que
convierte sueños, visiones, deseos y experiencias interiores en escritura, y
una artista contemporánea que convierte sensibilidad, emociones y realidad
social en imágenes fantásticas. Ese paralelo da para una reflexión bastante
más profunda que una simple presentación de la ilustradora.
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