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miércoles, noviembre 04, 2026

Un clérigo que honraba las iglesias de Santa María y guardaba los sábados, pero que era muy lujurioso . "Cantigas de Santa María" de Alfonso X el Sabio / Elvira Fidalgo Francisco

 


Esta es de un clérigo que honraba las iglesias de Santa María  y guardaba los sábados, pero que era muy lujurioso  

Sobre esto os voy a contar un milagro que hizo la Virgen, madre de Dios gloriosa, / por un clérigo que la honraba mucho, pero que llevaba una vida lujuriosa, / (yendo) con malas mujeres, con casadas, con solteras; / ni siquiera de las vírgenes quería prescindir, ni de monjas ni de religiosas. / La Virgen, de Dios madre, siempre busca el modo y la manera… 

Aunque hacía todo esto, siempre rezaba las horas de la Virgen, madre de Cristo, / y ayunaba las vigilias de sus fiestas, y además guardaba todos los sábados / para que el demonio no pudiese llevárselo a sus trincheras / y (rezaba para) que la Virgen santa siempre escuchase sus súplicas. / La Virgen, de Dios madre, siempre busca el modo y la manera… 

Pero una noche le sucedió que, cuando fue a visitar a una barragana suya, a la que quería mucho, / cuando iba a acostarse con ella miró por una ventana y vio / los altares, la iglesia y resplandecer las vidrieras de Santa María, / y entonces ya no se acostó y se marchó por unos descampados. / La Virgen, de Dios madre, siempre busca el modo y la manera… 

Otra vez que volvió adónde ella, le preguntó por qué la había dejado de aquel modo, / él le respondió (que) porque había visto la iglesia de la Bendita Virgen Santa María. / «Pero cierra -dijo él- las ventanas con puertas y con esterillas / para que no pueda ver la iglesia ni por asomo». / La Virgen, de Dios madre, siempre busca el modo y la manera… 

Ella cerró las ventanas lo más fuertemente que pudo para que no viese nada de afuera, / pero cuando se acostaron, vino un viento tan fuerte que las abrió de par en par, / y entonces vio la iglesia, lámparas y otras luces. / Y se fue, y dejó a la mujer con todas sus sirvientas. / La Virgen, de Dios madre, siempre busca el modo y la manera… 

Y se dio cuenta de su pecado y entonces se hizo monje de un monasterio que estaba / cerca de allí; y por él demostró Santa María otra impresionante maravilla, / porque malas lenguas mentirosas lo habían acusado de robar, / diciendo muchas cosas que no eran ciertas. / La Virgen, de Dios madre, siempre busca el modo y la manera… 

Entonces reunieron a muchos abades para que supiesen estos hechos / porque sospechaban del monje, pero la Virgen, de Dios madre, lo salvó de aquel trance, / porque cuando él pasaba ante los abades -y no dos únicas veces-, / ella le mostraba señales de amor verdadero. / La Virgen, de Dios madre, siempre busca el modo y la manera…

 Porque en cuanto él se arrodillaba y simplemente decía «Ave María», / la Virgen, de Dios madre, a él se acercaba para que lo viese toda aquella gente. / Mucho alabaron a la Virgen que no tuvo igual / en sus hechos y que siempre hace los favores completos. / La Virgen, de Dios madre, siempre busca el modo y la manera…  

 Y por eso el monje fue exculpado de aquel hurto del que era sospechoso, / y todos aquellos abades se acercaron a él y le pidieron perdón / quitando las capuchas de las cabezas y descubriendo sus molleras / por la Virgen, cuyas obras son siempre muy certeras. / La Virgen, de Dios madre, siempre busca el modo y la manera… 

Un clérigo que honraba las iglesias de Santa María y guardaba los sábados, pero que era muy lujurioso . "Cantigas de Santa María" de Alfonso X el Sabio / Elvira Fidalgo Francisco

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