Ilustración Athenea Llana
Revista
Off The Record, Noviembre 2022. https://www.offtherecordonline.cl/
El refugiado varó
en la arena de Cartago.
Su nombre de batalla es Eneas, el troyano.
Troya había
caído en la bien dura derrota
y la noticia
daba vuelta al mediterráneo.
En su velero la
lluvia le nubló los ojos,
al gran valiente sin intuir lo que había delante.
La
vil tormenta arrojó como una nuez su barco
hasta las playas de la bahía de Cartago.
Empapado de agua
salada, el pelo muy lacio,
mareado del bamboleo del bravo mar.
En la playa cayó:
la besó como a su madre.
Levantó la vista y vio la moderna Cartago.
Arquitectura
imponente de bellas columnas,
portones de bronce. Pavimentadas sus calles.
Una
exquisitez dulce de las obras artísticas.
Una democracia
respetable. Se honra al mérito.
Eneas se sorprende
que la última noticia
de sus largas batallas están super pintadas,
contadas en
las redes sociales de Cartago,
las historietas pintadas en sus bellos muros.
La reina Dido, espléndida
de belleza y gracia.
Ligereza, sensación de tersura y frescura,
a Eneas admira
y brinda refugio seguro.
Me llamo Naufrago,
Zozobra, le dijo Eneas.
La vida nunca es
tan mala, nunca es tan mala.
Dido es un corazón, Dido es mujer gentil.
Tenía
algo de geisha un poco melancólica.
Dido extasiada en amor, del hombre arrobada
Ella lo esperaba,
era su sueño tremendo.
Gracias por el día, el mejor día de mi vida.
Oh, estar
contigo es el mejor día de mi vida.
Dido
tenía la sabiduría del que sueña.
Los mejores días
vive, es su sueño querido.
Mas Eneas tenía planes y la abandona.
Nada detiene
al viento, el alma de solo fuego.
Dido se mantuvo en silencio un dolido rato.
Muda clavó los ojos
en el piso de loza.
Cayó por un abismo, estalló en febril llanto.
Hay dolores
tan hondos que son impronunciables.
Esta es la pura verdad, el término de un sueño.
Desde la orilla de
la playa, pelo tan suelto,
entonces es el triste lamento de Dido,
se oirá por siglos, hasta el
oscuro presente
por siglos y siglos, hasta el vano presente.
'Te llevaste
contigo mis últimos pasos.
Mis últimos sueños, mis bellos últimos años.'
¡Si
por lo menos me hubieses engendrado
un hijo que ahora jugara en el palacio!
'A ti las piedras,
a ti los montes y los robles,
que nacen en las altas y sólidas rocas,
a ti las
fieras salvajes te han engendrado.'
Y luego el suicidio. El sangriento filo, la
daga.
Y la luz, las
llamas en que arde la enamorada
se vislumbran desde el barco de velas.
Eneas saliendo
desde la bahía de Cartago.
Mira ese barco saliendo de la bahía.
Ahí se va, se va,
se va para siempre el barco.
Eneas, ingrato novio de la reina Dido,
barco velero cargado de los grandes sueños
y se llevará para siempre su vida entera.
Un día, Eneas
errante baja al infierno.
En inframundo
ardiente vio a la reina Dido
vagando en sombras oscuras, la reina Dido,
irritada, sangrando aún de sus
heridas.
Ella era mármol, no
quiso mirar ni escuchar
la gran
insensibilidad del torvo amante.
Es el
lamento de la desamparada Dido,
el llanto lamento que se escuchará por siglos.
El llanto murmullo
que aún hoy tristes oímos.
(lamento de
la desconsolada muchedumbre,
dolientes y derrotados de su bello sueño)
(La Eneida de
Virgilio y las Heroidas de Ovidio).