El gran escritor danés narra el viaje que hizo a Portugal en
1866.
El breve paso por España le deja mala impresión. España sufre
tensiones políticas y sociales, durante el reinado de Isabel II, una reina española
que aparte de triste, también era fea. Dicen que era triste y fea, pero
simpática. ¡Qué todos tenemos defectillos!
Escribe Andersen sobre Madrid:
“No me sentía
alegre en este dramático país; desde el primer momento me había cruzado con
rostro sombríos y crispados, fuera o no por casualidad. En mi anterior visita
no me gustó Madrid, y esta vez mucho menos; me encontraba a disgusto,
desorientado, insatisfecho.”
Jorge Simón Izquierdo Díaz tradujo el libro por primera vez del
danés al español. Lo editó la editorial Funambulista.
Andersen ya la sexualidad, Revist de libros diario El Mercurio

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