Lo más importante en una novela es que le da un espacio a algo en
el interior de un hombre —y en el interior de todos nosotros—, algo tan puro y
tan evasivo que él mismo ni siquiera es consciente de él.
Una de las mejores novelas que he leído que logra este
efecto es Los pájaros de Tarjei Vesaas (Vinje, Noruega, 1897-1970) publicada
originalmente en Noruega en 1957. El personaje principal en Los pájaros es Mattis,
un hombre en sus cuarentas que vive con su hermana Hege, en una cabaña a la
orilla de un lago, en los linderos de un bosque. Mattis es como un niño; no
funciona muy bien con la demás gente, pues no entiende los códigos sociales.
Ocasionalmente lo contratan como jornalero en una de las granjas del pueblo, en
donde de manera invariable hace más perjuicios que cosas buenas.
La novela nos tiene al tanto de los pensamientos de Mattis.
Lo importante de Mattis es que él está cerca de la vida. No
es persona que haga —es incapaz de tal cosa—, él es alguien que es. Y este
estado del ser está lleno hasta el tope del ser que él tiene a su alrededor: el
de su hermana, pero también el de las aves, los árboles, el cielo, el lago. El
autor está abierto al lenguaje, el lenguaje está abierto a Mattis, Mattis está
abierto a la vida.
Mattis ve el vuelo de una becada y lo interpreta como una señal.
Pero como no tiene la capacidad de comunicar a nadie el significado de la
señal, Mattis empieza a comunicarse con la propia becada. El gran
acontecimiento de Mattis resulta ser el señalar el final: al caer el ave de un
disparo, Mattis pierde el control y acaba ahogado en el lago.
Visto desde la perspectiva de quienes están a su alrededor, Mattis
no está del todo ahí. Pero visto desde dentro, su ser interior es rico y
completo, su vida emotiva es compleja, sus pensamientos bastante comprensibles.
En él habitan fuerzas poderosas,
contrarias. Si bien Mattis anhela que lo incluyan, el mundo social y su
lenguaje, la novela aspira hacia una naturaleza sin mundo. Si bien él busca la
actividad, la novela se empeña en un estado del ser estático. Si bien Mattis se
identifica con la becada en la creencia de que eso le ayudará a ser incluido,
la novela lo identifica a él con las aves, las cuales están afuera del ámbito
humano.
Los conflictos que se articulan en Los pájaros son
los de un idiota, alguien al que nadie oye o en el que nadie tiene interés, pero
la naturaleza de Mattis sigue una lógica distinta, una que se sofoca
continuamente en sus encuentros con la normalidad. Sólo una novela es capaz de
aguantar al mismo tiempo dos lógicas opuestas así, y sólo una novela es capaz
de articular nuestros más importantes conflictos sin encerrarlos en
definiciones, sino dejándolos abiertos a nuestras emociones y experiencias. El
cambio viene de adentro: es donde residen nuestras opiniones y actitudes,
nuestras ideas del mundo y de nosotros mismos, y es adonde la novela siempre
buscará ir. Al interior del noruego idiota, al interior del comerciante de
carbón irlandés, al interior del profesor ucraniano.
Ésa es la tarea de la novela: ir al mundo y mantenerlo
abierto, y por eso importa la novela.
Por qué importa la novela. Karl Ove Knausgård
Este escrito del noruego Karl Ove Knausgård sobre
la relevancia de la novela, es un fragmento de la versión editada del discurso
que dio Knausgård al recibir el Premio New Statesman / Goldsmiths en Londres el
22 octubre de 2022. Tomado de The New Stateman del del 26 de octubre de 2022.
Nota y traducción de Elías Corro.
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