martes, julio 28, 2026

El cansancio del hombre sentado frente a las pantallas. Gonzalo Winter y su visión determinista, descompensada y unilateral de la IA. Por Omar Pérez-Santiago.

                                 


Con una prosa de gran pathos retórico, muy cerca al ensayo militante o del profeta iluminado, el diputado Gonzalo Winter ha escrito “¿Quién será dueño del futuro? Inteligencia artificial, oligarquía tecnológica y las tareas de la izquierda.”

El diputado Gonzalo Winter, con tono profético o bíblico, notifica con  una frase apocalíptica:

"O discutimos esto ahora, o capaz que no alcancemos a discutir nada más."

Gonzalo Winter —según mi opinión — incurre en varias reducciones o apretujes conceptuales.

Gonzalo Winter se desplaza fluidamente, como en monopatín, desde la tecnología hacia las relaciones de poder y la propiedad de la infraestructura tecnológica.

Es decir, Gonzalo Winter pega el debate sobre la IA con el debate sobre el capitalismo digital.

Gonzalo Winter afirma que el asunto no es la IA sino quién la controla. Creo que esa es una tesis legítima y compartida por muchos economistas y filósofos.

Sin embargo, luego se esfuma la IA como su objeto de análisis.

En realidad, el texto es una crítica al capitalismo monopólico. La IA se representa  como  instrumento de concentración económica.

Pero, en el extenso debate actual varios de los asuntos descritos por Gonzalo Winter ya existían con Google, Amazon, Meta o Microsoft antes de la IA generativa. La IA amplifica esos asuntos, sin duda, pero no los crea..

Así, Gonzalo Winter presenta un escenario casi determinista.

Sus frases como:

"la desigualdad podría volverse absoluta"

O bien,

"podrían reemplazar el trabajo de todos".

Son hipótesis extremas.

Creo que el debate actual es mucho más prudente, más cauteloso y no hay evidencia concluyente.

De cualquier modo, Gonzalo Winter se ubica en los más pesimistas, los doomers ¿A qué reduce el debate el diputado? A una dicotomía pueblo vs. monopolios

El debate es bastante más complejo. Participan diversos sujetos con diversa intensidad: el Papa León XIV, universidades; comunidades open source; gobiernos; empresas privadas; laboratorios públicos; pequeñas startups; iniciativas europeas; modelos abiertos.

También funcionan diversos modelos. Por ejemplo: Large Language Model Meta AI, Llama  creado por Meta, Mistral, DeepSeek, o modelos abiertos en Hugging Face que han cambiado bastante el panorama de concentración.

Gonzalo Winter escribe como si solamente existieran OpenAI y Silicon Valley.

Por otro lado, uno de los grandes debates es epistemológico.

Por ejemplo: ¿Qué significa comprender? ¿la IA razona? ¿Qué es inteligencia? ¿Qué diferencia existe entre predicción y pensamiento?

Apasionante. ¿No?

 Gonzalo Winter reduce la IA a una cuestión de propiedad.

Gonzalo Winter exagera el poder actual de Silicon Valley

Observen la frase

"Silicon Valley tiene más poder sobre la vida cotidiana de los chilenos del que tuvo la Corona española"

es una frase eficaz como retórica política, pero históricamente resulta muy discutible.

La Corona española: legislaba; cobraba impuestos; encarcelaba; ejecutaba; hacía la guerra.

Silicon Valley tiene enorme influencia cultural y económica, pero no posee soberanía jurídica.

Entiendo que es una comparación pensada para producir impacto.  

Se nota, oiga, diputado Gonzalo.

Gonzalo Winter supone que la IA es una tecnología casi homogénea.

Pero, actualmente hablamos de: la IA médica; la IA científica; la IA militar; la IA educativa; la IA artística; la IA industrial; la IA doméstica.

Yo mismo: me gusta hablar de la IA narrativa, la creadora de ficción.

Cada una plantea problemas diferentes.

La posición de Gonzalo Winter me recuerda más las discusiones sobre "Internet" y la “Aldea Global” en aquellos ya lejanos años noventa.

Además, súmele que Gonzalo Winter no considera los beneficios sociales de la IA.

Reconoce brevemente que podría resolver el problema del trabajo. Sí.  Pero Gonzalo Winter enfatiza los riesgos.

Hoy existen ejemplos muy importantes de beneficios: descubrimiento de medicamentos; diagnóstico médico; predicción climática; investigación científica; traducción automática; accesibilidad para personas con discapacidad; educación personalizada.

Por ejemplo, la posición de la ex presidenta Michelle Bachelet sobre la IA es equilibrada, pues considera los aspectos positivos de la IA, tanto como sus riesgos.

En el caso de Gonzalo Winter, no hay equilibrio.

Gonzalo Winter mantiene el trabajo como centro de toda la reflexión. Aquí Gonzalo Winter podría hacer una crítica interesante. Pero Gonzalo Winter supone que el trabajo asalariado seguirá siendo la única fuente posible de dignidad y distribución del ingreso.

Sin embargo, vaya, vaya, justamente uno de los sabrosos debates es si la IA obliga a pensar: renta básica; propiedad colectiva de modelos; dividendos tecnológicos; impuestos al capital automatizado; reducción de jornada; nuevas formas de ciudadanía económica, etc.

Es decir, quizá la cuestión ya no es defender el empleo existente, sino reinventar la relación entre trabajo, riqueza y bienestar.

Gonzalo Winter presupone una teoría marxista clásica. Su argumentación descansa sobre categorías como: medios de producción; monopolio; proletariado; lucha entre propietarios y trabajadores.

Pero hoy existen otros enfoques relevantes: economía de la atención; capitalismo de vigilancia de Shoshana Zuboff; poder computacional; gobernanza algorítmica; bienes comunes digitales; economía del conocimiento.

Gonzalo Winter ve la IA casi sin agencia humana.

Paradójicamente, Gonzalo Winter escribe un texto que quiere defender la política, porque él es un animal político, un activo diputado de la república de Chile. Pero termina atribuyendo a la IA una avalancha casi inevitable que nos cubrirá hasta los pelos.

Sin embargo, la historia tecnológica muestra que las instituciones sí importan.

Europa regula de manera distinta que Estados Unidos.

China desarrolla otro modelo.

Hay diferencias entre sectores y países.

Creo que el futuro sigue siendo objeto de decisiones políticas, no solo de dinámica tecnológica.

En el fondo, ¿Qué crítica Gonzalo Winter?

Gonzalo Winter interpreta la IA como una nueva fase del capitalismo industrial. Y obvia que una parte importante del debate actual sostiene que estamos frente a una transformación más amplia: una nueva infraestructura cognitiva. Razonamiento, memoria y contexto.

La IA reorganiza la propiedad o el trabajo. Sí. Pero también modifica cómo se produce conocimiento, cómo colaboran los científicos, cómo se escribe, cómo se aprende, cómo se investiga y cómo se crean nuevas ideas. Esa tremenda dimensión cognitiva, cultural y artística apenas aparece en Gonzalo Winter, que privilegia una lectura económica y de conflicto social de la IA.

La elección de Gonzalo Winter parece que le da valor a la coherencia política a su discurso. Sí. Ya lo he dicho: el diputado es un animal político.

Pero Gonzalo Winter también limita la complejidad del fenómeno. Lo jibariza. La antigua práctica del pueblo indígena jíbaro de reducir cabezas humanas.

Por último, pero no menos importante:

Lo último:

Gonzalo Winter no ve lo que ya nosotros vemos en muchos lugares: esto es, ya hay tendencias hacia un aburrimiento de la IA.

Un cansancio a los sentados. El hombre sentado. El cansancio del hombre sentado. Los que se pasan toda la maldita vida sentados mirando pantallas. Donde no se asumen riesgos fuera de las redes sociales.

Nos pasa a todos. 

Hay saturación, falta de sorpresa, monotonía creativa, pérdida del asombro con la IA.  

La reacción va unida a un deseo humano de conectar con mundos heterogéneos y múltiples que provoquen una ruptura en su vida y en su modo de pensar. 

Un deseo de crear nuevos horizontes y nuevos registros.

Gonzalo Winter no ve los signos de la era de la hiperhomogeneidad global. Y por lo tanto, soñar una sociedad  post-algorítmica no es lo suyo.

Gonzalo Winter no ve esos indicios de nuevos deseos.

La estética de las pantallas puede resquebrajarse. Hay un cansancio digital y un repliegue hacia lo local, lo imperfecto y lo físico. Los nuevos buscan experiencias con texturas, fallas y peso material. Los nuevos formatos tienden a la fealdad deliberada, el desencuadre y el desplazamiento o desalineación. Rechazan el filtro homogéneo corporativo. Más empatía.

En cambio, el diputado Gonzalo Winter ha escrito un manifiesto que me recuerdan las veteranas estructuras de los gloriosos manifiestos políticos del siglo XIX:  existe una amenaza; existe un enemigo; existe un pueblo; existe una tarea histórica; compañeros, debemos actuar.

De todos modos, la IA es un asunto a discutir. En eso Gonzalo Winter tiene un punto a su favor. Vamos por más.







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