Si yo habitara hoy en Málaga, ese árbol que asoma por mi ventana
sería el árbol del origen, donde la danza de la vida festeja su tan cálida, tan frágil y tan vasta supervivencia y yo espero el milagro simple, apabullante y canto.
Pero hoy no estoy en Málaga y espero vulnerable la iluminación y
oro a este árbol que asoma por mi tragaluz:
Violeta, hazme un ser más justo, hazme más valiente.