En la
frontera rusa, en las montañas del Cáucaso, durante una cena de una boda, el
ruso Pechorin recibe dos veces la mirada de reojo de dos hermosos ojos negros. Pechorin se enamora de Bela, una bella
circasiana de 16 años, hija de un príncipe
del pueblo Circasiano del Cáucaso.
El ruso Pechorin
desea tenerla. Rapta a Bela, la circasiana.
Bela se
rehusa a los requerimientos amatorios de Pechorin.
—No soy
esclava. Soy hija de un príncipe.
Pechorin
encierra a Bela en una pieza.
Ella se resiste
durante mucho tiempo.
Pechorin
aprende tártaro, le compra vestidos.
Al final,
Bela acepta a Pechorin.
Entonces,
Pechorin la desatiende.
¿Pero que te
pasa, Pechorin? le preguntó alguien.
—Me aburro
con ella…
El ruso Pechorin
reconoce:
—Mi alma
está depravada por el mundo, mi imaginación es inquieta, mi corazón insaciable;
nada me basta.
Este episodio
de conquista colonial aparece en el libro de 1839, “El héroe de nuestro tiempo”
del escritor ruso Mikhail Lermontov (1814-1841). Putin ha dicho que Lermontov es
su escritor preferido.