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domingo, agosto 02, 2026

En la casa de Ernest Hemingway: Mirar el mar y beber mojito. Por Omar Pérez-Santiago. Ilustración de Erwin Salinas. Escritores y el mar, 2000. )

 

 

Erwin Salinas

 

La presencia de Ernest Hemingway en La Habana, Cuba, es irrefutable para un vagamundos. En "La Bodeguita del Medio" bebo con Roxana Vittier el mojito (ron con menta y azúcar) que Hemingway bebía. Roxana me dice, con esa sonrisa irónica que me desconcierta siempre: Bébete un Hemingway especial. (una medida amplia de ron, un dedo de jugo de toronja, medio limón verde exprimido, batido y servido bien frío). Mientras bebo el especial observo en las paredes las fotos del Macho-man con los actores Errol Flynn y Spencer Tracy.

Todos los lugares donde Hemingway zarandeó son hoy una estación turística. Por ejemplo, Hemingway ocupó de 1932 a 1939 la habitación 511 en La Habana Vieja, en el hotel Ambos Mundos. Adivine: esa habitación es un museo.

Por la tarde comenzaron unos truenos luminosos. Íbamos al museo de Hemingway, en la Finca Vigía, a 15 kilómetros de La Habana, en el barrio de San Francisco de Paula. Alcanzamos a ingresar al museo antes de un chubasco tropical. Hemingway compró la finca en 1940 y la compartió con su cuarta mujer, Mary Welsh, sus 4 perros y sus 57 gatos. El Museo Hemingway está igual que cuando él la dejó en 1960. Incluye -además de los descendientes de sus gatos- 9.000 libros, 500 discos de vinilo, objetos personales, trofeos de caza y su famoso yate El Pilar.

En 1932 un huracán dejó aislado el barco de Ernesto Hemingway. Gregorio Fuentes, un pescador nacido en las islas Canarias, lo rescató. En el año 1936 le pidió que se hiciera cargo de su yate y fuera su guía de pesca.

Durante la II Guerra Mundial por las cayerías de Cuba, submarinos alemanes torpedeaban los mercantes norteamericanos que transportaban materias primas para fabricar armamento en Estados Unidos. Hemingway y Gregorio Fuentes pintaron de negro El Pilar, lo armaron con una ametralladora y se fueron a cazar submarinos. En el barco viajaba, entre otros, un radiotelegrafista de la embajada norteamericana. Desde El Pilar, por radio, avisaban a la aviación americana cuando veían un submarino.

Al otro día emprendemos en un taxi un corto viaje a Cojimar, villa marinera, a unos 15 kilómetros de La Habana, el puerto de amarre de El Pilar. Aquí el escritor conoció a los pescadores que en botes de remos, con botellas de agua, azúcar y galletas, salían al mar para pescar con sedal, peces que en ocasiones excedían en tamaño a sus embarcaciones. Gregorio Fuentes y Ernest Hemingway se sentaban en el bar La Terraza a mirar el mar y a beber mojito.

"Si usted tiene suerte puede encontrar a Gregorio Fuentes sentado en el bar fumando un habano", me dijo un taxista muy chismoso. "Gregorio tiene 104 años y es parte de nuestro patrimonio nacional, como los Cadillacs de los 50 o El Malecón de La Habana donde los queridos se besan". Roxana de nuevo sacó su sonrisa acre.

Llegamos a la Calle Real y en una esquina está La Terraza de color amarillento.

Entramos, nos sentamos, miramos el mar. La brisa era fresca, húmeda, evanescente. Le pedimos mojitos a un garzón mulato.

Aquí estábamos: mirando el mar y tomando mojito. Se está bien aquí, pensé. Se está bien aquí con Roxana y su sonrisa mordaz que me descoloca.

Yo estaba seguro de que aparecería Gregorio Fuentes.

La leyenda dice que Fuentes es el alter ego del Viejo Santiago, de la novela El Viejo y el Mar. El mismo ha entregado versiones-mitos: una vez navegaban por Pinar del Río y vieron a un bote con un viejo y un niño. El longevo luchaba con pez espada enorme, más grande que su bote. Lo fueron a auxiliar. Cuando se acercaron el viejo empezó a gritar: "Americano, hijo de puta, váyanse de aquí". Hemingway le dijo: "No le hagas caso". Cuando se alejaron dijo: "Voy a escribir un libro sobre esta historia".

De todo se puede dudar. De lo que no dudo es que el viejo Gregorio conoció a Hemingway mejor que sus 4 esposas.

Años cincuenta. Hemingway era un superstar. Pero sus obras sufrían el ácido de la crítica. Su editor le devolvió algún manuscrito impublicable. Mas le gustó la historia de un viejo cubano y su dramática historia, los 84 días en alta mar obsesionado con atrapar un pez espada.

En 1952 se publicó en Life El Viejo y el Mar. Fue un éxitazo. Los críticos hablaron ahora de un clásico. El Viejo y el Mar ganó el Premio Pulitzer. En 1954, Hemingway conquistó el premio Nóbel. Esa distinción se la dedicó a los pescadores y la medalla del premio la depositó ante la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona católica de Cuba.

La última vez que Gregorio vio Hemingway en 1960 le habría dicho: "Cuide de mi Pilar".

Entonces, volvió a su patria y se suicidó al año siguiente.

De este suicidio, por respeto a los muertos, no podemos ya dudar.

Tampoco vacilo en creer que el escritor, en el testamento, le dejó a Gregorio el yate El Pilar. Creo que fue un acto de hermandad.

Pero Gregorio no podía garantizar la seguridad del barco. Dice que habló con Fidel Castro cuando fue a conocerlo. Lo que es cierto es que al poco tiempo el comandante mandó una grúa y un camión y se lo llevaron. El barco en el que pescó agujas y "cazó" submarinos alemanes con Gregorio Fuentes se sienta ahora en la Finca Vigía, en su patio, entre helechos, árboles de mango y los hijos de sus gatos. Esa es la verdad.

Nos habíamos bebido varios mojitos y miramos muchas veces el mar.

Ya estábamos un tanto cufifos.

Pero Gregorio, mi súper héroe, aún no aparecía por La Terraza.

El moreno garzón del bar me sacó abruptamente de mi ingenuidad.

"Gregorio es un viejo que no sale nunca", me dijo crudamente el moreno, cuando le pregunté si Gregorio había ya bajado a tomar mojitos y a mirar el mar.

Lo que más me desconcertó fue la sonrisa de Roxana, tan cubana.

Volvemos a La Habana y en "El Floridita" libamos, casi por obligación, el Daiquiri. Otra bebida del gusto de Papa Hemingway.

viernes, junio 23, 2006

Mercado de cómic e ilustración:

El mercado de la ilustración es muy frágil y casi inexistente en Chile.


Las empresas donde teóricamente funciona el mercado de la ilustración y el cómic son: el mercado de la publicidad y el diseño gráfico, lo medios de comunicación, las revistas de comics y de ilustración, así como el mercado educativo y el mercado de los libros.

1. La publicidad
Según la Asociación Chilena de Publicidad, las cifras de los últimos diez años indican un estancamiento general de la inversión publicitaria en Chile. Además, casi el 50 % es inversión en publicidad va a la televisión y un 30 por ciento en diarios, un 8,2 va radios. Un 6,7 % va la publicidad en vía pública y sólo un 3,5 a revistas. El mercado publicitario web, el de más crecimiento, alcanza sólo a un 1 %


2. Los medios de comunicación.
En Chile hay una concentración en dos grupos: el Grupo Edwards y Copesa, ligados a la derecha y a la ultraderecha chilena y de alta visión conservadora. Este monopolio es una provocación a la vocación democrática, de una prensa compacta y monotemática, parcial y torcida.



3. Las revistas de comics


Desde hace 16 años prácticamente todas las revistas desaparecen del mercado chileno y la situación del cómic en Chile da un vuelco dramático e inesperado.Así, la producción del cómic chileno lleva 16 años de auto publicaciones, dirigidas a un círculo restringido de compradores. El problema es que casi nadie en Chile compra comics. Algunas estimaciones hablan de 30.000 lectores en ese país,

4. El mercado educativo
Las horas de educación artística fueron bajadas durante la última reforma educacional. Existen 35 escuelas artísticas en Chile donde trabajan 500 personas.


5. Los libros infantiles y la ilustración
La literatura infantil y juvenil es un camino para desarrollar el hábito de la lectura en el niño. El cómic, por su propia naturaleza, es probablemente junto con el cuento ilustrado una de las mejores vías para que el niño se inicie tempranamente en el hábito de la lectura

Pero la realidad del libro en general es paupérrima. La recuperación de la industria del libro iniciada en 1988 con el retorno a la democracia se detuvo durante la década de los 90. Se recuperó algo durante los 200 y 2001, pero tuvo una nueva caía da los años 2003 y 2004.

Tampoco hay un consumidor muy activo. Las últimas encuestas oficiales informan persistentemente acerca del deterioro de la lectura en Chile. Las encuestas aclaran que sólo el 39,7% de los santiaguinos leyó un libro en el último año. Las bibliotecas de la mayoría de los hogares acomodados no superan los 50 ejemplares. En el 40% de los hogares más pobres no hay un solo libro. Cifras aterradoras.
Por ejemplo, la estadística de la Cámara Chilena del Libro indica que el año pasado 2005 se publicaron 77 libros de literatura infantil. Sólo 77 libros de un total de 760 libros de literatura chilena., eso corresponde a un seis % del total de la literatura chilena y solo un 2 % de la producción total de libros. Hay que preguntarse cuantos de esos 77 libros para niños llevan ilustraciones.


Desarrollo de un mercado para el cómic y la ilustración

Tratamiento especial


Hay quienes han postulado la necesidad de establecer un impuesto rebajado a la cultura..Hay que recordar que la UNESCO aprobó por gran mayoría la convención para la protección de la diversidad en los contenidos artísticos y culturales, que significa que los bienes culturales deben tener un tratamiento especial. Esto a los economistas del gobierno les da escozor.

El programa de la Michelle Bachelet “Una cultura al alcance de todos” promete un sistema de subsidios y fondos:
En concreto si el programa de la señora Bachelet se cumple tendremos 32 mil alumnos en las escuelas artísticas y eso puede ayudar a encontrar alguna pega a los dibujantes. Lo mismo ocurre si las escuelas y liceos aumentarán su número de horas de artes.

Los fondos concursables se han abierto, no sin escrúpulos, a la posibilidad de financiar proyectos de cómics. Los fondos han sido lentos y prejuiciosos con el cómics.
Hoy hay, además, un concurso de ilustración este año en el Fondo del libro, son cuatro millones de pesos para un solo libro que haya sido publicado los dos años anteriores.
Poco, ¿verdad?


¿Medios digitales?


Muchos artistas independientes están eligiendo publicar sus primeros esfuerzos vía la Web. Existen numerosos y buenos sitios de artistas chilenos.
Los medios digitales podrían ser una esperanza de los comics y las ilustraciones de encontrar público. Puede ocurrir que artistas independientes del comic vendan sus productos directamente al consumidor, sin tener que confrontar mediadores o selectores.
Pero, hasta ahora, este trabajo-como buena parte de lo que se hace en la Web- está impulsado por el amor al arte y se puede convertir en un simple gusto de computines geek, socialmente ineptos.



Esta es la situación del mercado del comic y la ilustración en Chile.
No es mucho ¿verdad?

¿Qué hacer entonces?


Primero, asumir que este es un problema estructural que incluyen a muchos actores. Es un problema de política cultural.
Desgraciadamente, yo noto poco interés entre los mismos dibujantes de colocar este tema en la agenda.
Una actitud algo Ñoña, excentrica ¿no?¿Está condenado el cómic y la ilustración a ser dominado por frikis?¿La sociedad de los frikis muertos?
¿Está condenado el cómic y la ilustración?

Sor Úrsula Suárez La primera escritora chilena. Por Braulio Arenas. Revista Qué Pasa de julio de 1976.

  composición dé su "Historia" conviene señalar, en lugar destacado, la autobiografía de una monja del convento de Santa Clara de ...