jueves, junio 03, 2021

El Placer de llorar de la novela rosa. El libro de Robert J. Waller, Los Puentes de Madison. Clint Eastwood y Maryl Streep

 


La Novela "Los Puentes de Madison" de Robert J. Waller, y la película con Clint Eastwood y Meryl Streep de 1995.
Mi comentario en el diario La Época, El placer de llorar.

El Placer de llorar.

La novela sentimental ocupa un lugar espléndido en las cifras de ventas de todo el mundo. Está a la cabecera de las listas de best-seller. El fenómeno es extenso. Ocurre, hasta donde sabemos, en Estados Unidos, Europa y América Latina. Es la llamada revolución sentimental. Una recuperación de la nostalgia, de un tiempo donde el bien y el mal estaban nítidamente separados y donde la mirada social demarcaba perfectamente las identidades, las conductas y la cordura.

Las novelas rosas revalorizan los sentimientos. Esto puede explicar el éxito enorme en el mercado literario de novelas del tipo Como agua de Chocolate de Laura Esquivel y La edad de la inocencia de Edith Wharton.

En esa línea se ubica la novela Los puentes de Madison County, de Robert J. Walter. Se vendieron millones de ejemplares. El libro se mantuvo más de un año y medio las listas de best-sellers de la New York Review of Books. En ella Robert Waller, un fotógrafo y escritor, vuelve a vertebrar la sentimentalidad.  La novela se hunde en una moral que compensa una sociedad puritana más cerca de los años 50.

En el fondo, la novela Los Puentes de Madison, como todas las novelas rosas, defiende la familia en esta época de Sida y drogas, como un lugar donde la chica se realiza finalmente y el amor (el amante) como esa trampa donde ella sueña una vida distinta a la rutinaria vida marital. La difícil opción es entre los niños y el adulterio.

Optar por los niños sin olvidar la pasión, la convierte en una santa.

La lacrimosa película de Clint Eastwood y la Meryl Streep está basada en esta novela. Mi abuela, que no era tonta, decía que las buenas películas eran las que hacían llorar a mares. "Qué buena película, me lo pasé llorando”. Es parte del encanto. Y esta película, como Lo que el viento se llevó, es un ejemplo.

Se recomienda, entonces, el libro Los puentes de Madison a los que les gusta soñar y llorar por causa del amor imposible, ese amor que nos hace sentir que todo pudo haber sido distinto, "pero, no quise, opté por los niños". Y a aquellos que ya vieron la película y que les gusta hacer comparaciones en la reunión social diciendo que “la película es mejor que el libro" o viceversa.




Saludo de Patricio Manns