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martes, junio 23, 2026

Londres de William Blake: "En el grito de cada Hombre, en el grito de terror de cada Niño."

 Londres

 Frank Holl. Ilustración para The Graphic, 11 de agosto de 1888.

Por William blake

He vagado por cada calle del Reino
Cercana al lecho del Támesis,
Y he notado en cada rostro que encontré
Signos de la debilidad y del dolor.

En el grito de cada Hombre,
En el grito de terror de cada Niño,
En cada voz, en cada prohibición,
Siento las cadenas que nuestra mente a forjado.

Siento que el llanto del Deshollinador
Consterna las Iglesias sombrías,
Y el suspiro del soldado desventurado
Cae como sangre por muros de Palacios.

Pero escucho, sobre todo, en las calles de medianoche
Cómo la maldición de la joven Ramera
Destroza las lágrimas del Niño recién nacido
E infecta de miserias el fúnebre carruaje Nupcial.

Traducción de Enrique Caracciolo Trejo,

viernes, mayo 01, 2026

¡Despierten, jóvenes de la nueva era! ¡Enfrenten con decisión a los mercenarios ignorantes! William Blake


 «¡Despierten, jóvenes de la nueva era! ¡Enfrenten con decisión  a los mercenarios ignorantes! Porque tenemos mercenarios en el ejército, en la corte y en la universidad: quienes, si pudieran, rebajarían para siempre la mente y prolongarían la guerra material.»

La cita original proviene de la obra Milton: A Poem (c. 1804–1810), uno de los textos proféticos de William Blake,  en inglés es:

“Awake, young men of the new age! Set your foreheads against the ignorant hirelings! For we have hirelings in the camp, the court, and the university: who would, if they could, forever depress mental and prolong corporeal war.”



domingo, diciembre 26, 2021

“Dios hizo el gato para ofrecer al hombre el placer de acariciar un tigre”. Víctor Hugo. Arquetipo Boric. Un tigre arriba de un ciprés. Por Omar Pérez Santiago

 


“Dios hizo el gato para ofrecer al hombre el placer de acariciar un tigre”. Víctor Hugo.

Gabriel Boric Font nació en Punta Arenas, el martes 11 de febrero de 1986. Tigre, según el Horóscopo Chino.
Ese día estuvo templado en Punta Arenas, entre 7 y 15 grados.
El viento, el tenaz viento magallánico era el mismo de siempre.
Verano o invierno, las casas soportan el azote de la fuerza eólica. Nunca, el viento nunca se calmará.
"El viento es un país que se fue" (novela del sagaz escritor magallánico, Oscar Barrientos Bradasic)
Cuando nació Gabriel Boric, el célebre ciprés ya estaba allí en Colón, la avenida que desemboca en el agua, en el Estrecho de Magallanes, que une el océano Pacífico y el Atlántico, esa agua multi oceánica, símbolo de energía y comunicación, paso marítimo de navegación dramática, aguas marinas emblema de aventura.
El viejo Ciprés tenía quizá más de 80 años cuando Boric nació.
Los cipreses de eterno verde son longevos y viven 300 años o más. Los inmigrantes a fines de siglo XIX introdujeron los cipreses en una conquista bioética, desplazando a los árboles nativos. Esos cipreses fueron plantados el 1902, por don Esteban Navarrete, administrador del cementerio, (el cementerio más hermoso de Chile, según el poeta Christian Formoso). La densidad de las hojas de los cipreses es una barrera o cortinas de vientos, y su forma globosa responde al viento como un fuselaje.
Allí creció su adolescencia el presidente electo de Chile, Gabriel Boric.
Tenía el buen humor y la cara redonda de los que les gusta comer. Su cabello enmarañado inspiraba simpatía y no bostezo en sus amigos. Las alegrías sencillas que otorga el viento le daban un aire manso.
Le gustaba subirse a la cabina de los cipreses, como un ingrávido capitán que vuela en su nave sobre el estrecho, la Patagonia hasta el Faro del Fin del Mundo. Quizá a veces gritaba nombres de dioses eólicos, para intentar calmar al viento.
He escuchado varias veces que no hay nada como ser adolescente en Punta Arenas. Se lo reconocí a veces a memorables amigos magallánicos. Gozan de la vida, gustan de la naturaleza. Sueñan.
En su provincia la libertad es gratis.
Cuando un joven magallánico llega a Santiago se le produce, en cambio, una afable tristeza.
¿Les falta el viento?
Eso lo noté, por ejemplo, cuando mi estimado amigo, el escritor Ramón Díaz Eterovic, llegó joven a estudiar a la escuela de ciencias políticas de la Universidad de Chile.
Eso también le pasó a Boric.
En el atardecer del 19 de diciembre de 2021, llegué a La Alameda con Santa Rosa a celebrar la victoria electoral de Gabriel Boric.
Alguien vendía banderas de Magallanes.
¡3 lucas, sacar a 3 lucas!
Impulsivamente compré una bandera de Magallanes.
Bonitas, pensé. Exótico, pensé.
Una bandera de Magallanes flamea en La Alameda.
La parte inferior son seis cumbres doradas con un borde blanco. Arriba y sobre fondo azul, la constelación de la Cruz del Sur. Un símbolo del estado del universo, una parte del cosmos.
De pronto, Boric cruza entre la multitud que lo aclama.
¡Se siente, se siente, Boric presidente!
Mi hija está subida en una barrera de cemento, enarbola su bandera de la diversidad y grita:
¡Un rockstar! ¡Es un rockstar!
Gabriel Boric creció con la memoria y el viento, (como diría el poeta Pavel Oyarzun). La memoria de antes de la colonización, de antes de los buscadores de oro, la memoria de los pueblos libres.
Un joven lleno de aire sueña con ser leyenda y lee poesía en un ciprés, con un abrigo que le llega a los zapatos. Imagina una contracultura magallánica mística, vital y enérgica. Dios envió a la contracultura a Punta Arenas en un joven tigre.
La naturaleza (el viento, el mar, los cipreses) gravitan y orientan, pero no generan la cultura.
La cultura es un vivo proceso de creación. La crea la originalidad de una persona, su decisión de iniciar un curso de acción. Su capacidad creadora y flexibilidad adaptativa.
“¡Tigre! ¡Tigre!, reluciente incendio / En las selvas de la noche”
(William Blake)
"El Otro tigre" de Borges:
“él irá por su selva y su mañana
y marcará su rastro en la limosa
margen de un río cuyo nombre ignora”
Así entonces, los estados de Boric son cuatro: líquido, sólido, gaseoso y gato.
(Con el poema de Darío Jaramillo Agudelo).
El tigre arquetipo de William Blake y Víctor Hugo. El Shere Khan, el señor tigre del Libro de la Selva de Rudyard Kipling.
El símbolo del tigre en Borges -se dice- es la infancia sensorial.
Pero, el gran Borges, al final, en su unánime noche, la noche que todo lo incluye, no recordaba a ningún amigo de infancia.
Boric, en cambio, va al Palacio La Moneda rodeado de sus amigos de la inocencia.

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