miércoles, junio 03, 2026

Escritor noruego Knut Hamsun murió pobre, casi sordo y casi ciego, como un grifo oxidado. El tiempo se lleva todo y a todos. Por Omar Pérez-Santiago

 




El martes 19 de febrero de 1952  era pleno invierno frío, ventoso, oscuro y nevado en Grimstad, al sur de Noruega. Día oscuro y corto.  Un mundo muerto de nieve. El frío hace castañetear los dientes.

En su enorme casa llamada Nørholm, a los 92 años muere el brillante escritor noruego y Premio Nobel, Knut Hamsun. Según su esposa Marie, Hamsun murió pobre, casi sordo y casi ciego, como un grifo oxidado.

En su último libro de 1949, Por senderos que la maleza oculta, Hamsun reconoció:  

“Mi arterioesclerosis resulta terriblemente molesta. No oigo. De acuerdo. Pero no veo, y eso es peor. Ya no soy capaz de leer una revista, ni un miserable periódico. Lo mismo da.”

Sus últimos años fueron de aislamiento. 

¿Lo mismo da?

Finalizada la Segunda Guerra Mundial, fue detenido por las autoridades noruegas acusado de colaboración y traición debido a su apoyo público a la ocupación alemana de Noruega.

“El 14 de junio me trasladaron desde mi casa al hospital de Grimstad —a mi mujer habían venido a buscarla un par de días antes para llevarla a la cárcel de mujeres de Arendal—.”

Estuvo detenido bajo diversas formas de confinamiento  entre 1945 y 1946. Internado en un primer momento en una residencia de ancianos, y luego cuatro meses de internación en una clínica psiquiátrica de Oslo, una institución para «nerviosos y enfermos mentales».

Recibió el repudio público intenso de Noruega.

Perdió su prestigio.

Un día presentamos una novela del prolífico y prominente escritor noruego Kjartan Flogstad en Santiago. Luego en un bar del barrio Lastarria, le mencioné a Hamsun. Kjartan casi escupió.  Kjartan Fløgstad (nacido en 1944) ha analizado en sus obras las continuaciones de la ideología de derecha en la política y la ideología de la posguerra.

El destacado escritor sueco Per Olov Enquist escribió un guion ciertamente condescendiente para el film de Jan Troell en 1996. Allí Hamsun dice que inclinó su cabeza ante Hitler porque odiaba a los imperialistas ingleses. Dicen que en el juicio, Knut Hamsun lloró cuando le mostraron imágenes de los campos de concentración nazi. Al final, Hamsun justificó su loco proceder apelando a la conocida evasiva: “yo no sabía”.

“¿No sabía nada de los asesinatos, del terror, de las torturas?

No. Apenas lo vi mencionado, justo antes de que me arrestaran.”

(Lo mismo habría dicho el escritor argentino Jorge Luis Borges al justificar su dignidad inclinada ante el asesino de Pinochet en Santiago de Chile. “Yo no sabía”. O, Pablo Neruda pusilánime con Stalin. Adoradores de modelos patriarcales. ¿Lo mismo da?)

El funeral de Knut Hamsun fue sobrio y silencioso.

"Nuestro querido Knut Hamsun falleció tranquilamente anoche.
Nørholm, 19 de febrero de 1952.
Marie Hamsun.
Hijos. Nietos."

La necrología no contenía cruces ni otros símbolos. Dieciséis palabras. Ningún político se presentó en el funeral. Casi ningún periódico lo mencionó.

Foto del sueco Karl W. Gullers de Knut y Marie Hamsun, mayo 1950

Escritor noruego Knut Hamsun murió pobre, casi sordo y casi ciego, como un grifo oxidado. El tiempo se lleva todo y a todos. Por Omar Pérez-Santiago

  El martes 19 de febrero de 1952   era pleno invierno frío, ventoso, oscuro y nevado en Grimstad, al sur de Noruega. Día oscuro y corto.  U...