viernes, julio 24, 2026

La Inteligencia Artificial y el misterio de la narrativa de ficción. Cómo imaginarán el deseo los nuevos escritores después de la fatiga de la globalización digital. Por escritor chileno Omar Pérez-Santiago



La IA genera textos excelentes. Detecta patrones emergentes con suma rapidez. Sugiere conexiones vertiginosas. Produce páginas a gran velocidad y cada vez con mayor perfección formal. Ya escribe infinitas novelas, guiones o cuentos de tal calidad que ganan concursos literarios.

Entonces ¿Cuál es la función del escritor ahora que la IA domina la técnica de escribir?

La literatura no consiste únicamente en inventar historias.

Somos seres deseantes. De afectos y deseos. 

El deseo es la esencia del ser humano, el motor de su voluntad.

La literatura funciona como un registro del deseo de la experiencia humana.

La literatura descubre cuándo una sensibilidad estética e histórica se desplaza y cuando comienza y cuándo termina una forma de desear.

La literatura captura las formas en que sentimos, pensamos y valoramos el mundo en distintas épocas.

La literatura refleja la mentalidad, los límites y los ideales de un momento histórico específico.

La literatura marca el nacimiento y el cierre de estilos y visiones estéticas a lo largo del tiempo.

Joyce descubrió la sensibilidad de la modernidad urbana. Del realismo al modernismo.

Kafka, la del poder burocrático, la normalización del absurdo y la deshumanización.

George Perec entiende en su novela "Las Cosas"  de 1965 que el capitalismo ya no vendía únicamente productos. Vendía estilos de vida. Perec escribe en el momento en que la sociedad de consumo está naciendo, en 1965, una percepción con  el juego radical del lenguaje y la mirada de lo cotidiano, lo aburrido.

O vislumbrar el sueño del capitalismo tecnológico y su estetización del cyberpunk: “Sueñan los androides con ovejas eléctricas”, Blade Runner" de Philip K. Dick (1982), “Neuromante” de William Gibson (1984) y  “Snow Crash” de Neal Stephenson (1992). Megacorporaciones que controlan ciudades precarizadas y apocalípticas.

Vicenzo Latronico en su novela “Las Perfecciones” del 2022, descubre la fatiga del cosmopolitismo neoliberal de Berlín. Reconoce el instante en que la época deja de creer en sí misma. La transición de la era posmoderna a la era digital y algorítmica. Latronico retrata la era de la hiperhomogeneidad global.

Ósea.

Los escritores descubren una sensibilidad de época, un deseo o cambio de percepción. Es una operación ligada a una conciencia estética e histórica. Es una sensibilidad que todavía no se ha estabilizado en el lenguaje.

Es decir, un escritor reconoce una transformación antes de que esa mutación tenga un nombre. Es una modificación en la manera en que las personas sienten el tiempo, el amor, el trabajo, el cuerpo, la memoria o la muerte.

Eso es profundo.

Las grandes novelas consiguen captar una sensibilidad que, cuando apareció, todavía nadie sabía nombrar.

“El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo” (“Cien años de soledad”, García Márquez).

La literatura es una sensibilidad. No es una opinión. No es una consigna. No es una demanda política.

La literatura puede descubrir las nuevas formas de experiencia humana antes de que se vuelvan evidentes para todos.

Las sensibilidades cambian porque cambian las emociones dominantes.

Las épocas cambian cuando dejan de creer en las metáforas que las sostenían.

Es el momento preciso en que un escritor descubre, casi sin darse cuenta, que el futuro que había heredado ya no existe.

Esa escena, puede capturar una sensibilidad histórica.

Esa es una tarea mucho más específica que "escribir bien".

La IA (electricidad más chips) no puede hacer eso.

¿Por qué?

Porque descubrir una sensibilidad de época necesita una capacidad casi antropológica: percibir lo que está naciendo. Reconocer el instante en que una época deja de creer en sí misma.

No digo que eso sea imposible para una IA en el futuro.

Esa intuición no es un dato estadístico. Es una mirada. Y esa mirada termina siendo compartida por los lectores. Entonces, estamos ante una obra que ha captado una sensibilidad histórica.

Esa ha sido, creo yo, una de las funciones más perdurables de la gran ficción.

Las grandes obras descubren el “deseo de una época”.

Cada época enseña a las personas qué deben desear.

Los años sesenta enseñaban a desear el consumo moderno.

Los noventa enseñaban a desear la movilidad global.

Quizá nuestra época aún desea la sofisticada simulación digital que desearon los yuppies del Silicon Valley.

Cada una de esas sensibilidades produjo un deseo cotidiano y una literatura con un etiquetado emocional distinto.

El escritor descubre cuándo ha cambiado el objeto del deseo.

Estamos en el fin de la era de la hiperhomogeneidad global. Hay indicios.

La estética de las pantallas está empezando a resquebrajarse.

Hay un cansancio digital y un repliegue hacia lo local, lo imperfecto y lo físico. Las nuevas generaciones buscan experiencias con texturas, fallas y peso material.

Los nuevos formatos tienden a la fealdad deliberada, el desencuadre. Rechazan el filtro homogéneo corporativo.

Se tiende a sistemas locales o un arraigo territorial real, en lugar del cosmopolitismo genérico y flotante.

La simulación digital ya no contiene toda la realidad simbólica.

Entonces, la gran pregunta para los escritores —humanos o asistidos por IA— es la siguiente:

¿Cuál es el nuevo deseo que nacerá ahora después del descenso del actual simulacro digital?

Si un escritor logra responder literariamente a esa pregunta, probablemente habrá captado el pulso de una época. Esa ha sido, una de las formas en que la ficción ha alcanzado una dimensión histórica.

Entonces, repito ¿Cuál es el nuevo deseo que está naciendo ahora, cuando acabe el simulacro o la sumisión digital?

Esa es una pregunta difícil. Y debo ser cauteloso, porque una sensibilidad naciente es algo que todavía no puede demostrarse. Solo puede intuirse.

Me arriesgaría con unas hipótesis.

Cada vez aparecerán obras tras el nuevo deseo de realidad, el deseo de una realidad imaginativa que vibra,  el deseo de prestar atención, de mirar, de cortesía, de juntarse.

Empatía ambigua de los encuentros azarosos, desordenados, rotos. Postirónicos.

El deseo de lentitud cognitiva, de pensar despacio.  

El manejo del zoom, para detenerse repentinamente en un detalle minuciosamente elaborado.

El deseo de historias en lugares ingeniosos o naturaleza animada, mágica.

No solamente habitar apartamentos bonitos.

El deseo nuevo de tener una experiencia imaginativa, esotérica, que no pueda ser sustituida por otra.

El deseo de una experiencia irrepetible.

Acontecimientos interiores donde el lector sienta que nadie podría haber vivido exactamente igual.

Quizá la literatura post-algorítmica tratará más sobre la conciencia humana perturbadora, la vulnerabilidad y el valor de lo inútil, el error intencional, el caos y la exploración de experiencias vitales subjetivas, viscerales, íntimas. Una realidad desordenada, absurda, profunda. De olfato, tacto, memoria,  dolor y destellos de felicidad.

Son hipótesis. Mi pregunta no tiene todavía respuesta total. Y precisamente por eso me parece literariamente apasionante.

Cordialmente, tal vez para explicarme mejor, insinuaré ahora dos autores: el chileno Javier del Cerro y su novela “La Transformación” y "Land" de la irlandesa Maggie O'Farrell.

jueves, julio 23, 2026

Poeta Zhao Lihong



Zhao Lihong

Una ola desesperada

no se sujeta a nada.

No encontrarás asidero allí,

el viento es como​​ 

una cuchilla rápida

que rebana diez dedos.


Versión​​ de​​ Nora Isabel Delgado​​ 

y revisión de originales por Hao Ming Fang y Enrique Solinas.


 

lunes, julio 20, 2026

Musa, háblame del hombre de muchas astucias, el hombre que vagó por muchos caminos de exilio tras saquear la sagrada ciudadela de Troya.


Emily Wilson lo traduce como "hombre de muchas astucias":

Musa, háblame del hombre de muchas astucias,
el hombre que vagó por muchos caminos de exilio
tras saquear la sagrada ciudadela de Troya.


Luis Segala y Estalella, en 1910, traduce la palabra "polytropos" πολυτροπος como 
"varón de multiforme ingenio". 

Háblame, Musa, de aquel varón de multiforme ingenio.



Gonzalo Pérez, humanista español y secretario del rey Felipe II, hizo la primera traducción directa del griego al castellano de la epopeya de Homero, publicada en 1556 con el nombre de La Ulixea.



LIBRO PRIMERO l 
DE LA ULYxEA DE HOMERO.

Dime de aquel varon, Suave Musa, Que por diversas tierras y naciones Anduvo peregrino, conociendo Sus vidas y costumbres, despues que huvo Ya destruido á Troya la sagrada.











domingo, julio 19, 2026

"Las cosas: Una historia de los años sesenta" (Les choses. Une histoire des années soixante), publicada en 1965 por el escritor francés Georges Perec

 


"Soñaban con vivir en el campo, al abrigo de toda tentación. Su vida sería frugal y limpia. Tendrían una casa de piedra blanca, a la entrada de un pueblo, cálidos pantalones de pana fina, gruesos zapatos, un anorak, un bastón con la punta herrada, un sombrero, y diariamente se darían largos paseos por los bosques. Luego regresarían, se prepararían té con tostadas, como los ingleses, pondrían gruesos troncos en la chimenea; pondrían en el tocadiscos un cuarteto que no dejarían jamás de oír, leerían grandes novelas que nunca habían tenido tiempo de leer y recibirían a sus amigos. "

El día que visité la tumba del gran escritor danés, digteren Hans Christian Andersen, en el cementerio de Assistens, Copenhague


En la tumba del gran escritor danés, digteren Hans Christian Andersen, (El patito feo, La sirenita y La reina de las nieves). en el Cementerio de Assistens, Copenhague, Dinamarca, donde él descansa desde 1875.






 

sábado, julio 18, 2026

Me gustó leer hoy "Una visita a Portugal", libro refinado y expresivo del genio H.C. Andersen, que era un danés feo y narigón, pero amado por los daneses por su talento.




El gran escritor danés narra el viaje que hizo a Portugal en 1866.

El breve paso por España le deja mala impresión. España sufre tensiones políticas y sociales, durante el reinado de Isabel II, una reina española que aparte de triste, también era fea. Dicen que era triste y fea, pero simpática. ¡Qué todos tenemos defectillos!

Escribe Andersen sobre Madrid:

“No me sentía alegre en este dramático país; desde el primer momento me había cruzado con rostro sombríos y crispados, fuera o no por casualidad. En mi anterior visita no me gustó Madrid, y esta vez mucho menos; me encontraba a disgusto, desorientado, insatisfecho.”

Jorge Simón Izquierdo Díaz tradujo el libro por primera vez del danés al español. Lo editó la editorial Funambulista.


Andersen ya la sexualidad, Revist de libros diario El Mercurio



viernes, julio 17, 2026

Lo más emotivo de La Odisea de Christopher Nolan no es el cíclope, ni las sirenas, ni la ira de Poseidón, ni toda esa asexuada diversión de cine de espadas y sandalias. Lo más emotivo es el final: el regreso de Ulises a Ítaca.

Anna Hathaway como Penélope

Son los últimos cantos de La Odisea de Homero desde el canto XIII hasta el XXIV.
¿Por qué conmueven tanto?

Porque, esos cantos de La Odisea  de Homero dejan de ser la epopeya del viaje para convertirse en la epopeya del reconocimiento. Después de mares embravecidos, dioses caprichosos, monstruos y guerras, Homero nos enseña que la verdadera aventura es volver a ser reconocido por quienes nos aman. El nostos, la nostalgia, el regreso al hogar, es también el regreso a la propia identidad, el tiempo, la memoria, el amor, la pérdida. 

Allí se abren las puertas de la intimidad. 

La espada deja paso a la lágrima. 
La gloria cede el lugar al abrazo. 

La épica se transforma en ternura.

Escenas iluminan este final con una intensidad de gran literatura.

Es el reencuentro con su fiel perro Argos que agita la cola.

El enfrentamiento de Ulises con los odiosos 108 pretendientes de Penélope.

El abrazo entre un padre envejecido y un hijo que ha regresado del borde del mundo.

Es el reencuentro cuando Penélope rompe en llanto y corre hacia él.

Las guerras terminan, los monstruos desaparecen y hasta los dioses dejan de intervenir. 
Lo único que permanece es el deseo, profundamente humano, de volver a casa y encontrar que todavía existe alguien capaz de decir: te he esperado. 
Por eso conmueve, casi tres milenios después.
Esos cantos finales siguen conmoviéndonos con la fuerza intacta de las grandes obras.
Es el hombre que, al fin, recupera su hogar.

martes, julio 14, 2026

Cómo resolverá Christopher Nolan el erotismo del Canto VI de La Odisea donde la joven Nausícaa seduce a Ulises.

Rossana Podestá es Nausicaa y Kirk Douglas es Odiseo. 1954 .

El viernes 17 de julio veremos como enfrentó Nolan un momento sensual de la historia.

Esta es la secuencia narrativa del Canto VI de La Odisea de Homero: tras siete años cautivo de Calipso, Ulises naufraga por una tormenta enviada por el vengativo Poseidón.

Ulises despierta desnudo en la playa de la isla de Esqueria.

Allí está Nausícaa y sus doncellas semi desnudas.

Es sabido que Ulises es un seductor. Domina el arte de la palabra. Elogia la belleza de la joven Nausícaa. Le ruega que le dé vestimentas y le indique el camino a la ciudad. Nausícaa le ofrece comida y ropa.

Ulises se baña en el río.

La diosa Atenea interviene para embellecerlo, haciéndolo lucir mucho más alto, fuerte y con una melena magnética.

Al verlo transformado, Nausícaa se apasiona. Expresa su deseo de que un hombre así sea su esposo. Parece inocente cuando expresa su apetito:

"Es verdad que antes me pareció desagradable, pero ahora es semejante a los dioses, los que poseen el amplio cielo. ¡Ojalá semejante varón fuera llamado esposo mío habitando aquí y le cumpliera permanecer con nosotros! Vamos, siervas, dad al huésped comida y bebida.”




https://www.youtube.com/watch?v=3S7hJdYdnpw

"Nausícaa" es también el decimotercer episodio de la novela Ulises (1922) de James Joyce. Leopold Bloom descansa en la playa de Sandymount. Atardece. Gerty MacDowell es una  joven que idealiza el romance, el matrimonio. Sueña con su media naranja. Inocentemente, Nausícaa provoca a que Bloom se excite y se masturbe discretamente. Ella exhibe su entrepierna. Mira los fuegos artificiales a lo lejos. Lo incita. Revela su bragadura. Leopold Bloom se masturba en la playa. Turbulento voyerismo, autoerotismo y deseo.

“Y ella cuando reveló todas sus piernas hermosamente formadas, así, esbeltamente suaves y delicadamente redondeadas, y a ella le pareció escuchar el jadear de su corazón de varón, de ronco respirar, por que ella sabía de la pasión de los hombres”

 

Foto:  Rossana Podestá es Nausicaa y Kirk Douglas es Odiseo. 1954 .

https://www.youtube.com/watch?v=3S7hJdYdnpw











 

Conversación con el artista uruguayo José Luis Liard


 

viernes, julio 10, 2026

El libro que Erling Haaland compró para una biblioteca pública. Portada de edición de 1594. "Crónica de los reyes de Noruega", 1263, del islandés Snorri Sturluson.


Crónica de los reyes de Noruega

Crónica y hazañas de los reyes de Noruega, hasta el tiempo del rey Haakon, que terminó en el año del Señor 1263.

Traducida del antiguo noruego al danés.

Impresa en Copenhague por Hans Sehenlaben.

1594.

Esta es la portada de la edición de 1594 de la famosa Crónica de los reyes de Noruega, una traducción al danés de la Heimskringla, del islandés Snorri Sturluson, aunque la portada no menciona su nombre.

La obra es una de las ediciones renacentistas más importantes de las sagas de los reyes noruegos. Debe haber sido traducida por Mattis Størssøn, un noruego reconocido por ser uno de los pioneros en traducir las antiguas sagas nórdicas desde el nórdico antiguo al lenguaje moderno.

Erling Haaland compró la edición de 1594 por 118 mil euros. La donó a la biblioteca de Time en Noruega.  El manuscrito es exhibido para promover el interés por la historia local y la lectura entre los jóvenes noruegos.


La tarea de la novela es ir al mundo y mantenerlo abierto, y por eso importa la novela. Por qué importa la novela según el noruego Karl Ove Knausgård

 


Lo más importante en  una novela es que le da un espacio a algo en el interior de un hombre —y en el interior de todos nosotros—, algo tan puro y tan evasivo que él mismo ni siquiera es consciente de él.

Una de las mejores novelas que he leído que logra este efecto es Los pájaros de Tarjei Vesaas (Vinje, Noruega, 1897-1970) publicada originalmente en Noruega en 1957. El personaje principal en Los pájaros es Mattis, un hombre en sus cuarentas que vive con su hermana Hege, en una cabaña a la orilla de un lago, en los linderos de un bosque. Mattis es como un niño; no funciona muy bien con la demás gente, pues no entiende los códigos sociales. Ocasionalmente lo contratan como jornalero en una de las granjas del pueblo, en donde de manera invariable hace más perjuicios que cosas buenas.

La novela nos tiene al tanto de los pensamientos de Mattis.

Lo importante de Mattis es que él está cerca de la vida. No es persona que haga —es incapaz de tal cosa—, él es alguien que es. Y este estado del ser está lleno hasta el tope del ser que él tiene a su alrededor: el de su hermana, pero también el de las aves, los árboles, el cielo, el lago. El autor está abierto al lenguaje, el lenguaje está abierto a Mattis, Mattis está abierto a la vida.

Mattis ve el vuelo de una becada y lo interpreta como una señal. Pero como no tiene la capacidad de comunicar a nadie el significado de la señal, Mattis empieza a comunicarse con la propia becada. El gran acontecimiento de Mattis resulta ser el señalar el final: al caer el ave de un disparo, Mattis pierde el control y acaba ahogado en el lago.

Visto desde la perspectiva de quienes están a su alrededor, Mattis no está del todo ahí. Pero visto desde dentro, su ser interior es rico y completo, su vida emotiva es compleja, sus pensamientos bastante comprensibles. En él habitan fuerzas  poderosas, contrarias. Si bien Mattis anhela que lo incluyan, el mundo social y su lenguaje, la novela aspira hacia una naturaleza sin mundo. Si bien él busca la actividad, la novela se empeña en un estado del ser estático. Si bien Mattis se identifica con la becada en la creencia de que eso le ayudará a ser incluido, la novela lo identifica a él con las aves, las cuales están afuera del ámbito humano.

Los conflictos que se articulan en Los pájaros son los de un idiota, alguien al que nadie oye o en el que nadie tiene interés, pero la naturaleza de Mattis sigue una lógica distinta, una que se sofoca continuamente en sus encuentros con la normalidad. Sólo una novela es capaz de aguantar al mismo tiempo dos lógicas opuestas así, y sólo una novela es capaz de articular nuestros más importantes conflictos sin encerrarlos en definiciones, sino dejándolos abiertos a nuestras emociones y experiencias. El cambio viene de adentro: es donde residen nuestras opiniones y actitudes, nuestras ideas del mundo y de nosotros mismos, y es adonde la novela siempre buscará ir. Al interior del noruego idiota, al interior del comerciante de carbón irlandés, al interior del profesor ucraniano.

Ésa es la tarea de la novela: ir al mundo y mantenerlo abierto, y por eso importa la novela.

Por qué importa la novela. Karl Ove Knausgård

Este escrito del noruego Karl Ove Knausgård sobre la relevancia de la novela, es un fragmento de la versión editada del discurso que dio Knausgård al recibir el Premio New Statesman / Goldsmiths en Londres el 22 octubre de 2022. Tomado de The New Stateman del del 26 de octubre de 2022. Nota y traducción de Elías Corro.


jueves, julio 09, 2026

El dios Odïn afirma: Fimbulfambi es el que tiene poco que decir: esto es propio del ignorante o del tonto colosal



El dios Odín afirma:

"fimbulfambi heitir, sá er fátt kann segja..." 

Llámese Fimbulfambi al que tiene poco que decir: esto es propio del ignorante.

Significado de la palabra islandesa antigua " fimbulfambi " : 
 "gran tonto", "tonto colosal" o "necio tremendo"

La referencia más famosa a esta palabra se encuentra en la Edda poética, específicamente en el poema de Odín Hávamál
(estrofa 106).


Javier del Cerro ha inventado una nueva narrativa con una prosa poética lúcida y brillante. Musicalidad imaginativa en su novela “La Transformación”.

 


Javier del Cerro ha creado una fluida narración visionaria que deleita.

Con gestos mínimos ―la sombra de una hoja, el sonido del viento y el paso del tiempo sobre un muro ― respira una ciudad.

Javier del Cerro mezcló el universo kafkiano con una imaginación cercana al surrealismo, al bestiario medieval, la fantasía apocalíptica y la prosa poética contemporánea.

El inicio es un relato del Génesis invertido, una cosmogonía de la metamorfosis.

“Sentí mi cuerpo dejar su corteza.

Los peces salían de las aguas.

La lluvia daba vueltas por las casas y de la tierra raíces y criaturas fantásticas.

El mar se convirtió en una espesa niebla y un manto gris cubrió la ciudad.”

Aquí no existe una explicación racional. La lógica es onírica, alucinada.

Cada oración altera un orden natural: el cuerpo abandona su corteza, los peces salen del agua, la lluvia deja de caer verticalmente, el mar desaparece, aparece la niebla.

Recuerda más a una visión profética (como ciertos pasajes bíblicos o de William Blake) que a Kafka.

El ritmo y la musicalidad son muy buenas. Las frases tienen al tanteo el mismo peso sintáctico.

La historia pronto se revela con un hallazgo:

En Kafka, Gregor Samsa despierta convertido en insecto.

“Una mañana, tras un sueño intranquilo, Gregor Samsa se despertó convertido en un monstruoso insecto.”

Javier del Cerro aquí:

“Mi forma la de un lobo,

mi territorio la ciudad.”

El lobo cambia completamente el significado.

El insecto de Kafka es la culpa, la insignificancia, la repulsión, la impotencia.

El lobo de Javier del Cerro, en cambio, es el instinto, la fuerza, el territorio, la supervivencia.

Es decir, el personaje no degenera. Se animaliza para sobrevivir.

Eso modifica el eje metafísico.

Uno de los mejores momentos es la irrupción del humor absurdo:

“Mis patas son torpes con el teclado.

Debo comunicar mi transformación.”

Es extraordinariamente kafkiano.

El sujeto acepta lo imposible de ser lobo.

Ese desplazamiento produce humor absurdo.

Sucede lo mismo con:

“No hay cámaras que muestren a un lobo

llamado Gregori, solo hay escarabajos.”

En la novela de Javier del Cerro, Gregori es un lobo.

Es un gesto metanarrativo inteligente: vivir dentro de su propia ficción.

Eso recuerda a los mejores: Jorge Luis Borges, Paul Auster, Italo Calvino.

Hay una mezcla interesante en el tono ligero entre relato infantil, poema,  novela fantástica y crónica del desastre.

Nunca se instala completamente en ninguno y esa vaguedad es una marca de estilo de Javier del Cerro.

La novela de Javier del Cerro funciona mediante listas, proceder a enumerar, un recurso antiguo.

Ejemplo: dragones, pájaros, perros, animales, mutantes, máquinas...

Es un recurso antiguo, sí, y crea expansión.

Funcionan como estribillos. Dan musicalidad.

Javier del Cerro crea un universo coherente en su propia lógica.

Tiene reglas claras. Todos mutan.

Los dragones existen. Las máquinas siguen funcionando.

Eso es importante. No estamos frente a un sueño.

Estamos frente a una fugaz realidad alternativa.

El relato termina gira alrededor de entregar paquetes, encomiendas.

Eso es magnífico pues transforma la burocracia kafkiana en una misión épica.

Aquí, el trabajo sostiene el mundo. Gregori alimenta a su familia.

Hay algo profundamente contemporáneo ahí.

Las frases breves, las oraciones simples.

Las frases se apoyan unas sobre otras sin demasiadas subordinadas.

Eso da velocidad. Produce sensación de avance continuo.

Los sustantivos hacen casi todo el trabajo. Eso evita un lirismo excesivo.

La imaginación produce ideas con enorme rapidez, sin pausa.

Lobo. Dragones. Mutantes. Escarabajos.  Máquinas. Praga. Guerra.

Bestiario. Revolución.

Javier del Cerro dialoga con Kafka desde una imaginación propia. La decisión de convertir a Gregori en lobo y a Kafka en escarabajo desplaza el eje de la culpa hacia la supervivencia y el cuidado. Dota al relato de un centro simbólico inesperado: incluso en un mundo devastado por mutaciones y dragones, alguien debe seguir llevando los paquetes, las encomiendas, sosteniendo el vínculo entre las personas.

Javier del Cerro posee una valiosa fertilidad imaginativa. Su prosa deslumbra por acopio.

Es una prosa visionaria que se convierte, poco a poco, en una fábula alegórica sobre nuestro presente.

Es excelente porque el conflicto original de la identidad no es un debate filosófico explícito.

Tiene además un humor que Kafka probablemente habría disfrutado.

Importa vivir como lobo. En otras palabras, la transformación deja de ser física para convertirse en social.

Eso me parece una evolución natural del texto.

Al principio era un personaje casi mítico. Ahora se vuelve un fundador.

Es precioso este pasaje:

“Su mujer llega a un acuerdo con la familia de Kafka y se hace cargo del negocio de envíos.”

Es decir, estamos leyendo la historia de una empresa familiar fundada por Kafka.

Es un humor completamente borgiano.

No desentona.

La virtud crece cuando aparece la ternura, el amor.

Por ejemplo:

“Gregori llega a su casa, su mujer lo acaricia

y su hija lo besa.”

o

“Te quiero con pelos y esos ojos de luna.”

Son momentos muy buenos que equilibran el desastre del comienzo.

Comprendo por qué Gregori quiere seguir siendo lobo.

No es una ocurrencia fantástica. Es una forma de felicidad.

Además, hay un fenómeno muy interesante: coexisten la novela fantástica y la ensayística.

La fantástica dice: los lobos reparten encomiendas. Kafka administra. Los escarabajos viven cuarenta años. La hija vuelve influencers a los lobos en las redes sociales.

“La mujer de Gregori es una emprendedora y su hija ha convertido a los lobos en influencers en las redes sociales.”

 

Todo eso funciona muy bien.

Y aparece otra voz que comenta continuamente el presente: los celulares, las redes, la soledad, los aparatos, el consumo. Esa voz casi parece un ensayo.

Las imágenes siguen siendo excelentes, memorables.

Por ejemplo:

“La ciudad es una escarcha.”

Excelente.

O:

“Gregori juega en la playa...

persiguen dragones que son pelícanos.”

 

Tiene resonancias de la mejor ciencia ficción poética.

 

La novela es una reescritura de La transformación, y se convierte en un mito sobre la domesticación de la modernidad. Gregori descubre que ser lobo es una forma más humana de vivir. Los seres humanos, rodeados de tecnología y consumo, aparecen como los verdaderos animales desorientados. Esa inversión sostiene la unidad simbólica de la novela.

El final ―uno de los momentos más logrados de la novela― no tiene una resolución argumental. Transforma el clima poético. Abandona la lógica narrativa y entra en la lógica del mito y de la música. Esa decisión estilística tiene virtudes notables,

El paso de la novela a una prosa poética donde resuena el mundo como una experiencia sensorial, imaginativa y profundamente emocional.

La intervención sonora reemplaza el conflicto. La musicalidad en la novela se convierte en una memoria. Es la huella acústica de una existencia. Una cartografía emocional. Cada ser vivo deja un registro sonoro antes que una historia. Los árboles escriben con hojas, los ríos con corrientes, los pájaros con trinos, las ciudades con ecos y los seres humanos con sus respiraciones.

En términos musicales, la novela termina como una coda sinfónica.

La sintaxis misma contribuye a ello. Predominan las frases breves, la acumulación de imágenes:

"Trinos, cantos, chillidos de miles de pájaros..."

No hay explicación. Hay expansión.

La narración se vuelve respiración.

Todo el final va hacia una composición musical.

El texto mismo está escrito como un crescendo.

El lenguaje ya no es descriptivo. Es performativo.

El texto intenta producir en el lector una sensación semejante al concierto.

Pájaros, trinos, violín, bosque, viento, ciudad funcionan como una moción musical.

Se parece más a una partitura que a una narración.

En La metamorfosis, Gregor Samsa se convierte en insecto para mostrar la deshumanización. Aquí veo una operación literaria muy inteligente.

Javier del Cerro en su novela hace exactamente lo contrario.

El animal se expande, deja de representar lo monstruoso y pasa a representar una forma superior de libertad, una respuesta esperanzada.

El sueño reemplaza la historia.

Hay algo muy borgiano y muy latinoamericano.

Kafka conversa con Felisberto Hernández.

“Milena toca y Kafka sueña y está en un café con Filisberto Hernández y hablan de singularidad, de ficción, recuerdos, imaginación, de libros sin tapas, de humor, extravagancia.”

Los muertos hablan. Los tiempos desaparecen.

Los personajes sueñan a otros personajes.

La novela entra en un territorio sin cronologías.

Eso la acerca al realismo maravilloso más que al realismo mágico.

El sonido reemplaza la palabra de modo extraordinariamente original.

El lenguaje parece querer desaparecer.

El ideal último es una comunicación no verbal.

Una música anterior a la literatura.

Eso es muy poco frecuente.

El final posee una dimensión utópica.

No es una utopía política.

Es una utopía acústica.

La ciudad no cambia mediante una revolución.

Cambia porque aprende a escuchar.

Eso me recuerda una idea de John Cage: movimientos que se interpretan sin tocar una sola nota.  

También a Octavio Paz:

“La música disuelve el espacio en el tiempo.”

Es decir, sonidos caminando sobre el silencio.

Escuchar el mundo como si ya fuera música.

Durante buena parte de la novela domina una sensación de extinción.

Pero el final introduce nacimientos; niños; juegos; plazas; animales.

Es decir, el futuro. Sin necesidad de decir "final feliz".

Lo hace mediante imágenes de fuerza literaria.

El narrador se disuelve.

La frase:

“Soy un lobo, un personaje sin autor que duerme y sueña en el cementerio judío de Praga”

es magnífica.

Ya no sabemos quién sueña: como en Jorge Luis Borges, como en Italo Calvino.

Lo que más me sorprende es la sustitución del Apocalipsis del que hoy habla todo el mundo.

¿Reconstruir la civilización después de la hecatombe inminente?

No.

Javier del Cerro propone otra cosa.

¿Qué propone Javier del Cerro? ¿Qué nos quedara después de la decadencia actual?

Nos quedará algo poético: reaprender a escuchar.

No es la victoria de la tecnología, de la IA, de la política, o de la ciencia.

Vence la sensibilidad.

La novela evoluciona desde una imaginación de filiación kafkiana y centroeuropea a una voz más propia, donde confluyen Kafka, Filisberto Hernández, Calvino, la música contemporánea, la ecología y una utopía de la escucha.

Ya no es una novela sobre una metamorfosis individual, es sobre la metamorfosis de la percepción, de la clarividencia de saber escuchar.

Original. Ese cambio es el rasgo más sugerente de la gran novela de Javier del Cerro:  propone una nueva manera de habitar el mundo. Cambiar la forma en que la ciudad escucha. Una idea literaria poderosa, infrecuente y muy coherente.

Javier del Cerro ha creado una narrativa propia. Una voz única con una narrativa de la escucha.

Enhorabuena.

 

miércoles, julio 08, 2026

La naturaleza impredecible, salvaje y transitoria del amor, las pasiones y el cortejo en los pueblos nórdicos.

 


Este  poema tiene la misma ruda energía en el sentimiento: la misma sencillez en la expresión: la misma vaguedad sombría y melancólica de los pueblos nórdicos.


La paz con las mujeres es una idea fugitiva:

es cabalgar por el hielo sobre un potrillo mal enseñado;

es navegar en un buque sin aparejos durante la tempestad;

o descansar de la caza de renos en una montaña con peligro de avalancha.


Poemas de Odin,  91.
Traducción D. A. DE LOS RIOS. 1856.
Los Eddas
 Los Eddas son la mitología de los antiguos escandinavos.
 Los Eddas contienen las proezas y fábulas, las creencias, las vicisitudes y costumbres, la vida entera, por decirlo así, de los hombres que han habitado aquellas regiones desde la mas remota antigüedad. 
La primera traducción de los Eddas al español la realizó Ángel de los Rios en 1856



martes, julio 07, 2026

Existe una noche que te abraza, que dulcemente te acoge y recibe . SALMO NOCTURNO de Jon Fosse, Nobel de Literatura 2023.

 


SALMO NOCTURNO de Jon Fosse, Nobel de Literatura 2023.

De Piedra en piedra. Versión del noruego de Pérez Santiago
Hay una tierra que abre o aparta
su abismo de noche y azabache
para ocultar tu cuerpo y tu alma
hasta que casi nada pase
Existe una noche que te abraza
que dulcemente te acoge y recibe
y siempre, siempre deja descansar,
tu mano, tu alma, tu pie.
En todo lo que existe, sí, vive Dios,
en la tierra y la noche torbellino,
tú eres su alma, eres su salvación,
tú iluminas su cielo y su destino

domingo, julio 05, 2026

Freya, la diosa de la hermosura, despierta a la vidente Hyndla

 


Freyja habló:


1. Despierta Doncella, Despierta, amiga mía,

Hyndla, hermana,  que habitas tu cueva.

Es el crepúsculo,  y cabalgaremos

hasta el Valhalla  y al sagrado templo.


2. !Pidamos a Heerfather  que esté bien dispuesto!

El da recompensa  y oro a los guerreros;

a Hermoth le dio  yelmo y coraza,

y a Sigmund   de regalo una espada.


3. Victoria da a algunos, algunos riquezas,

Para muchos sabiduría  y habilidad en las palabras,

Buen viento da los héroes,  poesía a los poetas,

Concede valentía  a muchos guerreros.


Fragmento de Canto de Hyndla

Los Eddas de Sturleson

Traducción de D.A. de los Ríos, 1856.



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