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| Monumento a César Vallejo, Lima Perú, foto de Ricardo Arroyo |
PIEDRA NEGRA SOBRE UNA PIEDRA BLANCA
César Vallejo
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| Monumento a César Vallejo, Lima Perú, foto de Ricardo Arroyo |
César Vallejo
Joaquín Edwards Bello dice que era fea, pequeña y finalmente antipática. En el libro Mitópolis se encuentra su artículo "La belleza de la Quintrala" de noviembre de 1949 donde escribe lo siguiente:
"El "retrato" de la Quintrala publicado en El Mercurio de octubre de 1942 y que dicen fue encontrado en la chacra de Tobalaba, además de haber sido ignorado por la modelo, esto es, por la propia Quintrala, muy minuciosa en sus inventarios, carece de veracidad en el indumento y en el peinado, y nada hay que abone la seriedad histórica del hallazgo.
Entrar fue fácil. Valoro su estilo lacónico que no se extiende en explicaciones.
Un vago entra a una iglesia abandonada en una atmósfera desalentadora. Aparece una señora que lo confunde con el cura y pide confesar una crimen, ha matado un hombre.
La historia insinúa una perversión permanente cuando Jeremías va al Bar Irlandés a encontrarse con su novia Julieta Parra, una joven prostituta que le da servicio a los parroquianos.
Un día ella desaparece y la policía la busca.
Es una novela correctamente escrita sobre la desolación existencial dividida en tres partes y de 26 capítulos cortos y un epílogo.
A través de desconcertantes y destructivos recuerdos y una narrativa fragmentada, se vive en el caos, la destrucción, la decadencia social. y el vacío existencial.
Un mundo desalentador
Tal vez, sin estar seguro, yo la ubicaría en una corriente oscura, marginal y experimental, que escapa del realismo tradicional y también del realismo mágico clásico latinoamericano.
Una novela de narrativa oscura y, tal vez, distópica, cercana a ciertos circuitos alternativos chilenos, (como "La novela culiá" de Claudio Geisse Sarret de La Polla literaria), que dialoga con la crítica social desde un enfoque alegórico y pesimista.
DILUVIO
Un dorado marrón cubre la inundación,
los racimos de parra se mecen en tensión;
vastas alas rozando el agua en expansión,
sobre el día sombrío meditan sin razón.
Una vasta agua, cruel y desatada,
mece y levanta su crin desgarrada;
el día melancólico al mar mira callada,
con un sordo desprecio, su voz apagada.
Alza y mece, dorada parra en ardor,
tu racimo derrama torrentes de amor;
resplandeciente, vasto, profundo y feroz,
como crece tu indecisión sin voz.
Flood, 1915.
Versión de Pérez-Santiago
El 14 de abril se conmemoran los 900 años del nacimiento de
Averroes (Ibn Rušd, 1126-1198),
filósofo, médico y jurista andalusí nacido en Córdoba. Conocido como
"El Comentador" de Aristóteles.
Buscó armonizar la razón con la fe.
En Córdoba celebran el 900 aniversario de su nacimiento con
actividades y exposiciones como 'Universo Averroes'.
Aunque fue
desterrado, murió en Marrakech en 1198,
sus restos fueron trasladados posteriormente a Córdoba.
Es famoso el cuento de Jorge Luis Borges, La busca de Averroes, recopilado en El Aleph de 1949. El relato fue publicado inicialmente en la revista Sur en 1947.
Averroes intenta comprender a Aristóteles y sus conceptos de la comedia y tragedia.
Inicialmente, Averroes para estudiar a Aristóteles, revisa las obras de árabes como Alejandro Afrodisia, Hunáin ibn Ishaq, Abu Bashar Mata y Abensida.
La traducción de una cultura a otra es una interpretación problemática. Esa es la conversación que Averoes tiene esa noche en una cena con tres amigos: Farach, Abulcásim y Abdalmalik
| Javier Edwards, Ana María del Rio y Antonella Estévez |
La escritora chilena Ana María del Río escribe con frases cortas.
Su estilo es rápido. Es directo. Es agradable.Según mi opinión, sus frases breves y concisas tiene varios méritos importantes:
1. Claridad
Su estilo seco y depurado elimina lo innecesario. La idea se entiende rápido y sin confusión. La simplicidad hace el texto más transparente.
2. Intensidad
Menos palabras me genera más impacto emotivo
Cada frase pesa más. Nada sobra.
3. Precisión
La autora elige exactamente la palabra correcta.
4. Ritmo ágil
El texto avanza rápido. Mantiene mi atención.
Evita el cansancio.
5. Participación del lector
Al decir menos, me obliga a mí, el lector, a completar el sentido.
6. Economía expresiva
Creo que decir mucho con poco es una forma de maestría literaria.
Escribir corto. Sujeto predicado, punto.
Ernest Hemingway
El hombre entró.
Miró el mar.
Encendió un cigarro.
No dijo nada.
Raymond Carver
Ella abrió la puerta.
El perro salió.
Él se quedó quieto.
Nadie habló.
Charles Bukowski
Me levanté tarde.
Tomé cerveza.
El día siguió igual.
No esperaba nada.
Juan Rulfo
El pueblo estaba vacío.
El viento soplaba fuerte.
La tierra crujía.
Nadie venía.
Augusto Monterroso
Cuando despertó.
El dinosaurio todavía estaba allí.
Samanta Schweblin
La llamó.
El teléfono sonó.
Nadie respondió.
Algo no estaba bien.
Los titulares de los diarios del kiosko dicen que el cohete con el satélite chileno falló. Se frustró el despegue.
El estallido del cañón
del cerro Santa Lucía me sustrajo de la lectura. Son las doce.
Subí las escalinatas de la Biblioteca Nacional por la
entrada de Moneda, en la galería azul me crucé con la apresurada directora de
la biblioteca, Marta Cruz Coke. Subí al segundo piso y en las afueras del salón
Ercilla estaba reunido un grupo de literatos alrededor de Jorge Teillier, como
si fueran viejos compañeros de curso, niños de escuela.
Entramos y en un mesón de mantel rojo que cruza la sala se sientan Jaime Valdivieso, Jorge Teillier y Jaime Quezada. Al frente de ellos nos sentamos 28 personas, como si fuéramos alumnos. El joven editor nos dice:
—Ahora se va presentar el libro "Jorge Teillier, el poeta de este
mundo" de Jaime Quezada
Enrique Lafourcade se sienta, abre un cuadernito y anota
sin saludar a nadie, como si estuviera enojado. Es un niño difícil. El niño
inquieto de Enrique Volpe, en cambio, mueve la cabeza afirmativamente cuando
algo le parece bien, o comenta en voz alta la elocuencia o el silencio de un
poema, con su vecino de banco, Oreste Plath.
Valdivieso dice que los poemas de Teillier iluminan u
organizan su visión del mundo, y afirma que es bueno que, en este mundo en que
nadie lee, se hagan pequeños libros de bolsillo que explican la esencia de los
escritores.
Teillier tiene su mano izquierda sobre la carpeta roja
posada en el mesón y la mano derecha descansa en el interior de su chaqueta,
detenida como si fuera a sacar la lapicera o una pistola. De repente nos mira
seriamente a los ojos, como hurgueteándonos
Jaime Quezada va a decir ahora que su librito es un homenaje
a Teillier por sus 60 años, y un agradecimiento por que Teillier le publicó su
primer poemario en los años 60.
—Mi libro es un homenaje a Teiller y un agradecimiento.
Quezada está leyendo parte de las 18 páginas de la
introducción a los poemas, cuando entra Poli Delano a la sala con el pelo
mojado peinado como si estuviera saliendo de la ducha. Llegó tarde a la clase.
En eso, dice Teillier:
—Tengo que hablar y no me gusta. Además, Lafourcade dice que
yo hablo con garros.
Me doy vuelta y Lafourcade ya se había ido
—Me obligaron a levantarme a las 6 de la mañana, continúa
Teillier. Estoy viviendo en el campo. Leeré un poema:
Saca su mano de la carpeta roja, la abre, saca unos papeles
rayados y lee:
"...el país está lleno de traidores que buscan un
líder..."
¿Cómo tanto?
“El día del fin del mundo
será limpio y ordenado
como el cuaderno del mejor alumno"
Aplausos, fotos, firmas de autógrafos y recreo-cóctel. Se
forman grupos y conversamos. Me tomé dos jugos de naranjas, salí, bajé las
escaleras.
La Alameda.
Eran las 13, 15 y los titulares de los diarios hablan
todavía del cohete con un satélite chileno que falló.
| Ilustración de Luis Martínez |
Monumento a César Vallejo, Lima Perú, foto de Ricardo Arroyo PIEDRA NEGRA SOBRE UNA PIEDRA BLANCA César Vallejo Me moriré en París con agu...