miércoles, abril 15, 2026

Poeta peruano César Vallejo murió en París un día de otoño, el 15 de abril de 1938. Monumento a César Vallejo de Miguel Baca Rossi. Plazuela del Teatro de Lima, Perú

 

Monumento a César Vallejo, Lima Perú, foto de Ricardo Arroyo

PIEDRA NEGRA SOBRE UNA PIEDRA BLANCA

César Vallejo

Me moriré en París con aguacero,
un día del cual tengo ya el recuerdo.
Me moriré en París y no me corro
tal vez un jueves, como es hoy, de otoño.
Jueves será, porque hoy, jueves, que proso
estos versos, los húmeros me he puesto
a la mala y, jamás como hoy, me he vuelto,
con todo mi camino, a verme solo.
César Vallejo ha muerto, le pegaban
todos sin que él les haga nada;
le daban duro con un palo y duro
también con una soga; son testigos
los días jueves y los huesos húmeros,
la soledad, la lluvia, los caminos...

Mumneto de Miguel Baca Rossi 

La Quintrala era fea. Iba tras de los hombres que no la querían a ella, sino a otras.


¿Cómo era físicamente la Quintrala?

Joaquín Edwards Bello dice que era fea, pequeña y finalmente antipática. En el libro Mitópolis se encuentra su artículo "La belleza de la Quintrala" de noviembre de 1949 donde escribe lo siguiente:

"El "retrato" de la Quintrala publicado en El Mercurio de octubre de 1942 y que dicen fue encontrado en la chacra de Tobalaba, además de haber sido ignorado por la modelo, esto es, por la propia Quintrala, muy minuciosa en sus inventarios, carece de veracidad en el indumento y en el peinado, y nada hay que abone la seriedad histórica del hallazgo.

En cierta ocasión afirmé lo mismo que estoy diciendo: era fea. Las personas mal informadas, que siempre están al acecho, replicaron "Era preciosa: los hombres se morían por ella". Quiero que un estudioso, con la historia en las manos, me pruebe una sola ocasión en que a la Quintrala no le haya ocurrido todo lo contrario, esto es, ir tras de los hombres que no la querían a ella, sino a otras. El drama finca en eso precisamente la persecución por ella de hombres jóvenes y blancos, gobernadores, hijos de gobernadores o capitanes. Era chilena de cuatro generaciones, con un tronco maternal indio, y por eso buscó desesperadamente la manera de perpetuar la parte blanca de su sangre. Finalmente fondeó en un hombre viejo, apocado y con hijos naturales. Matrimonio de raison, de intereses. Campofrio fue un justificativo de su nombre.
Pequeña y tal vez gruesa. ¿Por qué razones? El apeadero en la puerta y el piso de plata para encaramarse en ei caballo. La sangre india trae piernas cortas y rollizas. Perdóname, oh Quintrala de los dibujantes y de los poetas vestida como en los cuentos de Calleja, con terciopelos, plumas y escarpines de seda, yo te veo en cama, en el rancho abierto con ventanas sin vidrios y puertas de cueros velludos con una caña larga en la mano para espantar las gallinas.
No eras bonita ni elegante, pero valiente altiva. sufrida y dura como piedra fundamental en nuestra sociedad. En ti se batieron todos los gérmenes mejores de todas las mujeres chilenas; no fuiste caso aislado. sino parte inicial de la serie, o producción a la douzaine del stock femenino nacional. Fuiste la mujer superior entre hombres debilitados por las guerras y el mestizaje. No te merecieron. Tan física en fin de cuentas tu belleza como la otra.







lunes, abril 13, 2026

Sociedades nihilistas en colapso ritual. Un mundo perfecto, novela de Andrés Olave


"Un mundo perfecto", una novela del escritor chileno Andrés Olave (nacido en 1977), fue publicada por Abducción Editorial en 2016. 

Entrar fue fácil. Valoro su estilo lacónico que no se extiende en explicaciones. 

Un vago entra a una iglesia abandonada en una atmósfera desalentadora. Aparece una señora que lo confunde con el cura y pide confesar una crimen, ha matado un hombre.

La historia insinúa una perversión permanente cuando Jeremías va al Bar Irlandés a encontrarse con su novia Julieta Parra, una joven prostituta que le da servicio a los parroquianos. 

Un día ella desaparece y la policía la busca.

Es una novela correctamente escrita sobre la desolación existencial dividida en tres partes y de 26 capítulos cortos y un epílogo. 

 A través de desconcertantes y destructivos recuerdos y una narrativa fragmentada, se vive en el caos, la destrucción, la decadencia social. y el vacío existencial. 

Un mundo desalentador  

Tal vez, sin estar seguro, yo la ubicaría en una corriente oscura, marginal y experimental, que escapa del realismo tradicional y también del realismo mágico clásico latinoamericano. 

Una novela de narrativa oscura y, tal vez, distópica, cercana a ciertos circuitos alternativos chilenos, (como "La novela culiá" de Claudio Geisse Sarret de La Polla literaria), que dialoga con la crítica social desde un enfoque alegórico y pesimista.

domingo, abril 12, 2026

Diluvio, poema de James Joyce

 


DILUVIO

Un dorado marrón cubre la inundación,
los racimos de parra se mecen en tensión;
vastas alas rozando el agua en expansión,
sobre el día sombrío meditan sin razón.

Una vasta agua, cruel y desatada,
mece y levanta su crin desgarrada;
el día melancólico al mar mira callada,
con un sordo desprecio, su voz apagada.

Alza y mece, dorada parra en ardor,
tu racimo derrama torrentes de amor;
resplandeciente, vasto, profundo y feroz,
como crece  tu indecisión sin voz.

Flood, 1915.

Versión de Pérez-Santiago

sábado, abril 11, 2026

El 14 de abril se conmemoran los 900 años del nacimiento del ilustre Averroes. El valor de la razón.







El 14 de abril se conmemoran los 900 años del nacimiento de Averroes (Ibn Rušd, 1126-1198),  filósofo, médico y jurista andalusí nacido en Córdoba. Conocido como "El Comentador" de Aristóteles.

Buscó armonizar la razón con la fe.

En Córdoba celebran el 900 aniversario de su nacimiento con actividades y exposiciones como 'Universo Averroes'.

 Aunque fue desterrado, murió en Marrakech en 1198,  sus restos fueron trasladados posteriormente a  Córdoba.

Es famoso el cuento de Jorge Luis Borges, La busca de Averroes, recopilado en El Aleph de 1949. El relato fue publicado inicialmente en la revista Sur en 1947.

 Averroes intenta comprender a Aristóteles y sus conceptos de la comedia y tragedia.

Inicialmente, Averroes para estudiar a Aristóteles, revisa las obras de árabes como Alejandro  Afrodisia,  Hunáin ibn Ishaq, Abu Bashar Mata y Abensida.

La traducción de una cultura a otra es una interpretación problemática. Esa es la conversación que Averoes tiene esa noche en una cena con tres amigos: Farach, Abulcásim y Abdalmalik




jueves, abril 09, 2026

Verano sueco. Con mi hija Claudia. Playa de Ribersborg. Restaurante del Sauna. Malmö, Suecia


 

La prosa concisa de Ana María del Río en su reciente novela Loco Latir

Javier Edwards, Ana María del Rio y Antonella Estévez

 

La escritora chilena Ana María del Río escribe con frases cortas.

Su estilo es rápido. Es directo. Es agradable.
Eso se nota en su novela reciente. Se titula Loco latir.

Según mi opinión, sus frases breves y concisas tiene varios méritos importantes:

1. Claridad
Su estilo seco y depurado elimina lo innecesario. La idea se entiende rápido y sin confusión. La simplicidad hace el texto más transparente.

2. Intensidad
Menos palabras me  genera más impacto emotivo
Cada frase pesa más. Nada sobra.

3. Precisión
La autora elige exactamente la palabra correcta.

4. Ritmo ágil

El texto avanza rápido. Mantiene mi atención.
Evita el cansancio.

5. Participación del lector
Al decir menos, me obliga a mí, el lector, a  completar el sentido.

6. Economía expresiva
Creo que decir mucho con poco es una forma de maestría literaria.

Allende, el retorno




 

Jeannette Acuña, Marcelo Pérez-Santiago, Emersson Pérez, Claudia Pérez, Sergio Gajardo


 

Allende, el retorno


 

Max González, Omar Saavedra, Omar Pérez Santiago, Jorge Calvo. Nefilim en Alhué

Casa Pablo Neruda

 

miércoles, abril 08, 2026

Escribir corto.

 Escribir corto. Sujeto predicado, punto. 

Ernest Hemingway
El hombre entró.
Miró el mar.
Encendió un cigarro.
No dijo nada.


Raymond Carver
Ella abrió la puerta.
El perro salió.
Él se quedó quieto.
Nadie habló.


Charles Bukowski
Me levanté tarde.
Tomé cerveza.
El día siguió igual.
No esperaba nada.


Juan Rulfo
El pueblo estaba vacío.
El viento soplaba fuerte.
La tierra crujía.
Nadie venía.


Augusto Monterroso
Cuando despertó.
El dinosaurio todavía estaba allí.


Samanta Schweblin
La llamó.
El teléfono sonó.
Nadie respondió.
Algo no estaba bien.

El país está lleno de traidores que buscan un líder. Biblioteca Nacional, miércoles 30 de agosto de 1995.

 




Los titulares de los diarios del kiosko dicen que el cohete con el satélite chileno falló. Se frustró el despegue. 

El estallido del cañón del cerro Santa Lucía me sustrajo de la lectura. Son las doce.

Subí las escalinatas de la Biblioteca Nacional por la entrada de Moneda, en la galería azul me crucé con la apresurada directora de la biblioteca, Marta Cruz Coke. Subí al segundo piso y en las afueras del salón Ercilla estaba reunido un grupo de literatos alrededor de Jorge Teillier, como si fueran viejos compañeros de curso, niños de escuela. 

Entramos y en un mesón de mantel rojo que cruza la sala se sientan Jaime Valdivieso, Jorge Teillier y Jaime Quezada. Al frente de ellos nos sentamos 28 personas, como si fuéramos alumnos. El joven editor nos dice:

Ahora se va presentar el libro "Jorge Teillier, el poeta de este mundo" de Jaime Quezada

Enrique Lafourcade se sienta, abre un cuadernito y anota sin saludar a nadie, como si estuviera enojado. Es un niño difícil. El niño inquieto de Enrique Volpe, en cambio, mueve la cabeza afirmativamente cuando algo le parece bien, o comenta en voz alta la elocuencia o el silencio de un poema, con su vecino de banco, Oreste Plath.


Valdivieso dice que los poemas de Teillier iluminan u organizan su visión del mundo, y afirma que es bueno que, en este mundo en que nadie lee, se hagan pequeños libros de bolsillo que explican la esencia de los escritores.

Teillier tiene su mano izquierda sobre la carpeta roja posada en el mesón y la mano derecha  descansa en el interior de su chaqueta, detenida como si fuera a sacar la  lapicera o una pistola. De repente nos mira seriamente a los ojos, como hurgueteándonos

Jaime Quezada va a decir ahora que su librito es un homenaje a Teillier por sus 60 años, y un agradecimiento por que Teillier le publicó su primer poemario en los años 60.

—Mi libro es un homenaje a Teiller y un agradecimiento.

Quezada está leyendo parte de las 18 páginas de la introducción a los poemas, cuando entra Poli Delano a la sala con el pelo mojado peinado como si estuviera saliendo de la ducha. Llegó tarde a la clase.

En eso, dice Teillier:

—Tengo que hablar y no me gusta. Además, Lafourcade dice que yo hablo con garros.

Me doy vuelta y Lafourcade ya se había ido

—Me obligaron a levantarme a las 6 de la mañana, continúa Teillier. Estoy viviendo en el campo. Leeré un poema:

Saca su mano de la carpeta roja, la abre, saca unos papeles rayados y lee:

"...el país está lleno de traidores que buscan un líder..."

 ¿Cómo tanto?

“El día del fin del mundo

será limpio y ordenado

como el cuaderno del mejor alumno"

Aplausos, fotos, firmas de autógrafos y recreo-cóctel. Se forman grupos y conversamos. Me tomé dos jugos de naranjas, salí, bajé las escaleras.

La Alameda.

Eran las 13, 15 y los titulares de los diarios hablan todavía del cohete con un satélite chileno que falló.


martes, abril 07, 2026

jueves, abril 02, 2026

Por qué se dice que la Batalla de Maipú no ocurrió en Maipú ¿Dónde se libró realmente?

 


Ilustración de Luis Martínez



La Batalla de Maipú (o Maipo) se libró el 5 de abril de 1818 y fue decisiva para sellar la independencia de Chile, pero efectivamente no ocurrió dentro de lo que hoy conocemos como la comuna de Maipú (al suroeste de Santiago). Por eso surge esa frase o anécdota común en Chile: “la Batalla de Maipú no ocurrió en Maipú”.

¿Dónde se libró realmente?El combate tuvo lugar en el sector conocido como Cerrillos del Maipo (o simplemente Cerrillos), al poniente/suroeste de Santiago, aproximadamente a 10 km del centro de la ciudad. Las fuerzas patriotas (al mando de José de San Martín) se posicionaron en una elevación llamada Loma Blanca o en los cerrillos, mientras que los realistas (al mando de Mariano Osorio) acamparon cerca de la Hacienda Lo Espejo. El enfrentamiento principal se desarrolló en las hondonadas y llanos cercanos, en una zona que hoy está cruzada por la Avenida Américo Vespucio y rodeada de barrios como Cerrillos, parte de Lo Espejo y sectores limítrofes.En esa época, toda esa área formaba parte de los llanos del río Maipo (o Maipú), un amplio territorio rural al sur de Santiago influido por el río del mismo nombre. Por eso se la llamó Batalla de Maipú: porque ocurrió en los campos o “en los llanos de Maipo”, no porque fuera en el poblado o comuna actual que lleva ese nombre.¿Por qué se asocia con Maipú?
  • El nombre proviene de la cercanía al río Maipo (escrito originalmente sin acento o como Maipú en algunos partes).
  • Tras la victoria, el parte oficial enviado por San Martín (o su oficial) popularizó el nombre “Maipú”, que se quedó como denominación histórica.
  • Con el tiempo, se fundó y creció la comuna de Maipú en un sector cercano pero no exactamente el mismo donde ocurrió el combate. La batalla se dio más hacia el oriente/norte del río, en lo que hoy es zona de Cerrillos y alrededores, mientras que el núcleo de la comuna de Maipú se desarrolló más al suroeste.
En resumen: la batalla se llama de Maipú porque se libró en los campos del Maipo (zona geográfica), pero el sitio preciso del choque principal (Cerrillos) no coincide con el territorio actual de la comuna de Maipú. Hoy hay monumentos y conmemoraciones tanto en Cerrillos como en Maipú, y se habla de la “Ruta del Abrazo” (el famoso encuentro entre San Martín y O’Higgins después de la batalla).Es una de esas curiosidades históricas chilenas: el nombre quedó asociado a un lugar que, con el crecimiento urbano de Santiago, ya no representa exactamente el campo de batalla original.

Poeta peruano César Vallejo murió en París un día de otoño, el 15 de abril de 1938. Monumento a César Vallejo de Miguel Baca Rossi. Plazuela del Teatro de Lima, Perú

  Monumento a César Vallejo, Lima Perú, foto de Ricardo Arroyo PIEDRA NEGRA SOBRE UNA PIEDRA BLANCA César Vallejo Me moriré en París con agu...