Novelista, Críticas
lunes, mayo 25, 2026
Murió Joaquín Edwards Bello: "Todo chileno cuando muere empieza a ser apoyado, sobre todo si ha tenido talento”
domingo, mayo 24, 2026
Nací aquí en el hospital Barros Luco. Estudié en el Colegio Claretiano. Y creamos el Parque del Comic de San Miguel.
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| Omar Pérez-Santiago |
Feria del libro de San Miguel. 21 de mayo de 2026.
Amigos y amigas, ya para mí parece que todo ocurrió en una
especie de sueño, 25 años atrás.
Vivimos en una época de la intranquilidad, de una
civilización exhausta, y, por eso, es bueno recordar hechos optimistas. Puesto
que la preocupación trashumante es la verdadera causa que mueve a puntualizar lo
que fielmente transmite la historia cultural, en nuestro caso, la historia del
Parque del Comic de San Miguel, de entusiastas de la emoción y la sensación de asombro
de leer una historieta. Percibo que ha llegado el momento de una interpretación
de los hechos. Para que los hechos se revelen más plenamente en estos días
pesimistas. El conocimiento de estas cosas, la instalación del Parque del Comic,
a todos abraza, a todos habla, a todos enseña y a todos consuela y, como tal,
de todos es querido.
Eran los años 90 y se iniciaba una nueva era en Chile. Con
mi amigo Patricio Flores y otros apasionados de la historieta, para no
petrificarnos en la impersonalidad, fundamos el Centro Nacional de Comic.
Juan Claudio Godoy fue el primer alcalde de San Miguel al
llegar la democracia, elegido en 1992. Su padre Juan Godoy, autor de Los
Angurrientos, una novela de 1940 muy recomendable, leyenda de la literatura
chilena, una novela callejera y de taberna con apetencia vital de estilo.
Hablamos con alcalde Juan Claudio Godoy. Y el alcalde abrió las puertas de la Casa de la Cultura para que Centro Nacional de Comic funcionara aquí, donde organizamos exposiciones, charlas, talleres, publicábamos una revista a todo color llamada Sólo Comic, con historietas de dibujantes chilenos de gran calidad artística que rompían con la rigidez ambiente.
Muchos artistas colaboraron, como los amigos de la mítica revista Trauko, revista de intensas y emocionales historietas para adultos, que en los años 80 tuvo fuertes vínculos amorosos con San Miguel.
En esos años, mi amigo el poeta Jorge Montealegre hizo una investigación y publicó un libro sobre Von Pilserner, una historieta del gran Pedro Subercaseaux. Sostuvo Montealegre que Von Pilsener era la primera historieta chilena, una historieta muda, pues los personajes no hablaban con globitos. La historia se contaba con textos que iban debajo de las ilustraciones, técnicamente llamadas didascalias. Von Pilserner fue publicada en el semanario Zig-Zag entre los años 1906 y 1907- cuando Subercaseaux tenía 26 o 27 años.
En esos años, según contó Pedro en su entretenido libro Memorias, él salía de la revista
Zig-Zag en el centro de Santiago, tomaba un tranvía en San Diego con la Alameda
hasta Franklin. Allí esperaba un carro tirado por caballos y se bajaba justo
aquí en la Gran Avenida, en su casa, la Chacra Subercaseaux, en lo que hoy es
la Casa de la Cultura. Es decir, la
historieta chilena nació aquí mismo, en San Miguel.
La imaginación surge del movimiento como un destino, de un profundo sentimiento obvio o cabalístico, sabiduría transmitida de generación en generación. La energía, el espacio y la experiencia se mezclan graciosamente. San Miguel, cuna de la historieta. Entonces, para no perder la huella, era obvio rendirle homenaje a Pedro Subercaseaux. Y así surgió la idea de hacer esculturas de los personajes más significativos de la historieta de nuestro amado Chile, en San Miguel, como ya dije, cuna del comic.
A Von Pilsener de Pedro Subercaseaux le sumamos Condorito de Pepo, creado por René Rios en el año 1949 en la revista Okey; Pepe Antartico creado por Percy Eaglehurst en 1947; Mampato, creada en 1968 por el arquitecto y dibujante Eduardo Armstrong y el ilustrador Oskar Vega desarrollada por el inolvidable Themo Lobos.
Ya había antecedentes lejanos de esculturas de personajes de
comic. Popeye el Marino fue creado en 1929
por Elzie Crisler Segar en el periódico The New York Evening
Journal. La primera escultura
oficial de Popeye el Marino fue erigida el 26 de marzo de 1937 en Texas, con un
gran impacto positivo.
Por esos años, los años 90, el antiguo Gimnasio Municipal de
San Miguel, ubicado en la calle Soto Aguilar, sufrió un voraz incendio que lo
destruyó. Tras el siniestro el gimnasio quemado se transformó en nuestro
taller. Por una puerta interior el
gimnasio estaba conectado con la Casa de la Cultura.
Contactamos al escultor Sammy Salvo. Traducir un dibujo
plano a un objeto tridimensional no es fácil. Técnicamente, se llama traducción
intersemiótica. Como llevar una novela a una película. Traducir una obra a
elementos materiales diferentes. Y Sammy Salvo lo logró. Las esculturas tienen
un estilo común.
Y allí en el viejo gimnasio
quemado se construyó un obraje o taller, se contrataron algunos maestros. Así,
el grupo creado para este fin ya estaba trabajando en la tarea. Y muchos amigos
y amigas colaboradoras llegaron al taller. Los viernes por la tarde en el
gimnasio quemado el taller se trasformaba en un asado entre amigos y amigas:
aparecía la parrilla, carnes, vinos, guitarras, música y baile.
¡Oh, las alegres fiestas de una nueva sensibilidad hedónica
y placentera!
Un día, la escultura de Condorito estaba casi lista.
Entonces, ocurrió lo impensable, lo impredecible que siempre
acosa detrás de una buena historia.
Cuando íbamos a instalar la escultura de Condorito, ocurrió que
hubo elecciones municipales en octubre del año 2000. Y ganó el alcalde Eduardo
Ramírez.
Sorpresa. De la nada, apareció el antihedonismo.
Ramírez había prometido a los dueños de las inmobiliarias
que aquí en el llano Subercaseaux no se pondría la escultura de Condorito. ¿Por
qué? Porque las inmobiliarias vendían entonces sus departamentos con la
publicidad de que el llano Subercaseaux sería la Nueva Providencia. Y el parque
iría a ser su antejardín. Poner a Condorito en el Llano Subercaseaux era
convertir a la nueva Providencia en Pelotillehue. Pelotillehue, según el humor
de Pepo, significa lugar de Pelotas o de Pelotudos.
Eduardo Ramírez asumió en diciembre del 2000. Su promesa de
campaña no fue una metáfora. Intentó negociar con nosotros para colocar la
escultura en otro lugar de la comuna.
Yo le dije: “Alcalde, aquí nació la historieta chilena, no
es la idea andar escondiendo una valiosa tradición.”
Se produjo un gran escándalo mediático. “Condorito no se va”.
Muchos intervinieron: el Fondart, que había financiado parte del trabajo, el
Consejo de Monumentos Nacionales, y, por supuesto, la prensa, la televisión,
los matinales ansiosos de escándalo farandulero.
En medio del rimbombante bullicio, el alcalde Ramírez nos
convocó a una reunión con los concejales, donde se discutiría el asunto de
Condorito. Fue la reunión más festiva en la que he participado en mi vida:
políticos hablando con pasión de esculturas de comic. ¡Qué risa! Por supuesto,
había varios concejales que estaban a favor de Condorito.
Yo estaba en esa histórica y educativa reunión en la
municipalidad. Debatimos aquí en el consejo municipal por horas sobre una
escultura de Condorito.
Mientras eso ocurría, en el gimnasio quemado Sammy Salvo y
los maestros levantaron la escultura de Condorito que pesaba 5 toneladas con enormes
grúas. Condorito salió del gimnasio quemado y llegó al parque donde hicieron un
hoyo y la plantaron allí para siempre. Cubrieron los alrededores de la base con
concreto.
Yo estaba en la curiosa e histórica reunión con el alcalde y
los concejales cuando alguien entró a la sala y le contó al señor alcalde lo
que había ocurrido en el parque.
“Alcalde, pusieron la escultura de Condorito.”
Eduardo Ramírez se puso pálido. Me miró a mí dramáticamente.
Yo le hice un gesto inocente, levanté los hombros y moví las manos, como
diciéndole: “así son las cosas”.
Lo real maravilloso es que Condorito nunca más se movió de aquí
de la Gran Avenida, donde estamos hoy, desde hace 25 años.
Se demostró que la idea de levantarle esculturas a Condorito
no era una mala idea cultural. Se replicó en otros lugares. Según Pepo, Pelotillehue
queda entre Cumpeo y Buenas Peras. Y si ustedes visitan Cumpeo hoy en el Maule,
verán que los vecinos de Cumpeo han transformado su lindo pueblo en un
divertido y turístico Pelotillehue. Además,
pusieron esculturas de Condorito en El Quisco y en Concepción. Y también en
Perú. La Municipalidad de Barranco, en Lima, inauguró una estatua en honor
a “Condorito”, el personaje chileno de historieta más famoso del mundo.
Buenos Aires tiene ahora esculturas de Mafalda y sus
amiguitos.
Las lindas ideas son contagiosas.
Después, miren lo que son las cosas, Eduardo Ramírez perdió las elecciones a la reelección de alcalde. Asumió Julio Palestro que siempre le había gustado nuestro proyecto. Fue así como el gran deseo continuó con más vuelo. Las esculturas de Von Pilserner, Pepe Antártico, Mampato y Ogú, se revistieron con teselas de colores, a sugerencia del escultor Mario Yrrarrázabal. Condorito, Von Pilsener, Mampato, Ogú y Pepe Antártico fueron recubiertas de cerámicas por Paola Catese, Emilio Gutiérrez, Jorge Pérez Santiago, Jorge Delgado, Francisco Armijo, Emersson Pérez, y Daniel Piña.
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| Taller: Edwin Salinas, Patricio Flores, Themo Lobos, Jorge Delgado, Francisco Armijo, Paola Catese, Jorge Pérez Santiago, Emersson Pérez, y Emilio Gutiérrez. |
También colaboraron periodistas como Rodrigo Vergara e Ignacio Iñiguez.
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| Percy y Pepe Antártico, Themo Lobos y Mampato |
El arquitecto paisajista Luis Santibañez diseño el Paseo de la Fama con el apoyo técnico artístico del paisajista Emilio Cifuentes. Yo mismo hice la investigación de recopilación de los personajes más importantes de la historieta chilena, que se publicó en mi libro “Breve historia del comic en Chile”.
Mi querido amigo Edwin Salinas dibujó los personajes a color y se enviaron a imprimir en palmetas. Las palmetas se colocaron en unas camas de cementos y allí permanecen hasta el día de hoy.
En 1906 el gran Pedro Subercaseaux había creado la primera
historieta de Chile en la revista Zig-Zag.
Cien años después, el año 2006, inauguramos el Parque del Comic y el Paseo de la Fama del cómic chileno. El alcalde Julio Palestro cortó la cinta. Las esculturas fueron bendecidas por el padre claretiano, José Miguel Valenzuela.
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| Rodrigo Vergara, Omar Pérez, Sammy Salvo, Yayita, Condorito y Huevo Duro |
Ese mismo año, aquí en San Miguel, los maestros del cómic, Themo
Lobos, Hervi, Vicar y José Palomo, fueron galardonados con el premio Von
Pilsener, en el Centenario de la historieta chilena.
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| Julio Palestro y Vicar, Jorge Pávez y Palomo, Hervi y Condorito |
Han pasado 20 años desde entonces. Allí permanecen las esculturas y el Paseo de la Fama en muy buen estado. Aunque a veces al parque le falta cuidado de los árboles, del pasto, de las plantas y las flores, responsabilidad de la municipalidad que debe asumir.
Faltaron dos etapas que aún debería cumplirse.
Primero, falta crear las esculturas de dos personajes
femeninos: dos niñas, Yuyito y Rena. Yuyito es un personaje de Condorito,
sobrina de Yayita y amiga de Coné. Y Rena, la amiguita telepata de
Mampato.
Segunda tarea inconclusa, la municipalidad se comprometió en
algún momento iluminar las esculturas y el Paseo de la Fama. Así las esculturas
brillarían en la noche, y mejoría la seguridad de los vecinos.
Ahora, que se habla tanto de seguridad, la municipalidad de
San Miguel debe iluminar las esculturas.
Son tareas inconclusas que las nuevas generaciones deben asumir.
Actuar. Empatía. Retomar los lazos. Actitud. La creación
para superar la intranquilidad.
viernes, mayo 22, 2026
jueves, mayo 21, 2026
lunes, mayo 18, 2026
'Los gatos' de Charles Baudelaire. Traducción de María Elena Blanco (La Habana, 1947)
Los férvidos amantes y los sabios
austeros
en sus años maduros suelen ambos
amar
a los potentes gatos, orgullo del
hogar,
como ellos sedentarios y también
frioleros.
Amigos de la ciencia y la
voluptuosidad,
en silencio y horror tenebrosos
se placen;
por fúnebres corceles Érebo los
tomase
si, serviles, pudiesen domar su
vanidad.
Con pose pensativa adoptan los
nobles aires
de esfinges solitarias tumbadas
al desgaire
que parecen sumidas en un sueño
sin prisa;
chispas mágicas llenan sus
entrañas fecundas
y láminas de oro y fina arena
irisan
de un místico fulgor sus pupilas
profundas.
Les chats
Les amoureux fervents et les savants austères
Aiment également, dans leur mûre saison,
Les chats puissants et doux, orgueil de la maison,
Qui comme eux sont frileux et comme eux sédentaires.
Amis de la science et de la volupté,
Ils cherchent le silence et l’horreur des ténèbres;
L’Érèbe les eût pris pour ses coursiers funèbres,
S’ils pouvaient au servage incliner leur fierté.
Ils prennent en songeant les nobles attitudes
Des grands sphinx allongés au fond des solitudes,
Qui semblent s’endormir dans un rêve sans fin;
Leurs reins féconds sont pleins d’étincelles magiques,
Et des parcelles d’or, ainsi qu’un sable fin,
Étoilent vaguement leurs prunelles mystiques.
domingo, mayo 17, 2026
Crítica al mundo superficial de las redes sociales. El pezón de Sei Shōnagon, novela de Pérez Santiago, se sitúa en el Japón actual para contarnos la relación de (des)amor entre Matsuo Bashō y Sei Shōnagon. Reseña de Emilio Vilches Pino
La sensibilidad en el desarraigo
Reseña de Emilio Vilches Pino
El pezón de Sei Shōnagon, la nueva novela de Pérez Santiago, se sitúa en el Japón actual para contarnos la historia de la relación de (des)amor entre Matsuo Bashō y Sei Shōnagon. Se conocen en una Escuela de Arte (la Tokyo Gaidai). Ella es una mujer que “no tenía miedos; tenía autoestima, audacia y ambición” y de quien se rumoreaba en la Escuela que “seducía a los hombres con solo mirarlos a los ojos. Los usaba sexualmente y luego los lapidaba (…) una femme fatale cuyos novios aparecían después arrastrando tristes su propio sarcófago”. La llamaban Pezón Dorado por la altura casi legendaria del deseo que sentían por sus senos. Él, en cambio, “además de malcarado, era relativamente gordito e ingenuo y vestía con traje de factura sencilla y parca”. El autor es enfático al resaltar las diferencias entre ambos, no solo en lo físico sino en toda una forma de ver y vivir el mundo. Él la ve casi como a un ídolo (“hincado, como si estuviese rezando al divino, Matsuo Bashō se acordó de sus compañeros de arte de la Universidad que soñaban con este pezón”), tanto así que crea una obra de arte, una especie de escultura, del pezón de Sei Shōnagon y la exhibe en la Escuela.
La obra de Matsuo comienza a ser admirada y alabada, pero no precisamente por la calidad de la misma, sino por su referente: el pezón de Sei Shōnagon. Empieza así un vertiginoso proceso en que la mujer irá sucumbiendo ante las bondades efímeras de la fama virtual, perdiéndose entre redes sociales y páginas web, dejando atrás su vida y convirtiéndose, de cierta forma, en nada más que una imagen digital. (“Ella era un nuevo tipo de animal digital. Se utilizaba a sí misma voluntariamente. Ella estaba imposibilitada de amar a un ser de carne y hueso. Todo tenía que estar en gigas, o no era seductor para ella.”) Por otro lado, su novio, irá viviendo un proceso de celos artísticos en un comienzo, para luego ir derivando a la tristeza y la desesperación ante una mujer que lo deja de amar tan pronto se convierte en una celebridad de Internet.
Andy Wharhol, casi como un oráculo, anunció en un programa de televisión en los ya lejanos años sesenta que “en el futuro, todos tendrás sus quince minutos de fama”. Internet y todas las actuales tecnologías han cambiado la manera de comunicarse y de obtener notoriedad pública, tanto que hoy, efectivamente, muchas personas pueden tener sus quince minutos de fama a través de YouTube, Facebook, Instagram, virales, etc. El arte mismo ha cambiado producto de esto. La técnica y el talento parecen ya no tener una supremacía total por sobre la masividad, y este proceso lo refleja el cambio en los personajes:
“Los llamativos y enigmáticos pezones se viralizaron en las redes sociales de todo el mundo. Paradojalmente, junto con la fama de los pezones, comenzó la ruina de Matsuo Bashō (…) Así Sei Shōnagon se valorizó en el mercado del arte de las redes sociales, en spams y motores de búsqueda. Toda una máquina digital barata y persuasiva funcionó gratis para que Shōnagon expusiera sus hermosos pechos. Like, like, like. Mientras ella recibía más like, ella era más feliz”
La novela, desde este punto en adelante, permite ser leída como un thriller, debido a la misteriosa desaparición y muerte de una serie de muchachas japonesas, a la vez del acontecer de Sei Shōnagon; también puede ser leída como una novela juvenil con tintes ciberpunk; pero sobre todo como una crítica al mundo superficial de las redes sociales y a cómo han cambiado la manera de concebir las relaciones humanas y de percibir el arte.
El Japón actual aparece hiperconectado e hiper-tecnologizado. El autor hace gala de un no despreciable conocimiento de la cultura nipona, incluyendo referencias sociales, religiosas y culturales, pero que se van mezclando con las nuevas tecnologías y formas de comunicación, dándoles un nuevo significado. Por ejemplo, los mismos nombres de los personajes son homenajes a antiguos escritores japoneses y, tal como lo hizo Jim Jarmusch en Ghost Dog: The Way of the Samurai (1999), existen referencias directas a los códigos y la tradición de los samuráis, pero insertas en un mundo donde el honor y la lealtad ya no son prioridad.
El pezón de Sei Shōnagon es una novela escrita de manera fragmentada, con un lenguaje simple, que habla de una sociedad milenaria en crisis, de crímenes en las calles, de oscuras organizaciones que funcionan en la Deep web, pero también de personas desorientadas, sedientas de aceptación en una sociedad insegura y huérfana de soportes reales.
Una novela a la que hay que prestar atención.
Creepypasta o terror psicológico de influencer obsesionada por los likes, retuits y la fama en internet. Nouvelle El Pezón de Sei Shonagon de Omar Pérez-Santiago. Los Perros Románticos . Reseña de J. del C. Ripper
Tres películas, La Piel de Venus, Perfect Blue y El libro de la almohada parecen ser antecedentes visuales de este entretenido libro de Pérez Santiago. Esto no es raro ya que el cine y comic son dos de sus pasiones. Dos films se han realizado con sus obras, La Novia de Borges y El Deber y Pérez Santiago fue uno de los creadores del Parque del Comic en San Miguel, Santiago.
La Piel de Venus es un film de Roman Polanski basado en el libro del austríaco Leopold von Sacher-Masoch, La Venus de las pieles, publicado en 1870, que combina la sumisión y el fetichismo.
El británico Peter Greenaway presentó su película El libro de la almohada en 1996, una historia visual que hace referencia a la obra de la escritora japonesa Sei Shōnagon.
El punto de encuentro de los amantes es el delirio de desgarrar y ser desgarrado. El Pezón de Sei Shonagon, nouvelle de Omar Pérez-Santiago. Los Perros Románticos. Reseña de Jorge Calvo.
Desgarrar y ser desgarrado. El Pezón de Sei Shonagon, nouvelle de Omar Pérez-Santiago. Reseña de Jorge Calvo.
Reseña de Jorge Calvo
Esta novela es la más reciente obra de mi amigo el escritor Pérez Santiago quien ya ha publicado una serie de libros, cuentos y novelas y quien suele abordar este tema, un tanto lúdico, y bastante estimulante. Pero también ligeramente peludo.
Conocí a Pérez Santiago hace ya unos treinta años en una época en que todos éramos escandalosamente jóvenes. Finalizaba el año 1986. Era el último día de noviembre, hacía mucho frío y había nevado de modo que un manto blanco cubría las veredas y el parque del Rey de la ciudad de Malmoe. Nos presentó un amigo común, el escritor sueco Fredrik Ekelund, estábamos en su casa en el barrio antiguo y muy pronto sonó música, se descorcharon algunas botellas y desde la noche, cantando, aparecieron unas muchachas que volvían de haber visto el musical El Hombre de la Mancha. Pronto aquello cedió lugar a una atmosfera lúdica y erótica. En algún momento, avanzada la noche, salimos al Parque a jugar a la pelota, los suecos corrían descalzos sobre la nieve.
En los días siguientes coincidimos con Pancho en el café Siesta y me mostro algunos de los cuentos que publicaría en las Memorias eróticas de un chileno en Suecia. Dos o tres años más tarde se embarcó en la escritura de un guión y la producción de una película, y hasta actuó en el rol principal interpretando a Borges, la película se titula La Novia de Borges, y fue a filmada en Budapest.
Cuento todo esto para señalar que el tema del erotismo siempre ha estado presente en nuestras literaturas y conversaciones. Sobre la novela breve que me toca en suerte presentar en esta oportunidad puedo decir, citando a George Bataille -considerado el verdadero y legitimo padre del erotismo moderno: y metidos en el área chica de este tema –que mucho consideran escabroso- en la esencia o lo medular Bataille sostiene que “El punto de encuentro de los amantes es el delirio de desgarrar y ser desgarrado. Ninguna comunicación es más violenta”
La verdad indesmentible es que en nuestro actual modo de vida, el ser humano ha extraviado su dimensión sagrada.
El ciudadano moderno, entregado por entero a una infinidad de actividades rutinarias –esquemas, desplazamientos, metas–, sumado a la cantidad de horas desperdiciadas en los tacos, finalmente ha acabado lejos de la intimidad que lo define como ser humano. Extraviado en el sistema de los compromisos, dinero plástico, mall y consumo se debate día a día en un mundo sin vida que, no obstante, se le presenta como la sempiterna Shangri-La, el paraíso prometido- un sistema perfecto con la tarjeta de crédito como síntesis de todos los sueños. Definitivamente estancado en esa perpetua correa sin fin, el ser humano (hombres/mujeres) se encuentra a una distancia sideral de la fiesta, del carnaval en medio de los espesos bosques y del libre ejercicio del deseo. El sistema ofrece sustitutos: droga sintética y de la otra, vaginas plásticas, soma y consoladores automáticos. Pornografías diversas: veinte, mil, millones o si se quiere cincuenta sombras que distan años luz del erotismo.
Otro escritor, el poeta y ensayista mexicano Octavio Paz, al analizar y escribir sobre el tema dice que “...para Bataille el erotismo, la muerte y el pecado son conceptos equivalentes o signos intercambiables que repiten el mismo significado: apuntan a la absoluta y despiadada nada en que habita el hombre y su irremediable abyección”
En la novela de Pérez Santiago–astutamente ambientada en una capital del mundo posmoderno como lo es Tokio- aparecen estos personajes que además deambulan o existen en el terreno del arte, ambos son estudiantes y por ende son compañeros en una hiper moderna escuela de arte, la Tokio Geidai. De un lado aparece el protagonista Matsuo Bashō que nos narra desde su perspectiva su encuentro, los roces y las citas cargados de erotismo y la poderosa succión a la que se ve sometido por los siempre activos encantos de ella, Sei Shōnagon la protagonista y eje central de la historia.
No solamente se sabe bella y atractiva además posa, modela, incita, provoca a generado un mito en la escuela y especialmente entre los alumnos varones sobre las delicadas y sensibles zonas erógenas de su cuerpo, elevando uno de sus pezones, que tiene sabor a canela, a la categoría de deidad. Imágenes del pezón circulan en diversas imágenes, dibujado, pintado, fotografiado, sometido a métodos de transparencia, viralizado recorre las redes, lo watsappean, lo envían como mensaje. Ella gradualmente, y en función del pezón, va adquiriendo notoriedad, se vuelve famosilla, ingresa a dimensiones mitológicas, la buscan, para fotografiarla, filmarla y hacer películas con ella.
Es la imagen en la retina de todos, la adoran, la aman, se masturban con ella. Sei Shōnagon deviene orgasmo electrónico, un manjar de impulsos eléctricos: icono virtual.
Hasta que ciertas bandas, hackers, mafiosos virtuales, depravados de toda laya, traficantes de niñas y señoritas se fijan en ella. En cambio el narrador solo la ha visto a veces. Pero la sigue y la vigila. Entre tanto de vez en vez aparecen por aquí y por allá cadáveres de chicas que han sido abusadas asi como uno se imagina que gustaría abusar de Sei Shōnagon, han sido violentadas, descuartizadas en el sumun del acto…
Es un mundo donde la tecnología es altamente avanzada y sofisticada y no existe nada que no se pueda conseguir, todo es alcanzable sin moverse del sillón, eternamente sentado frente a la pantalla se tiene al alcance de la mano un mundo virtual, acaso depravado, Pero es la realidad en que vivimos.
Esta suerte de reality show que Pérez Santiago nos ofrece en El Pezón de Sei Shōnagon, no es irreal ni algo inalcanzable, ya está aquí, se encuentra entre nosotros y llego para quedarse. Lo vemos a diario, Lo que hace la novela de Pérez Santiago es simplemente dejar constancia que a diario vivimos y existimos en esta inquietante realidad.
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