domingo, septiembre 20, 2026

Estad firmes y derechos, poema contra la corrupción del poeta español Gómez Manrique (1412–1490)




domingo, septiembre 20, 2026

Estad firmes y derechos, poema contra la corrupción del poeta español Gómez Manrique (1412–1490)




Nobles, discretos varones
que gobernáis a Toledo,
en aquestos escalones
desechad las aficiones,
codicias, amor y miedo.
Por los comunes provechos
dejáid los particulares,
pues vos fizo Dios pilares
de tan riquísimos techos,
estad firmes y derechos.


 

miércoles, septiembre 16, 2026

Desplazamiento simbólico. Alone no tenía razón

Desplazamiento simbólico. Alone no tenía razón.

“La literatura femenina empieza a existir seriamente en Chile, con iguales derechos que la masculina, el año 1923, cuando aparece Montaña Adentro de Marta Brunet”

Historia Personal de la Literatura Chilena, Hernán Díaz Arrieta (Alone). 1954


Las migas en el ombligo. Las muertas de Jorge Ibargüengoitia.





"Él me dijo que venía del Salto de la Tuxpana y que era panadero.
—Has de tener costras de migajón en el ombligo —le dije—. Quiero que te lo laves muy bien antes de meterte en la cama conmigo.
Lo llevé a mi baño. Al verlo allí parado, en cueros, moviendo las llaves del agua caliente, sentí una emoción muy grande, porque Simón era un hombrezote muy bruto pero muy tierno. Yo lo formé. Si algo es ahora, me lo debe a mí."
LAS MUERTAS DEL ESCRITOR JORGE IBARGÜENGOITIA

sábado, septiembre 12, 2026

Theodore Sturgeon, Más que humano



—Piénsalo. Puedes hacer prácticamente cualquier cosa. Puedes tener prácticamente todo. Y nada de eso evitará que estés solo. —Cállate, cállate... Todo el mundo está solo.

—Asintió—. Pero algunas personas aprenden a vivir con ello. Theodore Sturgeon, Más que humano

sábado, septiembre 05, 2026

Epicuro, Carta a Meneceo

 


"Que nadie postergue la filosofía por ser joven, ni que nadie se canse de filosofar por ser viejo. Pues nadie es demasiado joven ni demasiado viejo para alcanzar la salud del alma".

Epicuro, Carta a Meneceo.

miércoles, septiembre 02, 2026

Sor Úrsula Suárez La primera escritora chilena. Por Braulio Arenas. Revista Qué Pasa de julio de 1976.

 composición dé su "Historia" conviene señalar, en lugar destacado, la autobiografía de una monja del convento de Santa Clara de la Victoria, y gracias a la preciosa diligencia del investigador podemos contar ahora con el texto completo, ya que el original se ha extraviado. El mundo de la realidad y el de la fantasía Úrsula Suárez, la escritora en cuestión (nacida en 1668) sintió, desde niña, nacer en su corazón una irresistible vocación religiosa, alimentada por revelaciones, apariciones y voces. No valieron para ella las súplicas familiares para hacerla desistir de su empeño, tomando el hábito de novicia no más tarde de 1678 y profesan  en enero de 1683. "Cuando el conocimiento de sus aptitudes y dé la bondad de su carácter se hubo de fundir entre las monjas, quisieron elegirla por su cabeza y confiarle el gobierno de sus destinos, cuyo honor rehusó por mucho tiempo. Aceptólo por fin vencida par las instancias y las súplicas de sus compañeras, las cuales no tuvieron jamás que arrepentirse de haber puesto sus miras en persona tan cumplida. Durante su período abadesal, hizo mejoras de consideración en el convento, secundada en sus esfuerzos por el obispo de aquella época". Sin embargo, el desempeño de estos cargos: previsora, definidora y abadesa, no le hizo perder su riente y quimérico carácter, así como su natural visionario, conjuntamente ¿con su alma de plena concentración reli giosa. Fueron semejantes condiciones de su cambiante personalidad las que movieron a »u confesor a ordenarle poner por escrito su vida. Sor Úrsula eumplió este mandato más que cabal mente, redactando un documento de gran valor no sólo para el conocimiento de su autora, sino para poder adentrarnos, a través de él, en los pormenores de los claustros y si se quiere para saber inéditos detalles de los usos y costumbres de su siglo. La "Relación de las singulares misericordias que ha usado el Señor con una ¡religiosa, indigna esposa suya" — tal es el título del relato de la monja— otorga a sor Úrsula el privilegio de ser la primera escritora chilena, aunque ella, al escribir su autobiografía, no pensó jamás en hacer obra literaria ni mucho menos alcanzar ningún grado de publicidad con su escrito. ¡Y todo esto en pleno siglo XVII, y en la más apartada de las colonias del mundo hispánico! Aún más, el texto de Úrsula Suárez no tiene interés únicamente por ponerla a la cabeza, cronológicamente hablando, de todas las escritoras del país: esta "Relación" luce con singulares y relevantes atractivos, pues nos muestra a la par el mundo de la realidad y el mundo de la fantasía: ambos mundos fusionados con un encantador desenfado, pues tan pronto su autora nos refiere su vida cotidiana, con minuciosos detalles, como nos hace viajar, en pos de ella, a Arabia y China, con la misma mágica desenvoltura, o nos hace contemplar al demonio (ni más ni menos!) que se columpia dentro del espejo de la celda. El manuscrito de sor Úrsula Suárez —afortunadamente salvado del aniquilamiento par los desvelos de Eyzaguirre, quien tuvo la previsión de copiarlo— bien merecería cualquier sacrificio para sacarlo de su forzado encierro y ponerlo en circulación como libro impreso: se agregaría una joya de alto precio a nuestro tesoro. Braulio Arenas



Úrsula Suárez: primera escritora chilena. Pícara, lujuriosa, sensorial y sin tumba. Omar Pérez-Santiago. Ilustración: Athenea Llana. Revista Off The Record, septiembre de 2026.


Los chilenos le debemos un homenaje a Úrsula Suárez (1666–1749), la primera escritora chilena.

Si somos chilenos de bien.

Úrsula Suárez vivió desde los 12 hasta los 83 años en el convento de monjas Las Clarisas de la Victoria, en la Plaza de Armas de Santiago esquina de la calle que hoy, gracias a ellas, se llama Monjitas.

Su confesor Tomás de Gamboa le ordenó escribir como penitencia. La abasteció de papel y tinta. Y Úrsula descubrió el dulce placer de escribir su visión del mundo, sus sensaciones, sus conflictos y temores. Catorce cuadernos, ciento ochenta páginas titulado inicialmente  “Relación de las singulares misericordias”, un libro extraordinario.

Úrsula escribe porque le ordenan hacerlo. Mas, ella se apodera de sus anécdotas.  Así, la penitencia engendró una escritora, la primera escritora chilena.

Fue Braulio Arenas, Premio Nacional de Literatura, quien iluminó al afirmar que Úrsula Suárez era la primera escritora de Chile en la revista Qué Pasa de julio de 1976.

Pero la obra de Úrsula Suárez fue recién publicada en 1984 por la Universidad de Concepción, con excelente prólogo de Mario Ferreccio y con detallado estudio de Armando de Ramón.

Historiar como se conservó el manuscrito de Úrsula a través de los siglos sería un guion para una película policial como “El Código da Vinci” o la novela “El Hombre de la rosa” de Umberto Eco.

Úrsula Suárez usó una estética literaria moderna, fresca, fragmentaria. Su seductor estilo combina autobiografía confesional, oralidad narrativa, picaresca femenina y realismo sensorial. Barroquismo.

A veces su personaje de niña traviesa se parece a “Papelucho” de Marcela Paz, que tal vez la picardía chilena se hereda.

Como dijo Gabriela Mistral de Sor Juana Inés de la Cruz: “la monja pone la espina en el centro de la rosa...”

Tal vez un realismo mágico colonial cercano a Isabel Allende de “La casa de los espíritus”. Efectivamente, leo a Úrsula Suárez como una de las primeras grandes narradoras fantásticas de Chile, con una voz que mezcla autobiografía, imaginación, humor, erotismo, alucinación, sueño, profecía y vida cotidiana.

La asociación con María Luisa Bombal, la más grande escritora chilena, me parece incluso más fértil y con mayor potencial crítico. Lo recuerda María Teresa Cárdenas: Alone escribió sobre La última niebla y La amortajada que allí está “la vida; pero también está el sueño”.

Es decir, una narrativa imaginada. La literarura no es un espejo de la realidad. La gran literatura modela la sociedad.

Úrsula sueña, sueña que muere su padre, don Francisco Suárez. Signo o símbolo o aliento que evoca al ausente:

“Miré y vi a mi padre en esta cama, enfermo; tenía vela a la cabecera y demostraba en la cara estar con mucha ansia, como que de calentura se quemara:

 —Taita, ¿está enfermo? No lo sabía yo.

 —Hija, aquí me estoy abrasando.

—Pues ¿estando yo viva ha de estar con tanto trabajo?: aunque quedara destituida y me vendiera por esclava para socorrerlo, no sufre mi amor eso; ya vuelvo.

—¿Quién sino vos, hija, había de aliviarme?

Qué prosa tan viva. Úrsula, me hace enmudecer.

Ustedes lo saben: en literatura, las formas determinan el estilo. No las buenas intenciones.

“El arte es aquello que permite a las formas convertirse en estilo” (Jean-Luc Godard, Historia(s) del cine).

Técnicamente, la prosa de Úrsula parece tan hablada, tan teatral. Hay diálogos, cambios de voz, locuciones coloquiales, giros populares. Una encantadora sensación de que Úrsula nos está contando sus anécdotas asombrosas con una suspirada fuerza y potencia. Es un placer escuchar una memoria de problemas reales, sus ruidos y disonancias que ella reconcilia en belleza y verdad.

A veces, como “La vida de Lazarillo de Tormes”, Úrsula usó la picaresca como estrategia del subordinado. La subordinación es una estrategia de supervivencia. Se esperaba sumisión, mas la monja Úrsula construye un personaje. Ese personaje es una monja traviesa, astuta, contradictoria, sensual, ambiciosa, celosa, divertida y a veces descarada, sí, muy desvergonzada. La narradora revela sus engaños, sus tretas literarias, su peligroso doble filo, sus zumbidos de ironía. Sor Úrsula travesea con las expectativas del lector, nos da un dulce cándido mientras conserva el control del relato.

La protagonista atraviesa el mundo negociando con monjas, hombres, confesores, autoridades, familiares y, oh, con Dios mismo. A Dios también le pide inspiración para escribir. No siempre es fácil escribir. Le pide a Dios que le dé gracia para escribir, aunque sufra o no tenga ganas. "Que no me falte su gracia" Es cierto. A veces, sólo hay una resistencia posible para un escritor: tener gracia. No tomarlo tan en serio.

Y Úrsula posee algo encantador y de luz: sentido escénico, sentido teatral. Se escucha su voz.  Ella habla, alguien le responde, alguien se enoja, alguien intenta engañarla.

Escenas que parecen pequeñas piezas teatrales. Úrsula encarna su experiencia. La dramatiza.  Y eso le da una potente fuerza narrativa. Uno de sus hallazgos narrativos fue crear un personaje y una sensible tendencia estética. Convierte la voz de la monja en narración intensa, sensible y apasionada.

Asertivamente, la ensayista de la Academia Chilena de la Lengua, Adriana Valdés, dijo que Úrsula Suarez era una escritora nata de sentidos múltiples de lenguaje familiar y vivido. “El relato es dinámico, con gran presencia de diálogos, con una fuerte carga corporal y sensorial, con imágenes impregnadas de emotividad y temperamento.”

Tienes tanta razón, Adriana.

Úrsula Suárez murió a los 83 años, el 5 de octubre de 1749, en su convento.

Murió una estrella. Un árbol bien plantado.

Úrsula cumple 360 años y está tan joven.

¿Qué más decir?

Me pregunto, por último ¿Dónde está la tumba de la escritora Úrsula Suárez?

Tal vez Úrsula, extendida en un cajón, fue sepultada en la fresca y callada cripta de la iglesia, como era usual. El lugar de comunión de los santos. Pero en 1821, las monjas Clarisas se mudaron de su calle Monjitas. Ese año Bernardo O´Higgings dictó la ley de Cementerio General; a él quizás fueron los restos de Úrsula.

No hay una tumba donde dejarle una flor a nuestra colega Úrsula.

Ni una placa simbólica.

Eso deberíamos enmendar hoy, si somos chilenos de bien.


 

sábado, agosto 22, 2026

Saludo de Patricio Manns


 

El exiliado Abate Molina (1740-1990)


 Reproducción del busto de Juan Ignacio Molina confeccionado por el escultor italiano Innocenzo Giungi cuando  Molina tenía 85 años (esto es en 1825, cuatro años antes de su muerte). Fué traído a Chile  gracias a las gestiones del historiador Benjamín Vicuña Mackenna en el año 1855. Hoy se expone en el Museo Histórico Nacional en Santiago de Chile.

miércoles, agosto 19, 2026

La guerra de las narrativas. El libro de Bernardo Subercaseaux “La Araucana, Recepción y Resignificación” es excelente. Hace pensar en la nueva escenificación de los sentidos simbólicos de Chile. Lo que viene.


Bernardo Subercaseaux cataloga 5 escenificaciones o modalidades o marcos de vivencia colectiva.

La colonia: tiempo estancado.

Tiempo fundacional, siglo XIX.

Tiempo de integración, fines del siglo XIX y comienzos del XX.

Tiempo de transformación, 1930-1973.

Tiempo globalizado, 1974...

El profesor Bernardo Subercaseaux no escribe adocenado, ni complaciente con los lugares comunes y las dudosas jerarquías culturales.


 ESCENIFICACIÓN DEL TIEMPO HISTÓRICO NACIONAL.

Bernardo Subercaseaux

La ordenación cronológica que hemos realizado de las lecturas y resignificaciones de La Araucana en Chile, desde fines del siglo XIII hasta el presente, se inscribe en el marco de las vivencias colectivas del tiempo histórico nacional, categoría que permite entender los procesos culturales en relación dinámica con la sociedad, la política y las distintas corrientes de pensamiento. Vale la pena, entonces, explicar en este anexo, con cierto detenimiento, lo que entendemos por el concepto de vivencia colectiva o escenificación del tiempo histórico nacional, como también la periodización a que este concepto da lugar.

Teniendo en cuenta la experiencia colectiva del tiempo (y en el marco de una sociología de la temporalidad) pueden distinguirse en Chile y América Latina, desde la Colonia hasta el presente, distintas escenificaciones del tiempo histórico nacional. Luego del tiempo colonial -un tiempo estancado-, un tiempo que remite siempre a algo distinto de sí mismo, un tiempo según la élite decimonónica enclaustrado, que no cabe considerar como nacional, pueden señalarse cuatro modalidades de vivencia colectiva del tiempo histórico: el tiempo fundacional, a comienzos del siglo xıx, en el periodo de la Independencia y gran parte del siglo XIX; el tiempo de integración, en el periodo de entre siglos, hacia fines del xıx y comienzos del xx; el tiempo de transformación, desde la década del treinta hasta la del setenta, y el tiempo globalizado, en las últimas décadas, a partir de 1974, en Chile.

martes, agosto 18, 2026

La Araucana, el apelmazado "bouquin" de Alonso de Ercilla, está muerta y sin señales de resurrección dichosa, aunque me griten: "¡sacrilegio!. La obra se murió en cincuenta años de la mala muerte literaria que es la del mortal aburrimiento. Por Gabriela Mistral


LA ARAUCANA 

La Nación (Buenos Aires), el 17 de abril de 1932.

Su epopeya tuvo ese pueblo, una merced con que el conquistador no regaló a los otros, el apelmazado "bouquin" de Alonso de Ercilla, que pesa unos quintales de octavas tan generosas como imposibles de leer en este tiempo.

Cualquiera hubiera pensado que un pueblo dicho en poema épico, referido elogiosamente por el enemigo, exaltado hasta la colección de clásicos españoles, sería un pueblo de mejor fortuna en su divulgación, bien querido por las generaciones que venían y asunto de cariño permanente dentro de la lengua. No hay tal; la intención generosa sirvió en su tiempo de reivindicación —si es que de ese sirvió—, pero la obra se murió en cincuenta años de la mala muerte literaria que es la del mortal aburrimiento, la de disgustar por el tono falso, que estos tiempos sinceros no perdonan, y de enfadar por el calco homérico ingenuo de toda ingenuidad.

Lástima grande por el cantor, que fue soldado noble, pieza de carne dentro de la máquina infernal de una conquista, y más lástima aún por la raza que pudo vivir, hasta sin carne alguna, metida en el cuerpo de una buena epopeya, que no le quedaba ancha, sino a su medida.

El bueno de Ercilla trabajó con sudores en esa loa nutrida de trescientas páginas, compuestas en las piedras de talla de las octavas reales. Cumplió con todos los requisitos aprendidos en su colegio para la manipulación de la epopeya; masticó Ilíadas y Odiseas para reforzarse el aliento, e hizo, jadeando, el transporte de la epopeya clásica hasta la Araucanía del grado 40 de latitud sur. Tan fiel quiso ser a sus modelos, según se lo encargaron sus profesores de retórica; tan presente tuvo sus Aquiles y sus Ajax, mientras iba escribiendo; tan convencido estaba, el pobre, de que la regla para el canto es una sola, según la catolicidad literaria, que se puso a cantar y contar lo mismo que Homero cantó a sus aqueos, a los indios salvajes que cayeron en sus manos.

Bastante pena se siente de la nobleza de propósito y de la artesanía desperdiciada. "La Araucana" está muerta y sin señales de resurrección dichosa, aunque me griten: "¡sacrilegio!", los letrados ancianos, y por ancianos inocentones y pacienzudos, que la leen aún y la comentan en Chile —que en España y América a ninguno se le ocurre ya comentarla ni leerla—. Tocada por donde la tañan, no suena a plata cristalina de verdad; responde como esas campanas de palo que hacía cierto burlón. Menos que sonar gayamente, echa la pobre aquellas sangres tibias que manan todavía tantos libros viejos cuando se les punza cariñosamente. Manoseada por el curioso del año treinta y dos, nuestra "Araucana" se nos queda en la mano como un pedazote de pasta de papel pesada y sordísima. 

No importa el mal poema: la raza vivió el valor magnífico; la raza hostigó y agotó a los conquistadores; el pequeño grupo salvaje, sin proponérselo, vengó a las indiadas laxas del continente y les dejó, en buenas cuentas, lavada su honra.

lunes, agosto 17, 2026

Alonso de Ercilla y la invención del canon literario chileno.





El canon literario nacional se sustenta en un  invento. Fabricaron la idea de que la literatura chilena se fundó por Alonso de Ercilla con La Araucana. Ercilla lo llamaron Inventor de Chile.

Ercilla escribió buena parte del poema en territorio chileno, durante las campañas de Arauco. Es una obra hispánica/renacentista sobre la conquista y la guerra de Arauco.

Pero Alonso de Ercilla no era chileno.  Era español, nacido en Madrid, llegó a Chile como soldado y permaneció aquí diecisiete meses.

La Araucana no fue publicada en Chile. Las tres partes del poema fueron publicadas en Madrid en 1569, 1578 y 1589.

Trescientos años después vino la operación político literaria. En 1888, Abraham König publicó en Santiago una edición titulada: La Araucana de Don Alonso de Ercilla y Zúñiga — Edición para uso de los chilenos.

Abraham König la modificó. La chilenizó. Eliminó episodios europeos del poema —San Quintín, Lepanto, Dido, Belona, etc.— y redujo los 37 cantos originales a 32.

La sociedad literaria y política administró y construyó un canon nacional. Dijeron que Ercilla había inventado Chile. 

Fabricaron y modificaron físicamente el texto para hacerlo encajar en la imagen que querían tener de sí mismos.

domingo, agosto 16, 2026

¿Qué querrían ustedes del Departamento de Cultura de la Presidencia? Enrique Noisvander: "Bueno, que funcione." Enrique Noisvander. En la Quinta Rueda. Abril 1973.


Abril,1973. 
¿Qué querrían ustedes del Departamento de Cultura de la Presidencia?
Enrique Noisvander: 
"Bueno, que funcione. Siempre se ha hablado de una política cultural, pero no se sabe nada. Hay unos organismos fantasmas por allí, pero nada más".
Enrique Noisvander. En la Quinta Rueda. Abril 1973.

 

lunes, agosto 10, 2026

Siete jurados dirimen, en puertas cerradas, el Premio Nacional de Literatura. Personas inteligentes, despojadas de vanas vanidades, ponen sus cartas sobre la mesa.

 


 Siete jurados dirimen, en puertas cerradas, el Premio Nacional de Literatura. Personas inteligentes, despojadas de vanas vanidades, ponen sus cartas sobre la mesa. Pocas veces sabemos qué se juega realmente en esa partida. Poco trasciende de las deliberaciones. Todo parece quedar envuelto en una discreción casi ritual, en ese velo de opacidad que tan bien conocemos.
Somos chilenos, después de todo: tímidos, prudentes, reservados. Preferimos el murmullo al debate, el pasillo, la conversación entre cuatro paredes a la discusión abierta. Nos gusta que las cosas importantes se resuelvan discretamente, lejos de las miradas.
Ya lo dijo el gran cronista y novelista Joaquín Edwards Bello, los chilenos somos un compuesto complejo de contradicciones: mezcla de timidez y soberbia, apego a las apariencias, clasismo duro y simulación. Pueblo niño. Es nuestro carácter nacional. Somos serios o lo echamos a la risa para controlar la ansiedad.
Entra un chileno a la peluquería y el barbero le pregunta:
—¿Cómo quiere que le corte el pelo?
—Sin hablar -responde el chileno.
Según Mitopolis de Edwards Bello.
Y entonces ocurre algo extraño: un premio destinado a reconocer una obra literaria termina pareciéndose demasiado a un asunto administrativo.
Como si no estuvieran decidiendo qué literatura merece ser recordada, sino simplemente tramitando un expediente.
Siempre postulan varios escritores en la larga lista.
Conozco un escritor que fue nominado una vez, un escritor con talento y buenos sentimientos. Se apellida Cachiporra. No le dieron el premio. Pero después igual publica en su currículo que él fue nominado al Premio Nacional. Es un buen tipo, y perdono su jactancia. Tiene todo el derecho a tener una ilusión. No me gusta la moralina en la literatura.
En Verona, una vez visité una vez el balcón que inventaron para turistas, de Julieta y Romeo, personajes de ficción de Shakespeare. Muchos peregrinos visitamos esa ilusión.
Con los poetas Tote España y Sergio Badilla postulamos el 2008 a Patricio Manns al Premio. En Valparaíso dimos una conferencia de prensa. Después nos fuimos a la de casa de Patricio Manns y Alejandra, su mujer. Hablamos toda la noche. Manns confiaba en que su amigo José Miguel Varas, parte del jurado, le diera el trofeo a él. Ese año el premio fue para Efrain Barquero.


A mí me gustaría que Chile procesara abiertamente sus ideas literarias. No se trata solo de discutir nombres.
Resaltar el valor estético
¿Para qué?
Para cohesionar nuestra cultura
No creo que la literatura chilena sea un barco que se hunde con una bandera al tope, como la Esmeralda. La literatura chilena no es un pozo seco. Tiene diversas de voces, la descentralización de sus relatos y la revisión de la memoria. Explora nuevas identidades, a veces, lejos del canon que manipulan en Santiago unos cuantos. Esos cuantos que no quieren que tú opines.
Autores de las regiones escriben desde el norte minero, la pampa, el archipiélago austral o la ruralidad.
El sur y la Patagonia se reinterpretan a través de estéticas que dialogan con el paisaje extremo y la historia local.
Hay un auge evidente de voces feministas y de la diversidad sexual que replantean los cuerpos, los afectos y la marginalidad urbana.
Pioneros que adoptan nuevas formas, se renuevan y se adaptan a nuevos espacios. Hay gente tan viva y tan relevante, generando debate y controversia. Lejos de desvanecerse, la narrativa chilena está siendo adoptada por nuevas generaciones, muchas veces a través de las redes sociales. Muchas veces es una escritura perspicaz, incisiva e ingeniosa.
Hacer públicas, sacar a la luz las tendencias; desafiar las modas impuestas desde arriba.
Abrir el debate es transformador.
Es verdad también, cómo no, que hay actores de mala fe, idiotas útiles, snobs insulsos, patéticos chupapijas, recicladores, teóricos aburridos, grafómanos sin remedio, influencers pagados, provocadores baratos y charlatanes superficiales. Es cierto.
Pero también eso es señal de un ecosistema próspero.
Siempre los escritores escribieron panfletos y periódicos fundados con ese fin: meter bulla. Siempre hubo tertulias encendidas y rivalidades de grupos.
El ambiente previo a la entrega del Premio Nacional de Literatura en Chile siempre fue una deliciosa mezcla de tensión, pasiones encontradas, lobby intenso y duras polémicas entre bandos literarios. Los cafés de Santiago y los pasillos de la Biblioteca Nacional de Chile eran el escenario de intensas discusiones sobre quién merecía el máximo galardón del país.
Daré un ejemplo, en agosto del año 1978, tras unas semanas de humedad y frío, llegó el día de la vergüenza.
Luis Sánchez Latorre, FILEBO, representó a la Sociedad de Escritores en el jurado. Abogó por la gran María Luisa Bombal, la mejor escritora de Chile de enorme influencia de obras como La última niebla y La amortajada. La Academia de la Lengua postuló a su presidente, el lingüista Rodolfo Oroz. El digno de Sánchez Latorre renunció al jurado. Sobre excitado, Pinochet publicó un decreto para que éste se constituya "con los miembros que asistan". Y, claro, ganó Oroz.
Fue una tormenta grave.
La cultura florece cuando la sociedad está impregnada del espíritu crítico. Es preferible que ocurra la agitación constante. «Motus animi continuus».
Sin eso el poder de la literatura de cohesionar la cultura se debilita rápidamente y degenera en atomización cultural.
Las artes cohesionan. Las esferas culturales habitan hoy en los contextos internacionales. Las nuevas narrativas reflejan nuestras cambiantes identidades y comunitarias. Esa experiencia estética nos enriquece como país.

viernes, agosto 07, 2026

"Te estoy agradecido, ¿sabes? Quería decírtelo." Para Tess Gallagher de Raymond Carver.

 


Para Tess

En el Estrecho, el agua está agitada, como dicen aquí.

Está bravo, y me alegro de no estar ahí.
Me alegro de haber pescado todo el día en Morse Creek,
lanzando de un lado a otro un señuelo rojo.

No pesqué nada. Ni siquiera una picada.
Pero no importó. Estuvo bien.

Llevaba la navaja de bolsillo de tu padre
y durante un rato me siguió una perra
a la que su dueño llamaba Dixie.

A veces me sentía tan feliz
que tenía que dejar de pescar.

En un momento me tendí en la orilla,
cerré los ojos y escuché el agua
y el viento entre las copas de los árboles.

El mismo viento que sopla en el Estrecho,
pero otro viento también.

Por un rato incluso me permití imaginar
que había muerto.

Y estuvo bien.
Al menos durante un par de minutos.

Hasta que lo comprendí:

Muerto.

Mientras yacía allí, con los ojos cerrados,
justo después de imaginar cómo sería
si de verdad no volviera a levantarme,
pensé en ti.

Entonces abrí los ojos.
Me levanté.
Y volví a ser feliz.

Te estoy agradecido, ¿sabes?

Quería decírtelo.


El poema fue incluido en All of Us: The Collected Poems (1998).

 

jueves, agosto 06, 2026

Non ridere, non lugere, neque detestari, sed intelligere. No te burles, no te lamentes, no odies, trata de entender

 




Recomendaciones de Spinoza
1. Evita la emotividad
Las pasiones y juicios morales te nublan la razón. Reír (burlarse), llorar (lamentarse) o detestar (condenar) te impide ver la realidad de forma objetiva. 
2. Reconoce la necesidad
Todo en la naturaleza ocurre por una necesidad causa-efecto. Al entender los motivos detrás del comportamiento humano, la rabia o la frustración desaparecen. 
3. Intenta comprender
Haz un esfuerzo activo por desentrañar los mecanismos del mundo. Comprender las leyes naturales y psicológicas te otorga paz mental, libertad y, en última instancia, felicidad


miércoles, agosto 05, 2026

Vozinha y Lev Yashin, la Araña Negra, el mejor arquero del mundo funado por la miserable hinchada de Moscú. Asesinato de imagen. Una muestra de cómo el lenguaje crea una pesada realidad.

 


Vozinha, a los cuarenta años, ha llegado a Santiago de Chile. Hoy es un arquero famoso, que goza de su estrella tardía.

Como fan del fútbol, entiendo su alegría y la de los hinchas.

Porque el tiempo no borra todo, recuerdo el día domingo 10 de junio de 1962. Arica. Era un día esplendoroso. Rayos de sol iluminan a los 20 mil chilenos en el Estadio Carlos Dittborn de Arica.

Yashin en el arco. Lev Yashin. Un impresionante metro ochenta y nueve. Vestido de negro, boina de visera corta. Guantes negros. La famosa araña negra que llega a todos los rincones del arco.

Cuartos de final del campeonato mundial de fútbol.

Minuto 11. Leonel Sánchez lanza un tiro libre. Un zurdazo imparable. Gol.

La Unión Soviética empata. Luego Eladio Rojas hace el gol de la victoria. Yashin se estiró y miró cómo la pelota cruzó la línea. 2 a 1.

Desde el fondo de mí, aún rememoro la emoción de un niño inmensamente feliz. Éramos muy felices. Yo tenía 9 años y vi el partido con mis vecinos en el salón parroquial de la iglesia de mi barrio. El párroco buena onda, había comprado un televisor y lo puso en alto del salón. Y ese día, como era domingo, nos surgió el deseo pasional, ese deseo que surge de nuestra naturaleza infantil, un deseo que emanó del gozo y la alegría, de jugar una larga pichanga con mis vecinos. 

Caído el arquero Yashin, como una ligera hoja negra, como si un fuego lo quemara por dentro, Yashin tal vez lloró apoyado en la ventanilla del avión que lo llevó de vuelta a su Moscú natal.

“Fue triste, doloroso, amargo”, dijo después Yashin.

Allan Starodub de la agencia soviética TASS, uno de los tres periodistas soviéticos en Arica, inventó un incomprensible chivo expiatorio.

Envió hacia Moscú un telegrama ominoso sobre el camarada Lev Yashin.

El telegrama decía:

"Yashin tiene la culpa de la derrota, por haber encajado dos goles fáciles y haber condenado así al equipo a la derrota".

Fue un asesinato de imagen o daño a la reputación.  Una muestra de cómo el lenguaje conforma una pesada realidad.

La televisión aún no transmitía a distancias tan largas. Nadie había visto el partido en Moscú. Pero eso no importó, Inmediatamente, el veredicto del periodista parecía indiscutible, definitivo e irrevocable.

«Yashin es el culpable de la derrota de la selección.»

Yashin llegó al aeropuerto Sheremetyevo de Moscú envuelto en las llamas, en el humo de las chispas de su fanaticada.

En Moscú, la hinchada trató a Yashin como un traidor.

¡Qué inmenso dolor!

En Moscú, el portero Leiv Yashin fue funado: en las gradas del Dínamo de Moscú, fanáticos que no habían visto el partido, lo recibían con abucheaos, silbidos, insultos y exigencias de que Yashin se retirara; aparecieron grafitis ofensivos en su edificio y en su coche; y una vez le arrojaron una piedra a través de la ventana.

Miserables, desagradecidos.

Yashin nunca se rindió. Fue estoico, aguantó el dolor, sin perder la calma.

Un día, recibió dos buenas noticias, que confirmaron el dicho: “nadie es profeta en su tierra.”

Los editores del famoso semanario francés France Football le entregó a Yashin el Balón de Oro, el mejor arquero del mundo.

En 1963 fue invitado a jugar en el "Partido del Siglo", dedicado al centenario del fútbol inglés, un encuentro entre la selección nacional de Inglaterra y el "Equipo Mundial", un equipo compuesto por los mejores jugadores del mundo.

Lo invitó un hombre digno, un hombre correcto, el chileno Fernando Riera, quien había sido nombrado entrenador del equipo del mundo.

Fernando Riera fue el entrenador de nuestra selección chilena en el Mundial de 1962. Riera fue el espectador más atento de aquel partido que tanto sufrimiento le causó a Yashin. Y fue la actuación en Arica  contra nuestro equipo, los gloriosos chilenos del 62, lo que convenció a Fernando Riera de elegir a Lev Yashin al equipo mundial.

Fernando Riera  dijo de aquel partido en Arica:

«Yashin jugó impecablemente, y ningún otro portero podría haber parado los dos goles.»

Así, Lev Yashin deslumbró en el estadio de Wembley durante el histórico partido entre Inglaterra y la Selección del Resto del Mundo.

El gran Lev Yashin volvió lleno de gloria a Moscú.

Entonces, la hinchada de Moscú, esos miserables desagradecidos, se subieron al carro de la victoria.

En el aeropuerto Sheremetyevo de Moscú lo recibieron con flores y pancartas.

Estad firmes y derechos, poema contra la corrupción del poeta español Gómez Manrique (1412–1490)

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