lunes, mayo 04, 2026

La tarde en que la uruguaya Ema Risso Platero de 28 años visitó a Gabriela Mistral en Petrópolis, Brasil: "Pensé en una montaña, en un valle, en un río."

Ema Risso Platero nació en Montevideo en 1915, y murió en París, en 1981. Fue una escritora y diplomática uruguaya. También incursionó en la actuación y en las artes plásticas.

TARDES CON GABRIELA MISTRAL

Ema Risso Platero

Publicado en Los Anales de Buenos Aires nr 3 de 1946.

Una tarde de verano de 1943, en la Academia de Letras de Río de Janeiro, discutían varios escritores. Ya entonces el continente reclamaba el premio Nobel de literatura para la querida y admirada poetisa de América. Aunque todos reconocíamos que el talento de Gabriela Mistral merecía tal honor, recuerdo que yo protesté con enérgica vehemencia, explicando que Gabriela no reclamaría nunca los merecidos laureles. Sólo el tiempo pudo lentamente arrebatarle su obra, pronto difundida de tal modo, que Gabriela no supo ya luchar contra una reputación literaria que ella jamás buscó. No sé qué métodos persuasivos empleé, utilizando mi mejor portugués, pero creo que convencía a estos venerables señores pues, al poco rato, aprobaban plenamente mi manera de pensar.

Han transcurrido mil días, castigando mis recuerdos, mis esperanzas, mis arrepentimientos.

Hoy, por primera vez, manos sudamericanas han recibido los gloriosos laureles. La majestuosa silueta avanzó con su rostro grave y sereno. Gabriela —montaña, valle y río— agradecía modesta y naturalmente al anciano rey Gustavo "en nombre de todas las mujeres de América”.

En un tibio atardecer de verano, llegué a Petrópolis, la hermosa ciudad de las flores que albergó las horas más felices del emperador Pedro II, último monarca de América, el hombre culto que consiguió abolir la esclavitud en el Brasil y que mantuvo estrechas relaciones de amistad con los grandes espíritus de su época, Pasteur, Charcot, Lamartine, Víctor Hugo, Wagner, Nietzsche ... Yo iba a visitar a la admirada escritora, llevando mis pocos méritos y mis innumerables inquietudes.

En una amplia avenida de la ciudad de las hortensias se encuentra la casa de Gabriela Mistral. El gobierno de Chile le ha concedido el privilegio de poder llevar al lugar que desee el consulado de su país.

Después de haber llamado y esperado en vano alguna señal, decidí empujar la puerta del jardín que sin duda no tuvo nunca cerrojos, lo que me invitó a franquear también la de la casa. Desde entonces, ya me pareció natural y hasta necesario internarme en el silencio y comencé la ascensión de una crujiente e ignorada escalera como si no hubiera hecho otra cosa en mi vida. Recién en el primer piso apareció una sonriente muchacha a quien inmediatamente regalé la preparada frase destinada a la autora de "Desolación”. La joven me miró asombrada diciéndome que la dueña de casa tenía cincuenta y tres años. Yo no lo ignoraba; sin embargo, desde que me encontré en su casa y aún antes de verla, sentí que todo estaba tan misteriosamente ligado a su presencia, que ésta podía ocultarse en cien metamorfosis que no habían de extrañarme. Cruzamos cinco, seis puertas y me encontré delante de una extraña belleza poseedora de los más suntuosos ojos verdes que he visto jamás. Estuve a punto de convertirla también en Gabriela, pero mi acompañante, amante de la verdad, se apresuró en presentármela con un nombre de complicada ortografía. Era una famosa actriz del primer teatro de Varsovia, que la guerra había desplazado hasta el lejano Brasil.

Gabriela la albergaba en su casa; a ella acuden escritores y artistas ávidos de consejo. Incontables en el corredor, me habían hecho tropezar los gruesos baúles de Falconetti.

Inadvertidamente, al fin, se abrió otra puerta, formando marco a la silueta inconfundible.

Pensé en una montaña, en un valle, en un río.

Me agradecía Gabriela que yo hubiera tenido "la fineza de subir a verme” (en Petrópolis se dice: bajar a Río). Olvidé enteramente el tan pensado discurso. Su voz, milagrosamente dulce, repetía las palabras de bienvenida, mientras yo, absorta, la contemplaba. Era un paisaje luminoso, un canto sin fin, a veces un lamento.

Conversamos largamente en tono ceremonioso y confidencial. Ella había ido a Petrópolis "siguiendo la mirada portuguesa”, pues había vivido mucho tiempo en Portugal. El suave carácter de los portugueses no chocaba a su timidez.

—¿Usted no es tímida? —me preguntó imprevisiblemente.

—Creo que no —respondí avergonzada.
Declinaba la tarde del caluroso día. Las sombras invadían la estancia, una ventana empezó a golpear reclamando preparativos para la noche. Movida por no sé qué mandato, me levanté.
—¿Mañana a las cuatro? —dijo Gabriela.
Esa fórmula se repitió y al correr de las tardes me despedí al tácito acuerdo de la inexorable ventana.
Habla Gabriela y su voz de agua me explica cómo adoptó su seudónimo, Mistral, en recuerdo del poeta provenzal laureado en 1904 junto con Echegaray con el premio Nobel de literatura (Gabriela vivió mucho tiempo en Provenza y ama a Francia muy especialmente). Y me cuenta del verde color del valle de Elqui, de Vicuña, la pequeña ciudad del norte de Chile que vio nacer a Lucila Godoy Alcayaga, de los años en que fue maestra, de la alegría de las rondas de niños.
En el cuarto vecino se escucha el teclear incesante de una máquina de escribir. Una hija del barón de Río Branco está traduciendo un extenso trabajo sobre Santos Dumont. Entra un apuesto muchacho, un sobrino que llama cariñosamente "mamá” a su tía Gabriela y que poco después murió en trágicas circunstancias. Un perro lacio y taciturno pasea tristemente sus inexplicables orejas. Una sirvienta obesa y familiar deposita sobre un banquillo la bandeja con el "cha”.
El azar de la conversación trae los nombres de la amistad o de la admiración: Valéry, Claudel, Supervielle, Juana de Ibarbourou, Victoria Ocampo, Manuel Bandeira, Claudio de Souza, la última persona que vio vivo a Stefan Zweig, cuyos restos descansan en Petrópolis. Y me dice Gabriela su amor por la tierra, en la que ha sumergido sus manos. Y la enseñanza de los largos viajes.
Hay, sin embargo, en el Brasil un lugar donde le gustaría "terminar sus días”. Es la isla de Paquetá, una de las islas más exóticamente bellas del mundo, que pocos días después visité y que tampoco hubiera querido dejar. Isla donde el dinero es casi desconocido, la sonrisa la única ley, y cuyas flores desprenden al atardecer misteriosas notas musicales que toda la noche, incansablemente y por doquier, repiten felices los negros habitantes.
Una tarde me habló Gabriela de la Biblia, de la muerte, de extraños presentimientos y de inexplicables coincidencias. Caía sobre Petrópolis una de esas imprevistas y persistentes lluvias que lo anegaban todo y que al interrumpirse no dejaban rastros.
Prematuramente oscurecía. Las palmas de Gabriela expresaban un extraño dolor.
De pronto "vi” dibujarse claramente en una pantalla luminosa, nítidas, las palabras de Gabriela. Se perseguían las letras, formando palabras, frases, páginas. En ese momento mi pensamiento se sintió bruscamente ocupado en colocar comas, puntos, punto y coma . .. No sé cuánto tiempo duró el extraño sortilegio, no sé cuántas páginas se esparcieron en el espacio. El cuarto estaba ya completamente oscuro. Las palabras se perseguían luminosas y vibrantes, materializadas, visibles.
Al irme quedó Gabriela inmóvil y muda, olvidada totalmente mi presencia. No me atreví a interrumpir su diálogo con extrañas fuerzas para mí ignoradas. Salí en una atmósfera de sueño, cerrando sin ruido la puerta.
Había cesado la lluvia. Ávida de realidad respiré el olor de la tierra húmeda, nerviosamente lastimé mis dedos en la corteza de un árbol.
Hoy, mudo, mi recuerdo se prolonga desde este lejano Buenos Aires. Mis manos reposan, reflexivas, sobre la inmerecida dedicatoria de un libro.
El viento llama, insistentemente, a la ventana de mi cuarto.
¿Es verdadero el episodio de la última tarde en Petrópolis? Tal vez no. Por lo pronto, cuenta con demasiados antecedentes en la buena literatura: las vocales de algún soneto de Rimbaud, la selva oscura del Infierno, dove il sol tace, la luz tácita de Virgilio. . . Así es, tal vez he mentido, ¿pero cómo trasmitir la impresión que causa Gabriela Mistral, sin esa inocente metáfora?


NORAH BORGES





domingo, mayo 03, 2026

La cárcel del preso político Tzinacán, según el boceto del artista argentino Horacio Zavala, sobre el cuento de Jorge Luis Borges, La escritura de Dios



Anteproyecto para Tzinacán de Horacio Zavala (Buenos Aires, 1943) destacado artista conceptual y arquitecto argentino. Proyecto arquitectónico de una cárcel inspirada en el cuento La escritura de Dios (1949) de Jorge Luis Borges:
EL CUENTO DE BORGES
La cárcel es profunda y de piedra; su forma, la de un hemisferio casi perfecto, si bien el piso (que también es de piedra) es algo menor que un círculo máximo, hecho que agrava de algún modo los sentimientos de opresión y de vastedad. Un muro medianero la corta; este, aunque altísimo, no toca la parte superior de la bóveda; de un lado estoy yo, Tzinacán, mago de la pirámide de Qaholom, que Pedro de Alvarado incendió; del otro hay un jaguar, que mide con secretos pasos iguales el tiempo y el espacio del cautiverio. A ras del suelo, una larga ventana con barrotes corta el muro central. En la hora sin sombra se abre una trampa en lo alto y un carcelero que han ido borrando los años maniobra una roldana de hierro, y nos baja en la punta de un cordel, cántaros con agua y trozos de carne. La luz entra en la bóveda; en ese instante puedo ver al jaguar.

EL CUENTO DE BORGES
"La escritura de Dios", uno de los cuentos más profundos de Jorge Luis Borges (incluido en El Aleph, 1949), aborda la relación entre la divinidad, la prisión, la memoria y la pérdida de identidad cultural. El cuento narra la historia de Tzinacán, un mago de la pirámide de Qaholom, quien es encerrado por los conquistadores españoles. Desde su calabozo, Tzinacán intenta descifrar una sentencia mágica escrita por su dios al inicio de los tiempos, que le permitiría liberarse, pero que también representa la esencia de su cultura destruida. 

¿Reconfiguración del mundo? La autenticidad del arte en Chile

Ilustración de Luis Martínez Solorza

 Publicado en Revista Off The Record, mayo de 2026

Trump intenta reír en la tele después del atentado en Washington en la breve cena de corresponsales, donde sobró el trago. Trump ríe como si hubiese tomado una navaja y se cortara las comisuras de los labios. Lastimera risa sin humor. Carajo. Con ese mismo rictus, Trump atiza una guerra que nos afecta a todos.

Ya lo había dicho Tucídides. El clásico choque de egos en el balance de poder, el ascenso de Atenas sobre Esparta provocó la larga guerra del Peloponeso.  Cuando una potencia emergente le pisa los talones a una dominante, hay cruenta guerra.

Trump ríe sin humor, como un comediante de stand-up de cuarta categoría. Cringe. Pero, detrás de las cortinas de la Casa Blanca asoma el verdadero elenco: gigantes tecnológicos supremacistas. Bélicos y ambiciosos. No buscan únicamente dominar mercados: aspiran a aplanar culturas, erosionar identidades. Su proyecto es reconfigurar el poder global con algoritmos opacos. Manipularnos como androides, a ti y mí, con los datos de la inteligencia artificial.


LOCA GEOGRAFÍA

Nací en Chile, una tierra maravillosa y temblorosa,  con las emociones que despierta su loca geografía. Desde niño todas las mañanas me estremeció el corazón, ver nuestra cordillera, esa belleza que el escultor Francisco Gacitúa ama, o el asombro al llegar al océano Pacífico, "el mar tratando de romper sus cadenas" según el poeta Vicente Huidobro. La materialidad. En nuestras ciudades florece el arte chileno. Teatros, cines, anfiteatros, música, esculturas, murales, bibliotecas, librerías, centros culturales; incluso el metro, con sus muros intervenidos, forma parte de ese entramado vivo. No es un lujo: es una expresión esencial de lo que somos, que nace del alma.


En mi adolescencia marcaron mi juventud las canciones de la Nueva Ola: Cecilia, la incomparable y Patricio Manns y su Arriba en la Cordillera. Luego fueron las canciones de la Nueva canción chilena, la Plegaria del Labrador de Víctor Jara. Me llegaban al corazón. Le dieron sentido a mi vida. La mirada interior.

Hace años, con unos amigos instalamos las esculturas del comic en el parque el Llano de la Gran Avenida: Condorito, Mampato, Pepe  Antártico y Von Pilsener, nuestras caricaturas tradicionales chilenas. Nuestros arquetipos, nuestra mitología nacional. Aunque no fue fácil. Significó una ardua batalla cultural con fuerzas conservadoras.

Es la diversidad del espíritu de Chile: una energía emocional que permite que nuestras diferencias no sean abismos; crea un impulso de pertenencia, un vínculo metapolítico que, más allá de nuestras divisiones, nos reúne como comunidad.


NEUROESTÉTICA

Las investigaciones recientes en neuroestética confirman que el arte no es un lujo abstracto: es una experiencia tangible: moldea nuestro cerebro, fortalece comunidades, influye en empresas y atraviesa todas las etapas de la vida, desde la infancia hasta la vejez. Incide en la educación, la salud y la asistencia social. La conciencia se construye con otros, a través de rituales, vínculos, música y palabras compartidas.

Entonces.

Frente al acoso global, hay una respuesta chilena: afirmarnos en nuestra identidad, con el arte como instrumento. Escritores, poetas, pintores, músicos y cineastas articulan esa fuerza. La creatividad brota de la cohesión social, de la voluntad compartida y el espíritu de colaboración. Impulsa el desarrollo económico y científico, así como la estabilidad institucional y política. De ese proceso emerge un círculo virtuoso intergeneracional: una dinámica de renovación que fortalece el pensamiento crítico y encuentra su mayor riqueza en entornos multiculturales.


ISLANDIA

Les pongo por ejemplo Islandia. Es el país más pequeño de Escandinavia, pero es el más grande en cultura, según los estudios del profesor Njörður Sigurjónsson. ¿Por qué? Porque en Islandia la cultura está al servicio de la soberanía y la independencia. Islandia es uno de los países que porcentualmente más invierte en cultura.


NUEVA  AUTENTICIDAD

Observen. En las artes globales hay una tendencia hacia la autenticidad. La metaficción posmoderna que nos sorprendió en los años 80—sostenida en el juego de citas e intertextos— ha perdido impulso, desarmándose como un castillo de naipes. Hay una exigencia más urgente: decir algo propio, una nueva sinceridad, de corazón a corazón.

Combate la comercialización excesiva y la superficialidad que dominan espacios culturales, amplificados por las redes y la lógica del influencer. Frente a ese ruido, la autenticidad propone otra búsqueda: la de una voz singular, una verdad interior, una conexión emocional.

La autenticidad no es espontánea ni improvisada. Exige años, disciplina y formación. Se construye lentamente, a través del aprendizaje, la práctica sostenida y la disposición al riesgo. Ser auténtico implica ensayar, equivocarse, insistir. Es un acto de valentía, sí, pero también de imaginación, sensibilidad y apertura a experiencias intensas —fantasía, sensualidad, placer, incluso incomodidad.

Las artes requieren reflexión, diversidad de miradas y una voluntad persistente de explorar lo incierto. Quiero decir que no se sostienen solo en el talento individual, sino en algo más profundo: hábitos culturales que se transmiten, se arraigan y, con el tiempo, configuran nuestra forma de ser.

En ese marco, lo que está en juego no es únicamente la aparición de artistas destacados, sino la solidez de ciertos patrones: tradiciones vivas, prácticas compartidas, lenguajes que se heredan y se transforman. Es allí donde nuestra cultura encuentra no solo lo que es, sino también lo que puede llegar a ser.


PARALISIS

Pero Chile ha perdido el rumbo.

Amigas y amigos, lo digo con preocupación: el arte en Chile está estancado. No sabe dónde ir. No tiene dinámica. Es desigual y precario. Existe una brecha de género —con menores ingresos y reconocimiento para mujeres. Hay desigualdad en el acceso a espacios de difusión. El éxito llega a una pequeña minoría, normalmente hereditarias. Hay poca meritocracia.

Entonces, ¿cómo mejorar la autenticidad y  el dinamismo del arte?

Permítanme tres ideas.


REDUCIR IMPUESTOS, MEJORAR LAS ESCUELAS Y PREMIAR A LOS MEJORES

El artista chileno se sostiene principalmente por su familia y sus amigos. No por el mercado ni los fondos del Estado. Entonces, hay que permitir que los artistas reciban donaciones de su familia y amigos para sus exposiciones, estudios de posgrado, publicaciones o residencias artísticas. Es indispensable mejorar la ley Valdés de donaciones culturales de tal modo que ese donante reciba el beneficio tributario. No solo las corporaciones deben tener el derecho de bajar impuestos. También las familias y los amigos de los artistas que los apoyan. Eso dinamizará el mundo del arte.

Segundo, invertir en las escuelas públicas. ¿Qué tal si construimos pequeños teatros en todas las escuelas públicas de Chile? ¿Qué tal si esos teatros los dirigen jóvenes profesionales del arte, como poetas, dramaturgos, músicos?

Tercero, el Estado debe premiar a los creadores de libros editados y publicados, a los espectáculos teatrales o exposiciones ya montados, las películas entrenadas. Los artistas deben competir con obras realizadas. También lo premios deben favorecer a las empresas editoriales y productoras, emprendedores que han tomado el riesgo. Chile es muy tacaño con los premios a los artístas. Los escritores esperan llegar a viejos para que les den el Premio Nacional. No hay estímulos intermedios para los artistas jóvenes. No se le reconocen sus avances. Chile es una uno de los países más tacaño del mundo con los premios a los artistas. Poco estímulos.

¿Cómo financiar esos premios? Con los actuales recursos de los fondos concursables, que no generan dinamismo y son un fracaso. Postulan cerca de 14 mil de “proyectos” o “ideas” cada año. Año tras año, como Evento Canónico. Geniales sueños, quizás. Pero son bellas ilusiones simples y abstractas, “valorados” por evaluadores incógnitos. Pues sí, evaluadores anónimos, clandestinos o encubiertos, pero financiados por el Estado.  ¿No les parece un chiste? No hay un país en el mundo donde pasa algo tan ocurrente. Si reclamas, te dejan en visto. De los 14 mil proyectos sólo se financian el 16 por ciento, según el Observatorio de Políticas Culturales. Más de 11 mil de esas “grandes ideas” van a la basura.

(Por favor. No les cuenten esto al “Club de Evaluadores Anónimos”. Se ponen tristes como los semáforos bajo la lluvia. A veces son mala onda y no soportan la crítica. Capaz que me stalkeen y funen. LMA, laughing my ass off, me parto de risa.)


UNA ROSA ES UNA ROSA ES UNA ROSA

Hoy, en medio de la incertidumbre global, el orgullo chileno puede generar un devenir creativo. Nuevos y fecundos novelistas, músicos, poetas, pintores, cineastas, se esfuerzan por hacerla vibrar con creatividad y pensamiento independiente.

Para que así la rosa de la belleza nunca muera.                  

viernes, mayo 01, 2026

¡Despierten, jóvenes de la nueva era! ¡Enfrenten con decisión a los mercenarios ignorantes! William Blake


 «¡Despierten, jóvenes de la nueva era! ¡Enfrenten con decisión  a los mercenarios ignorantes! Porque tenemos mercenarios en el ejército, en la corte y en la universidad: quienes, si pudieran, rebajarían para siempre la mente y prolongarían la guerra material.»

La cita original proviene de la obra Milton: A Poem (c. 1804–1810), uno de los textos proféticos de William Blake,  en inglés es:

“Awake, young men of the new age! Set your foreheads against the ignorant hirelings! For we have hirelings in the camp, the court, and the university: who would, if they could, forever depress mental and prolong corporeal war.”



miércoles, abril 29, 2026

Dios no nos abandona somos lo único que conoce. Patti Smith, punk de ojos azul pálido. Premio Princesa de Asturias 2026

 


Dios no nos abandona

somos lo único que conoce.

No debemos abandonarlo,

él somos nosotros, 

el éter de nuestros actos.


AUGURIO DE INOCENCIA

Patt Simth

Nunca conseguirás el amor por la fuerza. Goodby my dictator goodbye. Michelle Gurevich.

 


You'll never get love by forceThe truth will always take its courseSome people really have no shameIt's just an illness with a name
We were having too much funDrinking coffees in the sunSomeone wanted to be kingCame and fucked up everything
Goodbye, my dictator, goodbye'Cause everybody knows it's timeYou've had more than your share of pieGoodbye, my dictator, goodbye
It's hard for most to understandThat good intentions not all haveWhy must we always stand on guardWhen there is love and there is art
We were having too much funDrinking coffees in the sunYesterday life was divineBut now we're going back in time
So goodbye my dictator, goodbye'Cause everybody knows it's timeYou've had more than your share of pieGoodbye, my tormentor, goodbyeGoodbye, my dictator, goodbye'Cause everybody's sick and tiredWe'll all be dancing when you dieGoodbye, my dictator, goodbye
Goodbye, my dictator, goodbye'Cause everybody knows it's timeYou've had more than your share of pieGoodbye, my tormentor, goodbyeGoodbye, my dictator, goodbye'Cause everybody's sick and tiredWe'll all be dancing when you dieGoodbye, my dictator, goodbyeGoodbye, my dictator, goodbyeGoodbye, my dictator, goodbye

https://www.youtube.com/watch?v=IJFks7bCRrs&list=RDIJFks7bCRrs&start_radio=1

martes, abril 28, 2026

Creación de Capacidades: El Enfoque del Desarrollo Humano, el libro de Martha C. Nussbaum

 Creación de Capacidades: El Enfoque del Desarrollo Humano

Por Martha C. Nussbaum

El libro Creación de Capacidades: El Enfoque del Desarrollo Humano de Martha C. Nussbaum expone una forma distinta de entender el desarrollo: no como crecimiento económico, sino como expansión real de las libertades y oportunidades de las personas.

La idea central es el enfoque de las capacidades, desarrollado junto a Amartya Sen. Según esta perspectiva, lo importante no es solo lo que una persona tiene (ingresos, recursos), sino lo que puede hacer y llegar a ser.

¿Qué propone el libro?

Nussbaum plantea que una sociedad justa debe garantizar ciertas capacidades humanas básicas, entre ellas:

  • vivir una vida digna y saludable
  • acceder a educación
  • participar en la vida política
  • desarrollar vínculos afectivos
  • ejercer la imaginación y el pensamiento crítico

Estas capacidades no son lujos, sino condiciones mínimas para una vida plenamente humana.

¿Contra qué discute?

El libro critica modelos tradicionales de desarrollo que se enfocan solo en:

  • el crecimiento del PIB
  • la acumulación de riqueza

Porque estos indicadores pueden mejorar mientras muchas personas siguen sin libertad real ni oportunidades.

¿Por qué es importante?

Nussbaum conecta filosofía, economía y política pública. Su enfoque ha influido en:

  • mediciones de desarrollo humano
  • políticas sociales
  • debates sobre justicia global, género y derechos humanos

En resumen, el libro propone un cambio de mirada: el verdadero desarrollo no es cuánto crece un país, sino cuánto se amplían las posibilidades de vida de su gente.


El enfoque de las capacidades en el desarrollo humano busca desviar la atención de académicos y responsables políticos de los recursos (ingresos, Producto Interno Bruto) hacia las capacidades de las personas, es decir, hacia la combinación de habilidades personales y oportunidades que ofrece el entorno social, económico y político. Inspirada por la obra del economista y premio Nobel Amartya Sen, en este libro Martha C. Nussbaum se propone desafiar los modelos dominantes en economía con una teoría alternativa basada en una pregunta sencilla: ¿Qué son realmente capaces de hacer y de ser las personas? Su propuesta sirve como teoría de la justicia social (tanto para animales como para humanos) y para la evaluación comparativa de la calidad de vida, integrando la filosofía moral en la economía del desarrollo.


El libro consta de ocho capítulos, un epílogo y dos apéndices.


Nussbaum comienza, como suele hacer en sus obras, con una narración. La vida de Vasanti, una mujer india pobre que ha luchado por escapar de un marido abusivo, se analiza en términos de la oportunidad que tiene de elegir y actuar en su situación política, social y económica específica. En el segundo capítulo, sostiene que al comparar y evaluar sociedades, cada persona debe ser tomada como un fin en sí misma, considerando no el bienestar total o promedio, sino las oportunidades disponibles para cada individuo. Las sociedades deben promover un conjunto de oportunidades, o libertades sustanciales, que las personas pueden o no ejercer. El enfoque de Nussbaum se basa firmemente en la elección y la libertad. Las capacidades no son solo habilidades que residen dentro de una persona, sino también las libertades u oportunidades creadas por una combinación de habilidades personales y el entorno político, social y económico.


Nussbaum proporciona una lista de diez áreas de libertad tan centrales que su eliminación haría que la vida de una persona no fuera digna de dignidad humana. Las capacidades centrales que un orden político decente debe garantizar al menos a un nivel mínimo son: la vida; la salud corporal; la integridad corporal; los sentidos, la imaginación y el pensamiento; las emociones; la razón práctica; la afiliación; Convivencia con otras especies; juego; control sobre el propio entorno (político y material). Esta lista es una propuesta abierta a debate, pero Nussbaum sostiene que el respeto a la dignidad humana exige que los ciudadanos alcancen un nivel de capacidad superior al necesario en las diez áreas mencionadas.


En el tercer capítulo, titulado «Una contrateoría necesaria», Nussbaum critica los principales modelos de la economía del desarrollo. Estos modelos se centran principalmente en el bienestar material o en el crecimiento económico. El enfoque basado en la medición del PIB (Producto Interno Bruto) no considera que el aumento del crecimiento económico no mejora automáticamente la calidad de vida en áreas importantes como la salud y la educación, ni está correlacionado con la libertad política. Además, se centra en el promedio en lugar de en la distribución de la riqueza, ocultando así las desigualdades y la injusticia. Otro enfoque económico común mide la calidad de vida mediante la utilidad total o promedio, entendida como la satisfacción de las preferencias. Sin embargo, al igual que el enfoque del PIB, este no considera el sufrimiento de las personas en la base de la escala social. Este enfoque agrupa componentes de la vida que no se pueden comparar, como la salud, la educación, los derechos políticos, las oportunidades de empleo y el tiempo libre. El enfoque utilitarista subestima la libertad. Una posible alternativa es un conjunto de enfoques que promuevan la distribución equitativa de los recursos básicos. Sin embargo, los ingresos y la riqueza no son buenos indicadores de las capacidades reales de las personas, ya que estas tienen necesidades diferentes, y son especialmente deficientes como indicadores de respeto social, inclusión y no humillación.


El capítulo cuatro, «Derechos fundamentales», intenta presentar el enfoque de las capacidades como una forma de liberalismo político inspirada en la teoría de la justicia social de John Rawls. Nussbaum argumenta que el gobierno debería evitar tomar postura sobre cuestiones religiosas y metafísicas; los principios políticos se basan en valores definidos, como la imparcialidad y el respeto igualitario a la dignidad humana, que forman parte de las numerosas doctrinas integrales que los ciudadanos sostienen razonablemente. No se requiere un consenso sobre los principios políticos básicos, como los que se recogen en el enfoque de las capacidades, pero debería ser alcanzable. En el mismo capítulo, Nussbaum discrepa con Rawls en áreas como la justicia para las generaciones futuras y transnacional, el trato justo a las personas con discapacidad y el trato a los animales no humanos. Finalmente, explica cómo el enfoque de las capacidades se relaciona con el consecuencialismo y el deontologismo.


El capítulo cinco, sobre la «diversidad cultural», presenta el enfoque de Nussbaum como una variante del movimiento internacional de derechos humanos. Rechaza la afirmación de que este movimiento sea una forma de imperialismo occidental apelando a los elementos constitutivos de la idea de derechos humanos.

Existen tanto en la tradición india como en la china. Su lista de capacidades es susceptible de crítica y ha sido ampliada con la contribución de teóricos de diferentes orígenes culturales. Además, los elementos de la lista son abstractos y generales, por lo que, dentro de ciertos parámetros, es apropiado que las naciones la traduzcan en políticas distintas, teniendo en cuenta su historia y circunstancias particulares.


El siguiente capítulo aborda la justicia nacional y global. Nussbaum sostiene que las naciones ricas tienen obligaciones con las pobres en cuanto a la responsabilidad de apoyar sus esfuerzos de desarrollo. La justicia global no es una cuestión de filantropía y no puede dejarse en manos de organizaciones benéficas. También considera que, una vez que se acepta la necesidad de una solución institucional a los problemas globales, quienes siguen el enfoque de las capacidades podrían legítimamente discrepar sobre cómo implementarla.


El capítulo siete ilustra las raíces filosóficas del enfoque de las capacidades, que se remontan a la antigua Grecia y Roma. Aristóteles y, en particular, los estoicos, son las principales fuentes de inspiración para los filósofos Kant, Smith, Mill y Marx, quienes constituyen los antecedentes intelectuales de Nussbaum y Sen. El octavo y último capítulo está dedicado a temas contemporáneos como el género, la discapacidad, el envejecimiento, los derechos de los animales y las cuestiones medioambientales.


El libro está dirigido al público general, pero estudiantes y responsables políticos lo encontrarán útil como introducción al enfoque de las capacidades.

domingo, abril 26, 2026

La película El hombre perfecto de la alemana María Schrader dialoga en secreto con uno de los mejores cuentos de mi generación: Sensini, de Roberto Bolaño. El poder la Cofradía.

Dan Stevens (Tom) y Maren Eggert (Alma) 


¡Qué gran película!

Qué extraña y perturbadora es esa película.

Alma, científica meticulosa, casi ascética, acepta —más por presión que por deseo— convivir con Tom, un androide diseñado para ser su pareja ideal. Él es atento, preciso, impecable. Desde el inicio, hay algo que no encaja: una cortesía sin fisuras, una empatía programada que parece rozar el vacío.

Alma lo tolera, pero no lo reconoce.

Un día lo lleva consigo al Museo Pérgamo de Berlín. Allí, ella trabaja descifrando tablillas con escritura cuneiforme del Egipto antiguo. Es un trabajo de años: lento, obsesivo, casi ritual. Tom observa en silencio. Luego, en apenas segundos, con la velocidad de la inteligencia artificial, le comunica que todo ya ha sido hecho. Que esas tablillas han sido traducidas. Que existe un estudio publicado por científicos en Argentina que se puede leer en la red.

Plaf.

El tiempo se detiene.

Alma se quiebra, llora, se derrumba. Tres años borrados. Tom no comprende el valor de llegar primero en el mundo científico. No puede. El androide lo sabe todo, pero no sabe qué es ser parte de una cofradía científica. Tom no sabe lo que es una disputa interna dentro de un circuito, una hermandad científica que exige ratificación interna. La pertenencia silenciosa a una comunidad que valida, rechaza, jerarquiza.

No entiende la herida de Alma.

Y es ahí cuando algo se activa en el hipocampo de mi memoria —una puerta que se abre sin previo aviso— y aparece el cuento Sensini de Roberto Bolaño

Arturo Belano, un joven escritor chileno en España, inicia una correspondencia con un autor argentino exiliado, Luis Antonio Sensini, al que no conoce, pero admira No se conocen, pero se reconocen. Sensini decide volver a Argentina, donde ha vuelto a instalarse la democracia.  Trata sobre la amistad epistolar entre dos escritores exiliados que unen lazos gracias a los concursos literarios.  Una amistad nacida de la admiración y el respeto mutuo. Es la búsqueda del reconocimiento y la lucha por salir de la pobreza a través de la escritura, las claves que enmarcan el relato. Cartas que cruzan distancias, concursos literarios como campos de batalla mínimos, una complicidad hecha de precariedad y esperanza.

Todas las cofradías tienen sus rituales de iniciación y sus códigos. Son los temas de la credibilidad, de la inserción, de la aceptación en la pirámide literaria. Bolaño explora los secretos, las bondades y las miserias del oficio. El rol de la crítica, de los premios, de la política y las becas, de los modernos mecenas, de los profes universitarios remolones, y de los funcionarios y aditivos de la literatura: los lectores de las editoriales, los poetas voluntariosos, los escritores fracasados.

Roberto Bolaño escribe sobre las fobias, los sueños y los desatinos de los escritores. Y, la miseria, la miseria cruel de un escritor en dictadura. Bolaño está en la cocina literaria. Los premios que nunca llegan, las editoriales que no responden, los jurados invisibles, los nombres que circulan en voz baja. Un sistema con sus propias reglas, sus iniciaciones, sus jerarquías opacas.

Una cofradía.

La película de María Schrader, entonces, adquiere otro sentido para mí. O tal vez se revela.

Tom puede acceder a todo el conocimiento acumulado. Puede anticipar resultados, procesar datos, ofrecer certezas. Pero hay algo que le está vedado: la experiencia íntima de pertenecer a una cofradía donde el reconocimiento no es automático, donde el valor depende del recorrido, del lugar que otros te conceden.

El androide Tom se apropia de toda la información de la inteligencia artificial. Pero Tom no podrá saber la sensibilidad, el dolor privado de un escritor cuando es rechazado por una editorial, o cuando el escritor no gana un premio.

Y peor aún, un androide no sabe la puntada aguda que le da al escritor en su esternón cuando ese premio lo gana un amigo de toda su vida.

Sobre todo, cuando el escritor íntimamente ha creído siempre que él es mucho mejor escritor que su amigo.

Sin embargo, uy, uy, uy, el amigo ha ganado el premio gordo.

Bolaño. El coraje del Cult-Pop


viernes, abril 24, 2026

Interesante: El valor del arte: para el cerebro, la sociedad y la vida. Investigación de los suecos Karolina Modig y Erik Modig. Cómo influye el arte en las personas y en la sociedad.

 

Karolina Modig y Erik Modig. Foto de Anton Renborg

El libro Värdet av konst – för hjärnan, samhället och livet (2025), El valor del arte: para el cerebro, la sociedad y la vida de los suecos Karolina Modig y Erik Modig, trata principalmente de explicar por qué el arte es importante más allá de lo económico, y cómo influye en las personas y en la sociedad.

El libro reúne investigaciones y ejemplos para mostrar que el arte tiene un valor “no financiero”, es decir, beneficios que no se pueden medir solo en dinero pero que son fundamentales para la vida humana.

¿Qué aborda específicamente?

 1. El arte y el cerebro

Analiza desde la neurociencia (neuroestética) cómo el arte afecta nuestras emociones y pensamiento. Explora si el arte puede aumentar capacidades como la empatía, la apertura mental y el pensamiento crítico.

2. El arte y la sociedad

Estudia cómo museos, proyectos artísticos y políticas culturales impactan comunidades.

Argumenta que el arte es clave para el diálogo democrático y la vida social, no solo un lujo cultural.

 3. El arte en la vida cotidiana

Muestra su rol en ámbitos como: educación, salud, trabajo.

Sugiere que el arte puede cambiar cómo vemos el mundo, nuestras decisiones y nuestro sentido de significado.

4. El problema de “medir” el arte

Cuestiona si realmente se puede medir el valor del arte.

Propone formas de entender tanto sus efectos medibles como los intangibles.

Y su conclusión general es clara:  el arte no es un lujo, sino algo esencial para el desarrollo humano, la empatía y el funcionamiento de la sociedad.

Resumen capítulo por capítulo

1. ¿Por qué hablar del valor del arte?

Plantea el problema central: el arte suele justificarse solo por su valor económico.

Los autores cuestionan esa visión y proponen mirar el valor humano y social.

Introducen la idea de que el arte influye en formas difíciles de medir.

 Idea clave: el arte tiene valor incluso cuando no genera dinero.

2. ¿Qué es “arte” y qué cuenta cómo valor?

Exploran distintas definiciones de arte.

Distinguen entre: valor económico, valor experiencial, valor social y cultural. Muestran que el arte no tiene un solo tipo de impacto.

 Idea clave: el valor del arte es múltiple y complejo.

3. El arte y el cerebro (neurociencia)

Analiza cómo el arte activa distintas áreas del cerebro.

Relaciona el arte con: emociones, memoria, creatividad, Introduce la neuroestética.

Idea clave: el arte no es “decorativo”, cambia cómo pensamos y sentimos.

4. El arte y las emociones

Explica cómo el arte provoca respuestas emocionales intensas.

Puede generar: empatía, incomodidad, reflexión. Incluso el arte “difícil” tiene valor.

Idea clave: sentir (aunque sea incomodidad) es parte del valor del arte.

5. El arte como herramienta de pensamiento

El arte ayuda a cuestionar ideas establecidas.

Fomenta el pensamiento crítico y la apertura mental.

Puede ofrecer nuevas perspectivas sobre la realidad.

 Idea clave: el arte es una forma de conocimiento, no solo entretenimiento.

6. El arte en la sociedad

Analiza el rol del arte en la democracia.

El arte puede: generar debate, visibilizar problemas, unir o dividir comunidades. Se discute su rol en espacios públicos y culturales.

 Idea clave: el arte participa activamente en la vida social.

7. Arte, educación y aprendizaje

Explora cómo el arte mejora procesos educativos.

Ayuda a desarrollar:  creatividad, pensamiento abstracto, habilidades sociales

Critica sistemas educativos que lo relegan.

Idea clave: el arte no es “extra”, es parte del aprendizaje integral.

8. Arte y salud

Presenta evidencia sobre el impacto del arte en el bienestar.

Puede contribuir a: reducir estrés, mejorar salud mental, apoyar procesos terapéuticos

 Idea clave: el arte también tiene efectos concretos en la salud.

9. ¿Se puede medir el valor del arte?

Discute las limitaciones de medir el arte con indicadores económicos.

Examina métodos de medición (encuestas, estudios, etc.).

Concluye que parte del valor es intangible.

 Idea clave: no todo lo importante se puede cuantificar.

10. Conclusión: por qué el arte importa

Integra todos los argumentos anteriores.

Defiende que el arte: fortalece la sociedad, desarrolla a las personas, aporta sentido a la vida

Llama a darle más espacio en políticas públicas y vida cotidiana.

 Idea clave final: el arte es esencial, no opcional.




Día del libro.

 

Centro cultural San Joaquín

Colegio Universitario Salvador

Liceo de Quilpué








domingo, abril 19, 2026

Queremos tanto a Glenda. Sincronía y el mismo encanto y deleite. Hechos fortuitos que abren nuevas puertas. Julio Cortázar y Glenda Jackson.

 


Ayer sábado vi imágenes que me deleitaron. Quedé loco de encanto. Eran hipnóticas imágenes de la hermosa actriz Glenda Jackson en el brillante reportaje —A Decade Under the Influence: The 70s Films That Changed Everything—.
Hoy domingo, como o si nada, pongo en orden mis numerosos libros atiborrados en el estante. Una limpieza necesaria: polvo, olvidos. Seleccionar. Elegir qué se queda y qué desaparece. Siempre hay algo casi ritual en eso.
De pronto, cayó un libro.
!Plaff!
Título “Queremos tanto a Glenda”, el libro de cuentos del argentino Julio Cortázar de 1980.
Cortázar le puso el título por admiración a la talentosa actriz Glenda Jackson. Un cuento de Cortázar trata sobre unos locos cinéfilos fanáticos de la actriz Glenda.
Mish, dije, lo que son las cosas.
Sincronía del Club de admiradores de Glenda.
Así se acomodan los libros y las películas, pensé.
Glenda. Las imágenes del documental ayer. El libro hoy. El mismo nombre repitiéndose como un eco. Glenda.
Por un momento pensé que tal vez no era yo quien estaba ordenando los libros.
Devolví "Queremos tanto a Glenda" al estante.


viernes, abril 17, 2026

¿Por qué los sonetos de Shakespeare no tienen nombres, solo números?


 Los 154 sonetos de William Shakespeare no tienen títulos porque siguen una tradición literaria bastante común en su época.

La edición de 1609 de los Shakespeare's Sonnets, que ahora leo traducidos por Ramón Gutiérrez Izquierdo como Sonetos de Shakespeare en la colección Visor de Posía. Shakespeare usa el tipo de metro yámbico, nuestro endecasílabo. El traductor ha usado el alejandrino. Sonetos en la forma shakesperiana; tres cuartetos y un pareado.  

La edición de 1609 de los Shakespeare's Sonnets simplemente se numeraron del 1 al 154. El número servía para ubicarlos dentro del conjunto, más que para destacarlos como obras separadas.

Además, hay tres razones más concretas:

1. Unidad temática: Muchos de los sonetos están conectados entre sí (por ejemplo, los dirigidos al “joven hermoso” o a la “dama oscura”). Numerarlos refuerza la idea de una secuencia, casi como capítulos de una historia emocional.

2. Convención editorial: Otros poetas de la época, como Francesco Petrarca, también influyeron en esta práctica de organizar sonetos en series numeradas.

3. Ambigüedad deliberada: Shakespeare no dejó indicaciones claras sobre títulos, y los editores posteriores respetaron eso. Poner títulos después habría implicado interpretar el poema, algo que se evita para no limitar su significado.

Hoy en día, algunos sonetos se identifican por su primer verso (por ejemplo, el famoso Soneto 18: “Shall I compare thee to a summer’s day? ¿Diré que eres acaso como una primavera?”), pero oficialmente siguen siendo conocidos por su número.

S

Defensa del sapo artificial. Triunfa la IA en "Sueñan los androides con ovejas eléctricas" de Philip K. Dick.

                               


El capítulo final de Sueñan los androides con ovejas eléctricas de Philip k. Dick de 1968 es ambiguo, pero deja una idea clara sobre el destino de los humanos: no se trata tanto de sobrevivir físicamente, sino de preservar lo que los hace humanos.

Al final, Rick Deckard experimenta una especie de crisis existencial. Después de “cumplir su misión” eliminando androides, se da cuenta de que la línea entre humanos y androides es mucho más difusa de lo que creía. Esto sugiere que el futuro de la humanidad no está asegurado simplemente por seguir existiendo biológicamente.

Puntos clave: la empatía. En la novela, la empatía es lo que distingue a los humanos de los androides. Sin embargo, al final Rick Deckard se siente emocionalmente agotado y confundido. Los androides han demostrado comportamientos cada vez más complejos. 

Deckard encuentra lo que cree que es un sapo real (que luego resulta ser artificial), su reacción no es de rechazo total. 

 Dios mío, pensó, no puede ser.

Decide cuidarlo.

Ese detalle es crucial para entender el mensaje donde la autenticidad material (real vs. artificial) pierde importancia. Lo que importa es la capacidad de sentir, cuidar y atribuir valor

En otras palabras, el destino de los humanos no depende de dominar a los androides ni de reconstruir un mundo “natural”, sino de mantener su capacidad de empatía incluso en un mundo completamente artificial.

El final es irónico: aunque todo esté mediado, manipulado o sea falso, los humanos siguen siendo humanos mientras puedan preocuparse por algo más que ellos mismos:

Rick llevó el sapo a su casa. Se durmió. Su  mujer Irán Deckard miró al sapo en la caja.

El sapo eléctrico se movía en su caja. Irán se preguntó qué “comería”, y si necesitaba mantenimiento. Moscas artificiales, pensó. Abrió la guía telefónica y buscó en las páginas amarillas accesorios para animales eléctricos. Llamó, y cuando la vendedora atendió, dijo:

 —Quiero medio kilo de moscas artificiales que zumben y revoloteen. 

—¿Para una tortuga eléctrica, señora? 

—Para un sapo. 

—Entonces, le sugiero nuestro surtido mixto de bichos reptantes y voladores, que incluye... 

—Prefiero las moscas —respondió Irán—¿Puede enviarlas? 

miércoles, abril 15, 2026

La Quinta de Recreo y la malicia pecaminosa de los chilenos, una mezcla de castidad grosera y de obscenidad incompetente

 


Según Benjamín Subercaseaux el chileno carece de empuje para divertirse.
"Los llamados sitios de recreo o Quintas son simples motivos para tomar el aire en las tardes  de verano y para trasladar en ellos el espíritu de burdel. Hubo un tiempo en que ser hallado en la Quinta de Recreo equivalía a ser sorprendido en una orgía o cosa semejante. Encierra cierta malicia pecaminosa. Somos una mezcla de castidad grosera y de obscenidad incompetente."
Chile o una loca Geografía. 1956.



Poeta peruano César Vallejo murió en París un día de otoño, el 15 de abril de 1938. Monumento a César Vallejo de Miguel Baca Rossi. Plazuela del Teatro de Lima, Perú

 

Monumento a César Vallejo, Lima Perú, foto de Ricardo Arroyo

PIEDRA NEGRA SOBRE UNA PIEDRA BLANCA

César Vallejo

Me moriré en París con aguacero,
un día del cual tengo ya el recuerdo.
Me moriré en París y no me corro
tal vez un jueves, como es hoy, de otoño.
Jueves será, porque hoy, jueves, que proso
estos versos, los húmeros me he puesto
a la mala y, jamás como hoy, me he vuelto,
con todo mi camino, a verme solo.
César Vallejo ha muerto, le pegaban
todos sin que él les haga nada;
le daban duro con un palo y duro
también con una soga; son testigos
los días jueves y los huesos húmeros,
la soledad, la lluvia, los caminos...

Mumneto de Miguel Baca Rossi 

La Quintrala era fea. Iba tras de los hombres que no la querían a ella, sino a otras.


¿Cómo era físicamente la Quintrala?

Joaquín Edwards Bello dice que era fea, pequeña y finalmente antipática. En el libro Mitópolis se encuentra su artículo "La belleza de la Quintrala" de noviembre de 1949 donde escribe lo siguiente:

"El "retrato" de la Quintrala publicado en El Mercurio de octubre de 1942 y que dicen fue encontrado en la chacra de Tobalaba, además de haber sido ignorado por la modelo, esto es, por la propia Quintrala, muy minuciosa en sus inventarios, carece de veracidad en el indumento y en el peinado, y nada hay que abone la seriedad histórica del hallazgo.

En cierta ocasión afirmé lo mismo que estoy diciendo: era fea. Las personas mal informadas, que siempre están al acecho, replicaron "Era preciosa: los hombres se morían por ella". Quiero que un estudioso, con la historia en las manos, me pruebe una sola ocasión en que a la Quintrala no le haya ocurrido todo lo contrario, esto es, ir tras de los hombres que no la querían a ella, sino a otras. El drama finca en eso precisamente la persecución por ella de hombres jóvenes y blancos, gobernadores, hijos de gobernadores o capitanes. Era chilena de cuatro generaciones, con un tronco maternal indio, y por eso buscó desesperadamente la manera de perpetuar la parte blanca de su sangre. Finalmente fondeó en un hombre viejo, apocado y con hijos naturales. Matrimonio de raison, de intereses. Campofrio fue un justificativo de su nombre.
Pequeña y tal vez gruesa. ¿Por qué razones? El apeadero en la puerta y el piso de plata para encaramarse en ei caballo. La sangre india trae piernas cortas y rollizas. Perdóname, oh Quintrala de los dibujantes y de los poetas vestida como en los cuentos de Calleja, con terciopelos, plumas y escarpines de seda, yo te veo en cama, en el rancho abierto con ventanas sin vidrios y puertas de cueros velludos con una caña larga en la mano para espantar las gallinas.
No eras bonita ni elegante, pero valiente altiva. sufrida y dura como piedra fundamental en nuestra sociedad. En ti se batieron todos los gérmenes mejores de todas las mujeres chilenas; no fuiste caso aislado. sino parte inicial de la serie, o producción a la douzaine del stock femenino nacional. Fuiste la mujer superior entre hombres debilitados por las guerras y el mestizaje. No te merecieron. Tan física en fin de cuentas tu belleza como la otra.







La tarde en que la uruguaya Ema Risso Platero de 28 años visitó a Gabriela Mistral en Petrópolis, Brasil: "Pensé en una montaña, en un valle, en un río."

Ema Risso Platero nació en Montevideo en 1915, y murió en París, en 1981. Fue una escritora y diplomática uruguaya. También incursionó en la...