Londres
Frank Holl. Ilustración para The Graphic, 11 de agosto de 1888.
He vagado por cada calle del Reino
Cercana al lecho del Támesis,
Y he notado en cada rostro que encontré
Signos de la debilidad y del dolor.
En el grito de cada Hombre,
En el grito de terror de cada Niño,
En cada voz, en cada prohibición,
Siento las cadenas que nuestra mente a forjado.
Siento que el llanto del Deshollinador
Consterna las Iglesias sombrías,
Y el suspiro del soldado desventurado
Cae como sangre por muros de Palacios.
Pero escucho, sobre todo, en las calles de medianoche
Cómo la maldición de la joven Ramera
Destroza las lágrimas del Niño recién nacido
E infecta de miserias el fúnebre carruaje Nupcial.
Traducción de Enrique Caracciolo Trejo,
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