viernes, marzo 06, 2026

La Novia! de Maggie Gyllenhaal


Qué película entretenida de Maggie Gyllenhaal La Novia!
No tiene moderación y eso me seduce. Ingeniosa y creativa.
Actuación genial de Jessie Buckley, gran estrella que en unos días ganará un Oscar como mejor actriz por su rol en la película Hamnet como Agnes Shakespeare.


 

miércoles, marzo 04, 2026

Sergio Badilla y Omar Pérez.Santiago en el centro cultural Gabriela Mistral. GAM

Sergio Badilla y Omar Pérez.Santiago

 

El día en que el poeta Jorge Teillier de 20 años lleva su primer libro "Para ángeles y Gorriones" al redactor de La Nación, Teófilo Cid de 42 años

 



JORGE TELLIER escribió en 1967

La primera vez que vi a Teófilo Cid fue en el brumoso fondo de la sala de redacción de un periódico. Allí él escribía esos artículos que yo seguía como los episodios de las viejas seriales

Fui a ver a Teofilo Cid para llevarle mi primer libro de poemas, Para ángeles y gorriones, 1956. Nada más como una tarjeta de presentación. Me sorprendieron su aspecto indefenso, de niño mirando al vacío, su compuesta voz, su inesperada afabilidad. A la semana siguiente apareció un artículo sobre ese libro primerizo, el único articulo (perdonen la vanidad) en donde se hablaba del trasfondo de lo que yo, el adolescente de ese tiempo, había querido decir.

TEILLIER, UN POETA DE LA OVACIÓN

(Por Teófilo Cid. Diario La Nación, 7 de abril de 1957).

No  acostumbro  escribir  acerca  de  las  frecuentes  meditaciones  que tengo del problema poético. He juzgado siempre con recelosa actitud las  abundantes  notas  críticas  escritas en torno  a  los  libros  de  poesía, malamente así llamados en razón de que han sido redactados en renglones cortos, con grave atropello de las virtudes principales de la prosa. En estos libros  se  refugia,  por  lo  general,  el  pensamiento  incapaz  de  expresarse discursivamente enhebrado, tan sólo en la urdimbre fantasiosa de lo alógico y lo descomunal. Tanto se revela esa inferior calidad mental en muchos de nuestros soi-dissant poetas, que tengo por costumbre higiénica el mirar cada nuevo libro de versos que aparece a la luz pública con zozobra y sospecha. Mala fortuna para el hombre que debe o se fabrica el deber de revisarlos y comentarlos. Los libros de versos no se redactan, se viven desde adentro y se  encarnan,  por  decirlo  así,  en  la  vida  misma  del  hombre  que  antes de escribirlos se ha condenado a una especie de ostracismo cívico.

Contemplar la vida no es lo mismo que vivirla, ni tiene accesión civil de ninguna clase a los compromisos que atan a los que se empeñan en configurar eso que se llama "hacerse un lugar en la vida". El hombre que verdaderamente ha sentido el goce -que a veces resulta dolorido de la poesía llega siempre atrasado a los postres de la existencia. Su forma de existir interior le impide reconocer las bondades del mundo práctico y corriente, por más que a veces las cante y celebre.

Confieso que mi filiación en materia de poesía es dolorida y de carácter algo lágnico. Creo que los cantos más bellos son los desesperados, coincidente como soy de la herejía baudeleriana y estoy distante de considerar que las relaciones morales que actualmente rigen a la humanidad sean dignas de encomio y celebración. Los versos epitalámicos y de bautizo y los cantos a la clase obrera intentados por más de un bardo de almanaque me parecen todos ellos una feroz pamplina. Optimismo, tal como lo consideran algunos, en buenas cuentas, es mal acicate para espolear a Pegaso.

Sin embargo, y bien entendida esta posición, no deja de ser notoria la existencia  de  una  poesía  que  podríamos  llamar  de  la  ovación.  Mi  buen amigo  Rosamel  del  Valle  la  habría  llamado  de  la  adoración.  Cuestión  de términos, al cabo. Existen poetas cuyo fin es loar y aderezar la vida, bien que esta los nazca,  como ciertas plantas  maravillosas, turbia colaboración de légamo. Se ha dicho más de una vez que el poeta siente la nostalgia de otra  vida  más  legítima  y  ordenada.  Los  poetas  de  la  ovación  tienen  la fortuna de sorprender los verdaderos ritmos, las genuinas armonías, en un mundo que a los demás se nos ofrece, por desgracia, disoluto y anárquico.

Jorge  Teillier  pertenece  a  esa  clase  de  dichosos  seres  nacidos  para destacar, precisar y delinear con claridad las obscuras percepciones vitales. Los gestos de los seres —humanos y bestias; los olores y las imágenes del paisaje;  los  reductos  familiares  y  humanizados  por  el  recuerdo  instado  y permanente;  y,  en  fin,  la  propia  conciencia  de  estar  vivo—  conciencia adquirida  en  forma  cultural  y  no  meramente  zoológica,  como  le  ocurre  a muchos,  todo  eso  es  materia  que  le  llena  de  un  melancólico  regocijo. Nombrar,  se  ha  dicho,  es  poetizar;  Teillier  se  goza  en  una  especie  de sustantivación del mundo que lo ha formado.

¡Y  qué  mundo!  Es  el  mío  también.  Como  en  ningún  otro  libro  he reconocido «románticamente» el paisaje; en los otros cantores de esta tierra natal se evadieron los contactos particulares en retóricas abstracciones que nada dicen al corazón. Mientras leo:

«Y horas que sean

reflejos de sol en el dedal de

la hermana,

crepitar de la leña

que se quema en la chimenea

y claros guijarros

lanzados al río por un ciego».

Es evidente que Teillier no alienta ningún deseo de deslumbrarnos con la novedad de la imagen. De este respecto estamos ya bastante amagados por la fulguración imaginativa de otros poetas. El que ahora nos preocupa no crea la imagen como una realidad separada, en el sentido creacionista de un Huidobro, por ejemplo, sino que la abre hacia la realidad descrita, de tal manera  que,  para  sentirla  como  bella,  debemos  invocar  la  belleza  de  la realidad que la inspiró. Es frecuente en su libro esta participación vital entre su pensamiento y lo real. He sentido acaso en forma muy especial dicha relación porque soy hijo del mismo paisaje:

«Era un puerto donde desembocaba el trigo.

Terminaba su viaje en el molino

la espiga, transformada en bella harina».

Poesía de la celebración. El poeta tiene veinte años o algo más. Está en la edad en que hasta los dolores son bellos, y:

«Qué importa recordar que una

vez cerramos la puerta de nuestro cuarto

para llorar con el rostro oculto entre las manos.

El aire, dice que una vez sonreímos por nada,

y que nos conoce, desde ante que supiésemos quiénes somos…»

Me satisface que haya aparecido por lo menos una voz cruda, exenta de la fatigosa endemia mental que parece perseguir a tanto poeta como hay en el país. Perfectos padres de familia, buenos imponentes del seguro, a quien los  fantasmas  acosan  desde  el  malhadado  instante  en  que  se  ponen  a escribir. Uno olfatea la mentira detrás de la vacua retórica.

No  son  desesperados  los  cantos  de  Teillier,  pero  no  por  eso  menos bellos. Él nos dice su verdad y eso es lo que maravilla.

lunes, marzo 02, 2026

El joven Bernardo Por Omar Pérez-Santiago Revista Off The Record, marzo 2026. Ilustración: Luis Martínez Solorza



Cádiz, 1800. Bernardo O'Higgins cumple 22 años en la ciudad trimilenaria, frente a su mar antiguo, con el corazón en fuga y los bolsillos vacíos.

Está confundido, sí. Está pobre, también. Solo y sin dinero. Pero vive. Y eso, aunque aún no lo sepa, es ya una forma de esperanza.

No tiene noticias de su madre, Isabel.

De su padre, Ambrosio, sabe poco: apenas un recuerdo lejano. Nunca responde sus cartas.

Malvive en casa de su tutor, el opulento Nicolás de la Cruz, Conde de Maule por compra de título, millonario por herencia y comercio. Desde su palacio frente a la plaza de la Candelaria, Bernardo contempla una riqueza que no le pertenece.

Está desolado.

Entonces escribe a su madre:

«Le pido por aquel amor de madre debido a un hijo…»

Y toma una decisión que le nace desde el fondo del pecho: volver a Chile.

Zarpa el 3 de abril de 1800 en la fragata Confianza. Pero el viaje muere al nacer: un cañonazo, dos corbetas inglesas enemigas, la rendición. Es llevado a Gibraltar, donde lo liberan.

Comienza su peregrinaje.

Sin comida, sin dinero, en harapos, camina cuarenta kilómetros hasta Algeciras. Ruega por un pasaje de vuelta a Cádiz. Lo consigue. Regresa maltrecho. Golpea otra vez la puerta de Nicolás de la Cruz.

—Sosténgame mientras consigo pasaje a América.

Pero el destino aún guarda pruebas.

Una corbeta llegada desde La Habana trae la fiebre amarilla. Los hospitales colapsan, el horror se instala casa por casa. Mueren más de diez mil personas. El pueblo implora al Nazareno del Amor.

Las familias ricas huyen. Nicolás parte hacia Sanlúcar de Barrameda, a orillas del Guadalquivir.

Bernardo lo sigue.

Y allí, como un golpe bajo, la enfermedad lo alcanza.

Su piel amarillea. Vomita negro. Le dan infusiones, lavativas. Nada funciona.

Llaman a un sacerdote. Lo unge.

—Adiós, Bernardo.

Colocan un ataúd barato al pie de la cama.

Mueren miles en Sanlúcar. Se improvisan cementerios. Se queman pertenencias. La muerte camina libre por las calles.

Bernardo se apaga.

Nicolás de la Cruz sentencia:

—Está perdido.

Pero desde lo más hondo, apenas audible, Bernardo responde:

—No. No quiere morir.

Y entonces ocurre lo improbable.

Aparece Felipe Hoche, médico irlandés y viejo amigo de su padre. Desinfecta la habitación, le da quinina —la corteza que los incas ya usaban contra la fiebre—. La temperatura baja. El cuerpo resiste.

Contra todo pronóstico, Bernardo vuelve.

Sobrevive.

Pero la vida aún le exige coraje.

Su tutor le comunica:

—Tu padre está indignado. Dice que no has hecho carrera. Ya no te reconoce como hijo. Quiere que te eche.

Bernardo queda en silencio, con el estupor del hijo herido.

Le escribe una carta feroz y dolida:

«Yo, señor, no sé qué delito haya cometido para semejante castigo. ¡Una puñalada no me fuera tan dolorosa!»

La carta nunca llega.

Ambrosio muere en Lima, a los 81 años. Y quizá, al borde de su propia noche, comprende. En su testamento deja la herencia a Bernardo.

De pronto, el joven enfermo, errante y humillado, ya no es pobre.

Ahora es rico.

Ya no será más Bernardo Riquelme, el huacho.

Ahora será Bernardo O’Higgins.

Y todo lo que ha sobrevivido —hambre, guerra, fiebre, abandono— comienza a cobrar sentido.

Porque no era para morir en una cama extranjera.

Era para quedarse.

Era para levantarse.

Era para hacer historia. 

 

viernes, febrero 27, 2026

Oh Sole Mío. Qué día de emociones.

 

Héctor Gallardo Mackenzie


La primera vez que visité las ruinas de Pompeya  fue a mitad de los años 80. Lo hice con el que fue mi suegro, Héctor Gallardo Mackenzie, un gran hombre, muy alegre y fanático de la historia. 
Cuando salimos de las ruinas de Pompeya, veníamos sorprendidos por la tremenda experiencia de ver ese pueblo que fue devastado en el siglo I, año 79 d.C, por el Vesubio.

Entramos a una trattoria al lado de la Villa de los Misterios de Pompeya. Pedimos unas sabrosas pastas italianas con mariscos, specialitates de Fruit de Mer. 

Un plato exquisito.

Alguien tocaba en el piano la música de la popular canción napolitana: Oh Sole Mío

Qué cosa bonita. Qué grato ambiente. Qué día de emociones.

De pronto, una delgada y joven japonesa que estaba comiendo al fondo del restaurant, se levantó y empezó a cantar Oh Sole Mio, 

Che bella cosa, na jurnata'e'sole

N'aria serena doppo na tempesta

Oh. Su voz espléndida  llenó la trattoria de auténtica nostalgia napolitana.

Noto que mi suegro se emociona mucho. 

Y de pronto ella la japonesa llega  al estribillo:

Ma n'atu sole cchiu' bello, oi ne''O sole mio sta nfronte a te'O sole o sole mio

A Héctor se le caen unas lágrimas de emoción al plato de pasta.

También me emocioné yo.  

También lloro.

Esa mezcla de intensa melancolía y alegría.

Qué inolvidable día de emociones...

Con mi hermano Lorenzo

 




jueves, febrero 26, 2026

Escritor en Valparaiso

 


Una triste calamidad. Morir en la Arena de Leonardo Padura

 


La novela me la prestó mi amigo Raúl Aedo Riffo. A las tres páginas de lectura ya estaba enganchado con la historia. Diré más bien, atraído con el lenguaje de Leonardo Paduro. Directo y divertido. Así hablan los cubanos, pensé. Rodolfo es un jubilado que le gusta el ron, come quimbombó con plátano, se acuesta con una novia llamada Yunisleidis, una culigorda.

Empieza bien sabrosa.
Pero la novela va hacia un drama familiar. Su hermano Geni, tras cumplir 31 años de condena por el asesinato de su padre, sale de prisión y regresa al hogar. Tensión, reproches en la casa familiar que parece una metáfora de la isla: una estructura en ruinas donde conviven el trauma y la falta de futuro. Un hogar asfixiante marcado por la violencia del pasado y la desolación del presente. Llego cansado a la página 378 y al epilogo final. En fin, me agota que este personaje se haya demorado tanto en notar que la utopía, su sueño, había derivado en una triste calamidad.

lunes, febrero 16, 2026

Gramsci - lo viejo muere y lo nuevo no puede nacer:

 



§ <34>. Pasado y presente, El aspecto de la crisis moderna que es lamentado como "oleada de materialismo" esta  vinculado a lo que se llama "crisis de autoridad". Si la clase dominante ha perdido el consenso, o sea, si no es ya "dirigente", sino u nicamente "dominante", detentadora de la pura fuerza coercitiva, esto significa precisamente que las grandes masas se han apartado de las ideologías tradicionales, no creen ya en lo que antes creían, etcetera. La crisis consiste precisamente en el hecho de que lo viejo muere y lo nuevo no puede nacer: en este interregno se verifican los fenómenos morbosos mas variados. 


Cuadernos de la cárcel Antonio Gramsci 1930

sábado, febrero 14, 2026

STIG DAGERMAN 1923-1954. UN ESCRITOR PRODIGIO SUECO DEL DOLOR Y LA ANGUSTIA. Por Crister Enander

 





STIG DAGERMAN 1923-1954.

UN ESCRITOR PRODIGIO SUECO DEL DOLOR Y LA ANGUSTIA.


Por Crister Enander 
Destacado escritor, ensayista y crítico sueco.
— Versión en español de Omar Pérez-Santiago 

 

 ... . . . . . . . . . . . . ::.:...:.:

París, 1948. Stig Dagerman escribe a tientas. Acompañado por su esposa Anne-Marie —una anarquista alemana de 24 años— y sus dos hijos, cruzaron Dinamarca, Alemania y Holanda con un plan ambicioso: establecerse un año en Francia. 

A sus 25 años, Dagerman habita la cima del éxito.  En su Suecia natal ya ha sido ungido como un genio; todo lo que toca se convierte en oro literario. 

Todos —o casi todos— lo adoran. 

Es una figura ubicua: en los círculos sindicalistas se le sigue como al redactor comprometido del diario anarquista Arbetaren; en los salones burgueses se le convoca como el testigo sufriente de la posguerra, capaz de dar voz a la angustia tórrida que crece bajo la sombra de la bomba atómica. El Dramaten, el teatro nacional más importante de Suecia, le encargó obras de teatro y su rostro aparece a menudo en la prensa sensacionalista. Es la mega estrella literaria de su tiempo.

Un prodigio venerado, con el dolor como especialidad. 

Es pleno verano y el escenario parece idílico. La familia está muy feliz. Stig Dagerman tiene su vida en sus manos. Pero los días en Francia pronto derivan en tedio. Generalmente es infeliz y lo atormenta cada día una creciente conciencia culpable. El tiempo se agota y escribe muy poco. 

Pese a ser corresponsal del diario Expressen y tener un contrato con la editorial Norstedts para un libro de reportajes titulado Primavera francesa, el autor de Otoño alemán se encuentra en un callejón sin salida. Vagabundea solo por París, registra rostros y escenas, pero el motor creativo se ha detenido. Hay un punto muerto. Es un callejón sin salida. Debió de ser un shock para Stig Dagerman.

"Solo hay una persona en el mundo en la que puedes confiar, y esa persona eres tú mismo", escribe por entonces. "Es un pensamiento terrible, pero al reflexionar sobre él un rato, te das cuenta de que también es un pensamiento tranquilizador. Mientras puedas confiar en ti mismo, nada está perdido. Todo solo se pierde cuando te das cuenta de que ni siquiera puedes confiar en ti mismo". 

La cita es premonitoria. Siete años antes de su muerte, Dagerman ya vislumbraba que esa desconfianza sería su perdición. En ese vacío, comenzó a abrir, de forma recurrente, la vía del suicidio como escape de lo que llamaba "la prisión de la vida".

En su novela Niño quemado (1948) inició un diálogo frontal y público con su propia muerte inminente. A la vez, sentía una necesidad extrema de esconderse, de proteger la personalidad oculta de su alma y los acuciantes problemas existenciales tras una coraza dura e impenetrable.

En La isla de los condenados (1946) ya había expuesto el terror a que alguien viera tras su coraza. En Kymmendö, una isla del archipiélago de Estocolmo, en la cabaña que fue refugio creativo del escritor August Strindberg, escribía en una suerte de embriaguez inconsciente, alcanzando estratos del subconsciente donde la decencia de la vida palidecía ante la liberación de la muerte. 

«¿Qué es toda la literatura comparada con un único suicida con talento? ¿Qué significa la decencia de la vida comparada con la decencia de la muerte?», escribe Dagerman. Solo en la muerte vio un camino hacia la liberación, la única manera de librarse del sentimiento de culpa que creía haber cargado consigo durante casi toda su vida. Y el calambre al escribir solo empeora. 

1948.  Publica la novela Niño quemado, su penúltimo libro. Solo tiene veinticinco años y ya tiene el futuro a sus espaldas. 

En 1949 escribe la divertida novela Complicaciones nupciales

Y entonces se acabó. El tormento, el calambre y la ansiedad lo dominan.

Se siente atraído por la muerte como una polilla nocturna a la llama ardiente de una vela. Lo atrae y lo seduce. Allí ve su salvación, su camino para escapar del calambre al escribir, la apatía y el aterrador vacío que constantemente encuentra en su interior. Stig Dagerman parece haber perdido el contacto con sus sentimientos.

Sonríe a la gente que conoce, pero solo sonríe porque sabe que debería sonreír. Es amable solo porque eso es lo que se espera de él.

La vida social se ha convertido en teatro. Interpreta el papel de un ser humano. Lo atormenta. Le duele. La falsedad que constantemente ve en sí mismo le provoca un enorme asco. Un disgusto consigo mismo.

1954. Unos meses antes de morir,  Stig Dagerman le escribe una carta a su segunda esposa, la famosa y brillante actriz Anita Björk, quien se encontraba en Berlín rodando la película Gente de Noche. Le pide perdón. "Querida Anita, perdóname por todas las estúpidas palabras, no las digo en serio. Es solo que cuando llevo un tiempo solo aquí, me invade la amargura y pienso que no hice todo esto para estar solo, sino para encontrar compañía. Ayer quise morir y lo hice creyendo que nadie me echaría de menos, salvo, como mucho, unas cuantas novelas mediocres; al llegar a casa, cerré la válvula siguiendo todas las reglas del arte del suicidio y me dormí con el corazón entumecido, pero esta mañana me desperté igualmente, mareado y con los pulmones quemados, pero al menos con algo de vida. Ahora no volverá a suceder.”

5 de noviembre de 1954. Tenía 31 años. A las 2 de la mañana bajó al garaje. Iba a conducir su auto hasta el Park Hotell, donde se alojaba mientras reparaban su habitación en la torre de su hogar.

Stig Dagerman solo llegó al garaje. Allí lo encontraron unas horas después con todas las puertas y válvulas cerradas y el motor en marcha.

Todo indica que en el último momento se arrepintió e intentó salir.

Pero ya era demasiado tarde.


martes, febrero 03, 2026

lunes, febrero 02, 2026

El cautivo de Alejandro Amenábar. Débil trama queer. Pero más aburren los españoles en las redes, nerviosos discuten sobre si Miguel de Cervantes era gay





 Como la legendaria Sherezade, un Miguel de Cervantes en su encierro en Argelia le debe contar historias para entretener a su captor y amante, Lo extraño es que los españoles discuten con pasión en las redes si Miguel de Cervantes era gay. O sobre el rigor histórico.
No todas la películas tienen que ser grandes películas. Tampoco Amenábar tiene la obligación de rendir examen. Hace rato que él ya renovó el cine español.

domingo, febrero 01, 2026

Bugonia de Yorgos Lanthimos. Era del cine pesimista. A nadie le importamos un carajo.

 


Cerebral sátira sobre la indecencia corporativa y la paranoia de dos adictos de Instagram. Dos jóvenes que quieren eliminar el deseo.

Con Emma Stone y Jesse Plemons.

Con estas rocas trasfiero un mito. Aka Niviâna, poeta Inuk de Groenlandia. Revista Off The Record, febrero 2026


Aka Niviâna escribe poesía chamánica.  Teje un susurro con el espíritu del agua, las ballenas, los osos polares; fueron creados con tierra y agua. Su voz poética es una alerta sobre el cambio climático, el entendimiento con la vida y sus leyes de transformación. También sobre el colonialismo, los derechos de un pequeño pueblo de pescadores y sus almas pacíficas que habitan el frío.

Groenlandia obtuvo el estatus de autogobierno en 1979. Se convirtió en autónoma en 2009, después de casi trescientos años de dominio colonial danés. Aunque Groenlandia es cincuenta veces más grande que Dinamarca y uno se demora 4 horas y media en avión desde Copenhague a Nuuk.

Groenlandia fue periférica de los principales centros políticos y culturales del mundo. Hoy, sin embargo, durante el veloz año 2026, esta vasta isla y sus 56 mil habitantes está en el ojo de una tormenta dual.

UNO, el infierno. El planeta arde. Groenlandia está afectada, como el planeta, por el cambio climático y el calentamiento global. El año 2025 fue el año más cálido jamás registrado en el mundo según el observatorio europeo Copernicus. Así como en Chile se queman bosques, hay un fuego que licúa rápidamente la nieve, el alma de Groenlandia. 

DOS, la ambición. Groenlandia es hoy el botín de un conflicto sordo por sus recursos naturales y el dominio de su vientre mineral.

Trump sostuvo que anexará a Groenlandia.

—Quiero Groenlandia: su ejército son unos trineos tirados por perros, dijo Trump con su traje neoimperialista.

Parece una broma, pero convertirlos en vasallos es un delirio que palpita en el aire gélido.  Ya nada volverá a ser como antes. Ante la  vasallización, en las calles de Nuuk el pueblo inuit rompió el silencio con su verdad: "Groenlandia es de los groenlandeses".

Hay estrés en el ambiente. El vértigo de una civilización que se desploma, una colosal caída histórica y cambio de ideas. Hay un temor de que su cultura sea exterminada, un presagio de dolor que nubla el horizonte. Aunque en la grieta de la incertidumbre, algunos atisban la luz de alguna oportunidad de desarrollo propio.

La voz de Aka Niviâna es un llamado, un despertar del hielo que se niega a desaparecer.

—Es hora de levantarse, dice Aka Niviâna en el poema "Rise".

 

Con estas rocas transfiero el eco de un antiguo mito,

que ha rodado por siglos.

Invoco a Sassuma Arnaa, la que habita el abismo,

Madre del Mar, custodia del mundo su pulso original.

Descifra el hambre oscura, la codicia

que nos roe el pecho como una herida.

Cada ballena que surca el frío, cada lágrima de río,

cada iceberg es de su propia sangre un latido.

Pero la Madre ante el agravio nos devuelve

el espejo de nuestra obra: furia y de justicia.

¿Merecemos el llanto, el derretimiento del glaciar?

¿Es el oso polar muerto de hambre en nuestras orillas?

Los icebergs colosales ahora golpean estas aguas con furia.

Dime, ¿merecemos a la Madre que viene a reclamar,

nuestra vida, nuestra morada?

 

Mi versión en español 


 

sábado, enero 31, 2026

“Sirât”, película de Óliver Laxe no ganará un Oscar

 


Me hizo recordar a la película El Topo de mi compatriota Alejandro Jodorowski de 1970. Un fábula en el desierto de almas que buscan sentido. Tendencia mística, alucinatoria y lisérgicaMás trágico eso sí. Más fin del mundo.

Odiseo era "un hombre complicado" según Emily Wilson

 Odiseo era "un hombre complicado", según la traducción del primer verso de 2017 de la profesora Emily Wilson 

A diferencia de otras traducciones tradicionales que dicen que Odiseo era un hombre de "multiforme ingenio", como en la traducción de 1910 del profesor Luis Segala y Estalella (1873-1938).
La importancia de la traducción.
Emily Wilson


viernes, enero 16, 2026

Dinamarca. “Invocación”, hermoso salmo del poeta danés, Michael Strunge. Traducción de Omar Pérez-Santiago.




En 1980 el poeta danés tenía 22 años cuando publicó este  poema.

Es el primer poema de su libro Recuerdos del Futuro (Fremtidsminder).  


Michael Strunge

Invoco, pues, las imágenes primordiales y las visiones del ayer; reclamo la clarividencia y la lengua nueva. Invoco la intuición pura, el asombro que habita en el niño, la herencia de los ancianos y el fuego que desean los jóvenes. Traigo ante mí el vientre de la experiencia y el clamor de las mujeres.

Invoco la obra y el denuedo para llevarla a su gloria; el onirismo secreto de las plantas y la sagrada urgencia de los animales. Bendigo el nacimiento de los ingenios y el color que viste los muros, allí donde la noche celebra sus victorias.

En mi memoria habita la guerra: el rastro de la sangre y el pavor en las pupilas, el aliento gélido que exhala la tiniebla. Anhelo el reposo, el retorno al presagio; pues mis ojos miran hacia el mañana y mi morada es el tiempo venidero. Porque el pasado es polvo y el presente un espejismo que se desvanece.

Ebrio de nacimientos de visiones, herido por los recuerdos de la pena, habito el tiempo de la premonición, que es el tiempo del aprendizaje. A ti te llamo, Ángel mío, fuego de mis ojos, mi amada. Predilecta: despliega tus alas y trae contigo el milagro. Regresa, y colma el vacío del mundo con tu plenitud.

Y he aquí que respondes, y la creación se transfigura. Son otras las flores, es otra la luz y el verbo se hace imagen; se restauran los sueños descoloridos y el orden de las cuatro estaciones vuelve a su cauce eterno.






domingo, enero 11, 2026

El arte del saber ligero: Una breve historia del exceso de información. Nueno Xavier

 


Xavier Nueno es investigador. Doctor por la Universidad de Harvard, escribe sobre la historia del conocimiento en sus múltiples formas científicas, artísticas, sensoriales, tecnológicas, desde la antigüedad hasta el presente. Su campo de estudio, amplio y diverso, lo ha llevado a colaborar con artistas, arquitectos, ingenieros, y activistas en libros, cortometrajes y exposiciones. Es coautor de Napa(s). Persistir en lo inacabado (2018) y Chaque Mercredi Caracas (2020). Actualmente realiza su investigación en el laboratorio de Historia y Teoría de la Arquitectura, la Tecnología y los Medios de la Escuela Politécnica Federal de Lausanne (EPFL), en Suiza.

Gabriela Mistral

 


Tarde en Viña del Mar


 

Con escritor ecuatoriano, creador de la novela de "Fantasía Andina", Cristian Londoño Proaño


 

domingo, enero 04, 2026

V. Origen del Fuego. Eferencias Parra. Por Pérez-Santiago. 2012.

 



Eferencias o Parra

 

1. Eferentes de la PLACA PARRA

 

Nicanor Parra con “Poemas y antipoemas” en 1954 le da impulso definitivo a una  nueva y poderosa escuela irónica, sarcástica y descreída que, junto a la poesía coloquial, se adueñan del espacio poético por casi cincuenta años.
Así fue naciendo una corriente imponente, el coloquialismo o poesía narrativa. Cotidianidad e ironía frente a la Placa Neruda, placa épica. Era la antipoesía de Nicanor de Parra y la poesía conversacional que se funde con elementos surrealistas como en Enrique Lihn. Enrique Lihn con su obra La pieza oscura (1962) ya se inscribe en el coloquialismo o poesía situada o en los recursos de la oralidad, aunque más apasionado y menos burlona que Parra. Del mismo modo ocurre con Armando Uribe Arce (n. 1931) y Jorge Teillier (1935-1995). Se alejan de la Placa Neruda, por el uso del habla cotidiana o conversacional, pero desposeída de la risa ambigua de Parra.

 

1. Marco poético internacional internacional. Poetas hacen su revolución.

 

Estaba el Beat. Howl (Aullido) de Allen Ginsberg (1956), están por la ruptura y la bohemia vitalista y sueltan el verso libre, optan por el conversacionalismo y/o el coloquialismo, el relato autobiográfico. En 1952 con el grupo Noigrandes (Haroldo de Campos (1929-2003) y Décio Pignatari (n. 1927) fundan el concretismo literario. Y en Europa en 1953 aparece el manifiesto "For Concrete Poetry" del primer artista multimedial sueco, Öyvind Fahlström (Sao Paulo, 1928 - Estocolmo, 1976) y las "Constelaciones" de Eugen Gomringer (n.1925), poeta suizo nacido en Cachela Esperanza, Bolivia. La Poesía Concreta se centró en la palabra  y la valorización del "espacio gráfico como agente estructural". Es decir, eran afiches realizados con letras. Así nació también la poesía Neoconcreta, de Ferreira-Gullar y la poesía Espacial de Wlademir Dias-Pino que dió origen al Poema Semiótico y al Poema/Proceso.

 

2.Nadaísmo

Algunos colombianos inventaron el Nadaísmo (“No hace nada, pero existe”) un movimiento anárquico fundado  con el "Manifiesto Nadaísta".  Gonzalo Arango (1931-1976), periodista y bibliotecario, estaba en Cali, sin un peso y sin ningún triunfo, pensó en regresarse para Medellín. “pero un paisa no puede volver sin nada” se dijo así mismo y como nada tenía, le dio status a esa nada y fundó el Nadaismo y con eso regresó a Medellín. Con un movimiento basado en la Nada con el que pretendía, desde la poesía, cambiar el país. Entonces se le pegaron Amilkar U., Jotamario Arbeláez y el 20 de junio de 1958 en el Bar Olivos de Medellín lanzaron su manifiesto Nadaista.

A la poesía había que sacarla de los libros. Entonces hicieron volantes y manifestaciones, pegaron afiches y pisotearon ostias. La gente decía que se dedicaban a orgías satánicas, pero más que todo parrandeaban. Su movimiento fue celebrado por la juventud de los sesenta y criticado por la iglesia y el gobierno. Desde la quema simbólica de libros en la Plazuela de San Ignacio hasta la herejía cometida en la Basílica Metropolitana con las hostias, los nadaístas se proponían abrir los ojos de una sociedad encismada en un falso moralismo y el te a las 5 de la tarde. Actos públicos que le ameritaron más de una visita a la cárcel, lugar que no en vano sirvió para escribir una de sus obras, “Memorias de un presidiario nadaísta”.Entonces la muerte encontró a Gonzalo Arango en una carretera. 

 Pero, para que ustedes reafirmen la idea de que nada es casual una de sus participantes es la chilena Raquel Jodorovski (n. 1937), hermana de Alejandro. Los nadaístas propusieron la desacralización del orden establecido tanto en el plano literario como en el de la acción política y social. Uno de sus integrantes, Eduardo Escobar, caracteriza al movimiento por su "gusto [al] escándalo" (Jaramillo Agudelo 757), y Juan Carlos Galeano, señala que estos autores preferían abrazar su nueva religión:
'la literatura como un ocio', como lo afirmaba Jota Mario, y una vida errante en los bares y cafés como El Metropol, La Bastilla, La Clínica Soma; una peregrinación a la que agregaban su búsqueda del amor libre, el consumo de marihuana y LSD.



3. Coloquiales de los años 60

Luego el coloquialismo cubano, el exteriorismo nicaragüense y la poesía conversacional,

El coloquialismo y el conversacionalismo, y sus referencias internacionales: Ernesto Cardenal, Carlos Germán Belli, Juan Gelman que privilegia el habla de barrio, Antonio Cisneros, Mario Benedetti, Ginsberg, Fellineti y Jack Kerouac).

 

América Latina se llenó de poesía conversacional, prosa breve, documentalismo, neosimplismo y concretismo: los poetas del coloquialismo cubanos de los años 60, los mexicanos Efraín Huerta, Rosario Castellanos, Jaime Sabinas, José Emilio Pacheco. Efectivamente esta poesía tendría su mayor auge en los años 60 y 70, ligándose a los movimientos juveniles y contestatarios. Hippies y pacifistas.

La poesía parriana del contradiscurso lírico, tuvo su pico hace treinta años en las barricadas de la contracultura.

Allí se construyó también el culto a la personalidad poética.

 

4. Techo de Ballena

En un garage  de una modesta casa de Caracas,  un grupo de jóvenes pintores y escritores  levantaron un movimiento de rebeldía iconoclasta y agresiva que se llamaba el Techo de la Ballena. El Techo de la Ballena es un movimiento fundamental para la vida cultural venezolana del siglo XX.

En sus filas contó con escritores, artistas plásticos, fotógrafos, cineastas, etc., de la talla de: Carlos Contramaestre, Juan Calzadilla, Caupolicán Ovalles, Edmundo Aray, Francisco Pérez Perdomo, Efraín Hurtado, Salvador Garmendia, Adriano González León, José María Cruxent, Fernando Irazábal y Perán Erminy, entre otros. Se constituyó a comienzos del año 1961, siendo marzo el mes que marcó el inicio definitivo con la apertura de la exposición intitulada “Para restituir el Magma”, la cual se montó en el garage de una casa ubicada en la urbanización El Conde, en el centro de Caracas. En su primer manifiesto, Rayado sobre el Techo, nº 1, se dieron ciertas pautas y premisas acerca de la “ideología” del movimiento. Ya acotaban Carlos Contramaestre, Gonzalo Castellanos, Caupolicán Ovalles, Edmundo Aray, Juan Calzadilla y Salvador Garmendia, en “El gran Magma” (marzo de 1961):

5. Movimiento Tzantzicos

El año 1961, en Ecuador cuando Fernando Tinajero, Bolívar Echeverría y Luis Corral tenían 21 años la mayoría de integrantes a la Universidad Central llegó el poeta argentino Leandro Katz que traía toda una tendencia de la poesía argentina de ese entonces, integrada alrededor de la Revista Airón. El pintor cubano René Alis venía de Colombia con su esposa Elizabeth Rumazo. Influidos por el movimiento Nadaista. se les ocurrió el nombre en una noche de tertulias larguísimas y por supuesto matizadas con rones; salió así espontáneamente, surgió el nombre Tzántzicos, palabra sacada de la tzantza de los shuar. Deseaban vincular el teatro y la poesía. Planificaron el Primer Recital Tzántzico que se realizó en Abril de 1963. Se apagaron totalmente las luces y se oyeron los cuatro gritos, cada grito iba acompañado de un manifiesto y encendían una vela y leíamos en papel higiénico.

En el año 63 se fueron decantando los procesos y la relación con la política. Se llegó a un momento cúspide, con un recital célebre que se llamó "Anfiteatro", que se hizo precisamente en el anfiteatro del hospital Eugenio Espejo. La convocatoria era simplemente "Tzántzicos invita al anfiteatro, participan un médico, 2 practicantes y un muerto". Más de 300 estudiantes allí metidos, fue una cosa impresionante. Uno de los poetas estaba en la mesa de disección como muerto, era Simón Corral y 2 practicantes, yo era el médico. Era un trabajo de happening muy bien elaborado.

 

6. Los Huevos de Plata

Entre diciembre de 1965 y noviembre de 1969 unos jóvenes editaron en Montevideo una revista que castigaba a  la generación del 45 (Mario Benedetti, Idea Vilariño, Angel Rama) y la cultura oficial.

En un bar El Timón de la calle General Flores en 1965  Clemente Padín, Héctor Paz, Juan José Linares y Julio Moses, fundaron la revista Los Huevos de Plata.

Fans de las corrientes surrealista, letrista, la "Beat Generation", los poetas ultraístas uruguayos de la década del Centenario. Asimismo difundían diversas el espacialismo, concretismo, poesía visual, las tendencias neodadaístas, el happening, etc.  Además de literatura, en Los Huevos del Plata podemos encontrar letras de los Beatles y de Bob Dylan.

7.Solentiname

El año 1966 Cardenal funda esa comunidad en una isla del archipiélago de Solentiname en el Lago de Nicaragua. En esa comunidad se fomentó el desarrollo de cooperativas, se creó una escuela de pintura primitiva que ha sido muy apreciada en Nicaragua y en el extranjero, se creó un movimiento poético entre los campesinos, y lo más importante de todo fue el trabajo de concientización a base del Evangelio interpretado revolucionariamente. En 1971 Quezada hizo un viaje a la Meca: llegó a Solentiname a visitar a Ernesto Cardenal en su comunidad poética de campesinos en el Lago de Nicaragua.

 

8. Chilenos

 

“Yo tenía el pelo largo que me llegaba hasta las tetillas. Yo era un hippie que hacía Karate” G. Millán

 

se prolongó directamente en los poetas chilenos de los años 60 Oscar Hahn (n. 1938), Omar Lara (n. 1941), Manuel Silva Acevedo (n 1942), Jaime Quezada (n. 1942), Waldo Rojas (n. 1943), Gonzalo Millán (n. 1946) o Jesús Ortega. Nueva Poesía Chilena en elt r a t a m ien to de loe r ó t i c o , la m inim ización dely o , la i r r e s p e t u o s i d a d  en lo r e l i g i o s o y en general, la burla,la comicidad, el hum or, la descanonización, y en la aparición d e l m achism o y del individualism o.

 

Yo rescato a Gonzalo Millán de una noche en Estocolmo, malhumorado, que estaba é mismo harto de la poesía testimonial, lacrimosa, que se había convertido la poesía nacional. Llorona. Gonzalo Millán no quería ser un lloron, un poeta llorón.

 

9. Tribu No

1967. Santiago Chile. Se funda el grupo Tribu No con Claudio Bertoni, Cecilia Vicuña, Coca Roccatagliatta y Marcelo Charlín, y publican su No Manifiesto. Escribían con tizas en las paredes de Santiago "lean a Henry Miller". Luego Vicuña y Bertoni visitaron a Miller en California. En su casa Miller tenía entre otros afiches un recorte de un diario chileno que decía “Alguien anda por Santiago escribiendo con tizas de colores ‘Lea a Henry Miller’ ”.

 

10. Infrarealistas

Bolaño y su grupo de los infrarrealistas, fundado en 1975 en Ciudad de México conjuntamente con Mario Santiago, eran tributarios de las vanguardias de los 60 y de la Placa Parra (y de los nadaistas y Techo de la Ballena) La fundación del infrarrealismo fue en 1976, en un viejo edificio de las calles de Argentina, junto a la librería Porrúa; no hubo ninguna ceremonia oficial, sólo fue una borrachera, hubo baile y tragos; éramos como 40 personas, pero en realidad los infrarrealistas eran como 10 "Volarle la tapa de los sesos a la  cultura oficial", consigna infrarrealista. Bolaño decía- con esa tendencia al abuso de la hipérbole: “Para mí, Parra es desde hace mucho el mejor poeta vivo en lengua española.” Bolaño no se alcanzaría a enterar que su poesía sería considerada epigonal. Seguramente eso le habría dado una pataleta en el riñon.

 

11. Años 80

La tragedia y desesperación contextual le quitaron a los nuevos poetas la risa, la ironía de las generaciones anteriores, era un coloquialismo serio. La generación poética de los años 80 sufría de insularidad. El poeta se sentía solo y aislado, por que el poeta estaba solo y aislado, es tan simple. Se trata, pues, de un derrumbe total. No era una dicha vivir en Sudamérica.

La fuerza de la poesía coloquial, a pesar de los cambios del contexto,  queda rebotando largo tiempo en los poetas de los 80, en su aislamiento y su desesperación. Poesía de los 80 se sustenta mucho, por lo menos en lo grueso, en el discurso, en que descansó la poesía de los años 60 y 70 (la actitud informal y el achoramiento generalizado). Los años ochenta no eran los sesenta, y los poetas adquieren  la conciencia del deterioro, del caos, de la incertidumbre, de la angustia y de la indignación, aunque todavía estén en la Placa Parra. en su aspecto social: Eduardo Llanos, Clemente Riedemann, Jorge Montealegre, Bruno Serrano, Aristóteles España; en su versión amorosa: Jaime Hales y en la marginal, paródica experimental y desesperada Rodrigo Lira y de Juan Luis Martínez cuya obra La Nueva Novela tiene sus raíces en los Quebrantahuesos de Parra, Lihn y Jodorovsky y en Artefactos de 1972 de Parra.  Mauricio Redoles, Eric Pohlhammer en su área divertida o paródica La mujeres adquirieron el mismo marco, eso se nota en  poetas como Teresa Calderón.

    Esta poesía, es cierto, sembró, el culto a la memoria, la decisión de luchar contra el olvido y forzó a desarrollar la capacidad de comprensión. Textos coloquiales que ponen en escena los destinos de sujetos devastados.

 

 

13. Fractura en la Placa Parra

La influencia Parra, esa placa tectónica, se empezó a fracturar lentamente. Así se comenzó a cerrar un arco de la poesía chilena:  Se está bajando la Placa Parra, de dominio largo y prolongado de la poesía conversacional o coloquial. El coloquialismo y el prosaísmo,  ha entrado al ocaso de su enorme influencia durante los años 50, 60 y 70.  aunque todavía hay muchos poetas, como la orquesta del Titanic, aunque el barco se hunde, no dejan de tocar la música coloquial.

 

El arco desde los años 50 cuando se redistribuyen las energías poéticas se triza y en los años 80 y cohabitan varios modos de producción poéticos. Aparentemente sin peleas, aparentemente sin coaliciones, sin discusiones, rebajan el nivel estético en los productos poéticos. Reaparece el yo poético, y la poesía lírica que había excluido la poesía coloquial.

 

Qué nadie se confunda. Parra fue un Dios, para mí y mis amigos de universidad. El año 1972 organizamos un operativo literario-militar para robarnos de la librería de Moneda al llegar a San Antonio, su obra Artefactos, cuyas raíces ya estaban en el Quebrantahuesos del año 1952.

Pero los años 90 fue algo parecido a los 80 y los 90 parecido a los 80. Hasta aquí todo conocido

 

14. La sociedad cambió

 

Lo comenzamos a ver desde los años 80 la Placa Parra se encuentra en todas partes como cliché y pastiche, como imagen y fetiche en la publicidad de los objetos del mercado, patria de la cultura estetizada, multimediática, procesual, visual, programada. Los nuevos metarrelatos- el mercado y los medios- están cambiando las descripciones con que hemos pensado la poesía, pues, con la estetización, entra en escena una poesía de coexistencia pacífica, controlada, que no posee como fundamento la intencionalidad del cambio, sino la mismidad homogénea. Poesía como estética urbana. La poesía coloquial se hizo mercado. La poesía del ready made, la poesía coloquial o la antipoesía se hizo marketing, letrero publicitario, diseño industrial.  Esta poesía, con la vana intención de epatar o sorprender, romper cierta solemnidad. El rol de francotirador que amaba Nicanor Parra o de mago que amaba Jodorovski o de irreverente que amaba Lihn son actitudes que se han transformado en productos de mercado.

 

15. Temblores en la Placa Parra

Toda esta masa de poetas, poetas del fragmento, del cuestionamiento, del desgano, del descontento, poesía discursiva, irónica, situada en su tiempo, color local y los sucesos vulgares y pedestres, poesía anti-utópica, descreída, castigadora de la realidad, está en crisis.

Esto coincide con algo que tampoco se habla en Chile: la crisis de versolibrismo y su caída libre en la prosa. Gracias al verso libre la creación poética adquirió una libertad plena (Walt Whitman, Juan Ramón Jiménez). Ahora bien: la poesía medida y rimada tuvo su período de crisis, pero el verso libre, sobre todo en su expresión coloquial, lo está teniendo ahora.

 

 

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