domingo, enero 04, 2026

V. Origen del Fuego. Eferencias Parra. Por Pérez-Santiago. 2012.

 



Eferencias o Parra

 

1. Eferentes de la PLACA PARRA

 

Nicanor Parra con “Poemas y antipoemas” en 1954 le da impulso definitivo a una  nueva y poderosa escuela irónica, sarcástica y descreída que, junto a la poesía coloquial, se adueñan del espacio poético por casi cincuenta años.
Así fue naciendo una corriente imponente, el coloquialismo o poesía narrativa. Cotidianidad e ironía frente a la Placa Neruda, placa épica. Era la antipoesía de Nicanor de Parra y la poesía conversacional que se funde con elementos surrealistas como en Enrique Lihn. Enrique Lihn con su obra La pieza oscura (1962) ya se inscribe en el coloquialismo o poesía situada o en los recursos de la oralidad, aunque más apasionado y menos burlona que Parra. Del mismo modo ocurre con Armando Uribe Arce (n. 1931) y Jorge Teillier (1935-1995). Se alejan de la Placa Neruda, por el uso del habla cotidiana o conversacional, pero desposeída de la risa ambigua de Parra.

 

1. Marco poético internacional internacional. Poetas hacen su revolución.

 

Estaba el Beat. Howl (Aullido) de Allen Ginsberg (1956), están por la ruptura y la bohemia vitalista y sueltan el verso libre, optan por el conversacionalismo y/o el coloquialismo, el relato autobiográfico. En 1952 con el grupo Noigrandes (Haroldo de Campos (1929-2003) y Décio Pignatari (n. 1927) fundan el concretismo literario. Y en Europa en 1953 aparece el manifiesto "For Concrete Poetry" del primer artista multimedial sueco, Öyvind Fahlström (Sao Paulo, 1928 - Estocolmo, 1976) y las "Constelaciones" de Eugen Gomringer (n.1925), poeta suizo nacido en Cachela Esperanza, Bolivia. La Poesía Concreta se centró en la palabra  y la valorización del "espacio gráfico como agente estructural". Es decir, eran afiches realizados con letras. Así nació también la poesía Neoconcreta, de Ferreira-Gullar y la poesía Espacial de Wlademir Dias-Pino que dió origen al Poema Semiótico y al Poema/Proceso.

 

2.Nadaísmo

Algunos colombianos inventaron el Nadaísmo (“No hace nada, pero existe”) un movimiento anárquico fundado  con el "Manifiesto Nadaísta".  Gonzalo Arango (1931-1976), periodista y bibliotecario, estaba en Cali, sin un peso y sin ningún triunfo, pensó en regresarse para Medellín. “pero un paisa no puede volver sin nada” se dijo así mismo y como nada tenía, le dio status a esa nada y fundó el Nadaismo y con eso regresó a Medellín. Con un movimiento basado en la Nada con el que pretendía, desde la poesía, cambiar el país. Entonces se le pegaron Amilkar U., Jotamario Arbeláez y el 20 de junio de 1958 en el Bar Olivos de Medellín lanzaron su manifiesto Nadaista.

A la poesía había que sacarla de los libros. Entonces hicieron volantes y manifestaciones, pegaron afiches y pisotearon ostias. La gente decía que se dedicaban a orgías satánicas, pero más que todo parrandeaban. Su movimiento fue celebrado por la juventud de los sesenta y criticado por la iglesia y el gobierno. Desde la quema simbólica de libros en la Plazuela de San Ignacio hasta la herejía cometida en la Basílica Metropolitana con las hostias, los nadaístas se proponían abrir los ojos de una sociedad encismada en un falso moralismo y el te a las 5 de la tarde. Actos públicos que le ameritaron más de una visita a la cárcel, lugar que no en vano sirvió para escribir una de sus obras, “Memorias de un presidiario nadaísta”.Entonces la muerte encontró a Gonzalo Arango en una carretera. 

 Pero, para que ustedes reafirmen la idea de que nada es casual una de sus participantes es la chilena Raquel Jodorovski (n. 1937), hermana de Alejandro. Los nadaístas propusieron la desacralización del orden establecido tanto en el plano literario como en el de la acción política y social. Uno de sus integrantes, Eduardo Escobar, caracteriza al movimiento por su "gusto [al] escándalo" (Jaramillo Agudelo 757), y Juan Carlos Galeano, señala que estos autores preferían abrazar su nueva religión:
'la literatura como un ocio', como lo afirmaba Jota Mario, y una vida errante en los bares y cafés como El Metropol, La Bastilla, La Clínica Soma; una peregrinación a la que agregaban su búsqueda del amor libre, el consumo de marihuana y LSD.



3. Coloquiales de los años 60

Luego el coloquialismo cubano, el exteriorismo nicaragüense y la poesía conversacional,

El coloquialismo y el conversacionalismo, y sus referencias internacionales: Ernesto Cardenal, Carlos Germán Belli, Juan Gelman que privilegia el habla de barrio, Antonio Cisneros, Mario Benedetti, Ginsberg, Fellineti y Jack Kerouac).

 

América Latina se llenó de poesía conversacional, prosa breve, documentalismo, neosimplismo y concretismo: los poetas del coloquialismo cubanos de los años 60, los mexicanos Efraín Huerta, Rosario Castellanos, Jaime Sabinas, José Emilio Pacheco. Efectivamente esta poesía tendría su mayor auge en los años 60 y 70, ligándose a los movimientos juveniles y contestatarios. Hippies y pacifistas.

La poesía parriana del contradiscurso lírico, tuvo su pico hace treinta años en las barricadas de la contracultura.

Allí se construyó también el culto a la personalidad poética.

 

4. Techo de Ballena

En un garage  de una modesta casa de Caracas,  un grupo de jóvenes pintores y escritores  levantaron un movimiento de rebeldía iconoclasta y agresiva que se llamaba el Techo de la Ballena. El Techo de la Ballena es un movimiento fundamental para la vida cultural venezolana del siglo XX.

En sus filas contó con escritores, artistas plásticos, fotógrafos, cineastas, etc., de la talla de: Carlos Contramaestre, Juan Calzadilla, Caupolicán Ovalles, Edmundo Aray, Francisco Pérez Perdomo, Efraín Hurtado, Salvador Garmendia, Adriano González León, José María Cruxent, Fernando Irazábal y Perán Erminy, entre otros. Se constituyó a comienzos del año 1961, siendo marzo el mes que marcó el inicio definitivo con la apertura de la exposición intitulada “Para restituir el Magma”, la cual se montó en el garage de una casa ubicada en la urbanización El Conde, en el centro de Caracas. En su primer manifiesto, Rayado sobre el Techo, nº 1, se dieron ciertas pautas y premisas acerca de la “ideología” del movimiento. Ya acotaban Carlos Contramaestre, Gonzalo Castellanos, Caupolicán Ovalles, Edmundo Aray, Juan Calzadilla y Salvador Garmendia, en “El gran Magma” (marzo de 1961):

5. Movimiento Tzantzicos

El año 1961, en Ecuador cuando Fernando Tinajero, Bolívar Echeverría y Luis Corral tenían 21 años la mayoría de integrantes a la Universidad Central llegó el poeta argentino Leandro Katz que traía toda una tendencia de la poesía argentina de ese entonces, integrada alrededor de la Revista Airón. El pintor cubano René Alis venía de Colombia con su esposa Elizabeth Rumazo. Influidos por el movimiento Nadaista. se les ocurrió el nombre en una noche de tertulias larguísimas y por supuesto matizadas con rones; salió así espontáneamente, surgió el nombre Tzántzicos, palabra sacada de la tzantza de los shuar. Deseaban vincular el teatro y la poesía. Planificaron el Primer Recital Tzántzico que se realizó en Abril de 1963. Se apagaron totalmente las luces y se oyeron los cuatro gritos, cada grito iba acompañado de un manifiesto y encendían una vela y leíamos en papel higiénico.

En el año 63 se fueron decantando los procesos y la relación con la política. Se llegó a un momento cúspide, con un recital célebre que se llamó "Anfiteatro", que se hizo precisamente en el anfiteatro del hospital Eugenio Espejo. La convocatoria era simplemente "Tzántzicos invita al anfiteatro, participan un médico, 2 practicantes y un muerto". Más de 300 estudiantes allí metidos, fue una cosa impresionante. Uno de los poetas estaba en la mesa de disección como muerto, era Simón Corral y 2 practicantes, yo era el médico. Era un trabajo de happening muy bien elaborado.

 

6. Los Huevos de Plata

Entre diciembre de 1965 y noviembre de 1969 unos jóvenes editaron en Montevideo una revista que castigaba a  la generación del 45 (Mario Benedetti, Idea Vilariño, Angel Rama) y la cultura oficial.

En un bar El Timón de la calle General Flores en 1965  Clemente Padín, Héctor Paz, Juan José Linares y Julio Moses, fundaron la revista Los Huevos de Plata.

Fans de las corrientes surrealista, letrista, la "Beat Generation", los poetas ultraístas uruguayos de la década del Centenario. Asimismo difundían diversas el espacialismo, concretismo, poesía visual, las tendencias neodadaístas, el happening, etc.  Además de literatura, en Los Huevos del Plata podemos encontrar letras de los Beatles y de Bob Dylan.

7.Solentiname

El año 1966 Cardenal funda esa comunidad en una isla del archipiélago de Solentiname en el Lago de Nicaragua. En esa comunidad se fomentó el desarrollo de cooperativas, se creó una escuela de pintura primitiva que ha sido muy apreciada en Nicaragua y en el extranjero, se creó un movimiento poético entre los campesinos, y lo más importante de todo fue el trabajo de concientización a base del Evangelio interpretado revolucionariamente. En 1971 Quezada hizo un viaje a la Meca: llegó a Solentiname a visitar a Ernesto Cardenal en su comunidad poética de campesinos en el Lago de Nicaragua.

 

8. Chilenos

 

“Yo tenía el pelo largo que me llegaba hasta las tetillas. Yo era un hippie que hacía Karate” G. Millán

 

se prolongó directamente en los poetas chilenos de los años 60 Oscar Hahn (n. 1938), Omar Lara (n. 1941), Manuel Silva Acevedo (n 1942), Jaime Quezada (n. 1942), Waldo Rojas (n. 1943), Gonzalo Millán (n. 1946) o Jesús Ortega. Nueva Poesía Chilena en elt r a t a m ien to de loe r ó t i c o , la m inim ización dely o , la i r r e s p e t u o s i d a d  en lo r e l i g i o s o y en general, la burla,la comicidad, el hum or, la descanonización, y en la aparición d e l m achism o y del individualism o.

 

Yo rescato a Gonzalo Millán de una noche en Estocolmo, malhumorado, que estaba é mismo harto de la poesía testimonial, lacrimosa, que se había convertido la poesía nacional. Llorona. Gonzalo Millán no quería ser un lloron, un poeta llorón.

 

9. Tribu No

1967. Santiago Chile. Se funda el grupo Tribu No con Claudio Bertoni, Cecilia Vicuña, Coca Roccatagliatta y Marcelo Charlín, y publican su No Manifiesto. Escribían con tizas en las paredes de Santiago "lean a Henry Miller". Luego Vicuña y Bertoni visitaron a Miller en California. En su casa Miller tenía entre otros afiches un recorte de un diario chileno que decía “Alguien anda por Santiago escribiendo con tizas de colores ‘Lea a Henry Miller’ ”.

 

10. Infrarealistas

Bolaño y su grupo de los infrarrealistas, fundado en 1975 en Ciudad de México conjuntamente con Mario Santiago, eran tributarios de las vanguardias de los 60 y de la Placa Parra (y de los nadaistas y Techo de la Ballena) La fundación del infrarrealismo fue en 1976, en un viejo edificio de las calles de Argentina, junto a la librería Porrúa; no hubo ninguna ceremonia oficial, sólo fue una borrachera, hubo baile y tragos; éramos como 40 personas, pero en realidad los infrarrealistas eran como 10 "Volarle la tapa de los sesos a la  cultura oficial", consigna infrarrealista. Bolaño decía- con esa tendencia al abuso de la hipérbole: “Para mí, Parra es desde hace mucho el mejor poeta vivo en lengua española.” Bolaño no se alcanzaría a enterar que su poesía sería considerada epigonal. Seguramente eso le habría dado una pataleta en el riñon.

 

11. Años 80

La tragedia y desesperación contextual le quitaron a los nuevos poetas la risa, la ironía de las generaciones anteriores, era un coloquialismo serio. La generación poética de los años 80 sufría de insularidad. El poeta se sentía solo y aislado, por que el poeta estaba solo y aislado, es tan simple. Se trata, pues, de un derrumbe total. No era una dicha vivir en Sudamérica.

La fuerza de la poesía coloquial, a pesar de los cambios del contexto,  queda rebotando largo tiempo en los poetas de los 80, en su aislamiento y su desesperación. Poesía de los 80 se sustenta mucho, por lo menos en lo grueso, en el discurso, en que descansó la poesía de los años 60 y 70 (la actitud informal y el achoramiento generalizado). Los años ochenta no eran los sesenta, y los poetas adquieren  la conciencia del deterioro, del caos, de la incertidumbre, de la angustia y de la indignación, aunque todavía estén en la Placa Parra. en su aspecto social: Eduardo Llanos, Clemente Riedemann, Jorge Montealegre, Bruno Serrano, Aristóteles España; en su versión amorosa: Jaime Hales y en la marginal, paródica experimental y desesperada Rodrigo Lira y de Juan Luis Martínez cuya obra La Nueva Novela tiene sus raíces en los Quebrantahuesos de Parra, Lihn y Jodorovsky y en Artefactos de 1972 de Parra.  Mauricio Redoles, Eric Pohlhammer en su área divertida o paródica La mujeres adquirieron el mismo marco, eso se nota en  poetas como Teresa Calderón.

    Esta poesía, es cierto, sembró, el culto a la memoria, la decisión de luchar contra el olvido y forzó a desarrollar la capacidad de comprensión. Textos coloquiales que ponen en escena los destinos de sujetos devastados.

 

 

13. Fractura en la Placa Parra

La influencia Parra, esa placa tectónica, se empezó a fracturar lentamente. Así se comenzó a cerrar un arco de la poesía chilena:  Se está bajando la Placa Parra, de dominio largo y prolongado de la poesía conversacional o coloquial. El coloquialismo y el prosaísmo,  ha entrado al ocaso de su enorme influencia durante los años 50, 60 y 70.  aunque todavía hay muchos poetas, como la orquesta del Titanic, aunque el barco se hunde, no dejan de tocar la música coloquial.

 

El arco desde los años 50 cuando se redistribuyen las energías poéticas se triza y en los años 80 y cohabitan varios modos de producción poéticos. Aparentemente sin peleas, aparentemente sin coaliciones, sin discusiones, rebajan el nivel estético en los productos poéticos. Reaparece el yo poético, y la poesía lírica que había excluido la poesía coloquial.

 

Qué nadie se confunda. Parra fue un Dios, para mí y mis amigos de universidad. El año 1972 organizamos un operativo literario-militar para robarnos de la librería de Moneda al llegar a San Antonio, su obra Artefactos, cuyas raíces ya estaban en el Quebrantahuesos del año 1952.

Pero los años 90 fue algo parecido a los 80 y los 90 parecido a los 80. Hasta aquí todo conocido

 

14. La sociedad cambió

 

Lo comenzamos a ver desde los años 80 la Placa Parra se encuentra en todas partes como cliché y pastiche, como imagen y fetiche en la publicidad de los objetos del mercado, patria de la cultura estetizada, multimediática, procesual, visual, programada. Los nuevos metarrelatos- el mercado y los medios- están cambiando las descripciones con que hemos pensado la poesía, pues, con la estetización, entra en escena una poesía de coexistencia pacífica, controlada, que no posee como fundamento la intencionalidad del cambio, sino la mismidad homogénea. Poesía como estética urbana. La poesía coloquial se hizo mercado. La poesía del ready made, la poesía coloquial o la antipoesía se hizo marketing, letrero publicitario, diseño industrial.  Esta poesía, con la vana intención de epatar o sorprender, romper cierta solemnidad. El rol de francotirador que amaba Nicanor Parra o de mago que amaba Jodorovski o de irreverente que amaba Lihn son actitudes que se han transformado en productos de mercado.

 

15. Temblores en la Placa Parra

Toda esta masa de poetas, poetas del fragmento, del cuestionamiento, del desgano, del descontento, poesía discursiva, irónica, situada en su tiempo, color local y los sucesos vulgares y pedestres, poesía anti-utópica, descreída, castigadora de la realidad, está en crisis.

Esto coincide con algo que tampoco se habla en Chile: la crisis de versolibrismo y su caída libre en la prosa. Gracias al verso libre la creación poética adquirió una libertad plena (Walt Whitman, Juan Ramón Jiménez). Ahora bien: la poesía medida y rimada tuvo su período de crisis, pero el verso libre, sobre todo en su expresión coloquial, lo está teniendo ahora.

 

 

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