1. Eferentes de la PLACA PARRA
Nicanor
Parra con “Poemas y antipoemas” en 1954 le da impulso definitivo a una nueva y poderosa escuela irónica, sarcástica y
descreída que, junto a la poesía coloquial, se adueñan del espacio poético por
casi cincuenta años.
Así fue naciendo una corriente imponente, el coloquialismo o poesía
narrativa. Cotidianidad e ironía frente a la Placa
Neruda, placa épica. Era la antipoesía de Nicanor de Parra y la poesía
conversacional que se funde con elementos surrealistas como en Enrique Lihn.
Enrique Lihn con su obra La pieza oscura (1962) ya se inscribe en el
coloquialismo o poesía situada o en los recursos de la oralidad, aunque más
apasionado y menos burlona que Parra. Del mismo modo ocurre con Armando Uribe
Arce (n. 1931) y Jorge Teillier (1935-1995). Se alejan de la Placa Neruda, por
el uso del habla cotidiana o conversacional, pero desposeída de la risa ambigua
de Parra.
1. Marco
poético internacional internacional. Poetas hacen su revolución.
Estaba el Beat. Howl (Aullido) de Allen Ginsberg
(1956), están por la ruptura y la bohemia vitalista y sueltan el verso libre,
optan por el conversacionalismo y/o el coloquialismo, el relato autobiográfico.
En 1952 con el grupo Noigrandes (Haroldo de Campos (1929-2003) y Décio Pignatari (n. 1927) fundan el
concretismo literario. Y en Europa en 1953 aparece el manifiesto "For
Concrete Poetry" del primer artista multimedial sueco, Öyvind Fahlström (Sao Paulo, 1928 - Estocolmo, 1976) y las
"Constelaciones" de Eugen Gomringer (n.1925), poeta suizo nacido en
Cachela Esperanza, Bolivia. La Poesía Concreta se centró en la palabra y la valorización del "espacio gráfico
como agente estructural". Es decir, eran afiches realizados con letras.
Así nació también la poesía Neoconcreta, de Ferreira-Gullar y la poesía
Espacial de Wlademir Dias-Pino que dió origen al Poema Semiótico y al
Poema/Proceso.
2.Nadaísmo
Algunos colombianos inventaron el Nadaísmo (“No hace nada, pero
existe”) un movimiento anárquico fundado
con el "Manifiesto Nadaísta".
Gonzalo Arango (1931-1976), periodista y
bibliotecario, estaba en Cali, sin un peso y sin ningún triunfo, pensó en
regresarse para Medellín. “pero un paisa no puede volver sin nada” se dijo así
mismo y como nada tenía, le dio status a esa nada y fundó el Nadaismo y con eso
regresó a Medellín. Con un movimiento basado en la Nada con el que pretendía,
desde la poesía, cambiar el país. Entonces se le pegaron Amilkar U., Jotamario
Arbeláez y el 20 de junio de 1958 en el Bar Olivos de Medellín lanzaron su
manifiesto Nadaista.
A la poesía había que sacarla de los libros.
Entonces hicieron volantes y manifestaciones, pegaron afiches y pisotearon
ostias. La gente decía que se dedicaban a orgías satánicas, pero más que todo
parrandeaban. Su movimiento fue celebrado por la juventud de los sesenta y
criticado por la iglesia y el gobierno. Desde la
quema simbólica de libros en la Plazuela de San Ignacio hasta la herejía
cometida en la Basílica Metropolitana con las hostias, los nadaístas se
proponían abrir los ojos de una sociedad encismada en un falso moralismo y el
te a las 5 de la tarde. Actos públicos que le ameritaron más de una visita a la
cárcel, lugar que no en vano sirvió para escribir una de sus obras, “Memorias
de un presidiario nadaísta”.Entonces la muerte encontró a
Gonzalo Arango en una carretera.
Pero, para que
ustedes reafirmen la idea de que nada es casual una de sus participantes es la
chilena Raquel Jodorovski (n. 1937), hermana de Alejandro. Los nadaístas
propusieron la desacralización del orden establecido tanto en el plano
literario como en el de la acción política y social. Uno de sus integrantes,
Eduardo Escobar, caracteriza al movimiento por su "gusto [al] escándalo"
(Jaramillo Agudelo 757), y Juan Carlos Galeano, señala que estos autores
preferían abrazar su nueva religión:
'la literatura como un ocio', como lo afirmaba Jota Mario, y una vida
errante en los bares y cafés como El Metropol, La Bastilla, La Clínica Soma;
una peregrinación a la que agregaban su búsqueda del amor libre, el consumo de
marihuana y LSD.
3.
Coloquiales de los años 60
Luego el coloquialismo cubano, el exteriorismo nicaragüense y la poesía
conversacional,
El coloquialismo y el conversacionalismo, y sus referencias
internacionales: Ernesto Cardenal, Carlos Germán Belli, Juan Gelman que
privilegia el habla de barrio, Antonio Cisneros, Mario Benedetti, Ginsberg,
Fellineti y Jack Kerouac).
América Latina se llenó de poesía conversacional, prosa breve,
documentalismo, neosimplismo y concretismo: los poetas del coloquialismo
cubanos de los años 60, los mexicanos Efraín Huerta, Rosario Castellanos, Jaime
Sabinas, José Emilio Pacheco. Efectivamente esta poesía tendría su mayor auge
en los años 60 y 70, ligándose a los movimientos juveniles y contestatarios.
Hippies y pacifistas.
La poesía parriana del contradiscurso lírico, tuvo su pico hace treinta
años en las barricadas de la contracultura.
Allí se construyó también el culto a la personalidad poética.
4. Techo de Ballena
En un garage de una modesta casa de Caracas, un grupo de jóvenes pintores y escritores levantaron un movimiento de rebeldía
iconoclasta y agresiva que se llamaba el Techo de la Ballena. El Techo de la
Ballena es un movimiento fundamental para la vida cultural venezolana del siglo
XX.
En sus filas contó con escritores, artistas plásticos, fotógrafos,
cineastas, etc., de la talla de: Carlos Contramaestre, Juan Calzadilla,
Caupolicán Ovalles, Edmundo Aray, Francisco Pérez Perdomo, Efraín Hurtado,
Salvador Garmendia, Adriano González León, José María Cruxent, Fernando
Irazábal y Perán Erminy, entre otros. Se constituyó a comienzos del año 1961,
siendo marzo el mes que marcó el inicio definitivo con la apertura de la
exposición intitulada “Para restituir el Magma”, la cual se montó en el garage
de una casa ubicada en la urbanización El Conde, en el centro de Caracas. En su
primer manifiesto, Rayado sobre el Techo, nº 1, se dieron ciertas pautas y
premisas acerca de la “ideología” del movimiento. Ya acotaban Carlos
Contramaestre, Gonzalo Castellanos, Caupolicán Ovalles, Edmundo Aray, Juan
Calzadilla y Salvador Garmendia, en “El gran Magma” (marzo de 1961):
5.
Movimiento Tzantzicos
El año 1961, en Ecuador cuando Fernando Tinajero, Bolívar Echeverría y
Luis Corral tenían 21 años la mayoría de integrantes a la Universidad Central
llegó el poeta argentino Leandro Katz que traía toda una tendencia de la poesía
argentina de ese entonces, integrada alrededor de la Revista Airón. El
pintor cubano René Alis venía de Colombia con su esposa Elizabeth Rumazo.
Influidos por el movimiento Nadaista. se les ocurrió el nombre en una
noche de tertulias larguísimas y por supuesto matizadas con rones; salió así
espontáneamente, surgió el nombre Tzántzicos, palabra sacada de la tzantza de
los shuar. Deseaban vincular el teatro y la poesía. Planificaron el Primer
Recital Tzántzico que se realizó en Abril de 1963. Se apagaron totalmente las
luces y se oyeron los cuatro gritos, cada grito iba acompañado de un manifiesto
y encendían una vela y leíamos en papel higiénico.
En el año 63 se fueron decantando los procesos y la relación con la
política. Se llegó a un momento cúspide, con un recital célebre que se llamó
"Anfiteatro", que se hizo precisamente en el anfiteatro del hospital
Eugenio Espejo. La convocatoria era simplemente "Tzántzicos invita al
anfiteatro, participan un médico, 2 practicantes y un muerto". Más de 300
estudiantes allí metidos, fue una cosa impresionante. Uno de los poetas estaba
en la mesa de disección como muerto, era Simón Corral y 2 practicantes, yo era
el médico. Era un trabajo de happening muy bien elaborado.
6. Los
Huevos de Plata
Entre diciembre de 1965 y noviembre de 1969 unos jóvenes editaron en
Montevideo una revista que castigaba a
la generación del 45 (Mario Benedetti, Idea Vilariño, Angel Rama) y la
cultura oficial.
En un bar El Timón de la calle General Flores en 1965 Clemente Padín, Héctor Paz, Juan José Linares
y Julio Moses, fundaron la revista Los Huevos de Plata.
Fans de las corrientes surrealista, letrista, la "Beat
Generation", los poetas ultraístas uruguayos de la década del Centenario.
Asimismo difundían diversas el espacialismo, concretismo, poesía visual, las
tendencias neodadaístas, el happening, etc.
Además de literatura, en Los Huevos del Plata podemos encontrar letras
de los Beatles y de Bob Dylan.
7.Solentiname
El año 1966 Cardenal funda esa comunidad en una isla del archipiélago
de Solentiname en el Lago de Nicaragua. En esa comunidad se fomentó el
desarrollo de cooperativas, se creó una escuela de pintura primitiva que ha
sido muy apreciada en Nicaragua y en el extranjero, se creó un movimiento
poético entre los campesinos, y lo más importante de todo fue el trabajo de
concientización a base del Evangelio interpretado revolucionariamente.
En 1971 Quezada hizo un viaje a la Meca: llegó a Solentiname a visitar a Ernesto
Cardenal en su comunidad poética de campesinos en el Lago de Nicaragua.
8. Chilenos
“Yo tenía el
pelo largo que me llegaba hasta las tetillas. Yo era un hippie que hacía
Karate” G. Millán
se prolongó directamente en los poetas chilenos de los años 60 Oscar
Hahn (n. 1938), Omar Lara (n. 1941), Manuel Silva Acevedo (n 1942), Jaime
Quezada (n. 1942), Waldo Rojas (n. 1943), Gonzalo Millán (n. 1946) o Jesús
Ortega. Nueva Poesía
Chilena en elt r a t a m ien to de loe r ó t i c o , la m inim
ización dely o , la i r r e s p e t u o s i d a d en lo r e l i g i o s o y en general,
la burla,la comicidad, el hum
or, la descanonización, y en la aparición d e l m achism o y del individualism o.
Yo
rescato a Gonzalo Millán de una noche en Estocolmo, malhumorado, que estaba é
mismo harto de la poesía testimonial, lacrimosa, que se había convertido la
poesía nacional. Llorona. Gonzalo Millán no quería ser un lloron, un poeta
llorón.
9. Tribu No
1967. Santiago Chile. Se funda el grupo Tribu No con Claudio Bertoni, Cecilia
Vicuña, Coca Roccatagliatta y Marcelo Charlín, y publican su No Manifiesto.
Escribían con tizas en las paredes de Santiago "lean a Henry Miller".
Luego Vicuña y Bertoni visitaron a Miller en California. En su casa Miller
tenía entre otros afiches un recorte de un diario chileno que decía “Alguien
anda por Santiago escribiendo con tizas de colores ‘Lea a Henry Miller’ ”.
10. Infrarealistas
Bolaño y su grupo de los infrarrealistas, fundado en 1975 en Ciudad de
México conjuntamente con Mario Santiago, eran tributarios de las vanguardias de
los 60 y de la Placa Parra (y de los nadaistas y Techo de la Ballena) La
fundación del infrarrealismo fue en 1976, en un viejo edificio de las calles de
Argentina, junto a la librería Porrúa; no hubo ninguna ceremonia oficial, sólo
fue una borrachera, hubo baile y tragos; éramos como 40 personas, pero en
realidad los infrarrealistas eran como 10 "Volarle la tapa de los sesos
a la cultura oficial", consigna infrarrealista. Bolaño decía-
con esa tendencia al abuso de la hipérbole: “Para mí, Parra es desde hace mucho
el mejor poeta vivo en lengua española.” Bolaño no se alcanzaría a enterar que
su poesía sería considerada epigonal. Seguramente eso le habría dado una pataleta
en el riñon.
11. Años 80
La tragedia y desesperación contextual le quitaron a los nuevos poetas
la risa, la ironía de las generaciones anteriores, era un coloquialismo serio.
La generación poética de los años 80 sufría de insularidad. El poeta se sentía
solo y aislado, por que el poeta estaba solo y aislado, es tan simple. Se
trata, pues, de un derrumbe total. No era una dicha vivir en Sudamérica.
La fuerza de la poesía coloquial, a pesar de los cambios del
contexto, queda rebotando largo tiempo
en los poetas de los 80, en su aislamiento y su desesperación. Poesía de los 80
se sustenta mucho, por lo menos en lo grueso, en el discurso, en que descansó
la poesía de los años 60 y 70 (la actitud informal y el achoramiento
generalizado). Los años ochenta no eran los sesenta, y los poetas
adquieren la conciencia del deterioro,
del caos, de la incertidumbre, de la angustia y de la indignación, aunque todavía
estén en la Placa Parra. en su aspecto social: Eduardo Llanos, Clemente
Riedemann, Jorge Montealegre, Bruno Serrano, Aristóteles España; en su versión
amorosa: Jaime Hales y en la marginal, paródica experimental y desesperada
Rodrigo Lira y de Juan Luis Martínez cuya obra La Nueva Novela tiene sus raíces
en los Quebrantahuesos de Parra, Lihn y Jodorovsky y en Artefactos de 1972 de
Parra. Mauricio Redoles, Eric Pohlhammer
en su área divertida o paródica La mujeres adquirieron el mismo marco, eso se
nota en poetas como Teresa Calderón.
Esta poesía, es cierto,
sembró, el culto a la memoria, la decisión de luchar contra el olvido y forzó a
desarrollar la capacidad de comprensión. Textos coloquiales que ponen en escena
los destinos de sujetos devastados.
13. Fractura
en la Placa Parra
La influencia Parra, esa placa tectónica, se empezó a fracturar
lentamente. Así se comenzó a cerrar un arco de la poesía chilena: Se está bajando la Placa Parra, de dominio
largo y prolongado de la poesía conversacional o coloquial. El coloquialismo y
el prosaísmo, ha entrado al ocaso de su
enorme influencia durante los
años 50, 60 y 70. aunque todavía hay muchos poetas, como la orquesta
del Titanic, aunque el barco se hunde, no dejan de tocar la música coloquial.
El
arco desde los años 50 cuando se redistribuyen las energías poéticas se triza y
en los años 80 y cohabitan varios modos de producción
poéticos. Aparentemente sin peleas, aparentemente sin coaliciones, sin
discusiones, rebajan el nivel estético en los productos poéticos. Reaparece el yo poético, y la
poesía lírica que había excluido la poesía coloquial.
Qué nadie se confunda. Parra fue un Dios, para mí y mis amigos de
universidad. El año 1972 organizamos un operativo literario-militar para
robarnos de la librería de Moneda al llegar a San Antonio, su obra Artefactos,
cuyas raíces ya estaban en el Quebrantahuesos del año 1952.
Pero los años 90 fue algo parecido a los 80 y los 90 parecido a los 80.
Hasta aquí todo conocido
14. La sociedad cambió
Lo comenzamos a ver desde los años 80 la Placa Parra se encuentra en
todas partes como cliché y pastiche, como imagen y fetiche en la publicidad de
los objetos del mercado, patria de la cultura estetizada, multimediática,
procesual, visual, programada. Los nuevos metarrelatos- el mercado y los
medios- están cambiando las descripciones con que hemos pensado la poesía,
pues, con la estetización, entra en escena una poesía de coexistencia pacífica,
controlada, que no posee como fundamento la intencionalidad del cambio, sino la
mismidad homogénea. Poesía como estética urbana. La poesía coloquial se
hizo mercado. La poesía del ready made, la poesía coloquial o la antipoesía se
hizo marketing, letrero publicitario, diseño industrial. Esta poesía, con la vana intención de epatar
o sorprender, romper cierta solemnidad. El rol de francotirador que amaba
Nicanor Parra o de mago que amaba Jodorovski o de irreverente que amaba Lihn
son actitudes que se han transformado en productos de mercado.
15.
Temblores en la Placa Parra
Toda esta masa de poetas, poetas del fragmento, del cuestionamiento,
del desgano, del descontento, poesía discursiva, irónica, situada en su tiempo,
color local y los sucesos vulgares y pedestres, poesía anti-utópica, descreída,
castigadora de la realidad, está en crisis.
Esto
coincide con algo que tampoco se habla en Chile: la crisis de versolibrismo y
su caída libre en la prosa. Gracias al verso libre la creación poética adquirió
una libertad plena (Walt Whitman, Juan Ramón Jiménez). Ahora bien: la poesía
medida y rimada tuvo su período de crisis, pero el verso libre, sobre todo en
su expresión coloquial, lo está teniendo ahora.

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