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| Omar Pérez-Santiago |
Amigos y amigas, ya para mí parece que todo ocurrió en una
especie de sueño, 25 años atrás.
Vivimos en una época de la intranquilidad, de una
civilización exhausta, y, por eso, es bueno recordar hechos optimistas. Puesto
que la preocupación trashumante es la verdadera causa que mueve a puntualizar lo
que fielmente transmite la historia cultural, en nuestro caso, la historia del
Parque del Comic de San Miguel, de entusiastas de la emoción y la sensación de asombro
de leer una historieta. Percibo que ha llegado el momento de una interpretación
de los hechos. Para que los hechos se revelen más plenamente en estos días
pesimistas. El conocimiento de estas cosas, la instalación del Parque del Comic,
a todos abraza, a todos habla, a todos enseña y a todos consuela y, como tal,
de todos es querido.
Eran los años 90 y se iniciaba una nueva era en Chile. Con
mi amigo Patricio Flores y otros apasionados de la historieta, para no
petrificarnos en la impersonalidad, fundamos el Centro Nacional de Comic.
Juan Claudio Godoy fue el primer alcalde de San Miguel al
llegar la democracia, elegido en 1992. Su padre Juan Godoy, autor de Los
Angurrientos, una novela de 1940 muy recomendable, leyenda de la literatura
chilena, una novela callejera y de taberna con apetencia vital de estilo.
Hablamos con alcalde Juan Claudio Godoy. Y el alcalde abrió las puertas de la Casa de
la Cultura para que Centro Nacional de Comic funcionara aquí, donde organizamos
exposiciones, charlas, talleres, publicábamos una revista a todo color llamada Sólo
Comic, con historietas de dibujantes chilenos de gran calidad artística que
rompían con la rigidez ambiente. Muchos artistas colaboraron, como los amigos
de la mítica revista Trauko, revista de intensas y emocionales historietas para
adultos, que en los años 80 tuvo fuertes vínculos amorosos con San Miguel.
En esos años, mi amigo el poeta Jorge Montealegre hizo una investigación y publicó un libro sobre Von Pilserner, una historieta del gran Pedro Subercaseaux. Sostuvo Montealegre que Von Pilsener era la primera historieta chilena, una historieta muda, pues los personajes no hablaban con globitos. La historia se contaba con textos que iban debajo de las ilustraciones, técnicamente llamadas didascalias. Von Pilserner fue publicada en el semanario Zig-Zag entre los años 1906 y 1907- cuando Subercaseaux tenía 26 o 27 años.
En esos años, según contó Pedro en su entretenido libro Memorias, él salía de la revista
Zig-Zag en el centro de Santiago, tomaba un tranvía en San Diego con la Alameda
hasta Franklin. Allí esperaba un carro tirado por caballos y se bajaba justo
aquí en la Gran Avenida, en su casa, la Chacra Subercaseaux, en lo que hoy es
la Casa de la Cultura. Es decir, la
historieta chilena nació aquí mismo, en San Miguel.
La imaginación surge del movimiento como un destino, de un profundo sentimiento obvio o cabalístico, sabiduría transmitida de generación en generación. La energía, el espacio y la experiencia se mezclan graciosamente. San Miguel, cuna de la historieta. Entonces, para no perder la huella, era obvio rendirle homenaje a Pedro Subercaseaux. Y así surgió la idea de hacer esculturas de los personajes más significativos de la historieta de nuestro amado Chile, en San Miguel, como ya dije, cuna del comic.
A Von Pilsener de Pedro Subercaseaux le sumamos Condorito de Pepo, creado por René Rios en el año 1949 en la revista Okey; Pepe Antartico creado por Percy Eaglehurst en 1947; Mampato, creada en 1968 por el arquitecto y dibujante Eduardo Armstrong y el ilustrador Oskar Vega desarrollada por el inolvidable Themo Lobos.
Ya había antecedentes lejanos de esculturas de personajes de
comic. Popeye el Marino fue creado en 1929
por Elzie Crisler Segar en el periódico The New York Evening
Journal. La primera escultura
oficial de Popeye el Marino fue erigida el 26 de marzo de 1937 en Texas, con un
gran impacto positivo.
Por esos años, los años 90, el antiguo Gimnasio Municipal de
San Miguel, ubicado en la calle Soto Aguilar, sufrió un voraz incendio que lo
destruyó. Tras el siniestro el gimnasio quemado se transformó en nuestro
taller. Por una puerta interior el
gimnasio estaba conectado con la Casa de la Cultura.
Contactamos al escultor Sammy Salvo. Traducir un dibujo
plano a un objeto tridimensional no es fácil. Técnicamente, se llama traducción
intersemiótica. Como llevar una novela a una película. Traducir una obra a
elementos materiales diferentes. Y Sammy Salvo lo logró. Las esculturas tienen
un estilo común.
Y allí en el viejo gimnasio
quemado se construyó un obraje o taller, se contrataron algunos maestros. Así,
el grupo creado para este fin ya estaba trabajando en la tarea. Y muchos amigos
y amigas colaboradoras llegaron al taller. Los viernes por la tarde en el
gimnasio quemado el taller se trasformaba en un asado entre amigos y amigas:
aparecía la parrilla, carnes, vinos, guitarras, música y baile.
¡Oh, las alegres fiestas de una nueva sensibilidad hedónica
y placentera!
Un día, la escultura de Condorito estaba casi lista.
Entonces, ocurrió lo impensable, lo impredecible que siempre
acosa detrás de una buena historia.
Cuando íbamos a instalar la escultura de Condorito, ocurrió que
hubo elecciones municipales en octubre del año 2000. Y ganó el alcalde Eduardo
Ramírez.
Sorpresa. De la nada, apareció el antihedonismo.
Ramírez había prometido a los dueños de las inmobiliarias
que aquí en el llano Subercaseaux no se pondría la escultura de Condorito. ¿Por
qué? Porque las inmobiliarias vendían entonces sus departamentos con la
publicidad de que el llano Subercaseaux sería la Nueva Providencia. Y el parque
iría a ser su antejardín. Poner a Condorito en el Llano Subercaseaux era
convertir a la nueva Providencia en Pelotillehue. Pelotillehue, según el humor
de Pepo, significa lugar de Pelotas o de Pelotudos.
Eduardo Ramírez asumió en diciembre del 2000. Su promesa de
campaña no fue una metáfora. Intentó negociar con nosotros para colocar la
escultura en otro lugar de la comuna.
Yo le dije: “Alcalde, aquí nació la historieta chilena, no
es la idea andar escondiendo una valiosa tradición.”
Se produjo un gran escándalo mediático. “Condorito no se va”.
Muchos intervinieron: el Fondart, que había financiado parte del trabajo, el
Consejo de Monumentos Nacionales, y, por supuesto, la prensa, la televisión,
los matinales ansiosos de escándalo farandulero.
En medio del rimbombante bullicio, el alcalde Ramírez nos
convocó a una reunión con los concejales, donde se discutiría el asunto de
Condorito. Fue la reunión más festiva en la que he participado en mi vida:
políticos hablando con pasión de esculturas de comic. ¡Qué risa! Por supuesto,
había varios concejales que estaban a favor de Condorito.
Yo estaba en esa histórica y educativa reunión en la
municipalidad. Debatimos aquí en el consejo municipal por horas sobre una
escultura de Condorito.
Mientras eso ocurría, en el gimnasio quemado Sammy Salvo y
los maestros levantaron la escultura de Condorito que pesaba 5 toneladas con enormes
grúas. Condorito salió del gimnasio quemado y llegó al parque donde hicieron un
hoyo y la plantaron allí para siempre. Cubrieron los alrededores de la base con
concreto.
Yo estaba en la curiosa e histórica reunión con el alcalde y
los concejales cuando alguien entró a la sala y le contó al señor alcalde lo
que había ocurrido en el parque.
“Alcalde, pusieron la escultura de Condorito.”
Eduardo Ramírez se puso pálido. Me miró a mí dramáticamente.
Yo le hice un gesto inocente, levanté los hombros y moví las manos, como
diciéndole: “así son las cosas”.
Lo real maravilloso es que Condorito nunca más se movió de aquí
de la Gran Avenida, donde estamos hoy, desde hace 25 años.
Se demostró que la idea de levantarle esculturas a Condorito
no era una mala idea cultural. Se replicó en otros lugares. Según Pepo, Pelotillehue
queda entre Cumpeo y Buenas Peras. Y si ustedes visitan Cumpeo hoy en el Maule,
verán que los vecinos de Cumpeo han transformado su lindo pueblo en un
divertido y turístico Pelotillehue. Además,
pusieron esculturas de Condorito en El Quisco y en Concepción. Y también en
Perú. La Municipalidad de Barranco, en Lima, inauguró una estatua en honor
a “Condorito”, el personaje chileno de historieta más famoso del mundo.
Buenos Aires tiene ahora esculturas de Mafalda y sus
amiguitos.
Las lindas ideas son contagiosas.
Después, miren lo que son las cosas, Eduardo Ramírez perdió
las elecciones a la reelección de alcalde. Asumió Julio Palestro que siempre le
había gustado nuestro proyecto. Fue así como el gran deseo continuó con más
vuelo. Las esculturas de Von Pilserner,
Pepe Antártico, Mampato y Ogú, se revistieron con teselas de colores, a
sugerencia del escultor Mario Yrrarrázabal. Condorito, Von Pilsener, Mampato,
Ogú y Pepe Antártico fueron recubiertas de cerámicas por Emilio Gutiérrez,
Jorge Pérez Santiago, Jorge Delgado, Francisco Armijo, Emersson Pérez, y Daniel
Piña. También colaboraron periodistas como Rodrigo Vergara e Ignacio Iñiguez.
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| Percy y Pepe Antártico, Themo Lobos y Mampato |
El arquitecto paisajista Luis Santibañez diseño el Paseo de la Fama con el apoyo técnico artístico del paisajista Emilio Cifuentes. Yo mismo hice la investigación de recopilación de los personajes más importantes de la historieta chilena, que se publicó en mi libro “Breve historia del comic en Chile”.
Mi querido amigo Edwin Salinas dibujó los personajes a color y se enviaron a imprimir en palmetas. Las palmetas se colocaron en unas camas de cementos y allí permanecen hasta el día de hoy.
En 1906 el gran Pedro Subercaseaux había creado la primera
historieta de Chile en la revista Zig-Zag.
Cien años después, el año 2006, inauguramos el Parque del Comic y el Paseo de la Fama del cómic chileno. El alcalde Julio Palestro cortó la cinta. Las esculturas fueron bendecidas por el padre claretiano, José Miguel Valenzuela.
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| Rodrigo Vergara, Omar Pérez, Sammy Salvo, Yayita, Condorito y Huevo Duro |
Ese mismo año, aquí en San Miguel, los maestros del cómic, Themo
Lobos, Hervi, Vicar y José Palomo, fueron galardonados con el premio Von
Pilsener, en el Centenario de la historieta chilena.
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| Julio Palestro y Vicar, Jorge Pávez y Palomo, Hervi y Condorito |
Han pasado 20 años desde entonces. Allí permanecen las esculturas y el Paseo de la Fama en muy buen estado. Aunque a veces al parque le falta cuidado de los árboles, del pasto, de las plantas y las flores, responsabilidad de la municipalidad que debe asumir.
Faltaron dos etapas que aún debería cumplirse.
Primero, falta crear las esculturas de dos personajes
femeninos: dos niñas, Yuyito y Rena. Yuyito es un personaje de Condorito,
sobrina de Yayita y amiga de Coné. Y Rena, la amiguita telepata de
Mampato.
Segunda tarea inconclusa, la municipalidad se comprometió en
algún momento iluminar las esculturas y el Paseo de la Fama. Así las esculturas
brillarían en la noche, y mejoría la seguridad de los vecinos.
Ahora, que se habla tanto de seguridad, la municipalidad de
San Miguel debe iluminar las esculturas.
Son tareas inconclusas que las nuevas generaciones deben asumir.
Actuar. Empatía. Retomar los lazos. Actitud. La creación
para superar la intranquilidad.





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