viernes, septiembre 30, 2005

Un verano con Monika



Un verano con Mónika. Película difícil de olvidar. La campesina osada. El desusado erotismo. La sensación de libertad. Una chica hambrienta, caprichosa e impulsiva.
Una Mónika con el pecho algo descubierto. Inquietante. Ni siquiera estaba desnuda. Un ícono.
Basada en la novela homónima de Per-Anders Fogelström, el film colocó a Ingmar Bergman y al cine sueco en primer lugar.
Harriet Andersson actuó luego en cientos de películas. Y varios hombres famosos pasaron también por su vida. Por supuesto, el tremendo Ingmar Bergman.

Ahora después de 53 años de esa película clásica y añorada, a sus 73 años, con su estilo humorístico no sentimental, sin cargos de culpa, la dama ha entregado en forma de libro unas memorias tituladas Harriet Andersson, conversación con Jan Lumholdt (Harriet Andersson, samtal med Jan Lumholdt)

-“Ahora solo espero que la gente no me vea a mí como la vieja que mató al chancho, muchos gritos para tan poca lana”, afirma a un periódico sueco.

Un verano con Monika fue también un verano con Ingmar Bergman. Quizás no podría ser de otro modo. Durante el rodaje en la isla de Ornö surgió una pasión sin límites cuando ella, en la pieza del director, mientras tomaban un té, le preguntó.
-¿No soportarías un beso?
La historia pareció calamitosa, aunque ella dice que no tenía gran conciencia. Ella estaba de novia con el actor Per Oscarsson. Bergman estaba casado con Gun Grut, que recién había dado a luz su hijo Ingmar. Harriet recuerda ahora cuando se fue a vivir con él a un pequeño departamento de Malmö y salía a fumar al balcón y veía pasar a la ex de Bergman con el bebé en el coche. Ella era vecina.
- “Era como un film alemán de los años 20”
”Muchas veces vi a los hombres como productos de consumo”, afirma ahora Harriet Andersson.
Hum. Como otras amigas mías, que ya tampoco olvidaré.

Bolaño en la Plaza


Hoy he pasado por la Plaza de la Constitución y le eché una mirada a Chile en 100 miradas, una exposición colectiva de fotografías. Recomendable.

jueves, septiembre 29, 2005

¿Percy o Pepe Antártico?

Los cuatro fantásticos


Manuel Cárdenas, Percy, Guillo y Guidú
Marco Esperidión está algo nervioso. Es la inauguración de la exposición Comics para las masas en la sala-extensión del Museo de Bellas Artes del Mall Vespucio. Marco, curador de la muestra, ha realizado un trabajo de primer nivel. Está todo preparado, los cuadros de originales de cómics muy dignamente colgados, las revistas muy bien presentadas en unas vitrinass y las copas y el vino esperando en un rincón ser servidos. Faltan quince minutos y aún somos pocos.
Quince minutos más tarde la sala estaba repleta. Y hay una gran densidad de dibujantes de cómics. Percy. el creador de Pepe Antártico ha llegado con su mujer, por ahí andan también Guidú, Manuel Cárdenas, Patricio González, Rodrigo Salinas, Christiano, Guillo, Felva, Carlos Reyes de Ergocomics, entre otros. En fin, esta tarde se reúne la elite del dibujo cómico y de la historieta en una interesante mezcla generacional.
El cómic ha ingresado, por fin, a la calidad de arte en Chile. Se demoró, pero así ocurrió. Le pregunto a Marco Esperidión si el Museo ha comprado la colección de 32 dibujantes que se exponen en diferentes Mall de Santiago. No, no, me dice, estas obras son de los autores y están en calidad de préstamo al Museo. Aunque hay conversaciones para que la muestra se conserve. “Son los problemas de conservación los más graves, los dibujos están hechos en papel y son muy fáciles de ser destruidos, por lo que la conservación es cara.”
El largo de Milan Ivelic (¿cuánto mide realmente?) inaugura la muestra, Marco Esperidión saluda a todos y se desata la conversación y los vasos se llenan de vino.

domingo, septiembre 25, 2005

Chiflados de Jonas Gardell


Knäppskallar (del libro Präriehundarna escrito por el popular escritor sueco, Jonas Gardell)

Hay tantos chiflados aquí en el mundo, se vuelven chiflados para poder soportar.
Los chiflados solucionan sus problemas – cada uno a su manera.
Un chiflado aborda a la gente en el metro, otro chifaldo participa en una organización pacifista, un tercero canta y se ve agradable, un cuarto se cae y llora como una niña.
Frente a ella pasa un quinto chiflado con una Biblia en la mano, y el que la ayuda a levantarse es un sexto, y tiene una Biblia en la mano.
Ellos se ocultan, se ocultan en la chifladura.
Un chiflado se corta el pelo y se transforma en un monstruo, otro chiflado consume caramelos para no ser tan amargo, un tercero está dispuesto a ir a la cárcel para no cargar armas, un cuarto compra TV-Guía, (así sabe que el mundo con seguridad existirá, por lo menos una semana más), un quinto apalea la nieve de la vereda , un sexto va y vuelve por la calle con un personal stereo, ida y vuelta, dando unos pasitos al ritmo de la música.
Hay tantos chiflados en el mundo, pero eso no significa que todos son chiflados, pues hay idiotas también: idiotas, tarados, locos, desequilibrados sexuales, perturbados, ridículos, políticos y limitados, uno debe saber distinguirlos!
Hay gente indiferente también y esos dan pena.

Uno se vuelve chiflado para soportar.

Hay aquellos que no pueden soportar.
Esos se convierten en víctimas de las hojas de afeitar y de las pastillas. Uno puede escuchar sus voces desde el agua helada y desde el riel del metro y dicen:
“¡Ustedes son culpables de nuestras vidas perdidas!”
Y si fuera cierto sería horrible.

Entonces uno debe volverse chiflado para poder soportar.
Un chiflado toca el clarinete en la entrada de la Estación Central, otro marca un número de teléfono tras otro pero cuelga antes de que alguien alcance a responder, un tercero va a cada muestra guiada en el museo nacional, un cuarto vende fotocopias de sus poesías en la calle, un quinto escribe respuesta tras respuesta de diferentes avisos de contacto amoroso pero no los envía nunca, un sexto bebe cerveza y cree en un futuro luminoso.
Hay tantos chiflados en el mundo, se vuelven chiflados para poder soportar.

Yo me llamo Jonas Gardel, y deseo que ustedes me amen

Jonas Gardell
Escritor sueco ha publicado las novelas: Passionsspelet. Odjurets tid, Präriehundarna, Vill gå hem, Fru Björks öden och äventyr, En komikers uppväxt, Frestelsernas berg, Så går en dag ifrån vårt liv och kommer aldrig åter.

La traducción del sueco es mía.

viernes, septiembre 23, 2005

escritores sin modales

Imagen de Ñ
Los escritores argentinos también afilan su hachas. Es algo más intenso y más coordinado, que los chasconeos chilenos. Damian Tabarovsky publicó Literatura de izquierda, un ensayo sobre la literatura argentina de los últimos 20 años. La discusión la continuó Eduardo Antín (Quintín) y en un número del suplemento de Clarín Ñ, Escritores en pugna, aparecen otros escritores en el ruedo. Quintin vuelve luego con una autocrítica reversa.

jueves, septiembre 22, 2005

“viste lo que dijo…” “No lo puedo creer”

Es indiscreto que Andrea Jefatnovic se encrespe por la escueta reseña de Bisama sobre el libro “Mapocho”, un libro sobre huérfanas que, además, no es suyo, sino de Nona Fernández. Fernández se ganó un premio, estuvo en Dordrecht. Son los méritos, según la ombdusman Jeftanovic.
Vamos…, Andrea, no exageres.
A Bisama no le gusta el libro ese. Pero no es el primero, ni será el último, adivino.
“Mapocho es el perfecto best seller académico, un texto carente de interés para el lector común pero lo suficientemente enrevesado como para un consumo universitario”, dice Bisama. Y eso, que ni siquiera está bien dicho, eso tú, Jeftanovic no lo puedes creer y te parece una carnicería y entonces tú misma sacas unos cuchillos muy bonitos. Tengo ganas de decir que a mí tampoco me gustó ese libro sobre fantasmas y muertos/vivos alegóricos. ¿Será necesario contratar abogado?

miércoles, septiembre 21, 2005

Jeftanovic v/s Bisama

La profesora y escritora Andrea Jeftanovic (Santiago, 1970) se enojó con Alvaro Bisama y le mandó una carta a los "Señores Revista de Libros" de El Mercurio.
¿Qué le molesta?
Le molesta a Jeftanovic (desde hace tiempo, dice) la forma de hacer “critica literaria” de Bisama.
1) el ninguneo a autores que ella valora ( Diamela Eltit, Jorge Guzmán, Carlos Franz, Pía Barros o Mercedes Valdivieso).
2) la vulgaridad (mostrar cierta superioridad o equivalencia entre los libros de King y Bukowski con los de Antonio Gil y Sonia Montecino).
3) Misógeno, al llamar “diamelitas” a los epígonos o clones de Damelia Eltit.
4) Patéticos le parecen los “Bolañitos”, "fenómeno socio-aspiracional" de los epigonos de Bolaño.
5) de Capciosas mala fe y desconocimiento prejuiciado.
6) de cálculo y mediocridad
7) disparo rabioso e ideas apresuradas


Ambos textos fueron publicados aquí

viernes, septiembre 16, 2005

nuestra clase literaria


No es malo. No es malo que se afirme que los los dibujantes de cómics son nuestros mejores narradores locales. O que se valorize "El antipoeta Sanhueza" de Christiano como uno de los mejores retratos que se han hecho de nuestra clase literaria. No es malo. Es lo que hace hoy Álvaro Bisama.

martes, septiembre 13, 2005

¿Cuál es la noticia?










Los medios repiten por aquí y por allá que Sue Pridaux habría identificado el paisaje que inspiró al pintor expresionista Edvard Munich (1863-1944) su cuadro "El Grito". No sé si esa es una noticia. Pero me parece que eso ya lo sabíamos.
Edvard Munch lo había escrito en su diario de vida ( 1892): "Jeg gik bortover veien med to venner-solen gik ned-Jeg følte som et pust af vemod. Himmelen ble pludselig blodig rød-jeg stansede, lænede mig til gjærdet træt til døden-saa de flammende skyer som blod og sværd-den blåsvarte fjord og by-Mine venner gik videre-jeg stod der skjælvende av angest-og jeg følte som et stort uendeligt skrig gjennem naturen"
“Iba por la carretera con dos amigos- el sol se puso -Yo sentí como un aliento de melancolía. De pronto, el cielo se volvió sangrientamente rojo - sentí el hálito de la tristeza, me detuve y me incliné a la cerca muerto de cansado- Vi las nubes flameantes como sangre y espada- el fiordo azulado oscuro y el pueblo. Mis amigos siguieron su camino, pero yo me quedé temblando de angustia. Y oí cómo un grito interminable convulsionaba la naturaleza”.

Lo que puede ser sabroso es la descripción de Sue Pridaux de como rescataron El grito de las garras nazis

Mario Palestro baila cueca

El dibujo llegó al momento preciso, cuando ya empezamos a escuchar fondas y ramadas y los anticuchos están preparandose. Dibujé a Palestro bailando cueca y el dibujo lo tenía guardado Jorge y ahora lo acaba de subir a su blog

lunes, septiembre 12, 2005

Malmö är ett bunker av kåta eremiter

Florencia y Rubén Aguilera en Malmö. Foto de Claudia
Ese día Rubén era el "poeta del día" en el Festival de Malmö
Me acongojan los cronistas,
su aliento y sus bitácoras
donde buena fama no tengo.
Me acongojan
los anacoretas, los cursis
y los sicofantas que se
molestan porque cosecho
frutos verdes en otoño,
y convoco llamas allí
donde ni el cardo
muerde. Y también
mi raído traje,
mi arrastrado paso,
mi improvisada fosa,
me acongojan.
(Rubén Aguilera, Cerditos del sabio rabo)

viernes, septiembre 09, 2005

Igual que con el 73

Bueno, recordar es inevitable, amigos y amigas

esto me lo envía ZFLL :

Yahoo! ayudó a China para detener a un "ciberdisidente"

Según leo en Clarín, Shi Tao, un periodista y poeta, envió un e-mail considerado subversivo y lo enviaron a prisión por 10 años. Shi Tao escribió un mail en el que recordaba el decimoquinto aniversario de la represión en la Plaza de Tianamenn. Shi envió un mail que comenzó a circular La policia solicitó a Yahoo la dirección personal de la cuenta de e-mail, o lo que se denomina IP, la dirección desde donde se envían los mensajes. Shi fue condenado y hace 48 horas la organización Reporteros sin Fronteras denunció el caso como un nuevo ataque contra la libertad de prensa en ese país. Hay cuarenta ciberperiodistas presos en China continental, según Clarín

lunes, septiembre 05, 2005

Entrevista a Ramón Díaz Eterovic

En marzo, Televisión Nacional comenzó con la serie Heredia &Asociados, protagonizado por Claudio Arredondo y basado en las historias escritas por el destacado escritor chileno Ramón Díaz Eterovic. Heredia, desde su posición de outsider defiende las causas supuestamente perdidas. Con Ramón nos conocimos de potrillos, cuando estudiabamos en la escuela de Ciencias Políticas de la Universidad de Chile.

Primero una pregunta pedestre ¿De qué vives, con qué pagas tus cuentas?
Recibo derechos de autor por mis publicaciones y desde hace más de veinte años trabajo ejerciendo mi profesión de Administrador Público, lo que me demanda cumplir un horario como cualquier hijo de vecino con trabajo y me mantiene con un cable a tierra permanente. Desearía vivir de mis ingresos literarios, pero los derechos suelen pagarse una o dos veces al año y las cuentas llegan todos los meses. Creo que en Chile no existen las condiciones para una real profesionalización del escritor, salvo que ingreses a un circuito de pitutos, becas, concursos y limosnas varias que a la larga quitan independencia.
¿Te da lo mismo para quién trabajas?
Desde luego, hay gente para la cual no trabajaría jamás. Pero, dentro de un rango de normalidad y considerando la mala costumbre que uno tiene de comer todos los días, me da lo mismo para quien trabajo, mientras no me pidan hacer o decir cosas contrarias a mi forma de ver la vida y a los valores que la orientan.
¿Qué te impulsó a ser escritor? -¿Puedes decir cómo empezó tu carrera de escritor?
No puedo señalar el momento preciso en que me propuse ser escritor. Simplemente, un día escribí un texto, y al siguiente, otro. Tal vez uno nace con un don especial para escribir, y el resto de la vida pasa ejercitando ese don hasta crear algo que vale la pena compartir con otras personas. Escribí mis primeros cuentos y poemas como a los doce años, en Punta Arenas mi ciudad natal, y desde entonces no he dejado de hacerlo. Escribir, inventar historias, personajes, situaciones, es algo que me da una rara e indefinible felicidad.
¿Ha influido tu madre en el hecho de que tú seas escritor?
¡Vaya, una pregunta freudiana! No, mi madre no influyó en que sea escritor, salvo que siempre me apoyó, en la medida de sus recursos, en mi manía enfermiza e incurable de querer comprar y leer cuanto libro se cruzaba en mi camino.
¿Qué autores han influido más en tu literatura?
Podría dar una lista enorme, por cuanto creo que todo buen autor deja huellas en el escritor que lo lee con atención. Mencionaría a Charles Dickens, Alejandro Dumas, Manuel Rojas, Julio Cortázar, Francisco Coloane, Ernest Hemingway, Osvaldo Soriano, Jorge Teillier, Fernando Pessoa, Juan Carlos Onetti, Anton Chejov, Raymond Chandler, Davis Goodis y George Simenon. Todos los días descubro algún escritor que me enseña un par de cosas y que disfruto leyendo.
Según tu opinión ¿Existe un eje por los cuales pase tu generación, o hay voces muy divergentes dentro de ella?
Me siento parte de un grupo de narradores que nació y entregó sus primeras obras durante la dictadura pinochetista y que por eso tiene un eje temático vinculado a la recreación de ese tiempo. Es una narrativa impregnada, consciente o inconscientemente, por los signos de esa época y fue habitada por personajes marginales, atmósferas cerradas, amores imposibles, miedos y pesadillas.
Con las diferencias que puedan existir en autores con distintas experiencias, ideologías y formas de enfrentar el fenómeno creativo, nos une el eje mencionado como experiencia de vida de la cual arrancan algunas de nuestras ficciones.
Desde el punto de vista formal, en mi generación convive la novela tradicional con los mal llamados subgéneros, la novela de aventuras con la narrativa femenina; el género policial con el testimonio; la experimentación con el relato histórico. Hay una variedad que si bien impide señalar un rasgo común sobre la manera en qué escribe mi generación, le da una riqueza que habla de búsquedas que le han dado múltiples voces a la narrativa chilena. Es una generación que, entre otras cosas, no desdeña ningún formato literario.
De todos tus libros publicados ¿tienes alguno que consideres programático o central de tu obra? Dicho de otro modo, ¿qué libro tuyo recomendarías a alguien que quiera interesarse por tu literatura? ¿Cuál es tu mejor libro?
Para comenzar la serie de novelas del detective Heredia, recomendaría las novelas “Angeles y Solitarios” o “El ojo del alma”. En otra línea, recomendaría “Correr tras el viento”, novela que se puede leer como relato histórico, de espionaje o como recreación de un especial triángulo amoroso.
Quisiera preguntarte si la actual crítica nacional tiene algún valor para ti y si en los hechos recuerdas alguna crítica que te haya influenciado.
El valor que le atribuyo a la crítica es el mismo que le doy a la opinión de cualquier lector que toma uno de mis libros. No me corto las venas ni salto por la ventana de alegría a causa de una crítica. He aprendido que hay críticos que encuentran malos hasta a Cervantes y que uno no puede dar en el gusto a todos los lectores.
Los comentarios de los críticos son miradas sobre una obra, con toda la subjetividad que eso tiene. No creo que alguna crítica haya tenido influencia en mi trabajo. Desde luego que las que son buenas y de gente que respeto, son un estímulo y se agradecen. Las malas, solo motivan alguna leve maldición de mi parte. Me causa gracia la desesperación de algunos escritores por ser considerados por la crítica y me aburren profundamente las conversaciones entre escritores que terminan descuartizando a los críticos.
Me interesa leer lo que escriben críticos como José Promis, Patricia Espinosa, Alvaro Bisama, Poblete Varas, Hernán Soto, Rodrigo Pinto, Marco A. Coloma, Roberto Contreras, entre otros. Es indudable que en los últimos años se ha producido un cambio en la crítica chilena, y eso es positivo. Han aparecido nuevas voces, unas más atinadas que otras como en todas las cosas humanas, y eso ha generado cierta vitalidad crítica. El problema es que los medios suelen ser pocos y no siempre dan cuenta cabal de lo que está pasando en la literatura chilena ni todos los críticos tienen posibilidades de expresión.
Podrías contarme cómo ves el desarrollo de tu narrativa en el futuro cercano, las ideas hacia dónde se encamina ¿Cuáles serían tus apuestas más serias?
Procuro que todas mis apuestas sean serias, las literarias y las hípicas. A corto plazo, espero concluir una etapa de la serie Heredia con dos novelas que ya están en la puerta del horno: “A la sombra del dinero” y “El segundo deseo”. Luego espero dedicarme a un proyecto que tengo pospuesto y que dice relación con una novela histórica, ambientada el año 1919, en la comuna de Puerto Natales. También quiero revisar una novela que tengo guardada desde hace algunos años, una historia de jóvenes marginales que se llama “Fuego Sordo”. Tengo la cabeza llena de novelas por escribir. Solo me falta tiempo.
Hay escritores, por ejemplo Jorge Edwards, que afirman que el medio literario chileno es muy destructivo, porque tienden a pensar y decir que todo lo chileno es malo. ¿Lo has sentido de ese modo?
Edwards tiene razón. El supuesto hueso a compartir es tan chico y son tantos los interesados en roerlo, que en la lucha se reparten dentelladas a destajo. Es cosa de ver el espectáculo de envidias y descalificaciones que se produce cada dos años con el Premio Nacional de Literatura El medio literario chileno es destructivo, algo miope, y está intervenido por factores extra literarios, como las vinculaciones políticas, la clase social a la que pertenece el escritor, sus amistades con la prensa o la pertenencía a sectas académicas, económicas, familiares o a maffias blancas, rojas y de otros colores. Hay escritores que suben el cerro en helicóptero y otros que deben hacerlo caminando. Las oportunidades no son iguales para todos. Suelen haber muchos escritores de calidad que se quedan en el camino. Viví de cerca el ninguneo que rodeó a poetas notables como Jorge Teillier, Rolando Cárdenas y Mario Ferrero. Por eso sé que uno no debe esperar gran cosa del medio literario. Existe el ninguneo que desconoce los méritos, y esa cosa mezquina de reconocer los logros de un escritor una vez que está convertido en un cadáver inofensivo.
A veces he sentido que el hecho de que a uno le vaya bien –que lo lean, lo publiquen, lo comenten, etc- es un “pecado” que el medio no perdona. Nada nuevo, desde luego. Lastarria, en su “Manuscrito del diablo” decía que la envidia es la principal virtud del chileno. No hemos cambiado mucho desde la época de Lastarria. Parafraseando a Chandler, diría que en la literatura: “Uno esta solo, solo en la oscuridad”.
Hay un porcentaje de escritores de tu generación que escribieron o escriben fuera de Chile ¿Qué rol le asignas a la literatura de exilio?
Es la pieza del rompecabeza que da sentido al cuadro general de la literatura que escribieron los autores de mi generación y de otras anteriores. Creo que es una literatura que, por razones obvias de lejanía y censura, se conoció poco en su momento, y que luego quedó relegada a cierto olvido. No soy un experto en el tema, pero he leído autores que se fueron exiliado y que han escrito buenas obras. Omar Saavedra Santis, Mauricio Electorat, Leandro Urbina, Jorge Calvo, Ariel Dorfman. También las reconocidas obras de Luis Sepúlveda, Ana Vásquez y Roberto Bolaño son un producto del exilio.
En artículo reciente (Literatura y Talento. Tristísima demolición de la novela, El Mercurio 3 de octubre de 2004) Enrique Lafourcade afirma que “en los de los últimos 20 años la novela pierde fuerza. Se llena de reclamaciones políticas, de confesiones eróticas. Hace sufrir a los lectores”. ¿Qué respondes a esa afirmación?
No la comparto. Creo que la novela chilena ha tenido un gran desarrollo en los últimos 20 ó 25 años. Muchos de los autores de mi generación han escrito buenas novelas: Antonio Ostornol, Jorge Calvo, Sonia González, Diego Muñoz, Jaime Collyer, Pía Barros, Jaime Casas, Mauricio Electorat, Arturo Fontaine. Está el fenómeno narrativo que significó la obra de Roberto Bolaño; las novelas de Pedro Lemebel, Rivera Letelier, Luis Sepúlveda, Isabel Allende y Marcela Serrano, con miles de lectores dentro y fuera de Chile. Están muchos autores mayores que han seguido produciendo a muy buen nivel. Y si los novelistas tocan temas políticos, eróticos o policiales, es porque responden a los temas que identifican y definen el pulso de la época. ¿O acaso un escritor chileno podría abstraerse de la dictadura que vivimos durante 17 años? La literatura, en la inmensa mayoría de los casos, ha sido y es reflejo de la época en que nace. Si los autores mencionados y muchos otros más hicieran sufrir a los lectores, no tendrían los lectores que tienen.
Ramón Díaz Eterovic. Punta Arenas, 1956. Ha publicado los libros de poemas "El poeta derribado" y "Pasajero de la Ausencia"; los libros de cuentos: "Obsesión de Año Nuevo", "Atrás sin golpe" y "Ese viejo cuento de amar”, y las novelas: "La ciudad está triste", "Solo en la Oscuridad", "Nadie sabe más que los muertos", "Nunca enamores a un forastero" "Angeles y Solitarios", "Correr tras el viento", "Los siete hijos de Simenon", “El ojo del alma”, “El hombre que pregunta” y “El color de la piel”. También es autor de la novela infantil: “R y M investigadores”. Algunos de sus cuentos han sido incluidos en antologías publicadas en Italia, Croacia, España, Argentina, México, Ecuador, España, Italia, Portugal, Uruguay, Colombia, Cuba, Bulgaria, Puerto Rico y Chile. Fue director de la revista de poesía “La Gota Pura” (1980-1995) y Presidente de la Sociedad de Escritores de Chile (1991-1993). En Chile ha obtenido una treintena de premios, entre los que destacan el Premio del Consejo Nacional del Libro y la Lectura (1995) y el Premio Municipal de Santiago (los años 1996 y 2002). Ha sido finalista en los premios Casa de las Américas (Cuba), premio Planeta Argentina de Novela, y premio Dashiell Hammett de la Asociación Internacional de Escritores Policíacos. El año 2000 obtuvo el premio Las Dos Orillas del Salón del Libro Iberoamericano de Gijón. Sus novelas han sido publicadas en Portugal