domingo, abril 19, 2026

Queremos tanto a Glenda. Sincronía y el mismo encanto y deleite. Hechos fortuitos que abren nuevas puertas. Julio Cortázar y Glenda Jackson.

 


Ayer vi imágenes que me deleitaron. Quedé loco de encanto. Eran hipnóticas imágenes de la hermosa actriz  Glenda Jackson en el brillante reportaje —A Decade Under the Influence: The 70s Films That Changed Everything—.

Hoy, como o si nada, pongo en orden  mis numerosos libros atiborrados en el estante. Una limpieza necesaria: polvo, olvidos. Seleccionar. Elegir qué se queda y qué desaparece. Siempre hay algo casi ritual en eso.

De pronto cayó un libro con el título “Queremos tanto a Glenda”, el famoso libro de cuentos del argentino Julio Cortázar de 1980. 

Cortázar le puso el nombre por admiración a la talentosa y admirada actriz Glenda Jackson. Un cuento de Cortázar trata sobre unos locos cinéfilos fanáticos de la actriz Glenda.

Mish, dije, lo que son las cosas.

Sincronía. 

Así se acomodan los libros y las películas, pensé.

Las imágenes de ayer. El libro hoy. El mismo nombre repitiéndose como un eco.

Por un momento pensé que tal vez no era yo quien estaba ordenando los libros.

Devolví Queremos tanto a Glenda al estante.


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