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jueves, octubre 29, 2026

Braulio Arenas. La nómina de los primeros cuentos chilenos


REVISTA MAPOCHO, Nr. 26, 1978, SANTIAGO CHILE

Según Braulio Arenas, la nómina de los primeros cuentos chilenos es la siguiente:

JUAN EGAÑA: El Picapleitos (Cartas Pehuenches, 1819),

JOSÉ VICTORINO LASTARRIA: Una Hora Perdida (El Semanario de Santiago, núm. 4, agosto, 1842),

JOSÉ JOAQUIN VALLEJO: Un Chasco (El Semanario de Santiago, núm. 29, 19 de enero de 1843),

CARLOS BELLO: El Loco (El Progreso, núms. 130 y 131, sábado 15 y lunes 17 de abril de 1843),

SANTIAGO LINDSEY: Jorge (El Crepúsculo, núm. 1, junio de 1843), Cristóbal Valdés: Los Dos Puñales (El Crepúsculo, núm. 2, julio de 1843),

SANTIAGO LINDSAY: Don Martin de Gómez (El Crepúsculo, num. 4, septiembre de 1843) y

JOSÉ VICTORINO LASTARRIA: El Mendigo (El Crepúsculo, núms. 7 y 8, noviembre y diciembre de 1843).


"El hombre dormido descubre arcanos prodigiosos”. La parapsicología y los sueños en Juan Egaña. Por Braulio Arenas


Por Braulio Arenas, Año: 1982

UNA LECTURA DE JUAN EGAÑA

NO sabemos si en todo momento se puede suscribir el conocido refrán: “en la variedad está el gusto”, pero no dejamos de sentirnos atraídos, casi siempre, por aquellos libros de varia lección, como clasificaba, Pero Mexía el suyo.

En nuestra literatura se han compilado algunos cuantos volúmenes de diversa materia, a lo largo del tiempo, y dentro de esos cuantos ahora quisiéramos rememorar algunos.

Tal vez el primero que salta a la vista sea el que lleva por título Cartas Pehuenches, redactado enteramente por Juan Egaña, en 1819, el que por haber sido publicado mediante entregas semanales no ha podido salir hasta hoy de la clasificación incorrecta de periódico.

No menos interesante, tanto por su amena literatura como por su valor enciclopédico, es otro libro miscelánico del mismo Egaña: Ocios Filosóficos y Políticos en la Quinta de las Delicias, Londres, 1829. No tendríamos espacio aquí para detenernos en uno y otro de los temas que van componiendo el libro, pero no podemos dejar de indicar el concerniente a la parapsicología (¡escrito en el año 1829, repetimos!): Del sentido interior, y de los presentimientos, o conocimientos del alma sobre los objetos futuros y distantes, en el cual establece los principios activos de este Sentido Interior, como él lo llama.

Así sabemos que dicho sentido se manifiesta por el sueño (“en esta situación el hombre dormido y preguntado sagazmente sobre lo que percibe o presiente, descubre arcanos prodigiosos”); por la enfermedad o alteración extraordinaria del sistema nervioso; por las últimas horas de vida; por la pérdida de algún sentido exterior, lo que permite reconcentrar más el sentido interior (la señorita Every, ciega, podía sin embargo leer con solo posar sus dedos en las líneas del libro).

Toda esta “segunda vista” de la que se encuentran dotadas algunas personas, no deja de procurarnos algún asombro. Mas, mayor es nuestro asombro al comprobar la fe ciega que en esta “segunda vista” depositan hombres como Juan Egaña, siempre preocupado de la cosa pública desde mucho antes de los días de la Independencia de Chile, y uno de los redactores de la Primera Carta Constitucional: “Os voy a manifestar, primero, que en el hombre existe un sentido interior, que recibe las impresiones de los objetos y sentidos exteriores, y produce las sensaciones. Segundo: que por medio de este sentido interior puede conocer el alma los futuros, cuyas causas naturales existen; y también los objetos muy distantes, que no pueden percibir los sentidos exteriores, o que tienen algún objeto intermedio que les embaraza su percepción”.

Grandes sorpresas nos deparan siempre la lectura de este escritor nuestro, tanto por la multiplicidad como por la profundidad de sus conocimientos.


Braulio Arenas. La nómina de los primeros cuentos chilenos

REVISTA MAPOCHO, Nr. 26, 1978, SANTIAGO CHILE Según Braulio Arenas, la nómina de los primeros cuentos chilenos es la siguiente: JUAN EGA...