La muerte de Virgilio (1945), de Hermann Broch.
Se dice que Broch compuso el núcleo de esta obra en 1938, tras ser
arrestado por la Gestapo. Se dice que Broch frente a la posibilidad de
la muerte influyó en la urgencia y profundidad de sus reflexiones sobre Virgilio y su muerte.
Efectivamente, en esta novela, frente a la muerte, Virgilio utiliza las últimas 18
horas de su vida, para reflexionar sobre la crisis del arte y la responsabilidad
ética.
Es el año 19 a.C, y el poeta Virgilio llega al puerto de Brindisi
enfermo de muerte, acompañando al emperador Augusto. La novela sigue su
agonía febril mientras es llevado en litera al palacio imperial.
Frente a la muerte, Virgilio experimenta una crisis
espiritual: siente que su obra maestra, la Eneida, es un
fracaso porque ha servido a la gloria política.
Su deseo es quemar el manuscrito de La Eneida.
"El mundo no será ni más rico ni más pobre por unos
cuantos versos"
El libro está dividido en cuatro partes, que se asocia con
los elementos clásicos:
Agua - La llegada: El arribo a Brindisi y el
encuentro con la miseria y el ruido de la multitud.
"Azules como acero y ligeras, movidas por un viento
contrario suave y apenas perceptible, las ondas del mar Adriático habían
corrido al encuentro de la escuadra imperial, mientras ésta se dirigía hacia el
puerto de Brindis, dejando a la izquierda las chatas colinas de la costa de
Calabria que se acercaban poco a poco".
Fuego - El descenso: Una noche de alucinaciones
y fiebre donde Virgilio repasa su vida y decide destruir La Eneida.
"Yacía y atisbaba. De cuando en cuando, aunque a
intervalos cada vez mayores y sin nuevos vómitos de sangre, el acceso volvía y
al principio hasta había creído que tendría que llamar al esclavo de la
habitación vecina, para que trajera al médico; pero habría costado demasiado
esfuerzo llamarle y la molestia del médico hubiera sido insoportable: quería
estar solo... Nada era más urgente que estar solo, para recoger una y otra vez
todo el ser en sí, para poder acechar; esto era lo más urgente. "
Tierra - La espera: Un bravo debate entre
Virgilio y el emperador Augusto sobre el poder, el arte y el destino del
Estado.
"la Eneida es indigna..., sin
verdad..., nada más que bella... Ustedes son mis amigos..., la quemarán..., quemarán la Eneida por mí..."
Hasta que llega Augusto:
" ¡Oh, terrible y sobrecogedora se tomó esta tensión
del acercarse, y finalmente, oh, finalmente, la puerta se abrió contra el
paisaje, los sirvientes formaron guardia junto a los dos batientes y entre
ellos entró con paso rápido en el cuarto, imponente y sin embargo humana,
majestuosa y al mismo tiempo delicada, la sagrada persona del Augusto! "
¿Qué había venido a hacer, Augusto?
El César había venido para despedirse; pero para él era más
importante llevarse la Eneida y trataba de ocultar eso bajo muchas
palabras.
Virgilio ruega:
“César, mi obra no está hecha: ¡es terriblemente incompleta
y nadie quiere creérmelo!”
El César es el César y quiere que el poeta le cante la
eternidad, aunque sabe que el poeta lo odia:
—Virgilio...
—Sí, Augusto...
—Tú me odias.
—¡Octaviano!
—No me llames Octaviano, porque me odias.
—¿Yo... yo te odio?
—¡Y cómo me odias!
La voz del César era estridente de pura violencia.
—Oh, Octaviano...
—Calla... Me odias más que cualquier otro hombre en la tierra y más que cualquier otro, porque me envidias como a nadie.
—No es verdad..., no es verdad...
—No mientas, es verdad...
—Es falso... es falso...
Éter - El retorno: La transición final del poeta
hacia la muerte, un regreso al origen
del cosmos y la palabra:
"Volvió a hacerse la luz y la tiniebla, otra vez día y
noche, otra vez noches y días, y otra vez se ordenó lo infinito según la
altura, anchura y profundidad, se establecieron las direcciones del cielo en su
cuaterno número abierto, hubo arriba y abajo, la nube y mar; y en el medio del
mar se levantó otra vez la tierra, la verde isla del mundo, cubierta de
plantas, cubierta de praderas, mutación en lo inmutable. "

No hay comentarios.:
Publicar un comentario