martes, diciembre 18, 2007

festive, vibrant novel

By Ramón Díaz Eterovic, chilean writer.

Gabriel Caldés and Omar Peréz have published the novel "Fallopian tubes". A novel written by "four hands" which represents a new phase in the authors’ literary work developed in their previous books of poetry, stories and chronicles. "Fallopian tubes" reveals the lives of two students studying political science at the University of Chile, and portrays their experiences against the tumultuous, political times of the early seventies. Many of the situations encountered in this novel, I did not experience, but I learned of them when I arrive to study at the University of Chile. They formed a certain mythology amongst all those studying at the time, a time that saw the rise and formation of the Popular Unit, which polarized the student body, and many students that graduated during those years took on prominent political roles, which some still hold today.

The novel is a loaded, emotional portrait, brimming with good mood and sharp irony, of students studying political science in a time of great political upheaval. It’s an agile story, entertaining, well structured, and full of attractive personages. A novel of notable literary quality. Romance, political activities, students stories, these are some of the elements that the novel conveys on various level pertaining to the human condition.

Julían Condeminas and Jordi Castell are two old students that, after many years, encounter each other in the Copenhagen airport terminal. It has been 29 years since they had seen each other, and as many of their contemporaries, they were saddled with a history of political persecutions, exiles, broken hearts, disenchantment and a certain amount of cynicism towards the changes in their lives and those of the country they were from.

The encounter triggers memories and the decision to write a story that reflects the tumultuous and enriching times in which they were dedicated to live, in their words, passionately, to its fullest. The first few chapters of the book deal with the encounter of the two friends, while the remaining chapters re-live their numerous emotional experiences. “Trompas de Falopios” is a novel of longing, the settling of past accounts, a novel about maturation, transitioning from moods of joy to those of sadness, from a childhood of freedom to an adulthood of harsh realities.

The novel is not only about past experiences, its aims at, and achieves a more significant end: it accurately portrays and captures the sentiments and angst of thousands of university students during one of the most politically charged moments in Chilean history. The characters are two young men that live and share the political and social changes of their times, during the years of the Allende government, a time of revolution and enthusiasm that took hold in the hearts of many youth. Our two young men share their political studies, their first loves, against a backdrop of tremendous liberalism that had taken hold of the country. Thus the novel reflects a time, a period when students engaged in voluntary work of Peña de los Parras, enjoyed taking political classes, and relished in being a part of a historical process that would produce radical change.

For us who lived through that period and the events narrated by the authors, the novel’s lure is based on remembrance, remembrance of a time past and its experiences. For young readers, the novel provides a unique historical account of a period that I feel has not been adequately recounted within Chilean fiction. The novel avoids angry and hostile tones and gives way to a voice that is festive, vibrant, not based in myths of the time, but rather in its reality. As stated by one of our protagonist, while reflecting upon his thoughts, he tries to “illuminate the collective, drunkenness of happiness, of sexual fervor, of rituals and games and the aggressive courtship that the times imposed upon everyone.”

In Trompas de Falopio one can take in the spark of the moment, the pulse of a country that was betting on a different future. History, as we know, told a different story, and because of that, this novel, more than a call for nostalgia, is an invocation of happiness, to believe, as a popular slogan says, that another world is possible.

Translation: M. Williams
Latin American and Caribbean Studies

lunes, diciembre 17, 2007

Antonio Skarmeta alerta sobre críticas severas a Chile

Estimado señor Fernando Sáez,
Presidente de la Sociedad de Derechos Literarios (SADEL)

He leído con preocupación y hasta incredulidad los detalles que enumera del proyecto de ley que está considerando el Senado. En efecto, este proyecto, de ser aprobado haría daño a la creación y a los derechos de autor de escritores chilenos y colegas de otros países. Le ruego tenga a bien reenviar este e-mail a los honorables senadores que me indica, como un manera de adherir a sus observaciones críticas al proyecto y expresar mi solidaridad con la petición de SADEL de que no se apruebe la modificación a la Ley de Propiedad Intelectual.

Quiero con todo respeto y cariño a mi país prevenir sobre la posible repercusión internacional que podría llegar a tener la aprobación de estas modificaciones que vulneran de modo insólito los derechos de colegas escritores de otros países y en otras lenguas quienes podrían, llegado el caso, acusar a las instituciones chilenas de santificar legalmente la piratería.

Aún si los honorables senadores, con otros fundamentos que estos, optaran por aprobar estas modificaciones, estimo mi deber solidario con mi país y con mis colegas internacionales solicitarles con la mayor cortesía que evalúen esta alerta que les ofrezco.

Puede que la modificación sea compatible, en una lectura más atenta, con la ética de las legislaciones internacionales sobre esta materia. Pero también puede que no. Está claro que Chile es soberano para legislar como se le ocurra y en otros momentos de su historia, sobre asuntos más apremiantes que estos, se ha despreciado la jurisprudencia internacional. Me temo que si se aprueba esta modificación no es improbable que se desate en los medios de comunicación nacionales e internacionales críticas severas a nuestro país.

Saludo cordialmente a los senadores Ruiz Esquide, Navarro, Chadwik, Cantero y Núñez.

Antonio Skármeta
escritor
Foto de Efraín Aldama Villa: Isabel Allende y Antonio Skarmeta

viernes, diciembre 14, 2007

Escritora chilena le escribe a senadores y apela por la dignidad

Presidente de Sadel, don Fernando Sáez, escritor, Antonio Skármeta,senadores Mariano Ruiz Esquide, Alejandro Navarro, Andrés Chadwick, Carlos Cantero, Ricardo Núñez:
Adhiero punto por punto al análisis y peticiones realizadas por uno de los más importantes e influyentes escritores chilenos, Antonio Skármeta, quien, junto a Isabel Allende y otros, es el más conocido y respetado escritor chileno en todo el mundo. Antonio Skármeta, además, ha trabajado duramente por el resto de los escritores, apoyo y difusión a través de distintos medios, incluyendo la televisión.
De manera que por favor, los honorables del Senado, políticos que hemos elegido con nuestro voto para que velen por nuestros derechos en todo orden de asuntos, atiendan y estudien algo tan trascendental, como es este proyecto, que sin duda alguna nos vulnera como escritores y como seres humanos.
Si no actúan midiendo consecuencias, Chile, el país que nos ha dolido y costado tanto, abrirá otra brecha de escándalo... Y perdonen la rudeza de la palabra, pero sería un escándalo, ocasionado por una legislación que tanto apela por los derechos de los ciudadanos y que tan poco considera a los actores principales en cada uno de los casos que han azotado al país estos últimos años.
Los escritores escriben los libros. Los escritores tienen derecho arecibir una justa remuneración y un trato digno por la sociedad. Un escritor tiene derecho a ser defendido por el mismo estado del verdugo de la piratería y los corsarios editoriales. Un escritor es testigo y cronista de su tiempo, un escritor es quien, a través de sus novelas, poemas, ensayos, diarios, epistolarios y obras para teatro, revela todo aquello con lo que la posteridad habrá de encontrarse, y desde allí, habrá de enjuiciar lo que ha ocurrido a poco andar del siglo XXI e inicio del Tercer Milenio.
Recuerdo otros tiempos de nuestra historia y la de otros países, y me da la impresión de que los escritores se constituyen siempre ante los ojos del Otro como un foco de conflicto para la sociedades políticas. Chile 1973: años de Pinochet y quema de libros, censura a los escritores, proliferación de autoediciones. España, 1605: Capítulo VI de "El Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha": escrutinio realizado a la biblioteca de Alonso Quijano, acto feroz propiciado por el cura y el barbero, quienes envían a la hoguera tantos libros, y la actuación de una Institución Inquisidora, que la misma Iglesia Católica quisiera olvidar.
¡La humanidad necesita a los escritores! ¡Chile debe defender a los suyos!
Apelo por la dignidad de los escritores, y agrego un fragmento de "Mis Memorias" de Emilio Salgari, el que, acaso, mueva la conciencia y los valores de quienes están ahora encargados de resolver y, como en el circo romano, -perdonen Sus Dignidades mi comparación- de alzarse al final de la justa, acomodar su corona, y dar por cerrado el caso, alzando el pulgar hacia la vida o bajándolo en dirección al subterráneo y a los infiernos donde este proyecto pretende enviarnos a los escritores y nuestros libros. Aquí trascribo el fragmento prometido:
Me siento agotado, quebrantado. Las noches insomnes me abaten más allá de mis fuerzas. He luchado con mi tenacidad habitual: siento que mi cabeza no funciona, el cerebro se ha secado antes de tiempo, y sin embargo, debo continuar: la familia tiene necesidad aún de mi inspiración, de mi trabajo agotador (…) Llega la vejez, nada tengo para pasarla tranquila; solo la eterna pluma, el eterno tintero y mi inseparable cigarrillo. El alivio me lo procura el tabaco… (1908). Hijos míos, vuestro padre camina hacia las tinieblas, hacia el destino fatal. No hay precipicio, no hay obstáculo que pueda detenerme, que pueda hacerme retroceder, no, no ¡no hay nada absolutamente! (…) Que estas palabras sirvan de testamento: nada poseo, nada puedo dejaros; solamente mi recuerdo. Pero he dado a la Patria alguna cosa… ¡le he dado mis novelas! El otro día he mentido diciéndoos que iba a ver a mi editor para activar algunos asuntos. No fue así: fui a comprar un cuchillo, la hoja que ha de desgarrar mi cuerpo… Os beso apasionadamente; besad a mamá en mi nombre y adiós para siempre. Mañana no existiré.
Vuestro padre EMILIO SALGARI (24 de abril de 1911 en "Mis Memorias").
Mensaje a su editor: “A usted que se enriquece con mi piel, anteniendo a mi familia y a mí peor que en la miseria, solo le pido como compensación a los beneficios que le he dado a ganar, que pague mis funerales. Le saluda destrozando la pluma, Emilio Salgari”.
¿Es esto lo que Chile quiere? Tengo a la mano innumerables nombres de escritores importantes que son estudiados en los colegios y universidades y quienes han tenido el mismo dolor y optado por un destino semejante. Señores Senadores de la República de Chile, ustedes que han leído muchos libros, que se formaron, la mayoría, en buenos colegios, que consideran la cultura como un bien inigualable, que confían a sus hijos en las manos de profesores tan buenos como los que ustedes tuvieron, que tienen bibliotecas en sus casas, piensen en nosotros y piensen sobre todo en ustedes mismos a la hora de votar este proyecto.
Atentamente
Teresa Calderón
Miembro del Directorio de SADEL Profesora de Literatura y Escritora, Permanente Postulante a los Fondos del Consejo del Libro y la Lectura, que este año 2007 me fuera escamoteado como también a otros muchos escritores que obtuvimos el máximo puntaje. (Agrego este dato, porque yo no vivo de mis libros. Vivo de la precariedad de mis clases, el sonsonete de quinientas horas semanales, como diría Nicanor Parra. Sin contrato fijo en parte alguna y sin sueldo ni remuneración durante diciembre, enero y febrero, al igual que tantos escritores chilenos. Pero vivo también de la pasión de escribir y de la esperanza).
En espera de su respuesta, los saludo respetuosamente
Teresa Calderón

viernes, diciembre 07, 2007

Jorge Edwards fue un firme defensor de la eliminación del IVA a los libros en Chile. Pero en Chile cualquiera dice un par de disparates


Es Jorge Edwards quien escribió:
"Pienso lo siguiente: si no se puede, por razones técnicas, tributarias, de lo que sea, suprimir el IVA de los libros, ¿por qué no se emplea la totalidad del producto de ese impuesto al fomento del libro y de la lectura? Y habría que hacer esto en forma imaginativa, moderna, informada, consultando a la gente del mundo que tiene mayor experiencia en estas materias. Por ejemplo, estoy convencido de que países como Francia, Suecia, España, nos mandarían a expertos que conocen el tema a fondo y que podrían proponer soluciones. Y nosotros mismos, si nos pusiéramos a reflexionar un rato, también las encontraríamos. Pero aquí llega cualquiera, dice un par de disparates y nos deja más o menos noqueados. ¿Por qué? ¿No será, como me atrevo a sugerir, en el fondo de los fondos, una cuestión de cultura?"

Escritor Ramón Díaz Eterovic y la novela "Trompas de Falopio" de Gabriel Caldés y Peréz Santiago, sobre estudiantes de la Escuela de Ciencias Politicas.



Gabriel Caldés y Omar Peréz Santiago,

 

Por Ramón Díaz Eterovic
Gabriel Caldés y Omar Peréz Santiago, acaban de publicar la novela "Trompas de Falopio". Editorial Universidad Bolivariana. Una novela escrita a "cuatro manos" que representa una nueva etapa en el trabajo literario desarrollado por ambos autores en sus anteriores libros de poesía, cuentos y crónicas.
"Trompas de Falopio" gira en torno a la vida de dos estudiantes de la carrera de Ciencias Políticas -Cipol- y retrata sus vivencias durante el inicio de la década de los años setenta. Muchas de las cosas que ellos relatan no las viví directamente, pero si supe de ellas, porque cuando llegu
é a nuestra universidad, formaban parte de cierta "mitología" de Cipol, que durante los años de la Unidad Popular fue un centro de gran ebullición política, y de la cual egresaron muchos estudiantes que más tarde, y aún en nuestros días, juegan un reconocido rol en la actividad política chilena.
La novela es el retrato emotivo, cargado de buen humor y punzante ironía, de algunos alumnos de la escuela de Ciencias Políticas. Es un relato ágil, entretenido, bien estructurado, lleno de personajes atractivos y lograda calidad literaria. Actividades políticas, romances, chascarros estudiantiles, son algunos de los elementos que encontramos en esta novela. 
Julían Condeminas y Jordi Castell son dos antiguos estudiantes que, a la vuelta de unos años se encuentran en el aeropuerto de Copenhague. Han pasado 29 años desde la última vez que se vieron, y como muchos otros de su generación, cargan con un pasado de persecusiones, exilios, romances quebrados, desencantos y cierta dosis de cinismo para mirar los cambios experimentados en sus vidas y en el país de donde salieron. 
El encuentro detona los recuerdos y la decisión de escribir un relato donde quede reflejada la época en que -al decir de ellos- eran unos universitarios dedicados a vivir a concho. 
El reencuentro de los amigos transcurre en los primeros capítulos de la novela, y el resto corresponden a las vivencias del pasado. "Trompas de Falopios" es por lo tanto una novela de añoranzas, de ajuste de cuentas con la historia, y una novela de crecimiento, de tránsito -con tonos inicialmente festivos y luego brutales- de una adolescencia libertaria a una adultez de colores oscuros.
La novela no se queda solo en el recuerdo de algunas vivencias. Apunta y llega a algo mayor. En ella encontramos un retrato chispeante, acertado, de los sentimientos que impulsaban a muchos jóvenes universitarios de la época. 
Los personajes son muchachos que vibran y comparten los cambios sociales y políticos que se viven. Son los años del gobierno del presidente Allende y de un entusiasmo revolucionario que se anida en los corazones de los jóvenes. Comparten sus estudios con el quehacer político, sus primeros romances, insertos en una época de mayor liberalidad. 
Por lo tanto, la novela aporta un retrato de época. Aparecen los trabajos voluntarios, la Peña de Los Parras, las tomas universitarias, la educación política, la alegría de ser parte de un proceso histórico, de cambios que serían radicales.
Para los que vivimos la época y los hechos que se narran, la novela tiene el atractivo de las remembranzas, del reencuentro con sus propios pasados y experiencias. 
Para los lectores jóvenes, el atractivo debe estar en el retrato de un tiempo del que me parece aún no se ha escrito lo suficiente en la narrativa chilena. La novela evade todo tono pesado, quejumbroso, y la voz de los narradores suena como debió ser en el tiempo relatado: festiva, demistificadora, vital. 
Como bien dice uno de los protagonistas, mientras reflexiona acerca de lo que cuenta, se trata de "iluminar mejor la embriaguez colectiva de alegría, de fervor sexual, de rito y de juego y de cortejo transgresor que nos imponía el medio". 
En "Trompas de Falopio" se respira la chispa del momento, el pulso de un país que apostaba a un futuro diferente. 
La historia, lo sabemos, se encargó de decir otras cosas, y por eso creo que esta novela más que un llamado a la nostalgia, es una invocación a la alegría, a creer como dice un eslogan que crece por estos días, que otro mundo es posible.

RAMON DIAZ ETEROVIC (Punta Arenas, 1956). Ha publicado los libros de poemas "El poeta derribado" y "Pasajero de la Ausencia". Los libros de cuentos: "Obsesión de Año Nuevo", "Atrás sin golpe" y "Ese viejo cuento de amar". Las novelas: "La ciudad está triste", "Solo en la Oscuridad", "Nadie sabe más que los muertos", "Nunca enamores a un forastero" "Angeles y Solitarios", "Correr tras el viento", "Los siete hijos de Simenon" y "El ojo del alma".



En París, Vicente Pérez Rosales le dijo al general San Martin que la mayoría de los chilenos lo culpaban a él del asesinato de los Carrera.

Recuerdos del pasado.  1886.   Por Vicente Pérez-Rosales: 1829. Las Tullerías. París. San Martín me dijo: ―¿Qué se decía en Chile de los...