sábado, mayo 01, 2010

Los dientes de Martin Amis


Lo que más me impresiona del libro de Martin Amis, Experiencias, lo que más risa y pena me da,  es como el autor puede construir un personajillo con su boca y especialmente con sus dientes, o la ausencia de ellos.

En este libro de memorias, aparte de las historias de  su padre, el escritor Kinsgley Amis, son las intimidades de sus dientes, o la ausencia de ellos, lo que más me conmueve.
Literariamente no está sólo en esto, según afirma:  Nabokov y Joyce sufrían de lo mismo.


“-Voy a pasármelo fatal. Pero también usted: va a tener que mirar dentro de mi boca. La parte inferior de mi dentadura es, sencillamente, muy mala. Pero la superior… Tengo un puente que me va de oreja a oreja, y lo 
 único que lo mantiene ahí, que yo sepa, es la costumbre. El problema es hereditario, amén de la falta de adecuado cuidado cuando era más joven. Mi madre tenía buena dentadura y malas encías. Mi padre tenía las encías bien y mala dentadura. Yo tengo mala dentadura y malas encías.

—Echemos un vistazo.
—Ármese de valor —dije, y abrí la boca.”


Todo es material literario. Hasta los dientes.



viernes, abril 30, 2010

Volcanes literarios islandeses: Gudbergur Bergsson

Gudbergur Bergsson (1932) -con su novela Tomas Jonson, Best seller (1966)- amplió la matriz literaria de Islandia. Hizo una revolución. Una novela larga, de estructura compleja y tono experimental, que modernizaba la narrativa tradicional, mezcla de realismo y surrealismo con tonos humorísticos y bizarros, propios de la tradición islandesa. Los jóvenes lo convirtieron en un libro de culto. Es el realismo mágico islandés.
Lee El ave migratoria

jueves, abril 29, 2010

La escritora Marilyn Monroe

Editores franceses y estadounidenses publicarán este año una colección de diarios inéditos, apuntes y poemas de Marilyn Monroe.
Muchos apuntes se han publicado ya de la rubia sexy:



"I used to think as I looked out on the Hollywood night — there must be thousands of girls sitting alone like me, dreaming of becoming a movie star. But I'm not going to worry about them. I'm dreaming the hardest."
"If I play a stupid girl and ask a stupid question, I've got to follow it through, what am I supposed to do, look intelligent?"

"I've been on a calendar, but never on time."

"I love to do the things the censors won't pass."

"I'm very definitely a woman and I enjoy it. "

jueves, abril 01, 2010

Carta al Ministro de Cultura Luciano Cruz-Coke

Santiago, 22 de marzo de 2010
Señor
Luciano Cruz-Coke
Presidente del Consejo del Arte y la Cultura


De nuestra consideración.

El jueves 12 de Julio del 2007, un grupo de escritores y escritoras llegamos a la calle San Camilo de Santiago y subimos al séptimo piso para reunirnos con la Presidenta del Consejo de Cultura, la señora Paulina Urrutia. Llevábamos una carta titulada La crisis de la cultura nacional. La infelicidad permanente, firmada por más de 300 escritores y que reflejaba un profundo malestar. En la ocasión le planteamos a Paulina Urrutia los puntos de las erróneas políticas públicas que afectaban de modo alarmante a las escritoras y escritores chilenos y a la literatura en general. Era nuestro interés establecer una plataforma que abriera un real debate nacional sobre una nueva institucionalidad para el libro. Los asuntos del libro radicaban, según nosotros, en una institucionalidad que no beneficia a los escritores. Desgraciadamente, no obtuvimos mucho de aquella reunión.

domingo, marzo 28, 2010

Hinzpeter y el arribo de los Pipiolos Compasivos




A diferencia de la mayoría, desde la derecha a la izquierda,  yo creo que  el gobierno de Sebastián Piñera sí dio hoy muestras de tener una narrativa ideológica que le indica donde ir.

El artículo que Rodrigo Hinzpeter publica  hoy domingo en La Tercera "La vuelta de las confianzas" apunta a una utopía soñadora: Reconvertir a los Pipiolos Egoístas en Pipiolos Compasivos.
Pedagógicamente,  el neoconservador de Hinzpeter nombra a dos personas en su artículo: Winston Churchill, el padre de los conservadores  y luego a Jesse Norman, un británico de familia judía hábil creador de slogan de campañas y que ha publicado el libro Compassionate Economic. La Política de la Compasión tiene antecedentes en los estudios de Gertrude Himmelfarb, historiadora de la Universidad de Chicago y su marido, el publicista de ascendencia judía, Irving Kristol.
Es decir, Hinzpeter busca cambiar el pasaje político de la derecha chilena con conservadurismo compasivo. Esto, hay que decirlo, es nuevo en la derecha chilena. Hinzpeter reflota en Chile el Conservadurismo Compasivo, una filosofía política auspiciada por el último Bush.

viernes, marzo 12, 2010

Edwards en Madrid sobre Sebastian Piñera y Michelle Bachelet

“Hay un libro mío estrictamente censurado en Chile que se llama Persona Non grata, la presidente va a inaugurar una feria del libro en La Habana, voy si yo puedo firmar ese libro en la Feria del libro de La Habana.
La invitación fue olvidada.
Yo esperaba un gesto de la Michelle Bachelet a la disidencia cubana.”

Con motivo de la reciente toma de posesión de Sebastián Piñera como nuevo presidente de Chile, Casa de América ofreció unas charlas de Jorge Edwards, escritor y periodista, José Joaquín Brunner, sociólogo y antiguo ministro de Estado del presidente Eduardo Frei y José Antonio Martínez de Villarreal, embajador-director de la Escuela Diplomática de España.
Escúchalo aquí

lunes, marzo 08, 2010

"Miénteme, dime que me amas."


Omar Pérez Santiago. LUN, domingo 18 de abril de 1993, presentación Memorias eróticas

“Quisiera pasar la noche en vela mojado en ti, Saciar esta locura mojado en ti”
Esta conocida y osada canción de Juan Luis Guerra se escucha en cada momento en las radios de Santiago. La gente la oye en su casa y en las micros, en el bar y en el auto. La escuchan los grandes y los niños.
Y nadie dice nada.
Y nadie dice nada tampoco cuando Luis Eduardo Aute canta:
“Por más que nos pille el estúpido de tu marido, Quiero bailar un "slow" with you tonight.”
O Bien:
“Hemos terminado de hacer el amor / y me gustaría abrir suavemente / con mi lengua tus labios”
Todos imaginamos, pues, que labios quiere abrir este descarado con su lengua. 
Podría seguir. Mas, detengámonos un momento. Bajemos la música ambiental y hagamos una pausa.
Dignos iluminados insisten en decir que los chilenos somos cartuchos. ¿Cómo se explica esta contradicción? Debemos reconocer que la literatura es una poco más parca y seria que la música popular. Pareciera que el libro tuviera otro status y se considera a sí misma como una cosa especial.
El público carece, sin embargo, de tales pretensiones y no finge preocupación acerca de cosas de la cuales nunca tuvo el menor cuidado. El otro día me metí al entablado que montaron en la estación Mapocho para recibir a Las Letras de España. Habían 8.500 libros (según el folleto, pues yo no conté nada). El ambiente era agradable y relajado, la gente sacaba libros y leía. Hojeaban y ojeaban, tomaban apuntes sin preámbulos ni ritos. Una experiencia extraña en Chile, donde para hojear un libro en una biblioteca debemos primero, pasar por el guardia, identificarnos, saber que libro buscamos, esperar, firmar varios papeles y sentarnos luego frente a ojos funcionarios.
Hojeando libros y revistas en la estación Mapocho de pronto me encontré con un libro de la escritora catalana Montserrat Roig. Me gustó el reencuentro. La leí primera vez hace ya más de 12 años atrás. Yo me encontraba en esa situación que los seres humanos acostumbran a encontrarse algunas veces en su vida: Mal. Empezaba sentir eso de estar en otro país, hablar un idioma que no era el mío, no tener a mis amigos, ni a mi familia. Me estaba divorciando de una mujer que amaba. O sea, todo era negro.  Es decir, todo era oscuro. En esos días, en la que yo era un tipo a la deriva, un Toribio el náufrago, cayó en mis manos un libro de la Montserrat Roig. Un libro juvenil, desenfadado y lenguaraz hablaba de muchachos antifranquistas viviendo ahora la Santa Transición Española, que, como todas las transiciones, tenía ritos, santos, capellanes y acólitos que animaban esa misa. Se reía la Montserrat. Se reían sus personajes. Todo parecía irreverente y profano. Se juntaban esos personajes y en sus fiestas alguien decía, apuntando a uno con cara de palo: 
-Este es el único que sigue pagando las cuotas al partido.
Risas y risotadas.
¡Vaya!
La Monserrat me reafirmó entonces que hay un mundo después de cualquier derrota. Si yo fuese un romántico, lo que no soy, habría podido fácilmente recitar a Juan Guzmán Cruchaga y decir que ella era: “Lumbre que acerca su ternura hacia mi vaga noche oscura.”

Mi noche era vaga y oscura, la de la Montserrat no. Ni vaga ni frágil, ni armonioso ni leve. Era un libro encantador, expresivo y libertino que, seguramente, no me habría recomendado un profesor de literatura. Y un crítico literario herido, cuyo nombre recordar no quiero, se habría quebrado con una frase de cajón: “así no se puede escribir”.

Una confidencia: yo me había enamorado de la Montserrat Roig. Yo me había enamorado de la escritora, de la mujer que salía en la contratapa, estaba agarrado de sus anécdotas y sus notas de color. Así fue que en esos meses me fui a Barcelona un par de semanas. Iba decidido a buscar a la Montserrat, llamarla por teléfono, fijar una cita con ella y allí en un barcito famoso, (allí bebió Picasso y Miró, según el folleto turístico) y en ese ambiente de turismo de folleto, me iba a declarar.
Le iba a decir:
-Monserrat, yo a usted la amo.
Yo estaba seguro que ella me iba a entender. Llamé a su editorial. Me dieron dos números de teléfonos. En uno no me contestaron y en el otro alguien me contó que la Monserrat estaba de viaje en Nueva York.

Ahora en la estación Mapocho tomé el último libro de la Montserrat y me lo leí sentado en un banco de madera, duro e incómodo, pero eficaz. El libro se llama “Dime que me quieres aunque sea mentira.” Es una réplica de Johnny Guitar a la Joan Crawford, en la película de Nicolás Ray.  Ella le contesta que lo quería, aunque fuera mentira. Se parece a otra réplica que nosotros le hacíamos a nuestras amigas de jóvenes: “Dime que me quieres esta noche, mañana podemos estar sobrios.”

Y ¿si todo fuera una mentira?  Y ¿si esas personas que han afirmado querernos, en realidad no nos querían? O como dice la canción de moda de esa otra espléndida española, Luz Casal: 
“Juego a creer que me importas y no me importas nada.”
 ¿Qué relevancia tiene, si nosotros efectivamente lo creemos y nos vamos felices a dormir, esperando que, quizás, llegue la madrugada y despertar y descubrir, entonces, que estamos sobrios? 
La Montserrat Roig dice: “Hay quien me llama creadora porque miento, hay quien me llama mentirosa por que cuento historias. Pues bien, no las invento, las exagero.” 
La Montserrat tenía razón. 
Si digo que “esa vieja tiene 300 años”, todo el mundo sabe que eso es imposible, pero a la gente le gusta imaginarse que la vieja que tiene 80 años, hace como 300 años que está viva.

El año 1991 escuché la noticia. La Montserrat Roig –ya famosa en España-se murió. Tempranamente. Tenía 45 años. Creo recordar que la estimé como uno debe estimar a sus escritores preferidos. Aunque sabía que ella era –como todos los escritores- una convención.

La sociedad no paga a sus escritores, pero acepta que este se comporte como niños. El artista puede ser diferente, extraño, solitario, narcisista, egocéntrico, y a la gente le gusta que el escritor deje caer de vez en cuando una verdad que duela.

Leer es un placer, escribir es un placer. Follar es un placer. Una dama no se lleva a un señor a su alcoba para educarlo, para explicarle cosas. Se lo lleva a su alcoba o un motel para dar o recibir.

Al nombrar la palabra motel nos estamos acercando al tema. Y también al final. Quiero sólo decir que, según un amigo, que sabe de estas cosas, cree que Santiago es una de las ciudades que tiene mayor cantidad de moteles per cápita. 

Y la conclusión es que los santiaguinos parecemos cartuchos, pero en el fondo nos hacemos los lesos.

 LUN, domingo 18 de abril de 1993, presentación Memorias eróticas

Presentación de Omar Pérez Santiago de su libro de cuentos “Memorias eróticas de un chileno en Suecia”, Santiago, Chile, año 1993.


Saludo de Patricio Manns