RELATOS DE SAN JOAQUÍN. Por Pérez Santiago. Revista Off The
Record, septiembre 2021
Durante el mes de Julio 2021, como parte mis tareas
literarias, dirigí un taller vía zoom y whatsapp sobre memoria y literatura,
con el apoyo del Centro Cultural San Joaquín, uno de los más creativos centros
culturales guiado por Jonny Labra y la organización Santiago es de Todos.
La pandemia no nos detuvo.
Las talleristas, mayormente mujeres, (las que hoy marcan el
mundo) escribieron atrayentes historias sobre significativos vecinos de San
Joaquín. Los pilares o los protagonistas de la historia, vivos retratos o gente
significativa de la comunidad.
Así es.
Los humanos inyectamos en nuestros relatos lo que hemos
conocido, lo que hemos vivido. Cada generación aporta una imagen del mundo
creada por su experiencia. La literatura es, pues, el punto de vista que elige
el escritor. La literatura, querámoslo o no, es siempre vivencial.
Si nos extraviamos cuando niños, nadie olvida que se
extravió. Y nadie conoce mejor la angustia del extravío que el niño que lo
sufrió. Son cicatrices intransferibles, que solo el niño que lo vivió las puede
conservar y comunicar. Y por eso, el relato de ese extravío, o hecho vivencial,
puede tomar diversos caminos. No siempre todo es claro o nítido. Ese es el
campo de la narrativa y la memoria. Es la libertad creativa (derecho sagrado
que se debe preservar en la Constitución, ley fundamental de la República).
Es libre.
Y así, esos recuerdos vivenciales, configuran ese
anecdotario que constituye el patrimonio o la memoria de una comunidad.
Hay mucha gente, como los vecinos de San Joaquín, que
escriben y bien y son originales.
El taller de San Joaquín tuvo dos resultados concretos y
luminosos.
El primer logro fue la amistad cívica del grupo, un equipo
de personas deseosas de mejorar su capacidad de contar historias. Es un logro,
los grupos literarios comunitarios nunca se deben menospreciar, tienen una gran
potencia.
El segundo logro o resultado fue una antología, Relatos de
San Joaquín, una bella antología de historias muy auténticas y de muy fina
calidad literaria, que se llevará a libro.
Carolina Jara escribe una grata remembranza de su vecino
Tennyson Ferrada, un actor muy famoso, y que cuando ella era niña lo fue a
entrevistar para una tarea del colegio.
Andrea Paz Olivares comienza escribiendo sobre su querida
abuela, pero muy pronto la historia familiar se convirtió en una grata historia
del barrio, la villa Armanda Harbin.
Iris Valenzuela ha escrito un texto de prosa poética, donde
rememora sus miedos de niña, sobre las cosas tétricas que se contaban del
entonces oscuro Callejón Ovalle.
Carlos Osorio sabe que los deportes también se viven en la
literatura. Cuenta la historia de un talentoso joven y vecino, Gustavo Alarcón,
un esgrimista eximio de solo 22 años. Además, Osorio ha escrito una emotiva
crónica sobre la infancia del gran futbolista y vecino, Arturo Vidal.
Una sorpresa y un aporte especial es la española Eloísa Alba
García, que desde España participó activamente en el taller y ha escrito un
imaginado cuento de un bandolero, y los deseos de los protagonistas de venir a
Chile y conocer San Joaquín.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario